«La Criminología en el siglo XIX», de Paz Velasco de la Fuente

LA CRIMINOLOGÍA EN EL SIGLO XIX
por Paz Velasco de la Fuente
En la actualidad la biología criminal parte de la idea de la predisposición a la delincuencia, esto es, que hay personas que son criminales porque genéticamente tienen una patología, un desorden fisiológico o una disfunción que los lleva a delinquir. Al llevarlo en los genes, estas personas no pueden evitar cometer delitos; es algo que escapa a su esfera de control. Nacieron así y, por ende, no se les puede resocializar o enseñar que dichos comportamientos o actos no son apropiados, pues no se puede hacer nada para modificar su conducta innata. Según García-Pablos de Molina (1994), esto supone que el victimario es “un esclavo de su herencia”, y que la libertad humana estaría condicionada, ya que nada sucedería al azar.

Estas teorías respecto a la criminología biológica surgieron a finales del siglo XIX y principios del siglo XX con Lombroso, Ferri y Garófalo, que asociaban ciertos rasgos físicos con una tendencia criminal. Consideraban que la fisiología del delincuente era muy distinta a la del no delincuente, presentando la primera ciertos rasgos o disfunciones muy característicos. Si bien esta teoría recibió numerosas críticas, también es cierto que ha tenido grandes repercusiones en la historia de la criminología y su vertiente teórica, el derecho penal.

1876 fue el punto de inflexión de la Criminología, con la publicación de la obra de Césare LombrosoTratado antropológico del hombre delincuente”, donde desarrolla su teoría del hombre criminal y su determinismo biológico a cometer delitos. 


Cesare Lombroso
En este momento  se inicia lo que en Criminología se conoce como etapa Lombrosiana, que cuenta con tres grandes líneas de investigación sobre la criminalidad y el delincuente:

1. Escuela Positivista. El delincuente es un animal salvaje y peligroso, inmerso en su propia herencia (determinismo biológico) y en su propio ambiente (determinismo social).
Sus principales características fueron:

  • Utilización del método inductivo, a través de la observación y experiencia.
  • El delincuente es considerado un ser anormal representando una regresión a estados evolutivos anteriores (Césare Lombroso) caracterizándose la conducta criminal como innata a determinados sujetos.
  • Individualización de las penas, atendiendo a las características personales del delincuente y a sus condiciones ambientales.
  • Proporcionalidad de las penas atendiendo a la peligrosidad del delincuente.
  • Defienden la duración indeterminada de las medidas penitenciarias, hasta que el criminal sea reinsertado adecuadamente a la sociedad.
  • Política criminal enfocada a la prevención más que a la represión.
El principal exponente de la escuela positivista fue Césare Lombroso, que estableció el concepto de criminal atávico, determinando que este podía ser reconocido por una serie de rasgos físicos como por ejemplo, el excesivo desarrollo del cerebelo, asimetría del rostro, dentición anormal o el hoyuelo en medio del occipital.

2. Escuelas eclécticas. Con el nacimiento de la Criminología como ciencia social, empezaron a surgir distintas aportaciones desde un punto de vista multidisciplinar, lo que dio lugar al nacimiento de diferentes escuelas que se encargaron de investigar distintas disciplinas de la Criminología, agrupándose todas ellas bajo el nombre de Escuelas Eclécticas.

  • La Escuela Antroposocial o de Lyón. La línea de investigación es el medio social y el entorno, concluyendo que éste es el que más influye en las conductas de una persona. Afirman que sí existe una predisposición (no determinismo) a la conducta criminal, pero sin factores como el entorno y el ambiente donde crece ese individuo, puede que jamás llegue a cometer un delito. El mayor exponente de esta Escuela fue Gabriel Tarde.
  • La Escuela de la Defensa Social.   Promovió el nacimiento de una nueva Política Criminal estableciendo una política que protegiese a la sociedad de forma efectiva coordinando la ciencia criminológica  con la Penitenciaria y el Derecho Penal.
  • La Escuela Social. Es de las pocas que consideran que las conductas delictivas y criminales tienen su base exclusivamente en factores externos al individuo como la pobreza, la desigualdad económica, la exclusión social, etc.
3. Teorías sociológicas. Su origen está en la obra  “Las reglas del método sociológico”, del sociólogo francés Émile Durkheim (1895), el cual determina que el delito es un fenómeno social que forma parte de una sociedad sana, es decir, normaliza el delito, ya que considera que mientras sintamos emociones, los delitos formaran parte de nuestras sociedades. Para Durkheim, los delincuentes no se diferencian a grandes rasgos del resto de ciudadanos, teoría completamente opuesta a la presentada por Lombroso, que expuso su teoría del criminal nato.

Durkheim es el autor de una de las teorías sociológicas más importantes de finales del siglo XIX: la teoría de la anomía. Esta teoría determina que lo que desencadena las conductas desviadas de algunos de los miembros de la sociedad, es la falta de normas o reglas en esa sociedad.  Los sujetos que no pueden llegar a satisfacer sus necesidades  y sean incapaces de alcanzar las metas que establece la propia sociedad, llevaran a cabo comportamientos delictivos para ponerse a la altura del resto de la comunidad.



Paz Velasco de la Fuente
Abogada-Criminóloga.
Especialista en evaluación criminológica.
Docente en Universidad Internacional de Valencia (VIU)
Docente en Escuela Internacional de Criminología y Criminalística.




Este artículo ha sido escrito por Paz Velasco de la Fuente para la V SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Noviembre de 2018. Si quieres acceder al programa de la Semana Negra PINCHA AQUÍ.