«Microrrelatos escogidos» por Ana Grandal (LXXI)

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica, escritora y administradora de la página de facebook TOPmicrorrelatos.


AMALGAMA
Lucía Díaz
Pandora pertenecía a esa estirpe de mujeres que no tenía predisposición al miedo ni a la obediencia divina. Indómita e indiscreta, abrió la caja prohibida. Contenía una roja y reluciente manzana que, golosa, devoró.

Resonancias

HASTA LA MUERTE
Bárbara Darder
Un hombre y una mujer enloquecen. Se juran amor hasta la muerte. Se aman o al menos eso piensan durante un cuarto de siglo. El tiempo de preparar la boda, firmar la hipoteca, amueblar la casa, tener hijos y educarlos. No hablan. No les queda tiempo para hablar. No se conocen realmente hasta quedarse nuevamente solos: la hipoteca pagada, la casa amueblada, los hijos fuera de casa. Empiezan a hablar. Se encuentran frente a un error. A veinticinco años de error. Así lo deciden, de manera amistosa. A los pocos días, la mujer empieza a calcular en qué año dejó de comprar un ramo de rosas el día de San Valentín. Él tarda una semana en calcular cuándo dejó ella de comprarse sujetadores y braguitas de satén. Ella le pide el divorcio con una sonrisa cándida. Él se siente víctima de un fraude, de un fraude imperdonable. Para no discutir, los dos dejan la casa y alquilan apartamentos separados. Todos los días hablan. A los dos les gusta el mismo botijo de cerámica vidriada de color verde, los dos desean quedarse con la tetera de hierro forjado. Ambos se aferran a quedarse con los discos de jazz, con las poesías de Valente. Pasan meses y meses atrapados por la melancolía. Cuando se ponen de acuerdo, los dos se saben destinados a odiarse hasta la muerte, con la misma locura con que se juraron amor eterno.

Esas que también soy yo

ALGO PEOR
Alfonso Reyes
—¡Que tiempos, señores! Los niños se divierten en matar y en robar. Los crímenes son sus juguetes.
—¡Y algo peor! —dijo el otro.
—¿Cómo peor?
—Sí, que ya no cantan canciones, sino que cantan anuncios comerciales de la radio
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El cuento


EFICACIA DE LOS OPERARIOS
Isabel Cienfuegos
Cuando elevamos sueños, la única certeza de que alcanzarán el séptimo cielo donde todos se cumplen es aligerar su peso.

El leve giro de las poleas de la suerte, la seda de los cables que suspenden los sentidos y los espejos ilusorios en los ascensores que manejamos no permitirían otra cosa.

Así, «que vuelva mi amante» deviene en «estar en paz de ahora en adelante», «conseguir riquezas» en «vivir de la pereza», y «vengarse del enemigo» en «que todo termine en el olvido».

No desesperamos de que algún día se valore nuestro esfuerzo y todos reconozcan que recibieron lo que deseaban.


Premios de micorrelato IASA Ascensores

MUSA ESQUIVA
Pedro Herrero
La inspiración lo pilló trabajando, pero al verlo tan ocupado decidió no molestarlo.
 
Los días hábiles

BOSQUE DE TUBOS DE METAL
Jesús Esnaola
Durante el recreo, los niños juegan en la estructura metálica que hay en el centro del patio. Todos ellos lo hacen. Y obedecen las órdenes de don Braulio de no jugar a otra cosa que no sea vagar por el interior de la estructura metálica, una malla de cubos que lejos de ser infinita no tarda más que unos minutos en convertirse en una prisión de la que no es posible escapar. Al menos así le gusta verla a don Braulio. Como una cárcel en la que tiene controlados a todos los pequeños que, a veces, se acercan al perímetro de la estructura, a veces asoman la cabeza, pero solo hasta que su mirada se encuentra con la de don Braulio y vuelven al interior de la estructura, a trepar y a descender, a permanecer en el encierro, a ver como propios los ojos asustados de sus compañeros de juegos.
Los pescadores de perlas

Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación Los orígenes de la vida (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), El comportamiento altruista (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e Inteligencia emocional infantil y juvenil (Linda Lantieri, Santillana, 2009) y la compilación de poesía incluida en Mina Loy. Futurismo, Dadá, Surrealismo (La Linterna Sorda, 2016). Cuenta con varios premios literarios, que incluyen el V Concurso de Relato Corto del Ayto. de Monturque (2004) y el XIII Premio de Narrativa Miguel Cabrera (2006). Ha publicado la colección de microrrelatos Te amo, destrúyeme (2015), Hola, te quiero, ya no, adiós (2017) y Microsexo (2019) en Amargord Ediciones.


Coedita con Begoña Loza la colección de relatos La vida es un bar (Vallekas) (Amargord Ediciones, 2016), en donde también participa como autora. Colabora en las revistas digitales La Ignorancia y La Charca Literaria. En su faceta musical, toca la flauta travesera en los grupos de rock VaKa y Los Vitter del Kas.


Puedes leer una selección de microrrelatos de su primer libro de microrrelatos, «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando AQUÍ.