«Microrrelatos escogidos» por Ana Grandal (LXXV)

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica, escritora y administradora de la página de facebook TOPmicrorrelatos.


CONSTELACIÓN FAMILIAR
Caro Fernández
Mis hábitos vegetarianos no se deben a una cuestión de principios alimentarios ni a una actitud de protección a los animales, la culpa es del Horóscopo Chino. ¿Cómo podría masticar un trozo de carne sabiendo que mi madre es buey, mi hermana conejo y mi hija gallo? Por eso ando por la vida, así, anémica, pero sin karmas familiares.

Resonancias

REPOSICIÓN
Susana Camps Perarnau
En casa se funden continuamente las bombillas. Apenas he cambiado una cuando ya se está fundiendo otra. En la misma proporción reaparecen en mi vida antiguas compañeras de colegio. Silvia, Lolita, Corti, Yolanda Hurtado, utilizan para acceder a mí los más variados recursos: la vieja agenda encontrada en la casa de los padres, el tropezón inesperado en plena calle, una búsqueda azarosa a través de Facebook. Nos vamos citando en sucesivos cafés. Cada cual me cuenta un extracto de su vida. Coinciden en dar a nuestro encuentro un sentido de revelación. No éramos grandes amigas, y sin embargo podemos sincerarnos como si lleváramos la bata del colegio, reírnos como si estuviéramos en el patio y coincidir en que la vida no es lo que estaba previsto. Tras el último encuentro, cierta sensación de pertenencia arropa.

Ni la penumbra de mi pasillo de lámparas desdentadas me disuade de ese calor al llegar a casa. Es posible que el electricista lleve razón y que baste con cambiar los portalámparas. Quizá la vecina santera acierte, y lo que necesito es una limpieza de aura. Pero he decidido dejar prendidas todas las luces, esta noche, y aumentar la posibilidad de algún otro filamento roto. Puede que la sobrecarga cumpla con algún cometido luminoso
.

Los pescadores de perlas

ANÉCDOTA ANTIGUA
Anton Chéjov
En tiempos de antaño, en Inglaterra, los criminales condenados a la pena de muerte gozaban del derecho a vender en vida sus cadáveres a los anatomistas y los fisiólogos. El dinero recibido de esta forma ellos se lo daban a sus familias o se lo bebían. Uno de ellos, atrapado en un crimen horrible, llamó a su lugar a un científico médico y, tras negociar con éste hasta el hartazgo, le vendió su propia persona por dos guineas. Pero, al recibir el dinero, de pronto él se empezó a carcajear…

—¿De qué se ríe? —se asombró el médico.

—¡Usted me compró a mí como un hombre que debe ser colgado —dijo el criminal, riéndose a carcajadas—, pero yo lo timé a usted! ¡Yo voy a ser quemado! ¡Ja, ja!
.


Los cuentos más breves del mundo


LA VIEJA GRAMOLA
Manu Espada
Sentado al borde de la chimenea, en el sillón de cuero, la pieza clásica golpea mis sienes con fuerza entre cada trago de güisqui. Con el destello del fuego en mis ojos ilumino toda la habitación, que a su vez refleja la luz naranja en los hielos del vaso. A medida que los violines de la orquesta ganan rabia en cada giro de la gramola, en el semblante de mi rostro brindan varias arrugas. Otro surco del disco y la aguja talla más erosiones en mi cara. Me voy sintiendo viejo y la voz también se arruga.

La música sube de tono y la penumbra del espejo no me engaña. Los compases de la obra han llegado a mi faz en forma de ancianos y profundos pliegues. Mi eterna juventud me ha abandonado. Este era el precio del pacto: nada de música durante el resto de mis años. En cuatro décadas ni una nota, ni una corchea, ni una triste melodía había penetrado en mis oídos. Pero me he rebelado y ahora muero tranquilo. Después de cuarenta años ya puedo tocar de nuevo, unos instantes, mi viejo piano.



MAXIMILIANA
Violeta Rojo
Dice Montaigne que el emperador Maximiliano I de Habsburgo, Archiduque de Austria y Emperador del Sacro Imperio Germánico era un hombre de gran belleza. Pero también cuenta que era de una pudicia extrema: no permitió nunca que nadie lo viera desnudo, ni su ayuda de cámara, ni sus esposas, ni siquiera su médico. A diferencia de otros hombres, dice, se escondía como una doncella para orinar.

En realidad, Maximiliano era efectivamente una doncella que tuvo que ocultar su condición para llegar a hacerse con el Imperio, dominar media Europa y extender la influencia de los Habsburgo por siglos. Para evitar que se descubriera su secreto, logró que le atribuyeran la paternidad de dieciséis hijos. Los que tuvo con la Duquesa de Borgoña no fueron un problema porque ella era igualmente ambiciosa, paro los ilegítimos usó un complicado método de alianzas y concesiones.

El costo de dejar de ser Maximiliana y permanecer doncella le hizo pasar la vida bajo el sol negro de la melancolía. Planificó un elaborado y morboso funeral, pidió que su cadáver nunca fuera descubierto, pero sí latigado, cubierto en cal viva y cenizas, que le quitaran los dientes y le cortaran el pelo y que sus despojos fueran expuestos para demostrar que la gloria y el cuerpo —ese cuerpo que tanto esfuerzo tomó en ocultar— son perecederos. Acto seguido fue enterrada en un catafalco de un lujo extremo y que aún perdura, mostrando sus contradicciones.

 
Esas que también soy yo

NOSOTROS
Alicia Fernández Barranco
Plegamos nuestras alas en los resquicios de vuestras sábanas. Sellamos vuestros párpados con la firmeza de la noche. Vivimos en la oscuridad de vuestra alma. Nos alimentamos de vuestros anhelos, miedos y recuerdos.

Cada madrugada, barremos arena sobre arena. En cestos de viento encerramos cada deseo allí donde nadie conoce. Elevamos sueños. Custodiamos vuestra tiniebla mientras el cielo ya derrama su cardenal.

¿Quién deshizo los hilos que trenzan vuestra existencia a esta tierra? Nada recordarás.

Entonces comprenderás las vigilias vacías. Ese día, sabrás de nuestra existencia.
Premios de micorrelato IASA Ascensores

Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación Los orígenes de la vida (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), El comportamiento altruista (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e Inteligencia emocional infantil y juvenil (Linda Lantieri, Santillana, 2009) y la compilación de poesía incluida en Mina Loy. Futurismo, Dadá, Surrealismo (La Linterna Sorda, 2016). Cuenta con varios premios literarios, que incluyen el V Concurso de Relato Corto del Ayto. de Monturque (2004) y el XIII Premio de Narrativa Miguel Cabrera (2006). Ha publicado la colección de microrrelatos Te amo, destrúyeme (2015), Hola, te quiero, ya no, adiós (2017) y Microsexo (2019) en Amargord Ediciones.


Coedita con Begoña Loza la colección de relatos La vida es un bar (Vallekas) (Amargord Ediciones, 2016), en donde también participa como autora. Colabora en las revistas digitales La Ignorancia y La Charca Literaria. En su faceta musical, toca la flauta travesera en los grupos de rock VaKa y Los Vitter del Kas.


Puedes leer una selección de microrrelatos de su primer libro de microrrelatos, «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando AQUÍ.