Reseña de «Asesinato en Portobelo», de Osvaldo Reyes, por Miguel Izu
Al turista que visita Panamá le suelen llevar a conocer las ruinas de Panamá Viejo, el sitio arqueológico donde estuvo ubicado lo que se considera el primer asentamiento europeo en la costa pacífica de América, fundado en 1519. La ciudad de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá quedó destruida durante un ataque del pirata Henry Morgan, en 1671, y se refundó a unos diez kilómetros al suroeste. El crecimiento de la capital panameña ha hecho que Panamá Viejo hoy se encuentre dentro de su área urbana. He recordado mi viaje a ese lugar, hace ya unos años, con la lectura de Asesinato en Portobelo, del escritor panameño Osvaldo Reyes. Su acción trascurre justamente en los años en que se produce la incursión de Morgan, corsario galés ennoblecido con el título de sir por el rey inglés Carlos II, que tanto juego ha dado en la literatura y en el cine de piratas.
Inicié la lectura instigado por Javier Alonso García-Pozuelo, que me animó a confeccionar esta reseña, quien sin duda tuvo en cuenta mi interés por la novela policíaca histórica, que tanto él como yo cultivamos, sobre la cual he publicado alguna cosa (“Novela policíaca histórica”, Revista Imán, noviembre 2019). Pese a que popularmente se cita siempre El nombre de la rosa de Umberto Eco como arquetipo de este género o subgénero híbrido entre la novela histórica y la novela policíaca, tiene unos antecedentes muy anteriores, ya en el siglo XIX. La propia Agatha Christie lo cultivó con La venganza de Nofret, de 1944, que transcurre en el Egipto faraónico. Es un género en alza, buena parte de la novela policíaca o negra que se publica en la actualidad se sitúa en épocas históricas pasadas, aunque en España cuesta que sea reconocido con sustantividad propia. Sin ir más lejos, en la reciente y meritoria clasificación de géneros y subgéneros que han realizado Àlex Martín Escribà y Jordi Canal (A quemarropa. La época clásica de la novela negra y policiaca, Alrevés, 2019) no se la tiene en cuenta; Umberto Eco no llega a ser mencionado. Como es tan usual en el tiempo presente, aquí nos vamos a ocupar de una novela híbrida en cuanto a su género, se puede inscribir tanto en el negrocriminal como en el de aventuras, en la novela histórica y entre las historias de piratas.
Asesinato en Portobelo contiene una larga historia, larga en páginas, más de quinientas de apretada letra (demasiado apretada para miopes y présbitas, observación que hace este humilde reseñador a maquetadores y editoriales), y extensa en el tiempo ya que transcurre a lo largo de tres años. El título ya nos anuncia un asesinato, pero la trama no se centra en su investigación ni hay que esperar a las últimas páginas para conocer al autor del crimen y sus motivaciones, como resulta propio en la mayoría de las novelas criminales. Hay que advertir que nos encontramos en un tiempo y en un lugar donde la vida vale bien poco. La muerte por enfermedad, por naufragio, por las guerras sin fin entre españoles, ingleses y franceses, por las incursiones de piratas, por acción de los salteadores de caminos, por venganza, por duelos para restablecer el honor mancillado, era cosa corriente. A esa primera muerte seguirán muchas más a lo largo de la novela. La justicia de la época, cuya ineficacia y nivel de corrupción quedan bien descritas en el libro, se preocupaba poco por resolver los crímenes y reparar a las víctimas y mucho más por proteger los intereses de los poderosos. El asesinato que se nos narra ya en el arranque de la obra no es sino uno de los primeros episodios de una compleja conspiración cuyo desarrollo y colofón mantienen al lector bien pegado a las páginas hasta llegar a la palabra FIN.
Pese a su longitud, la lectura se hace cómoda y amena porque la novela se organiza en breves capítulos dispuestos en orden cronológico. La narración va saltando de Portobelo a Panamá, de Jamaica a Maracaibo, siguiendo los pasos, los pensamientos y las emociones de un buen número de personajes entre los que encontramos gobernantes, piratas, religiosos, sicarios, comerciantes, soldados, esclavos… Un sugestivo y detallado retrato de la sociedad colonial del siglo XVII en tierras caribeñas y, sobre todo, en Panamá, cruce de caminos entre los virreinatos de Perú y de Nueva España, entre el Caribe y el Pacífico. De los personajes destacan dos protagonistas a cuyas andanzas acompañamos a lo largo de toda la historia. De un lado, un español, Hernán Asensio, natural de Talavera, segundón que ha ido a hacer las Américas buscando un mejor destino que el que le ofrecía la Península, escribano que trabaja para un oidor y alcalde del crimen de la Audiencia de Panamá, originariamente idealista y enamoradizo, al que vemos enfrentarse a muy difíciles sucesos. De otro lado, un inglés, William Beake, originario de Plymouth. admirador de Shakespeare, pirata enrolado a las órdenes de Morgan en la Hermandad de la Costa, que también lucha por hacer fortuna para poder casarse con el amor de su vida, una prostituta de Port Royal. El destino de estos dos hombres, inicialmente condenados a ser enemigos, se cruzará varias veces y determinará el desenlace de la novela.
Ficha:
Asesinato en Portobelo
Osvaldo Reyes
LC Ediciones, 2019
ISBN: 978-84-120593-9-7
512 páginas, 17 x 24 cm, tapa blanda
Sinopsis:
En julio de 1668 la ciudad de Portobelo, uno de los principales puertos en Tierra Firme y del cual partían todos los tesoros de América hacia España, fue capturada por el corsario Henry Morgan. Lo que ninguno de sus hombres esperaba era encontrar en un hostal abandonado el torturado cadáver de un español y, escondido en el piso, documentos que sugerían la existencia de un tesoro de incalculable valor oculto en las entrañas de la ciudad de Panamá. A partir de ese momento, un puñado de piratas liderados por el mismo Morgan harán hasta lo imposible por capturar la “Noble Ciudad de Panamá”, una de las joyas de la corona española en América.
El oidor Francisco Alonso de Ayala y su escribano, Hernán Asensio, al investigar los eventos relacionados con la invasión inglesa de Portobelo, encontrarán un testigo inesperado del asesinato y un siniestro plan plagado de crímenes, traiciones y corrupción. Cada decisión que tomen, cada pista que persigan, los llevará un paso más cerca de la verdad.
Dos lados del mismo conflicto enfrentados en un combate a muerte. Piratas, jueces, frailes, prostitutas, rufianes, asesinos, esclavos y cimarrones. Marionetas en un juego donde la vida vale menos que un real de a ocho y la ciudad de Panamá será el precio final a pagar por resolver un asesinato en Portobelo. ¿Te cambiará leer este libro -mirar el mundo- sin fabricar ídolos ni villanos, inocentes o culpables?
El autor:
Inicié la lectura instigado por Javier Alonso García-Pozuelo, que me animó a confeccionar esta reseña, quien sin duda tuvo en cuenta mi interés por la novela policíaca histórica, que tanto él como yo cultivamos, sobre la cual he publicado alguna cosa (“Novela policíaca histórica”, Revista Imán, noviembre 2019). Pese a que popularmente se cita siempre El nombre de la rosa de Umberto Eco como arquetipo de este género o subgénero híbrido entre la novela histórica y la novela policíaca, tiene unos antecedentes muy anteriores, ya en el siglo XIX. La propia Agatha Christie lo cultivó con La venganza de Nofret, de 1944, que transcurre en el Egipto faraónico. Es un género en alza, buena parte de la novela policíaca o negra que se publica en la actualidad se sitúa en épocas históricas pasadas, aunque en España cuesta que sea reconocido con sustantividad propia. Sin ir más lejos, en la reciente y meritoria clasificación de géneros y subgéneros que han realizado Àlex Martín Escribà y Jordi Canal (A quemarropa. La época clásica de la novela negra y policiaca, Alrevés, 2019) no se la tiene en cuenta; Umberto Eco no llega a ser mencionado. Como es tan usual en el tiempo presente, aquí nos vamos a ocupar de una novela híbrida en cuanto a su género, se puede inscribir tanto en el negrocriminal como en el de aventuras, en la novela histórica y entre las historias de piratas.
Asesinato en Portobelo contiene una larga historia, larga en páginas, más de quinientas de apretada letra (demasiado apretada para miopes y présbitas, observación que hace este humilde reseñador a maquetadores y editoriales), y extensa en el tiempo ya que transcurre a lo largo de tres años. El título ya nos anuncia un asesinato, pero la trama no se centra en su investigación ni hay que esperar a las últimas páginas para conocer al autor del crimen y sus motivaciones, como resulta propio en la mayoría de las novelas criminales. Hay que advertir que nos encontramos en un tiempo y en un lugar donde la vida vale bien poco. La muerte por enfermedad, por naufragio, por las guerras sin fin entre españoles, ingleses y franceses, por las incursiones de piratas, por acción de los salteadores de caminos, por venganza, por duelos para restablecer el honor mancillado, era cosa corriente. A esa primera muerte seguirán muchas más a lo largo de la novela. La justicia de la época, cuya ineficacia y nivel de corrupción quedan bien descritas en el libro, se preocupaba poco por resolver los crímenes y reparar a las víctimas y mucho más por proteger los intereses de los poderosos. El asesinato que se nos narra ya en el arranque de la obra no es sino uno de los primeros episodios de una compleja conspiración cuyo desarrollo y colofón mantienen al lector bien pegado a las páginas hasta llegar a la palabra FIN.
Pese a su longitud, la lectura se hace cómoda y amena porque la novela se organiza en breves capítulos dispuestos en orden cronológico. La narración va saltando de Portobelo a Panamá, de Jamaica a Maracaibo, siguiendo los pasos, los pensamientos y las emociones de un buen número de personajes entre los que encontramos gobernantes, piratas, religiosos, sicarios, comerciantes, soldados, esclavos… Un sugestivo y detallado retrato de la sociedad colonial del siglo XVII en tierras caribeñas y, sobre todo, en Panamá, cruce de caminos entre los virreinatos de Perú y de Nueva España, entre el Caribe y el Pacífico. De los personajes destacan dos protagonistas a cuyas andanzas acompañamos a lo largo de toda la historia. De un lado, un español, Hernán Asensio, natural de Talavera, segundón que ha ido a hacer las Américas buscando un mejor destino que el que le ofrecía la Península, escribano que trabaja para un oidor y alcalde del crimen de la Audiencia de Panamá, originariamente idealista y enamoradizo, al que vemos enfrentarse a muy difíciles sucesos. De otro lado, un inglés, William Beake, originario de Plymouth. admirador de Shakespeare, pirata enrolado a las órdenes de Morgan en la Hermandad de la Costa, que también lucha por hacer fortuna para poder casarse con el amor de su vida, una prostituta de Port Royal. El destino de estos dos hombres, inicialmente condenados a ser enemigos, se cruzará varias veces y determinará el desenlace de la novela.
Ficha:
Asesinato en Portobelo
Osvaldo Reyes
LC Ediciones, 2019
ISBN: 978-84-120593-9-7
512 páginas, 17 x 24 cm, tapa blanda
Sinopsis:
En julio de 1668 la ciudad de Portobelo, uno de los principales puertos en Tierra Firme y del cual partían todos los tesoros de América hacia España, fue capturada por el corsario Henry Morgan. Lo que ninguno de sus hombres esperaba era encontrar en un hostal abandonado el torturado cadáver de un español y, escondido en el piso, documentos que sugerían la existencia de un tesoro de incalculable valor oculto en las entrañas de la ciudad de Panamá. A partir de ese momento, un puñado de piratas liderados por el mismo Morgan harán hasta lo imposible por capturar la “Noble Ciudad de Panamá”, una de las joyas de la corona española en América.
El oidor Francisco Alonso de Ayala y su escribano, Hernán Asensio, al investigar los eventos relacionados con la invasión inglesa de Portobelo, encontrarán un testigo inesperado del asesinato y un siniestro plan plagado de crímenes, traiciones y corrupción. Cada decisión que tomen, cada pista que persigan, los llevará un paso más cerca de la verdad.
Dos lados del mismo conflicto enfrentados en un combate a muerte. Piratas, jueces, frailes, prostitutas, rufianes, asesinos, esclavos y cimarrones. Marionetas en un juego donde la vida vale menos que un real de a ocho y la ciudad de Panamá será el precio final a pagar por resolver un asesinato en Portobelo. ¿Te cambiará leer este libro -mirar el mundo- sin fabricar ídolos ni villanos, inocentes o culpables?
El autor:
Osvaldo Reyes (Panamá, 1971)
estudió
medicina en la Universidad de Panamá y luego se especializó en
Ginecología y Obstetricia en la Maternidad María Cantera de Remón.
Actualmente labora como médico especialista en la Maternidad del
Hospital Santo Tomás, donde también ejerce funciones como Coordinador de
Investigaciones. Es profesor de la Cátedra de Obstetricia de la
Universidad de Panamá y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
Ferviente lector y escritor del género negro, con ocho libros (El Efecto Maquiavelo, En los umbrales del Hades, Pena de muerte, La estaca en la cruz, Sacrificio, El canto de las gaviotas, El cactus de madera y Asesinato en Portobelo) y dos colecciones de cuentos (13 gotas de sangre y 13 candidatos para un homicidio) publicados a la fecha. Sus relatos forman partes de diferentes antologías (Escrito en el agua, Pólvora y sangre, Círculo de Lovecraft # 9) y es ganador del Primer Premio de Narrativa Corta (2017) del Panama Horror Film Fest. Osvaldo Reyes coordina la jornada dedicada al género negro en Latinoamérica de nuestra Semana Negra en la Glorieta.
Ferviente lector y escritor del género negro, con ocho libros (El Efecto Maquiavelo, En los umbrales del Hades, Pena de muerte, La estaca en la cruz, Sacrificio, El canto de las gaviotas, El cactus de madera y Asesinato en Portobelo) y dos colecciones de cuentos (13 gotas de sangre y 13 candidatos para un homicidio) publicados a la fecha. Sus relatos forman partes de diferentes antologías (Escrito en el agua, Pólvora y sangre, Círculo de Lovecraft # 9) y es ganador del Primer Premio de Narrativa Corta (2017) del Panama Horror Film Fest. Osvaldo Reyes coordina la jornada dedicada al género negro en Latinoamérica de nuestra Semana Negra en la Glorieta.
es
doctor en Derecho y licenciado en Ciencias Políticas y Sociología.
Funcionario del Gobierno de Navarra, vocal del Tribunal Administrativo
de Navarra. Ha ejercido como abogado y como profesor asociado de Derecho
Administrativo en la Universidad de Navarra y en la Universidad Pública
de Navarra. Ha colaborado con la Escuela de Policía de Cataluña y
colabora regularmente con la Escuela de Seguridad de Navarra. Ha sido
concejal del Ayuntamiento de Pamplona, presidente de la Mancomunidad de
la Comarca de Pamplona y miembro del Parlamento de Navarra. Colabora
asiduamente en diversos medios de comunicación (principalmente, en
Diario de Noticias y Solo Novela Negra) y revistas profesionales.
Secretario de la Asociación Navarra de Escritores/as-Nafar Idazleen
Elkartea. Obras: Novela: El asesinato de Caravinagre (2014); El crimen del sistema métrico decimal (2017), El rey de Andorra (2018). Relato: “Un asunto privado”, en 24. Relatos navarros (2016); “Una cuenta pendiente”, en Solo Novela Negra (2016); “El vino del francés”, en El alma del vino (2017); “Un móvil para un crimen”,
en la III Semana Negra en la glorieta (2017). Ensayo: La Policía Foral
de Navarra (1991), Navarra como problema. Nación y nacionalismo en
Navarra (2001), El Tribunal Administrativo de Navarra (2004), Derecho
Parlamentario de Navarra (2009), El régimen jurídico de los símbolos de
Navarra (2011, VII Premio Martín de Azpilicueta), El régimen lingüístico
de la Comunidad Foral de Navarra (2013). Recopilación de artículos de
prensa: Sexo en sanfermines y otros mitos festivos (2007), Crisis en
sanfermines y otros temas festivos (2015). Página web: https://mizu38.wixsite.com/miguelizu



