«¿Por qué en el pasado?», por Carlos Aitor Yuste

Este artículo forma parte de la sección «Novela negrocriminalpoliciaca histórica», que en esta VII SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA ha coordinado el escritor Miguel Izu. Puedes leer el artículo de introducción pinchando AQUÍ
 
Carlos Aitor Yuste
Madrid, 1974.
Historiador a jornada completa y bombero forestal en las campañas de verano. Apasionado por la divulgación histórica, publicó su primer libro junto a Jon Arrizabalaga en la editorial Almuzara: Eso no estaba en mi libro de historia de la medicina. Y en esa misma editorial, meses después, su primera novela: La conjura de los libros, una ficción histórica de tintes policíacos situada en la España de Carlos IV. 
C. A. Yuste
También es colaborador puntual con algunos diarios de ámbito regional en temas de política exterior. ¡Y cocina! 
Lo demás son un hermoso ramillete de defectos que sería muy aburrido enumerar.


 
«¿Por qué en el pasado?» 
Carlos Aitor Yuste
Era un chico de unos veinte años, pelo corto, rasgos agradables y complexión normal. Nada en resumen que lo señalasen como alguien muy diferente al resto de jóvenes de su misma edad, aquellos que emplean sus días en tratar de vencer a la doble dificultad de batirse el cobre en el mundo de los adultos mientras deben sortear los peligros de un virus que les obliga a permanecer atados a una realidad anodina y opuesta a sus impulsos naturales. Qué le había llevado a la presentación de mi novela La conjura de los libros (Almuzara, 2019) es algo que nunca sabré, porque al final de la misma se fue discretamente sin que pudiera llegar a averiguarlo. Supongo que habría entrado en la librería a curiosear las novedades y allí se topó con aquellas pocas sillas asépticamente dispuestas instantes antes de que comenzásemos. El caso es que decidió tomar asiento y allí permaneció atento mientras yo iba desgranando los capítulos de mi libro, procurando eso sí no descubrir ningún entresijo de su trama, mitad tratante de ganado, mitad trilero de poca monta. Y allí siguió cuando llegó ese momento en que son los asistentes los que toman la palabra para preguntar, opinar o sencillamente desahogarse de semanas encerrados hablando a frías pantallas de móvil. Hasta que por fin decidió que también él tenía una pregunta que hacer. Alzó la mano y sin más preámbulos dejó caer su duda: ¿por qué en el pasado? Es decir —añadió a continuación, cuando los ojos de todos los asistentes se habían clavado ya en él—, si la actualidad está repleta de buenas historias, qué razón hay en irse a otro momento histórico para situar una trama que podría darse también hoy día.

Una buena pregunta, pensé en ese momento, para la que tal vez cada autor tenga una buena respuesta. En mi caso, no sé si la mía fue buena o mala, pero desde luego sí fue sincera. En primer lugar porque soy un enamorado de la historia. Sobre todo de la época de la Revolución francesa, un contexto de grave crisis económica en el que mientras los monarcas ensayaban cambios que les proporcionasen más ingresos sin mermar su poder, los aristócratas medraban por una vuelta a un sistema feudal en el que los caprichos del monarca pasasen por el tamiz de su consentimiento, y los burgueses por su parte se esforzaban en dejar de ser los paganos de todos los gastos y lograr en cambio más libertades para poder desempeñar sus oficios y negocios. Precisamente el mismo marco de luchas e intrigas por el control del poder en el que desarrollo la acción de mi novela. Una época, en fin, en la que me siento tan cómodo como en el presente -que efectivamente es una cornucopia de buenas novelas-, pero en la que además puedo dedicarme a mostrar algunos de sus aspectos menos familiares o más sorprendentes para el lector, como lugares ya perdidos y tradiciones y costumbres ya olvidadas. Una baza a la que dudo que pueda resistirse quien esté tan enamorado de la divulgación como lo estoy yo.

Por otra parte, en el pasado se pueden crear los mismos personajes ficticios que en el presente, pero con los personajes históricos partimos de la base de que, pasadas y olvidadas ya las filias y fobias que pudieron despertar en su día, han sido estudiados de forma casi quirúrgica por generaciones de investigadores. Hasta el punto de que algunos de ellos me pueden llegar a resultar aún más familiares que los propios protagonistas urdidos por mi imaginación. Y aún por último, no voy a engañar a nadie en este punto, me permite tomarme determinadas licencias poéticas que serían mucho más complicadas de engastar en una intriga que transcurriese en nuestros días. No me refiero a los hechos históricos, por supuesto, pues en eso reside el gran reto de este tipo de novelas, en hacer un conjunto creíble en el que tramas y personajes reales y ficticios se mezclen y confundan, pero sí en determinados aspectos relativos al decorado general, como si tal edificio existía o si era así o de otra manera.

Evidentemente, no se lo recomiendo a todo el mundo: lo que se ahorra uno de patear calles del presente, hablar con policías, forenses y hampones, lo debe gastar en documentarse exhaustivamente gracias a manuales, biografías y ensayos sobre el pasado. Sin embargo, y en mi caso concreto, al elegir una época que llevo años explicando en mis clases, eso me resultó mucho más llevadero. E incluso debo reconocer que disfruté volviendo a las páginas de algunas obras que hacía tiempo que no había vuelto a consultar.

En fin, algo así fue lo que le dije y, a juzgar por la cara que puso, parece que se quedó satisfecho. Y quién sabe, igual un día lo vuelvo a ver y tengo por fin la oportunidad de preguntarle si le gustó el resultado final.

 
Puedes acceder al programa de la SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, festival virtual del género negro celebrado del 21 al 27 de noviembre en el blog de Historia y Literatura CITA EN LA GLORIETA, pinchando AQUÍ.

es doctor en Derecho y licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Funcionario del Gobierno de Navarra, vocal del Tribunal Administrativo de Navarra. Ha ejercido como abogado y como profesor asociado de Derecho Administrativo en la Universidad de Navarra y en la Universidad Pública de Navarra. Ha colaborado con la Escuela de Policía de Cataluña y colabora regularmente con la Escuela de Seguridad de Navarra. Ha sido concejal del Ayuntamiento de Pamplona, presidente de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona y miembro del Parlamento de Navarra. Colabora asiduamente en diversos medios de comunicación (principalmente, en Diario de Noticias y Solo Novela Negra) y revistas profesionales. Secretario de la Asociación Navarra de Escritores/as-Nafar Idazleen Elkartea. Obras: Novela: El asesinato de Caravinagre (2014); El crimen del sistema métrico decimal (2017), El rey de Andorra (2018). Relato: “Un asunto privado”, en 24. Relatos navarros (2016); “Una cuenta pendiente”, en Solo Novela Negra (2016); “El vino del francés”, en El alma del vino (2017); “Un móvil para un crimen”, en la III Semana Negra en la glorieta (2017). Ensayo: La Policía Foral de Navarra (1991), Navarra como problema. Nación y nacionalismo en Navarra (2001), El Tribunal Administrativo de Navarra (2004), Derecho Parlamentario de Navarra (2009), El régimen jurídico de los símbolos de Navarra (2011, VII Premio Martín de Azpilicueta), El régimen lingüístico de la Comunidad Foral de Navarra (2013). Recopilación de artículos de prensa: Sexo en sanfermines y otros mitos festivos (2007), Crisis en sanfermines y otros temas festivos (2015). Página web: https://mizu38.wixsite.com/miguelizu