Como adelanto de la mesa redonda «De novela de género a novela negra, ¿qué ha cambiado? Evolución de la novela negra», que el próximo jueves 26 de noviembre moderará Rita Piedrafita en nuestra VII Semana Negra, os ofrecemos unos fragmentos de Antes mueren los que no aman (Espasa, 2019), la última novela de Inés Plana, quien será una de las tres escritoras que acompañarán a Rita en nuestra mesa redonda.
Inés Plana nació en Barbastro (Huesca). Es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona y desde el principio desarrolló su carrera profesional en Madrid. Ha trabajado en diversos medios de prensa escrita y, en el terreno editorial, ha creado y coordinado distintas colecciones de títulos relacionados con la divulgación de la historia y el arte. Actualmente es directora del periódico-magacín Vivir Bien, en la Comunidad de Madrid.
Morir no es lo que más duele es su primera novela: trabajó en ella durante cinco años.
Fragmentos de «Antes mueren los que no aman», de Inés Plana,
escogidos por Javier Alonso García-Pozuelo
***
El Grupo de Apoyo Flora Tristán la había acogido y les iban a permitir hablar con ella. Al escuchar de Teresa la palabra «burdel», Julián confirmó sus peores presagios desde que comenzó a buscarla. Ya la había imaginado apresada en ese mundo tan atroz. A veces, sin darse cuenta, mitigaba su desconsuelo deseando que estuviera muerta. Quizá hubiera sido lo mejor. Si lograba encontrarla, no sabía cómo conseguiría devolverla a la vida, una niña cuyo cuerpo debió de ser profanado cientos de veces por hombres desconocidos que pagaron por infligirle tormento.
***
—¿Se sabe quiénes son esos proxenetas a los que nadie va a detener? —preguntó Julián, desalentado.
—La vivienda está a nombre de un club de amigos de la caza mayor, no recuerdo el nombre exacto, pero en todo caso es una especie de asociación sin ánimo de lucro, mira tú qué cinismo —apuntó Teresa—. Y aquí nos encontramos de nuevo con lo de siempre, la ingeniería financiera, el entramado societario, pues el club, que además tiene licencia para hostelería, pertenece a su vez a una empresa que organiza safaris en África y está radicada en Irlanda, lo más parecido a un paraíso fiscal en la Unión Europea. La investigación no ha hecho más que empezar. Vamos a pensar que lograremos descabezar a esta gente.
—La vivienda está a nombre de un club de amigos de la caza mayor, no recuerdo el nombre exacto, pero en todo caso es una especie de asociación sin ánimo de lucro, mira tú qué cinismo —apuntó Teresa—. Y aquí nos encontramos de nuevo con lo de siempre, la ingeniería financiera, el entramado societario, pues el club, que además tiene licencia para hostelería, pertenece a su vez a una empresa que organiza safaris en África y está radicada en Irlanda, lo más parecido a un paraíso fiscal en la Unión Europea. La investigación no ha hecho más que empezar. Vamos a pensar que lograremos descabezar a esta gente.
***
La muchacha se abrazó con fuerza a Mirucha. A Julián le desarmaba ver las lágrimas de la muchacha, su figura derrotada, la falta de esperanza que transmitía su cuerpo, encogido sobre su mascota. Sintió el impulso de sentarse a su lado y abrazarla, convencido de que nadie en su corta vida lo habría hecho; abrazarla egoístamente también, imaginando que era Luba, respirando ambos el mismo dolor y, si pudiera, quedándose él con la mayor parte. Pero él era un hombre que pertenecía al mismo género que todos los individuos deleznables que abusaron de ella, de Luba y de tantas otras muchachas. Aquel abrazo no podía dárselo. Estaba envenenado.
***
—Mi teniente, si es necesario, me voy para allá, no me importa.
—Coira, si esa fuera mi intención ya se lo habría dicho. Estamos hablando porque usted no respondió a las llamadas de la subinspectora cuando ella no me pudo localizar a mí.
—Sí, y lo siento, pero tuve un cólico y estoy en cama. Me sentaron mal unos chocos o qué sé yo. No paran de darme de comer desde que llegué, como si fuera un cerdo al que tienen que cebar, y claro, parece ser que reventé —se quejó, usando el pretérito y con un acento gallego que nunca, hasta entonces, había percibido el teniente.
—Pues mañana será peor, porque es Nochebuena. Cuídese, Coira.
—Coira, si esa fuera mi intención ya se lo habría dicho. Estamos hablando porque usted no respondió a las llamadas de la subinspectora cuando ella no me pudo localizar a mí.
—Sí, y lo siento, pero tuve un cólico y estoy en cama. Me sentaron mal unos chocos o qué sé yo. No paran de darme de comer desde que llegué, como si fuera un cerdo al que tienen que cebar, y claro, parece ser que reventé —se quejó, usando el pretérito y con un acento gallego que nunca, hasta entonces, había percibido el teniente.
—Pues mañana será peor, porque es Nochebuena. Cuídese, Coira.
***
—Me alegro de que al fin tenga noticias —le dijo Díaz Visedo, pero le advirtió—: Ahora mismo lo importante es saber quién empujó a la funcionaria y salió huyendo. Si quiere seguir la pista de Luba, tendrá que hacerlo en sus horas libres. Además, el caso no le corresponde a usted, sino a la Comandancia de Ávila, pues fue allí donde desapareció la niña y el juez, ante la falta de avances en la investigación, lo archivó provisionalmente hace unos meses, como usted me comunicó y yo ahora le recuerdo, por si lo había olvidado. Cuando tenga más pruebas quizá logre que se reabra, pero ahora céntrese en la funcionaria, Tresser.
Tras el trágico fallecimiento de su esposa, Díaz Visedo no solo se había vuelto huraño, sino, incluso, cruel. Al escuchar aquellas duras palabras que destilaban tal indiferencia hacia Luba, tuvo ganas de solicitar una baja por depresión y dejar a su capitán con el culo al aire en el caso Ordovás, pero su sentido del deber se lo impidió y se sintió estúpido por ello, más aún cuando su superior, como si fueran amigos de toda la vida, se había autoinvitado en Nochebuena. Cuánto lo despreciaba en aquellos momentos.
Tras el trágico fallecimiento de su esposa, Díaz Visedo no solo se había vuelto huraño, sino, incluso, cruel. Al escuchar aquellas duras palabras que destilaban tal indiferencia hacia Luba, tuvo ganas de solicitar una baja por depresión y dejar a su capitán con el culo al aire en el caso Ordovás, pero su sentido del deber se lo impidió y se sintió estúpido por ello, más aún cuando su superior, como si fueran amigos de toda la vida, se había autoinvitado en Nochebuena. Cuánto lo despreciaba en aquellos momentos.
***
Mientras la mayoría de sus compañeros del Cuerpo vivían con frustración la laxitud punitiva de algunos magistrados con los jefes de la droga o de la prostitución, Julián protegía su indignación con el escepticismo: la droga y los prostíbulos mueven tanto dinero, con cifras tan obscenas, que creía imposible que pudieran hacerlo sin la ayuda y la complicidad del sistema, como precisamente había sucedido con el soplo que se recibió en el garito de juego antes de la redada. Así estaban las cosas. «Si la voluntad de acabar con estas lacras fuera real, haría tiempo que ya no existirían», se lamentó.
***
[…] A la niña la llamaron Asunta, como la madre, pero a la pequeña no le gustaba el nombre.
—E entón como queres chamarte, filla? —le preguntó Vicente, el padre.
—Mae —contestó ella, con demasiado aplomo para sus cuatro años.
—E de onde sacaches ese nome raro?
—Dos meus soños.
—E entón como queres chamarte, filla? —le preguntó Vicente, el padre.
—Mae —contestó ella, con demasiado aplomo para sus cuatro años.
—E de onde sacaches ese nome raro?
—Dos meus soños.
Puedes acceder al programa de la próxima SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, festival virtual del género negro celebrado del 21 al 27 de noviembre, pinchando AQUÍ.
Prescriptora
para los oficiales, bloguera para la mayoría, influencer para los
exagerados y simplemente lectora para los sensatos.
Amando las letras elegí las ciencias, y a partir de aquí, tú, amante de los libros, rellenas.
Da igual alta o baja, guapa o fea, de ciencias o letras… Lo único importante es que leo, leo y leo.
Y me encanta que leas junto a mí.
Amando las letras elegí las ciencias, y a partir de aquí, tú, amante de los libros, rellenas.
Da igual alta o baja, guapa o fea, de ciencias o letras… Lo único importante es que leo, leo y leo.
Y me encanta que leas junto a mí.



