«Martin Hesselius: guardián de lo oculto», por Osvaldo Reyes

Martín_Hesselius
Sheridan Le Fanu
 
Osvaldo Reyes coordina la Jornada dedicada al género negro en América Latina de la  SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA .
 
 
«Martin Hesselius: guardián de lo oculto», por Osvaldo Reyes
Dentro de cada hombre hay, por lo menos, dos espíritus malignos.
Arcana Caelestia – Emanuel Swedenborg
Imaginemos el siguiente escenario. Usted va en un bus rumbo a su casa, después de un pesado día de trabajo. Estuvo lloviendo, así que lleva un paraguas en el regazo. El cielo está nublado y las gotas de lluvia golpean el vidrio. Usted está en la parte trasera del bus, que va casi vacío. Se queda dormido, hasta que un ruido lo regresa a la realidad. Al abrir los ojos se da cuenta que, en un asiento cercano, hay un mono.

Mira a todos lados, tratando de ver al dueño del animal. Al no poder distinguir de quién podría ser, se acerca un poco y lo trata de empujar con el paraguas. La punta lo atraviesa como si fuera una ilusión hecha de humo. Se asusta, como es de esperar, y sale del bus. Camina unos pasos, con el corazón tratando de salirse de su pecho. Mira por encima de su hombro. En un árbol cercano, un par de ojos rojos lo observan desde la protección del follaje.  

El mono no le deja un segundo de descanso. Cada vez se torna más agresivo y empieza a meterse en su mente. A corromperlo desde adentro. A empujarlo, poco a poco, al reino de la locura y la muerte.

Este es el dilema al que se enfrenta el reverendo Jennings en “El té verde”, el primer relato del libro “En un cristal oscuro” de Sheridan Le Fanu. En la historia, afligido por un demonio y sin encontrar una solución, decide pedir ayuda al médico metafísico alemán Martín Hesselius.

¿Quién es Hesselius? No tenemos muchos detalles. Lo que sabemos de él viene de las palabras de un secretario innombrado. Este narrador, un médico de profesión que, como resultado de una lesión durante una cirugía, pierde dos de sus dedos, cuenta cómo conoce al que se convertirá en su maestro. Martin Hesselius es cincuenta años más viejo y sabio. Una mente brillante e intuitiva que lo fascina al punto que se convierte en su secretario personal por más de veinte años. Tras la muerte de su mentor el secretario revisa sus pertenencias personales y encuentra varias cartas dirigidas a su amigo, el profesor Van Loo, donde relata algunos de los casos que encontró a lo largo de su carrera. El secretario, haciendo el papel de un Watson, selecciona los que llaman su atención y los publica en un libro que titula “En un cristal oscuro”, el nombre extraído de una cita de la Biblia.
Ahora vemos por espejo, oscuramente;
mas entonces veremos cara a cara.
Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.

1 Corintios 13:12
La comparación del secretario con un Watson no es al azar. En “El té verde”, Hesselius demuestra habilidades propias de Sherlock Holmes, quince años antes de que el gran detective hiciera su primera aparición en “Estudio en escarlata”. Hesselius es capaz de determinar, con una sola mirada, que el reverendo Jennings estaba soltero, que estaba escribiendo un libro de teología y que le gustaba el té verde, pero que lo había dejado. De esta manera, Hesselius se convierte en el molde de un futuro Sherlock Holmes y su secretario, en Watson. Incluso, en uno de los relatos de “En un cristal oscuro” (La habitación en el Dragón Volador), la trama no es sobrenatural, sino criminal. Involucra una banda de secuestradores, el uso de drogas psicodélicas y un elemento gótico (el ser enterrado vivo). La participación de Hesselius es remarcada desde una perspectiva científica, ya que el secretario nos recuerda que el caso es mencionado en un artículo del doctor sobre las drogas usadas en la Edad Media y que llamó Mortis Imago (Imágenes de la muerte).
    
Hesselius es médico y, como tal, trata de encontrarle explicación a los eventos que los afectados describen en sus historias. Solo participa de manera activa en el primer caso (el del mono). En los demás, emite ciertas opiniones al principio o al final del caso, sustentadas en su hipótesis de que el mundo espiritual existe y que el ocasional atisbo de este plano genera cambios en el individuo que pueden llevar a la locura. Como el mismo Hesselius explica en “El té verde”, haciendo referencia a un artículo suyo titulado “Las funciones cardinales del cerebro”, dice:
…ante la evidencia de innumerables hechos, prueba, creo yo, la alta posibilidad de una circulación que, en su mecánica, se comporta como la arterial y la venosa, pero a través de los nervios. En ese sistema considero al cerebro su corazón. Los fluidos que se propagan por una clase de nervios, regresan alterados por otros y su naturaleza es espiritual, aunque no inmaterial. Por lo menos no más que la luz o la electricidad.”
Su argumento es que ciertas condiciones, por ejemplo, el abuso del alcohol o del té verde, pueden alterar el equilibrio de este sistema y abrir una especie de “tercer ojo”, localizado en el medio de la frente, que permitiría que los espíritus establecieran una comunicación con el afectado de esta manera. Sus terapias, por tanto, se enfocaban en cerrar este ojo. Acepta la existencia del Más Allá, pero la cura de esta afección espiritual es física.
    
Sheridan Le Fanu fue un escritor irlandés (1814-1873), no tan conocido como otros autores de la época, pero con méritos suficientes como para estar a la par de todos ellos. Su nombre sale cuando se habla de historias de vampiros, gracias a Carmilla, pero pocos recuerdan que esta novela corta fue, casi seguro, una fuente de inspiración para el Drácula de Bram Stoker, con lo que Hesselius sería la versión pálida de Van Helsing. La pluma de Le Fanu escribió muchos otros relatos llenos de fantasmas, demonios y otras criaturas, convirtiéndose en uno de los mejores exponentes del género de terror sobrenatural de la era victoriana.
    
Esta afición por el mundo de los espíritus explicaría por qué Hesselius fue una creación tardía. Los relatos reunidos en el libro “En un cristal oscuro” fueron publicados, en su mayoría, con anterioridad y Le Fanu (o su editor) crearon el personaje de Hesselius para unirlos. Esto es evidente ya que “El té verde”, el relato que nos presenta a Hesselius, es el único donde el buen doctor actúa de manera activa. En los otros, su papel es más bien el de un comentarista, con cada vez menos intervenciones. En su relato más conocido, la de la vampiresa Carmilla, el secretario comenta del caso, pero decide omitir los análisis y razonamientos del doctor Hesselius.
    
Esa es la razón por la que, a pesar de comportarse, en esencia, como un detective (recoge información, analiza la evidencia y saca conclusiones), Hesselius es más un guardián de lo oculto. Ha recogido los casos que han llamado su interés, precisamente porque avalan su hipótesis de un mundo espiritual. Por eso decía que su papel de Van Helsing palidece al lado del más reconocido profesor y doctor holandés, enemigo mortal de Drácula. Donde el cazador de vampiros es proactivo, Hesselius solo recopila información, con el desagravio adicional de no publicar ninguno de sus casos, ya sea por miedo al ridículo de la profesión o por falta de interés. Es su secretario el que, por admiración a su maestro, decide publicar sus historias de una manera póstuma.
    
Van Helsing fue creado como un personaje dentro de la trama. Hesselius, como un pegamento para unir cinco relatos que nunca fueron escritos como parte de un todo.  Estos cuentos con personajes sobrenaturales que atormentan a sus víctimas, como el mono de “El té verde”, el “Observador” en “El familiar”, espíritus con sed de venganza en “El juez Harbottle” y la vampiresa Carmilla, son poderosos por cuenta propia, sin necesitar la presencia de Hesselius para reunirlos. Sin embargo, el autor decidió crearlo y, sin saberlo, estableció un arquetipo.
El del médico estudioso de lo oculto.
 
Arrogantes, solitarios, inteligentes y cargados de vastos conocimientos de artes arcanas y naturales. Gracias a este experimento, toda una serie de personajes han surgido para deleitar a generaciones de lectores que navegan esta frontera entre lo real y un mundo que, según Hesselius, solo está a un tercer ojo de distancia
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Osvaldo Reyes (Panamá, 1971)
estudió medicina en la Universidad de Panamá y luego se especializó en Ginecología y Obstetricia en la Maternidad María Cantera de Remón. Actualmente labora como médico especialista en la Maternidad del Hospital Santo Tomás, donde también ejerce funciones como Coordinador de Investigaciones. Es profesor de la Cátedra de Obstetricia de la Universidad de Panamá y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
 

Ferviente lector y escritor del género negro, con ocho libros (El Efecto Maquiavelo, En los umbrales del Hades, Pena de muerte, La estaca en la cruz, Sacrificio, El canto de las gaviotas, El cactus de madera y Asesinato en Portobelo) y dos colecciones de cuentos (13 gotas de sangre y 13 candidatos para un homicidio) publicados a la fecha. Sus relatos forman partes de diferentes antologías (Escrito en el agua, Pólvora y sangre, Círculo de Lovecraft # 9) y es ganador del Primer Premio de Narrativa Corta (2017) del Panama Horror Film Fest. Osvaldo Reyes coordina la jornada dedicada al género negro en Latinoamérica de nuestra Semana Negra en la Glorieta


 
 
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