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«Poemas escogidos», por Antonio Daganzo

SONETO V
Garcilaso de la Vega
Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero
.

PRIMERA ELEGÍA
(
«Elegías de Duino»)
Rainer Maria Rilke
¿Quién, si yo gritara, me escucharía entre las órdenes
angélicas? Y aun si de repente algún ángel
me apretara contra su corazón, me suprimiría
su existencia más fuerte. Pues la belleza no es nada
sino el principio de lo terrible, lo que somos apenas... 


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LA TRANSPARENCIA, DIOS, LA TRANSPARENCIA
(«Dios deseado y deseante. Animal de fondo»)
Juan Ramón Jiménez
Dios del venir, te siento entre mis manos,
aquí estás enredado conmigo, en lucha hermosa
de amor, lo mismo
que un fuego con su aire.

No eres mi redentor, ni eres mi ejemplo,
ni mi padre, ni mi hijo... 


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SOY EL DESTINO
(«La destrucción o el amor»)
Vicente Aleixandre
Sí, te he querido como nunca.
 

¿Por qué besar tus labios, si se sabe que la muerte está próxima,
si se sabe que amar es sólo olvidar la vida,
cerrar los ojos a lo oscuro presente
para abrirlos a..
.


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SUBLEVACIÓN
(«Sublevación inmóvil»)
Antonio Gamoneda
Juro que la belleza
no proporciona dulces
sueños, sino el insomnio
purísimo del hielo,
la dura, indeclinable
materia del...


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***

Antonio Daganzo (Madrid, 1976)

es poeta, narrador, periodista y divulgador cultural y musical. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, ha publicado los poemarios Siendo en ti aire y oscuro (2004); Que en limpidez se encuentre (2007); Mientras viva el doliente (2010; 2ª edición, 2014; 3ª edición, 2015; reedición en Ecuador, 2014), Libro recomendado por la Asociación de Editores de Poesía, además de Finalista del Premio de dicha entidad en 2010; Llamarse por encima de la noche (2012), editado en Chile, Mención de Honor “Luis de Góngora y Argote” de Poesía, concedida por el Instituto de Estudios de Literatura Contemporánea; y Juventud todavía (2015), quinto de sus poemarios publicados hasta ahora. Ha brindado recitales en importantes foros –Ateneo de Madrid o la Tertulia Literaria Hispanoamericana “Rafael Montesinos”-. Como narrador, ha sido traducido al alemán. En 2014 apareció su primer ensayo, Clásicos a contratiempo, dedicado a la divulgación de la música clásica.

«La transparencia, Dios, la transparencia», poema de Juan Ramón Jiménez

Juan Ramón Jiménez (Moguer, Huelva, 23 de diciembre de 1881 — San Juan, Puerto Rico, 29 de mayo de 1958) fue un poeta español, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1956, por el conjunto de su obra, designándose como trabajo destacado de la misma, la narración lírica Platero y yo.



LA TRANSPARENCIA, DIOS, LA TRANSPARENCIA
Juan Ramón Jiménez
Dios del venir, te siento entre mis manos,
aquí estás enredado conmigo, en lucha hermosa
de amor, lo mismo
que un fuego con su aire.

No eres mi redentor, ni eres mi ejemplo,
ni mi padre, ni mi hijo, ni mi hermano;
eres igual y uno, eres distinto y todo;
eres dios de lo hermoso conseguido,
conciencia mía de lo hermoso.

Yo nada tengo que purgar.
Toda mi impedimenta
no es sino fundación para este hoy
en que, al fin, te deseo;
porque estás ya a mi lado
en mi eléctrica zona,
como está en el amor el amor lleno.

Tú, esencia, eres conciencia; mi conciencia
y la de otros, la de todos
con la forma suma de conciencia;
que la esencia es lo sumo,
es la forma suprema conseguible,
y tu esencia está en mí, como mi forma.

Todos mis moldes, llenos
estuvieron de ti; pero tú, ahora,
no tienes molde, estás sin molde; eres la gracia
que no admite sostén,
que no admite corona,
que corona y sostiene siendo ingrave.

Eres la gracia libre,
la gloria del gustar, la eterna simpatía,
el gozo del temblor, la luminaria
del clariver, el fondo del amor,
el horizonte que no quita nada;
la transparencia, dios la transparencia,
el uno al fin, dios ahora sólito en el uno mío,
en el mundo que yo por ti y para ti he creado.


(Dios deseado y deseante. Animal de fondo)