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«La cuna vacía» de José Selgas

LA CUNA VACÍA
José Selgas
Bajaron los ángeles,
besaron su rostro,
y cantando a su oído, dijeron:
“Vente con nosotros.”

Vio el niño a los ángeles,
de su cuna en torno,
y agitando los brazos, les dijo:
“Me voy con vosotros.”

Batieron los ángeles
sus alas de oro,
suspendieron al niño en sus brazos,
y se fueron todos.

De la aurora pálida
la luz fugitiva,
alumbró a la mañana siguiente
la cuna vacía
.

El camarada perdido - Gustave Henry Mosler
*
José Selgas Carrasco fue un escritor y periodista español nacido en Lorca, Murcia, el 27 de noviembre de 1822 y fallecido en Madrid, el 5 de febrero de 1882.
 
*

«Canción de jinete», poema de Federico García Lorca

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, 5 de junio de 1898 - camino de Víznar a Alfacar, 18 de agosto de 1936) fue un poeta, dramaturgo y prosista español, también conocido por su destreza en muchas otras artes. Adscrito a la llamada Generación del 27, es el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX. Como dramaturgo, se le considera una de las cimas del teatro español del siglo XX, junto con Valle-Inclán y Buero Vallejo. Murió fusilado tras el golpe de Estado que dio origen a la Guerra Civil Española.



CANCIÓN DE JINETE
Federico García Lorca
        Córdoba.
Lejana y sola.
        Jaca negra, luna grande,
y aceitunas en mi alforja.
Aunque sepa los caminos
yo nunca llegaré a Córdoba.
        Por el llano, por el viento,
jaca negra, luna roja.
La Muerte me está mirando
desde las torres de Córdoba.
        ¡Ay qué camino tan largo!
¡Ay mi jaca valerosa!
¡Ay que la muerte me espera,
antes de llegar a Córdoba!
        Córdoba.
Lejana y sola
.


(Canciones, 1927) 

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No me dejes perder la maravilla
de tus ojos de estatua, ni el acento
que de noche me pone en la mejilla
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FIDELIDAD, poema de Blas de Otero
Creo en el hombre. He visto
espaldas astilladas a trallazos,
almas cegadas avanzando a brincos
(españas a
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BATALLAS, poema de César Vallejo
HOMBRE de Extremadura
oigo bajo tu pie el humo del lobo,
el humo de la especie,
el humo del niño
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«Poemas escogidos», por Antonio Daganzo

SONETO V
Garcilaso de la Vega
Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero
.

PRIMERA ELEGÍA
(
«Elegías de Duino»)
Rainer Maria Rilke
¿Quién, si yo gritara, me escucharía entre las órdenes
angélicas? Y aun si de repente algún ángel
me apretara contra su corazón, me suprimiría
su existencia más fuerte. Pues la belleza no es nada
sino el principio de lo terrible, lo que somos apenas... 


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LA TRANSPARENCIA, DIOS, LA TRANSPARENCIA
(«Dios deseado y deseante. Animal de fondo»)
Juan Ramón Jiménez
Dios del venir, te siento entre mis manos,
aquí estás enredado conmigo, en lucha hermosa
de amor, lo mismo
que un fuego con su aire.

No eres mi redentor, ni eres mi ejemplo,
ni mi padre, ni mi hijo... 


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SOY EL DESTINO
(«La destrucción o el amor»)
Vicente Aleixandre
Sí, te he querido como nunca.
 

¿Por qué besar tus labios, si se sabe que la muerte está próxima,
si se sabe que amar es sólo olvidar la vida,
cerrar los ojos a lo oscuro presente
para abrirlos a..
.


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SUBLEVACIÓN
(«Sublevación inmóvil»)
Antonio Gamoneda
Juro que la belleza
no proporciona dulces
sueños, sino el insomnio
purísimo del hielo,
la dura, indeclinable
materia del...


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***

Antonio Daganzo (Madrid, 1976)

es poeta, narrador, periodista y divulgador cultural y musical. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, ha publicado los poemarios Siendo en ti aire y oscuro (2004); Que en limpidez se encuentre (2007); Mientras viva el doliente (2010; 2ª edición, 2014; 3ª edición, 2015; reedición en Ecuador, 2014), Libro recomendado por la Asociación de Editores de Poesía, además de Finalista del Premio de dicha entidad en 2010; Llamarse por encima de la noche (2012), editado en Chile, Mención de Honor “Luis de Góngora y Argote” de Poesía, concedida por el Instituto de Estudios de Literatura Contemporánea; y Juventud todavía (2015), quinto de sus poemarios publicados hasta ahora. Ha brindado recitales en importantes foros –Ateneo de Madrid o la Tertulia Literaria Hispanoamericana “Rafael Montesinos”-. Como narrador, ha sido traducido al alemán. En 2014 apareció su primer ensayo, Clásicos a contratiempo, dedicado a la divulgación de la música clásica.

Alberti, Góngora y el «Día de la Lectura en Andalucía»

El día 16 de Diciembre fue declarado por la Junta de Andalucía como Día de la Lectura en Andalucía.
 

El Día Andaluz de la Lectura se celebra el 16 de diciembre en tributo al poeta Rafael Alberti (nacido en El Puerto de Santa María, Cádiz, el 16 de diciembre de 1902) y en conmemoración del homenaje que los días 16 y 17 de diciembre de 1927 rindieron, en Sevilla, al poeta cordobés Luis de Góngora, con motivo del tercer centenario de su muerte, entre otros, Federico García Lorca, Rafael Alberti, José Bergamín, Juan Chabás, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Jorge Guillén y Luis Cernuda.

Luis de Góngora y Argote
Velázquez (1622)
 ***
AMARANTA
Rafael Alberti
…calzó de viento…
Góngora
Rubios, pulidos senos de Amaranta,
por una lengua de lebrel limados.
Pórticos de limones, desviados
por el canal que asciende a tu garganta.

Rojo, un puente de rizos se adelanta
e incendia tus marfiles ondulados.
Muerde, heridor, tus dientes desangrados,
y corvo, en vilo, al viento te levanta.

La soledad, dormida en la espesura,
calza su pie de céfiro y desciende
del olmo alto al mar de la llanura.

Su cuerpo en sombra, oscuro, se le enciende,
y gladiadora, como un ascua impura,
entre Amaranta y su amador se tiende
. 

(De Cal y Canto, 1926-1927)

Rafael Alberti (1978)

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«Paquito», poema de Salvador Díaz Mirón

Salvador Díaz Mirón (1853-1928) fue un poeta, periodista y político mexicano, precursor del modernismo en Hispanoamérica.

Sus primeras composiciones están marcadamente influidas por el Romanticismo, apreciándose en ellas un notable influjo de Gaspar Núñez de Arce y Víctor Hugo. A raíz de su estancia en prisión -donde ingresó en 1892 por el homicidio, en legítima defensa, de Federico Wólter-, cambió radicalmente su criterio estético, hasta el punto de que llegó a renegar de todos los poemas publicados antes de «Lascas» (1901), poemario que tuvo una espléndida acogida entre críticos y lectores, con una tirada de quince mil ejemplares. En su última etapa creativa, depura su estilo hasta llevarlo a una extrema concisión.

Si bien empezó a escribir desde muy joven, comparado con los otros grandes poetas mexicanos contemporáneos –Luis G. Urbina (1867-1934), Enrique González Martínez (1871-1952), Amado Nervo (1870-1919), Manuel Gutiérrez Nájera (1859-1895)- su producción es más bien escasa. En palabras de Pedro Henríquez Ureña, "Salvador Díaz Mirón escribía poco y publicaba menos", en parte por ese afán suyo, casi enfermizo, de pulir sus estrofas hasta encontrar la forma que consiguiese contentarle.

Salvador Díaz Mirón nació en Puerto de Veracruz, el 14 de diciembre de 1853 y falleció en su Veracruz natal el 12 de junio de 1928.


 ***
PAQUITO
Salvador Díaz Mirón
Cubierto de jiras,
al ábrego hirsutas
al par que las mechas
crecidas y rubias,
el pobre chiquillo
se postra en la tumba,
y en voz de sollozos
revienta y murmura:
«Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras».

Y un cielo impasible
despliega su curva.

«¡Qué bien que me acuerdo!
La tarde de lluvia;
las velas grandotas
que olían a curas;
y tú en aquel catre
tan tiesa, tan muda,
tan fría, tan seria,
y así tan rechula!
Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras».

Y un cielo impasible
despliega su curva.

«Buscando comida,
revuelvo basura.
Si pido limosna,
la gente me insulta,
me agarra la oreja,
me dice granuja,
y escapo con miedo
de que haya denuncia.
Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras».

Y un cielo impasible
despliega su curva.

«Los otros muchachos
se ríen, se burlan,
se meten conmigo,
y a poco me acusan
de pleito al gendarme
que viene a la bulla;
y todo, porque ando
con tiras y sucias.
Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras».

Y un cielo impasible
despliega su curva.

«Me acuesto en rincones
solito y a obscuras.
De noche, ya sabes,
los ruidos me asustan.
Los perros divisan
espantos y aúllan.
Las ratas me muerden,
las piedras me punzan...
Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras».

Y un cielo impasible
despliega su curva.

«Papá no me quiere.
Está donde juzga
y riñe a los hombres
que tienen la culpa.
Si voy a buscarlo,
él bota la pluma,
se pone muy bravo,
me ofrece una tunda.
Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras».

Y un cielo impasible
despliega su curva
. 

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Jorge Luis Borges y Heráclito - tres poemas

HERÁCLITO
Jorge Luis Borges

Heráclito camina por la tarde
De Éfeso. La tarde lo ha dejado,
Sin que su voluntad lo decidiera,
En la margen de un río silencioso
Cuyo destino y cuyo nombre ignora.
Hay un Jano de piedra y unos álamos
Se mira en el espejo fugitivo
Y descubre y trabaja la sentencia
Que las generaciones de los hombres
No dejarán caer. Su voz declara:
Nadie baja dos veces a las aguas
Del mismo río. Se detiene. Siente
Con el asombro de un horror sagrado
Que él también es un río y una fuga.
Quiere recuperar esa mañana
Y su noche y la víspera. No puede.
Repite la sentencia. La ve impresa
En futuros y claros caracteres
En una de las páginas de Burnet.
Heráclito no sabe griego. Jano,
Dios de las puertas, es un dios latino.
Heráclito no tiene ayer ni ahora.
Es un mero artificio que ha soñado
Un hombre gris a orillas del Red Cedar,
Un hombre que entreteje endecasílabos
Para no pensar tanto en Buenos Aires
Y en los rostros queridos. Uno falta
.

Heraclito, el filósofo que llora - Rubens (detalle)
 
*
SON LOS RÍOS
Jorge Luis Borges

Somos el tiempo. Somos la famosa
parábola de Heráclito el Oscuro.
Somos el agua, no el diamante duro,
la que se pierde, no la que reposa.

Somos el río y somos aquel griego
que se mira en el río. Su reflejo
cambia en el agua del cambiante espejo,
en el cristal que cambia como el fuego.

Somos el vano río prefijado,
rumbo a su mar. La sombra lo ha cercado.
Todo nos dijo adiós, todo se aleja.

La memoria no acuña su moneda.
Y sin embargo hay algo que se queda
y sin embargo hay algo que se queja
.


*
ARTE POÉTICA
Jorge Luis Borges

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable
.


*

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"Cuentos filo-sóficos" de Kostas Axelos

Diógenes y la muerte - microrrelato de Henrich von Kleist

Jorge Luis Borges - microrrelatos

___

Jorge Luis Borges fue un escritor argentino, autor de ensayos breves, cuentos y poemas. Nació en Buenos Aires, el 24 de agosto de 1899 y falleció en Ginebra, el 14 de junio de 1986.



CORONA de Paul Celan

Paul Celan fue un poeta alemán de origen judío rumano. Nació en Chernivtsi, el 23 de noviembre de 1920 y se suicidó en París, el 20 de abril de 1970. Su escritura quedó marcada por la muerte de sus padres en un campo de concentración en 1942.
 

CORONA
Paul Celan

En mi mano el otoño come su hoja: somos amigos.
Extraemos el tiempo de las nueces y le enseñamos a caminar:
regresa el tiempo a la nuez.
En el espejo es domingo,
en el sueño se duerme,
la boca dice la verdad.
Mi ojo asciende al sexo de la amada:
nos miramos,
nos decimos palabras oscuras,
nos amamos como se aman amapola y memoria,
nos dormimos como el vino en los cuencos,
como el mar en el rayo sangriento de la luna.
Nos mantenemos abrazados en la ventana, nos ven desde la calle:
tiempo es de que se sepa,
tiempo es de que la piedra pueda florecer,
de que en la inquietud palpite un corazón.
Tiempo es de que sea tiempo.


CORONA es un poema de "Amapola y memoria" (1952)
Traducción de José Ángel Valente



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«Soneto de la dulce queja», poema de Federico García Lorca

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, 5 de junio de 1898 - camino de Víznar a Alfacar, 18 de agosto de 1936) fue un poeta, dramaturgo y prosista español, también conocido por su destreza en muchas otras artes. Adscrito a la llamada Generación del 27, es el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX. Como dramaturgo, se le considera una de las cimas del teatro español del siglo XX, junto con Valle-Inclán y Buero Vallejo. Murió fusilado tras el golpe de Estado que dio origen a la Guerra Civil Española.



SONETO DE LA DULCE QUEJA
Federico García Lorca
        No me dejes perder la maravilla
de tus ojos de estatua, ni el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.
        Tengo miedo de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla
para el gusano de mi sufrimiento.
        Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,
        no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado
.


(Sonetos del amor oscuro, [1929-1936], 1985) 

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AMARANTA, poema de Rafael Alberti
Rubios, pulidos senos de Amaranta,
por una lengua de lebrel limados.
Pórticos de limones, desviados
por el canal que asciende a tu garganta...
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AYER TE BESÉ EN LOS LABIOS, poema de Pedro Salinas
Ayer te besé en los labios.
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rojos. Fue un beso tan corto,
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iluminando
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«Sublevación», poema de Antonio Gamoneda

Antonio Gamoneda (Oviedo, 30 de mayo de 1931) es un poeta español, distinguido con el Premio Cervantes en 2006. Escritor autodidacta, aunque asturiano de nacimiento, ha vivido desde los tres años en León, ciudad y entorno geográfico en el que se ha desarrollado su existencia y ha madurado su obra. Por su fecha de nacimiento se le ha relacionado con el llamado "grupo poético de los años 50".



SUBLEVACIÓN
Antonio Gamoneda
Juro que la belleza
no proporciona dulces
sueños, sino el insomnio
purísimo del hielo,
la dura, indeclinable
materia del relámpago.

Hay que ser muy hombre para
soportar la belleza:
¿quién, invertido, separa,
hace tumbas distintas
para el pan común y la
música extremada?

Ay de los fugitivos,
de los que tienen miedo
de sus propias entrañas.
Si una vez el silencio
les hablase, ¿sabrían
respirar la angustiosa
bruma de los espíritus?
¿Cantarían su propia
conversión al espectro?

Y aquellos otros, estos
miserables amados,
justificados por el dolor:
advertid que tan sólo
a los perros conviene
crecimiento de alarido.

Algo más puro aún
que el amor, debe
aquí ser cantado;
en cales vivas, en
materias atormentadas,
algo reclama curvas
de armonía. No es
la muerte. Este orden
invisible
es
la libertad.

La belleza no es
un lugar donde van
a parar los cobardes.

Toda belleza es
un derecho común
de los más hombres. La
evasión no concede
libertad. Sólo tiene
libertad quien la gana.

Solicito
una sublevación
de paz, una tormenta
inmóvil. Quiero, pido
que la belleza sea
fuerza y pan, alimento
y residencia del dolor.

Un mismo canto pide
la justicia y la
belleza.

Sea la luz
un acto humano.

Se puede
morir
por esta
libertad.

«Soy el destino», poema de Vicente Aleixandre

Vicente Pío Marcelino Cirilo Aleixandre y Merlo (Sevilla, 26 de abril de 1898 - Madrid, 13 de diciembre de 1984) fue un poeta español de la llamada Generación del 27. Elegido académico en sesión del día 30 de junio de 1949, ingresó en la Real Academia Española el 22 de enero de 1950. Ocupó el sillón de la letra O.

Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1933 por La destrucción o el amor, el Premio de la Crítica en 1963 por En un vasto dominio, y en 1969, por Poemas de la consumación, y el Premio Nobel de Literatura en 1977.

 


SOY EL DESTINO
Vicente Aleixandre
Sí, te he querido como nunca.
 

¿Por qué besar tus labios, si se sabe que la muerte está próxima,
si se sabe que amar es sólo olvidar la vida,
cerrar los ojos a lo oscuro presente
para abrirlos a los radiantes límites de un cuerpo?

Yo no quiero leer en los libros una verdad que poco a poco 

     sube como un agua,
renuncio a ese espejo que dondequiera las montañas ofrecen,
pelada roca donde se refleja mi frente
cruzada por unos pájaros cuyo sentido ignoro.

No quiero asomarme a los ríos donde los peces colorados 

     con el rubor de vivir,
embisten a las orillas límites de su anhelo,
ríos de los que unas voces inefables se alzan,
signos que no comprendo echado entre los juncos.
 

No quiero, no; renuncio a tragar ese polvo, esa tierra dolorosa, 
     esa arena mordida,
esa seguridad de vivir con que la carne comulga
cuando comprende que el mundo y este cuerpo
ruedan como ese signo que el celeste ojo no entiende.

No quiero no, clamar, alzar la lengua,
proyectarla como esa piedra que se estrella en la frente,
que quiebra los cristales de esos inmensos cielos
tras los que nadie escucha el rumor de la vida.

Quiero vivir, vivir como la hierba dura,
como el cierzo o la nieve, como el carbón vigilante,
como el futuro de un niño que todavía no nace,
como el contacto de los amantes cuando la luna los ignora.

Soy la música que bajo tantos cabellos
hace el mundo en su vuelo misterioso,
pájaro de inocencia que con sangre en las alas
va a morir en un pecho oprimido.

Soy el destino que convoca a todos los que aman,
mar único al que vendrán todos los radios amantes
que buscan a su centro, rizados por el círculo
que gira como la rosa rumorosa y total.

Soy el caballo que enciende su crin contra el pelado viento,
soy el león torturado por su propia melena,
la gacela que teme al río indiferente,
el avasallador tigre que despuebla la selva,
el diminuto escarabajo que también brilla en el día.

Nadie puede ignorar la presencia del que vive,
del que en pie en medio de las flechas gritadas,
muestra su pecho transparente que no impide mirar,
que nunca será cristal a pesar de su claridad,
porque si acercáis vuestras manos, podréis sentir la sangre
. 


«La destrucción o el amor»