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Aforismos de Paul Celan

Paul Celan fue un poeta alemán de origen judío rumano. Nació en Chernivtsi, el 23 de noviembre de 1920 y se suicidó en París, el 20 de abril de 1970. Su escritura quedó marcada por la muerte de sus padres en un campo de concentración en 1942.

"Microlitos" recoge, además de algunos textos narrativos y fragmentos críticos, aforismos inéditos del poeta rumano traducidos al castellano por José Luis Reina Palazón
.



"Microlitos. Aforismos y textos en prosa" está publicado por la editorial Trotta con edición crítica y comentarios de Barbara Wiedemann y Bertrand Badiou.


Breve selección de aforismos de Paul Celan, extraídos de éste y otros libros:

Nada es más negro que la mañana luminosa del recuerdo.
Enseña a los peces el lenguaje de los anzuelos.
Quien verdaderamente aprende a ver, se acerca a lo invisible.
Oyes que llueve y piensas, también esta vez será Dios.

Solo el incomprendido comprende a los otros.


Sólo verdaderas manos escriben verdaderos poemas. No veo ninguna diferencia entre un apretón de manos y un poema.
La poesía es una especie de regreso a casa.
La camisa de fuerza de la comodidad.
La verdad es revolucionaria. Eso también lo creo yo, pero cuando me sirven la cita olisqueo un poco en las comillas.

La asociación de los expulsados de su país. Habría que fundar sin duda la asociación de los expulsados del mundo.





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Paul Celan fue un poeta alemán de origen judío rumano. Nació en Chernivtsi, el 23 de noviembre de 1920 y se suicidó en París, el 20 de abril de 1970. Su escritura quedó marcada por la muerte de sus padres en un campo de concentración en 1942.
 

CORONA
Paul Celan

En mi mano el otoño come su hoja: somos amigos.
Extraemos el tiempo de las nueces y le enseñamos a caminar:
regresa el tiempo a la nuez.
En el espejo es domingo,
en el sueño se duerme,
la boca dice la verdad.
Mi ojo asciende al sexo de la amada:
nos miramos,
nos decimos palabras oscuras,
nos amamos como se aman amapola y memoria,
nos dormimos como el vino en los cuencos,
como el mar en el rayo sangriento de la luna.
Nos mantenemos abrazados en la ventana, nos ven desde la calle:
tiempo es de que se sepa,
tiempo es de que la piedra pueda florecer,
de que en la inquietud palpite un corazón.
Tiempo es de que sea tiempo.


CORONA es un poema de "Amapola y memoria" (1952)
Traducción de José Ángel Valente



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