«La letra con sangre entra», por Rita Piedrafita

«La letra con sangre entra», por Rita Piedrafita
¿Colaboras? Me pregunta. Colaboro, respondo, mientras pienso en que soy una chica fácil (de convencer). Y entonces me entran dudas, artículo o reseña, o las dos, ahí mi pepito grillo que no es otro que el organizador de este maravilloso tinglao estuvo rápido. Y me digo: Las dos cosas, mientras pienso en que soy una chica fácil (de convencer) y esto no es un dejavú… Es una realidad.

Así que he decidido confesarme cuan folclórica en Sálvame. Amo la literatura gótica. Pero no penséis que hablo de Drácula de Stoker, o Vampiro de Polidori. O no penséis que hablo SOLO DE ESO. Que a mí me pones al carapán de Edward Cullen y la pavisosi que pasaba por el instituto sin cazar al vuelo ni una y a la que te descuidas me he leído toda la saga. Ay, toda, todita, todaaaa, todaaaa. ¿Podéis creer que aún sigo, a mis cuarenta y tantos,  enamoradita de Lestat?

Suena a bajos fondos literarios, lo sé, pero cuando una se hunde en el lodo de la cloaca vampírica reconoce la élite donde se la encuentre.
Así que se olvida esta lectora de crepúsculos para quinceañeros y se pone seria, blanca y con cierto toque intelectual para darle rigor a un escrito que no pretende en ningún momento tenerlo. Porque, seamos sinceros, hemos venido a disfrutar.

¿Cómo? Con libro, una película y una serie, todo repleto de tintes góticos.
 

Allá vamos lectores, crucifijo en la derecha, ristra de ajos en la izquierda, ¡que vamos de valientes pero no lo somos tanto!

Imprescindible empezar por una serie imprescindible. Redundantemente imprescindible: Penny Drewful. Mucho me temo que no voy a pecar de moderna en estas líneas y es que
Penny Drewful debe tener sus buenos 15 años, como el amor del dúo. Merece la pena rescatar esta joya televisiva que mezcla con inteligencia los más famosos personajes de terror: Drácula, ajá, aquí tenéis mi vampiro, Frankenstein, el Dr. Jekyll, y un fantasmagórico Dorian Gray que, al igual que en el libro, te enamora. Porque mirad que es guapo el Sr. Gray, ¡EL DE WILDE, EL DE WILDE, NO EL DE LAS DICHOSAS SOMBRAS!
 

Esta serie, en su primera temporada, te lleva a los tiempos convulsos de la Inglaterra de finales del XIX y con un guion más literario que televisivo, te absorbe. Escenarios y personajes te invitan a pasear entre capítulos y una oscura pero soberbia Vanessa Ives, protagonista indiscutible interpretada por  Eva Green hace que aparquemos, brevemente, las bromas.

El imaginario desplegado en esta producción es tan caprichoso y extravagante que sentirás que jamás has disfrutado tanto de tus cuentos de terror favoritos sin llegar a leerlos. Y eso señores, es un minipunto para la serie.

Dicho esto, que me alargo y luego me regañan por extensa, nos vamos con el cine... Leed mis labios, DRÁ CU LA de Bram Stoker, donde digo cine digo libro, donde digo libro digo cómic, donde digo digo, digo Diego… porque Drácula, tanto como personaje literario como cinematográfico da mucho, muchísimo juego.

El conde Orlok del Nosferatu de Murneau de 1922 (un sutil plagio de la novela de Stoker, no os penséis queridos míos que esto de copiar es cosa moderna), la maravillosa revisión del 77 de Herzog y el Drácula de Coppola que bebe a borbotones (cruzando con disimulo la fina línea que hay del homenaje al plagio) de ambas, son muestra de dicho juego.

Pero yo vine aquí a hablar de mi vampiro favorito, el Drácula de
Coppola. Y es que Coppola, que hace suyo todo lo que toca, nos regala una versión visualmente potente en decorados y vestuario, a los que añade  estudiados planos que sacan todo el jugo a Oldman, un solvente  Hopkins en el papel de Van Helsing  y la seductora, o seducible según se mire, Winona Ryder como víctima vampírica.

Quizá hacia el final la acción se desata al más puro estilo Hollywood, pero  resultado nos deja escenas memorables firmadas con el inconfundible sello del director. Si aún no la has visto, deja de leerme y corre.



No, quédate. Para no perderte el cómic de Norma Editorial… Mike Mignola adapta con fidelidad la película de Coppola sin olvidarse del libro, respetando la fisionomía de los actores que dan vida a los personajes de Stoker, dotándoles de una fuerza extra a través de su dibujo. Trazo duro que unido a la maestría en el dominio del blanco y negro aporta fuerza a la narración recordando al lector el más puro cine impresionista con reminiscencias del cine de la Hammer, haciendo  disfrutar enormemente  a cualquier amante de la obra maestra de Bram Stoker, tanto por el contenido como por el formato elegido por la editorial.

Lo mejor para el final, como en las comidas. ¡Que a nadie le gusta más el primero que el postre! Y me he guardado los libros para rematar mi faena. Olé. Que las imágenes molan mucho, pero donde estén las mil palabras que se quite todo. Y para no pecar de clasicorra, que peco, que peco mil veces, lo sé, comienzo con una novela de este 2019. Escrita por Nieves Abarca, Voraces funde en una mis dos pasiones, vampiros y literatos. Suena maravilloso y lo es. Nieves Abarca nos presenta una curiosa obra sobre el exilio a Londres en la época de Fernando VII convidando al lector a jugar con la realidad y la ficción. Espoz y Mina, (Mina, ese nombre eternamente ligado al mundo oscuro del chupasangre), Espronceda y el duque de Wellington habitan una novela en la que la historia y los no muertos conviven de manera deliciosa. Leemos para aprender, sí, pero sí Espronceda es un atractivo vampiro aprendes con más alegría, que ya lo decía mi maestra de escuela, la letra, con sangre entra.

Y ahora, trtrtrtrtrtr, redoble de tambores para recibir al mejor, al primero, al que dio pie a todos los libros que hemos disfrutado, al incomparable Sheridan Le Fanu quien con su novela corta Carmilla inauguró la literatura más roja.
Carmilla es delicada y placentera. En apenas 150 páginas condensa una esencia enigmática, casi oculta, pero terriblemente atractiva para quien lee. Uno sabe quién es Carmilla. Sabe que debe huir pero se queda. Y es que en esta obra, repito, la primera, la antecesora a Stoker, el vampiro no es él, es ella. Ella: dulce, delicada, cautivadora. Ella, que seduce antes de matar. Ella, eterna en su tumba, por suerte para nosotros, lectores, que queremos volver a caer en sus manos una y otra vez.

Tenía que hablar del género negro y me he quedado en el rojo oscuro, pero… ¿hay mejor novela negra que aquella en la que sabes desde el principio quién es el malo y aun así te absorbe?

Y si mientras me leen se les abre el apetito, dirijan sus pasos al Tatau en Huesca, un rincón extraordinario para amantes de la comida y el buen gusto en un ambiente en el que el mismísimo Stoker tendría mesa reservada. Vivamos imaginando, por un día, que tomamos café junto Van Helsing mientras nos posicionamos del lado de los “malos”.



Restaurante Tatau
(Huesca)

Negra o roja oscura da igual, condes y condesas sangrientas, lo importante es que nos jugamos el cuello al leer y soñamos con colmillos que se claven en él. Y eso, señores, no hay personaje, literario o no, que lo supere.

Huyan, lectores, huyan de esta Cita en la Glorieta, que el asesino está a la vuelta de la esquina y no siempre se ve..


Puedes acceder al programa de la próxima SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, festival virtual del género negro celebrado del 21 al 27 de noviembre, pinchando AQUÍ.


Prescriptora para los oficiales, bloguera para la mayoría, influencer para los exagerados y simplemente lectora para los sensatos.

Amando las letras elegí las ciencias, y a partir de aquí, tú, amante de los libros, rellenas.

Da igual alta o baja, guapa o fea, de ciencias o letras… Lo único importante es que leo, leo y leo.

Y me encanta que leas junto a mí
.