MEDICINA PARA ESCRITORES
por Osvaldo Reyes
por Osvaldo Reyes
➤ Lección 1: La bala asesina
➤ Lección 2: Sangre
➤ Lección 3: De abortos y golpes
➤ Lección 4: El dulce veneno del asesinato
➤ Lección 5: El conocimiento es poder
➤ Lección 6: Todo está conectado
➤ Lección 7: No te recuerdo
➤ Lección 8: Conversaciones con la muerte
➤ Lección 9: La huella perdida
➤ Lección 10: El peso del agua
➤ Lección 2: Sangre
➤ Lección 3: De abortos y golpes
➤ Lección 4: El dulce veneno del asesinato
➤ Lección 5: El conocimiento es poder
➤ Lección 6: Todo está conectado
➤ Lección 7: No te recuerdo
➤ Lección 8: Conversaciones con la muerte
➤ Lección 9: La huella perdida
➤ Lección 10: El peso del agua
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| La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp (Rembrandt) |
Lección 8: Conversaciones con la muerte
por Osvaldo Reyes
por Osvaldo Reyes
Hay
escenas que no deberían aparecer en un libro o película. Una simple
asesoría evitaría momentos embarazosos o la posibilidad de que su obra
se convierta en un meme (o varios) por toda la eternidad.
En algún momento vi un capítulo de ER, el programa de televisión que narraba las peripecias de un grupo de médicos en un cuarto de urgencias de un hospital de Estados Unidos. No lo veía con frecuencia, pero un día me topé con una escena que hizo que mi dedo se congelara a milímetros del control remoto. El resultado de esta parálisis fue que tuve que presenciar una situación “médica” digna de un programa de “cámara escondida”.
Llega la ambulancia con un paciente en paro cardiorrespiratorio. El médico le aplica las compresiones necesarias para mantener el corazón latiendo. Mientras ejecuta el procedimiento, el paciente empieza a hablarle. La conversación continúa, con el médico apretando su pecho periódicamente, hasta que… bueno, ya para ese punto no importa en realidad. Una persona cuyo corazón se detuvo no tendrá la capacidad de hablar, mucho menos mantener una conversación coherente.
Otra variante, fue ver a un experto cirujano cardiaco dirigir su propia operación. Mientras los que una vez fueron sus estudiantes tratan de realizar un bypass cardiaco, el médico critica sus decisiones. A pesar de que sus intervenciones fueron precisas y acordes con la realidad de una cirugía de ese tipo, un paciente que va a ser sometido a una cirugía mayor estaría anestesiado y, por ende, incapaz de quejarse de las malas decisiones de sus colegas.
Punto para llevarse a casa: por más adecuado que sea para su trama, si el paciente está anestesiado o en paro, no puede hablar. Cuando se recupere, pasara mucho tiempo antes de una enfermera o médico le permita interrogarlo.
Ahora, si necesita que hable, NUNCA pretenda despertarlo dándole de bofetadas. Además de no ser efectivo en realidad (y ser causal de una potencial demanda si hay alguien cerca filmando el evento), los médicos tienen formar más “sutiles” de verificar el estado de conciencia de alguien que no responde. Las maniobras pueden incluir frotar con mucha fuerza en el área del esternón, apretar la punta de un dedo, presionar en la zona por encima del ojo o, en casos muy extremos, comprimir un pezón o el lóbulo de la oreja.
Sé cómo suena, pero son maniobras reales aprobadas por organismos científicos internacionales, como la Sociedad Americana de Medicina Crítica, para evaluar muerte cerebral.
Y son más verdaderas que escuchar recitar “El cuervo” de Edgar Allan Poe a un paciente en paro cardiorrespiratorio.
En algún momento vi un capítulo de ER, el programa de televisión que narraba las peripecias de un grupo de médicos en un cuarto de urgencias de un hospital de Estados Unidos. No lo veía con frecuencia, pero un día me topé con una escena que hizo que mi dedo se congelara a milímetros del control remoto. El resultado de esta parálisis fue que tuve que presenciar una situación “médica” digna de un programa de “cámara escondida”.
Llega la ambulancia con un paciente en paro cardiorrespiratorio. El médico le aplica las compresiones necesarias para mantener el corazón latiendo. Mientras ejecuta el procedimiento, el paciente empieza a hablarle. La conversación continúa, con el médico apretando su pecho periódicamente, hasta que… bueno, ya para ese punto no importa en realidad. Una persona cuyo corazón se detuvo no tendrá la capacidad de hablar, mucho menos mantener una conversación coherente.
Otra variante, fue ver a un experto cirujano cardiaco dirigir su propia operación. Mientras los que una vez fueron sus estudiantes tratan de realizar un bypass cardiaco, el médico critica sus decisiones. A pesar de que sus intervenciones fueron precisas y acordes con la realidad de una cirugía de ese tipo, un paciente que va a ser sometido a una cirugía mayor estaría anestesiado y, por ende, incapaz de quejarse de las malas decisiones de sus colegas.
Punto para llevarse a casa: por más adecuado que sea para su trama, si el paciente está anestesiado o en paro, no puede hablar. Cuando se recupere, pasara mucho tiempo antes de una enfermera o médico le permita interrogarlo.
Ahora, si necesita que hable, NUNCA pretenda despertarlo dándole de bofetadas. Además de no ser efectivo en realidad (y ser causal de una potencial demanda si hay alguien cerca filmando el evento), los médicos tienen formar más “sutiles” de verificar el estado de conciencia de alguien que no responde. Las maniobras pueden incluir frotar con mucha fuerza en el área del esternón, apretar la punta de un dedo, presionar en la zona por encima del ojo o, en casos muy extremos, comprimir un pezón o el lóbulo de la oreja.
Sé cómo suena, pero son maniobras reales aprobadas por organismos científicos internacionales, como la Sociedad Americana de Medicina Crítica, para evaluar muerte cerebral.
Y son más verdaderas que escuchar recitar “El cuervo” de Edgar Allan Poe a un paciente en paro cardiorrespiratorio.
Osvaldo Reyes participará en nuestra VII Semana Negra en la Glorieta. Puedes consultar el programa pinchando AQUÍ.
Osvaldo Reyes (Panamá, 1971)
estudió medicina en la Universidad de Panamá y luego se especializó en Ginecología y Obstetricia en la Maternidad María Cantera de Remón. Actualmente labora como médico especialista en la Maternidad del Hospital Santo Tomás, donde también ejerce funciones como Coordinador de Investigaciones. Es profesor de la Cátedra de Obstetricia de la Universidad de Panamá y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
Ferviente lector y escritor del género negro, con ocho libros (El Efecto Maquiavelo, En los umbrales del Hades, Pena de muerte, La estaca en la cruz, Sacrificio, El canto de las gaviotas, El cactus de madera y Asesinato en Portobelo) y dos colecciones de cuentos (13 gotas de sangre y 13 candidatos para un homicidio) publicados a la fecha. Sus relatos forman partes de diferentes antologías (Escrito en el agua, Pólvora y sangre, Círculo de Lovecraft # 9) y es ganador del Primer Premio de Narrativa Corta (2017) del Panama Horror Film Fest. Osvaldo Reyes coordina la jornada dedicada al género negro en Latinoamérica de nuestra Semana Negra en la Glorieta.
Ferviente lector y escritor del género negro, con ocho libros (El Efecto Maquiavelo, En los umbrales del Hades, Pena de muerte, La estaca en la cruz, Sacrificio, El canto de las gaviotas, El cactus de madera y Asesinato en Portobelo) y dos colecciones de cuentos (13 gotas de sangre y 13 candidatos para un homicidio) publicados a la fecha. Sus relatos forman partes de diferentes antologías (Escrito en el agua, Pólvora y sangre, Círculo de Lovecraft # 9) y es ganador del Primer Premio de Narrativa Corta (2017) del Panama Horror Film Fest. Osvaldo Reyes coordina la jornada dedicada al género negro en Latinoamérica de nuestra Semana Negra en la Glorieta.



