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«Manifiesto por la lectura» de Fran Amaya

MANIFIESTO POR LA LECTURA
Día Internacional del Libro, Mérida, 2016
Fran Amaya

Palabras, palabras, palabras…

    Acércate. Acércate a un libro porque, si todavía no has encontrado el tuyo, él te aguarda con una frase cautivadora que te complete, que dé sentido a tu existencia. Quizá, como Persiles y Sigismunda, debas emprender un viaje en solitario para descubrirlo, o puede que hasta sean los duendes y las hadas del bosque quienes te ofrezcan la pócima con que vivir el sueño de una noche de verano. ¡Qué más da que aún hoy no te acuerdes de aquel lugar de la Mancha si, por fin, en El Quijote, encontraste la razón de tu locura!
    Acércate. Acércate y no desconfíes del libro si alguna vez reconoces en los celos de Otelo los tuyos propios. ¿Quién, como él, no ha sido en algún momento víctima de sus emociones? ¿Es que acaso temes que aparezca la sombra de Macbeth cuando la ambición te ciegue? No te asustes. Al fin y al cabo, todos somos Macbeth y Julio César y El rey Lear; todos, hijos o padres, sufrimos cuando el odio y la ingratitud dominan las familias. Todos, finalmente, somos Hamlet. ¿Cuántas veces te quedaste paralizado por tus dudas?  ¿También a ti te acobarda morir, quedar dormido en el sueño eterno?
     Acércate. Acércate y avanza por sus páginas aunque sientas  extrañeza y desconcierto. Tal vez adviertas más verdad en los trastornos del joven licenciado Vidriera e, incluso, en el coloquio de dos perros que entre los poderosos de palacio; y, quizá, entonces comprenderás cuál fue el origen de los hurtos cometidos por Rincón y Cortado. ¡Ay, Sancho, tanto tiempo después, qué sabios consejos los de tu ilustre caballero para que de buen gobernador hicieras!
    ¡Vamos, Lector! ¡Acércate porque todavía hay momentos para los libros! Emprende la búsqueda y encuéntrate en sus palabras. Se trata de ser o de ser. Después de todo, te quedarán el amor de los maestros por las historias y, aún, algo más: el deseo de alcanzar la libertad. Porque la libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; por la libertad se puede y debe aventurar la vida
.

El «Manifiesto por la lectura» de Fran Amaya (reproducido con permiso del autor) fue leído el 22 de abril de 2016 en la Biblioteca Municipal "Juan Pablo Forner" de Mérida.


Francisco Javier Amaya Flores (Villalba de los Barros, Badajoz, 1980) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Extremadura, periodista y profesor de Enseñanza Secundaria en la modalidad de Lengua castellana y Literatura. Durante 2014 y 2015 realizó y presentó el programa de Radio 5 (RNE) «Con los cinco sentidos». Es coautor del libro «Villalbita la chica...» publicado por la Diputación de Badajoz en 2005.  Desde 2007 coordina el club de lectura de la Biblioteca Pública Municipal de Mérida "Juan Pablo Forner" y, desde 2013, es coordinador regional de los clubes de lectura del SEPAD.

«Alacenas vacías», por Sergio Rodríguez Rodríguez

ALACENAS VACÍAS
Sergio Rodríguez Rodríguez
Amaneciendo en la Plaza de San Diego de Alcalá frente a la Universidad Cisneriana.

SANCHO: Mi buen Don Quijote, esto está tan vacío como mi estómago y mi escudilla.
 

DON QUIJOTE: No yerres en tu juicio, Sancho. Verás como en unas horas todo este espacio se puebla de pueblo llano que, por unas horas, dejará sus quehaceres cotidianos para acercarse a ver a sus reyes y a su séquito. No hay como un espejismo de relumbrón para dejar de lado las cuitas propias de sus miserias, como el sol oculta las estrellas que ya han desaparecido de nuestros ojos a estas horas del alba.
 

SANCHO: Son reyes jóvenes y bien parecidos que lucen bien en los semanarios y gacetillas esos que por ahí proliferan en lugar de libros que enriquezcan sus seseras.
 

DON QUIJOTE: Una cosa te digo, amigo Sancho, es mejor pasar desapercibido, pues de esta manera cuando te lleguen mal dadas te librarás de los golpes, y los elogios son fugaces cual tormenta de primavera que apenas riega la vanidad.
 

SANCHO: ¿Quiere decir vuesa merced que no nos recibirán y que no habrá convite con el que llenar nuestros estómagos?
 

DON QUIJOTE: Quiero decir que nuestro alimento es la dignidad y no los oropeles vacuos y los agasajos fáciles, llenen o no nuestras tripas, vacías de alimento pero plenas de orgullo caballeresco, Sancho, que si aquí no nos quieren, nos iremos a correr nuevas aventuras y desfacer otros entuertos que, por desgracia, abundan en esta piel de toro.
 

SANCHO: ¡Tanto Día del Libro, tanto Día del Libro! Las estanterías llenas y las alacenas vacías.

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Sergio Rodríguez Rodríguez