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Novela enigma, por Susana Gómez

Novela enigma, por  Susana Gómez (de Susurros de Bibliotecas)
Para esta nueva edición de la Semana Negra en la Glorieta, me gustaría hablaros de novela enigma, un tipo de narración policíaca que tiene unas características muy específicas. Para ello voy a hacer un artículo un poco injusto, porque solo voy a poder citar en él una pequeña muestra de escritores, dejándome otros muchos en el tintero que pueden ser igual de brillantes que los mencionados.

Hecha esta aclaración, quiero mostraros los requisitos fundamentales de este género.

El primero es contar con un investigador, alguien que no necesariamente tiene que ser un detective o policía, tan solo un personaje que nos guíe a lo largo de la historia encontrando las pistas y poniendo las cartas sobre la mesa.

Otro detalle importante es que el argumento contenga un delito, misterio o enigma a resolver, como el propio género indica, sin olvidar lo fundamental: que el lector, durante buena parte de la obra, desconozca el quién, el cómo, el porqué, e incluso en ocasiones el dónde.

Para eso están las pistas que iremos descubriendo a la par que el investigador, indicios que pondrán en juego nuestra capacidad de deducción y de observación.

Si habéis sido observadores, como espero, habréis visto que no he citado como requisito imprescindible contar con un criminal, y eso es porque en algún texto, si la cabeza no me falla, al final se llega a la conclusión de que no se ha cometido ningún delito, por lo tanto, tampoco puede existir un criminal; eso sí, con lo que siempre contaremos será con un buen número de sospechosos, peones de la trama con los que el autor jugará al despiste.
Y ahora que ya conocemos los conceptos básicos, dejadme que os hable de sus orígenes.
Los expertos o amantes de la novela de detectives, siguiendo las pautas anteriormente citadas, parece que lo tienen muy claro a la hora de catalogar un relato, pero yo que no soy ninguna experta creo que, en ocasiones, los límites son muy difusos, al igual que determinar con fecha exacta su origen.

¿Por qué digo esto? pues porque la novela enigma no es más que un tipo de narración ficticia con una manifestación delictiva que arrastra una investigación, por lo tanto, creo que su catalogación está cargada de obstáculos.
Por ese motivo os propongo un pequeño paseo a lo largo del tiempo, haciendo solo unas breves pausas en momentos puntuales, que nos permitan vislumbrar sus comienzos.

Cuando hablamos de obras policíacas clásicas a todos nos vienen títulos y nombres de autores famosos a la cabeza. Nuestra mente vuela hacia las historias de detectives del siglo XX, las que incluiríamos en la llamada Golden Age, pero antes de llegar a ese punto hay que retroceder algo más en el tiempo para conocer sus verdaderos inicios.

Podemos encontrar textos como "Edipo rey" de Sófocles, donde somos testigos de una investigación, pero no es hasta 1841 cuando nace el género policíaco, embrión de la actual novela negra. Fue en aquel lejano 1841 cuando Edgar Allan Poe, al que se considera como padre del relato policíaco, crea a C. Auguste Dupin, un personaje que revolucionará el género deductivo con su primera aparición en "Los crímenes de la calle Morgue". ¡Y ojo! que he dicho padre del relato policial, porque según los expertos la primera novela policíaca de la literatura universal es "Un asunto tenebroso", publicada un par de meses antes por Honoré de Balzac. Y aquí vuelvo a sacar a relucir la dificultar a la hora de catalogar una narración, porque a mí "Un asunto tenebroso" me parece más una historia de espionaje farragoso basada en un hecho real con tintes de novela negra, con lo cual algunos puristas, automáticamente la sacarían de esa catalogación.

A partir de ese momento, las novelas policíacas o que esconden algún misterio empiezan a surgir como hongos y muchos autores se suman a la moda...

En 1853 el gran Charles Dickens hace sus pinitos dentro del género, publicando una novela temprana de lo que después sería catalogado como Whodunit, género del que os hablaré después.

Esa historia lleva el título de "Bleack House", en castellano, "Casa desolada", e incluso algunos expertos se arriesgan a decir que pudo haber sido escrita en una fecha anterior a 1842, con lo cual, bautizar a un escritor como padre de la novela policíaca empieza a tornarse algo delicado, porque al género le están saliendo padres por todos lados.

Un poquito después, alrededor de 1860 llegan las "Sensation novel", esas narraciones escondían misterios y algún crimen, pero sobre todo, despertaban el morbo al dejar al descubierto secretillos y actos que la moralidad de la época no aprobaba. Aunque no seguían paso a paso el proceso indagatorio, sí ofrecían algunas pistas a los lectores para poder resolver el caso, por eso me ha parecido interesante incluirlas en esta reseña, porque dieron grandes escritores y obras como Mary Elizabeth Braddon creadora de "El secreto de Aurora Floyd"; Fortuné de Boisgobey con "El crimen del ómnibus" o Fergus Hume con "El misterio del carruaje", por citar solo a algunos de esa época.
Esas novelillas catalogadas con el título despectivo de novelas sensacionalistas, servían para matar el tiempo, aunque viendo el contenido de este artículo debería cambiar el verbo matar por pasar.

En 1887 nace de la pluma de Arthur Conan Doyle el genial y excéntrico Sherlock Holmes que llevará el género a su máximo esplendor. 
El personaje nos mostró que todas las pistas estaban a la vista, que debíamos interpretarlas de forma correcta, tal y como había sentado las primeras bases Dupin, pero también que los lectores muchas veces carecíamos del instinto sabueso y/o los conocimientos necesarios para dar con el criminal.

Y así, con esta compañía tan excepcional, llegamos al momento esperado, cuando surge ese nuevo tipo de novela que pasará a denominarse Enigma y/o Whodunit (¿quién lo ha hecho?), ofreciendo a los lectores una serie de historias que mezclaban entre sus páginas lo mejor de todos los géneros citados.

Nos encontramos en el periodo de entreguerras (1919-1939), el público necesita entretenerse, evadir la mente de la cruda realidad y no hay mejor modo de hacerlo que con un buen rompecabezas.

La ficción detectivesca brilla desde Londres a Nueva York, hemos llegado a la Edad de Oro, a la famosa Golden Age.

Los asesinatos y robos convierten la meta de encontrar al culpable en un juego intelectual.

Grandes plumas deslumbran en esta época y llenan las estanterías de atípicos detectives, entre ellas Agatha Christie, Chesterton, Annie Haynes, George Simenon o Dorothy L. Sayers.

A partir de ese momento llega el cambio, la novela enigma no desaparece, se transforma.

Atrás quedan enterrados los buenos modales y el respeto hacia el investigador; empieza a agravarse la tirantez entre el policía oficial y el detective aficionado; la descripción psicológica del asesino y la acción toman más fuerza en el relato. Lo único que no cambia es el móvil del crimen, el dinero sigue siendo el motor que impulsa a cometer el delito, seguido de cerca por los celos y el ansia de poder.

Ruth Rendell o P. D. James continuaron con el estilo, adaptándolo a los nuevos tiempos, demostrando que lo policíaco no era sinónimo de literatura barata, preservando el estilo para futuros lectores y escritores.
De esa forma, en nuestros días, vuelven a surgir plumas que rescatan las antiguas novelas y a sus protagonistas, como Sophie Hannah, que se ve con el suficiente valor para resucitar, eso sí, con permiso de los herederos, al grandísimo Poirot; o como Anthony Horowitz, que consigue lo mismo pero esta vez de el Conan Doyle Estate, es decir, de los herederos de Doyle para continuar con las aventuras de Sherlock Holmes.

También tenemos a Stuart Turton que intenta emular o recuperar el estilo más aristocrático y elegante de la Golden Age con "Las siete muertes de Evelyn Hardcastle" o a Jessica Fellowes creadora de una saga, "Los crímenes de Mitford", que según los lectores parece prometedora.

Hay otros autores que, siguiendo ese código antiguo de mostrar las pistas desde el principio, han conseguido dar una nueva vuelta de tuerca creando un estilo propio, donde enigma y thriller van de la mano, pero a pesar de la gran calidad de textos que podemos encontrar de ese tipo, no pueden catalogarse como tal.

Es como las torrijas, las buenas, las de verdad, son las clásicas, no ese experimento nuevo que intentan colarnos recubiertas de chocolate...

El género enigma, el puro, el de sus comienzos, enfrentaba a detective y criminal en igualdad de condiciones.

El investigador solo contaba con su libreta, un lápiz y su inteligencia; el criminal su sagacidad y una habilidad sin par para escabullirse del escenario del crimen.

Después algo cambió...

Quizás opinéis que la evolución o la innovación, como queráis llamarlo, fue mínima, pero ya no fue igual. A esa fórmula perfecta se sumaron los métodos científicos y un nuevo escenario, los laboratorios; aunque la premisa principal, dar con el criminal, logró mantenerse, esos modernos elementos lo convirtieron en una nueva categoría que alejaba al lector de la posibilidad de dar con la solución, y por lo tanto con el criminal. ¡Reconocedlo! no en todos nosotros vive un pequeño CSI.

Si queréis un consejo, volved a los clásicos..
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Autodidacta, amante de la literatura y defensora del libro clásico.
Colaboradora ocasional con editoriales, talleres literarios y clubs de lectura.
Administra el blog de reseñas literarias Susurros de Bibliotecas
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Reseña de «Muerte en la vicaría», de Agatha Christie

Reseña de «Muerte en la vicaría», de Agatha Christie, por  Susana Gómez (de Susurros de Bibliotecas)
Sinopsis
El cuerpo sin vida del juez de paz y coronel retirado Lucius Protheroe aparece en el despacho del vicario de St. Mary Mead, un pequeño y tranquilo pueblo de la campiña inglesa.
La esposa del coronel y su amante, un joven pintor, confiesan el asesinato. Sin embargo, su vecina, Miss Jane Marple, una anciana solterona con un profundo conocimiento de la naturaleza humana y una agudísima intuición, descarta inmediatamente su culpabilidad. La hija adolescente del coronel, el neurótico coadjutor del vicario, que guarda un secreto que le atormenta, el doctor del pueblo, un exconvicto encarcelado por el coronel por caza furtiva y la enigmática viuda de un explorador a quien se ha visto discutir acaloradamente con el difunto forman la larga lista de sospechosos.

Opinión
Dado que en esta ocasión, la VII Semana Negra en la Glorieta va a tener una sección dedicada en exclusiva a la novela enigma, he pensado reseñar "Muerte en la vicaría"; novela escrita, como bien sabéis, por una de las grandes reinas del género, Agatha Christie.
De ese modo rindo un pequeño tributo, no solo al género sino también a la autora, ya que su novela "El misterioso caso de Styles", considerada como la primera que puede incluirse dentro de esa etapa en que el crimen brilló con más fuerza, la llamada Golden Age, este año cumple un siglo.

"Muerte en la vicaría" cuenta con las características principales de novela enigma: un crimen o misterio que será el punto de partida de la narración, un investigador, y tantas pistas diseminadas a lo largo del texto como sospechosos y motivos aparecen en escena. Los lectores con su lectura nos enfrentaremos a dos retos: descubrir al criminal e intentar resolver el caso antes de que lo haga el investigador.

En esta obra, publicada en 1930, los lectores entramos en contacto por primera vez con el personaje de Miss Marple, y con ese universo construido a escala para ella, el pequeño pueblecito ficticio de St. Mary Mead, que se convertiría en escenario de todas sus historias; aunque es cierto, todo hay que decirlo, que los amantes del género ya habían tenido una ligera toma de contacto con ella, ya que había aparecido en algunos relatos breves publicados en revistas. 
En esos relatos intentaba dar con la solución a unos misterios que sus compañeros del club de lectura planteaban. Tras recopilarse, esas miniaventuras fueron publicadas en forma de libro en 1932 bajo el título de "Miss Marple y 13 problemas", por lo que esta de la que hoy os hablo es considerada como su primera aparición seria.

En esta novela vamos a encontrar algunos detalles que la diferencian del resto de libros que dan continuidad a la saga.
El primero es que el narrador es a la vez un personaje, el pastor Clement Leonard; algo que llama mucho la atención porque le seguiremos a él y a su investigación, mientras intenta averiguar quién es el asesino del coronel Protheroe.
El resto de novelas de la serie tendrán como cronista a un narrador omnisciente en tercera persona.
Miss Marple, en esta primera aparición, será solo un personaje incidental que va tomando cuerpo según avanza el argumento. Su actuación queda relegada a un papel más secundario; esa es otra de las diferencias más significativas.

Y ahora llega el momento de haceros un apunte que creo que es interesante...
Todos los amantes de la novela de Agatha Christie estamos acostumbrados a las descripciones que hace de sus protagonistas. Sabemos por ejemplo que Poirot es bajito, con cabeza de huevo y dotado de un carácter excéntrico y arrogante. Como podéis ver no escatima a la hora de hacer halagos hacía sus creaciones literarias, por lo tanto, no debe extrañarnos el encontrar la siguiente descripción...
"Es la murmuradora del pueblo.
Sabe siempre, hasta el último detalle, cuanto ocurre y siempre piensa mal"
"Miss Marple siempre lo ve todo. Cuidar el jardín es un buen pretexto tras el que ampararse, y también la costumbre de observar a los pájaros con esos prismáticos"
En tan solo dos párrafos, la gran dama del crimen nos muestra el rasgo más característicos del personaje, su carácter chismoso y entrometido.
Justo en ese detalle radica su éxito: su aspecto y forma de actuar crean un extraño efecto. Todos subestiman a la viejecita tras la que se esconde un lobo con piel de cordero, que una vez que obtiene una presa es incapaz de soltarla; y es que a nadie se le ocurriría pensar que tras ese aspecto se oculta una eficaz detective, eso sí, con una capacidad extraordinaria para atraer crímenes a St. Mary Mead y sacar de quicio a sus habitantes.
Ese aspecto, como veis, Agatha lo utiliza en beneficio del personaje.

Lo cierto es que, tras haber leído mucha novela enigma, no creo que exista en toda la historia de la literatura, un detective tan sagaz y metomentodo como esta solterona de edad indefinida.

Agatha Christie está considerada como la más importante de entre las "Reinas de la delincuencia", y ese título no se otorga a la ligera. Consiguió crear, de forma magistral y dejando a la vista todas las pistas, historias con un asesinato como punto de partida, y a raíz de ahí construyó los personajes y el mundo que los rodeaba, sin olvidar establecer vínculos entre ellos.

Si queréis adentraros en la novela enigma aquí tenéis una buena muestra
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Reseña de «El legado de los espías», de John Le Carré

RESEÑA DE «EL LEGADO DE LOS ESPÍAS», DE JOHN LE CARRÉ, por Miguel Izu
1. Sinopsis.
 

El protagonista y narrador de esta novela, la vigésima cuarta que publica David Cornwell, más conocido como John Le Carré, es Peter Guillam, discípulo de George Smiley en el Circus, los servicios de inteligencia británicos más habitualmente denominados MI6. Le conocimos hace ya muchos años en Llamada para el muerto (1961), la primera novela de Le Carré, y en El espía que surgió del frío (1963), el libro que le consagró. Reaparece, siempre como fiel ayudante de Smiley, con un papel más importante en El topo (1974), y luego en La gente de Smiley (1979) y El peregrino secreto (1990).


Novela negra de espías

Peter Guillam/Pierre Guillame, medio británico por parte de padre y medio francés por parte de madre, septuagenario, divorciado, disfruta de una plácida jubilación dedicado a la agricultura en la finca de su familia en Les Deux Églises, un pueblecito de la costa meridional de Bretaña, donde convive con Catherine, una mujer mucho más joven que él, y la hija de esta, Isabelle. Una carta de su antigua organización lo insta a regresar a Londres de inmediato. Allí se encuentra con que se ha abierto una investigación sobre una de las operaciones en las que intervino muchos años atrás. En particular, se quiere aclarar lo sucedido con la operación Carambola, que formaba parte de la trama principal de El espía que surgió del frío y que finalizó con la muerte al pie del Muro de Berlín, junto con la mujer que le acompañaba, del agente Alec Leamas. Este había conseguido ser reclutado por el servicio de inteligencia de Alemania Oriental y trabajaba para proteger a otro agente doble, un alemán al servicio del Circus, en riesgo de ser descubierto. Los archivos del Circus ofrecen muy poca información al respecto. La operación resultó particularmente complicada porque Smiley y Guillam ya sospechaban que tenían un agente soviético infiltrado (el que finalmente será descubierto en El topo).

Guillam, un hombre con dos nombres, dos patrias y dos pasaportes que desconfía de las apelaciones al patriotismo (como Smiley, retirado en Alemania, que al final del libro se proclama, sobre todo, europeo: “Si he tenido algún ideal inalcanzable, ha sido el de sacar a Europa de su oscuridad para llevarla a una nueva edad de la razón”), se encuentra en una complicada situación. Se ve dividido entre su lealtad a Smiley y a sus superiores y compañeros de antaño y su obligada lealtad al servicio para el que trabajó, y que le paga la pensión, que está dirigido por gente de otra generación incapaz de comprender aquellos tiempos. Siente el permanente conflicto entre sus antiguas promesas de guardar secreto y las órdenes que recibe en el presente de contar todo lo que sabe. El estudio de la documentación que le hacen examinar y los interrogatorios a los que es sometido le llevan a repasar algunos episodios de su vida. La nostalgia por los tiempos pasados se mezcla con la decepción por la inutilidad de tantos sacrificios, los sentimientos de culpa y la sospecha de haber sido utilizado, de que todavía quieren utilizarlo, para objetivos nada elevados.


John Le Carré



2. El mundo de Le Carré.
 

El regreso a la Guerra Fría es, solo, un aparente regreso porque, en realidad, Le Carré sigue en el mismo mundo que nunca ha abandonado en sus novelas. El mundo de Le Carré no es tanto el de los espías como el de seres humanos atenazados y heridos por un pasado que, al mismo tiempo, añoran y repudian; que tratan de ser fieles a sus compromisos y, sobre todo, a las personas con las que han contraído esos compromisos, aunque esa lealtad en ocasiones tenga como reverso la traición, real o aparente. Personajes conscientes de la maldad y de la doblez que les rodea, en especial del abuso de quienes ostentan algún tipo de poder. Personas idealistas y melancólicas al tiempo, dispuestas al sacrificio, no necesariamente al de enfrentarse a la muerte sino al de entregar la vida en tareas vulgares, rutinarias y nada distinguidas, pero necesarias. Personas imperfectas con sus miserias, dudas, vicios, fracasos. Funcionarios anónimos sin el glamur de un James Bond, héroes que no van a recibir medallas, individuos solitarios y muy normales atrapados en situaciones extraordinarias, abrumados por su responsabilidad y que apenas pueden hacer otra cosa que luchar por sobrevivir con cierta decencia.

Los personajes de
Le Carré nos transmiten siempre, incluso cuando utiliza un narrador en tercera persona, su monólogo interior, la lucha contra uno mismo, sus esperanzas y desengaños, la necesidad de confiar y de amar pero también de recelar y de resistir, de buscar la paz en un mundo caótico e injusto.




3. Novela negra y novelas de espías


Tradicionalmente, a John Le Carré se le ha considerado como un autor que cultivaba la novela de espías (spy fiction). Un género con remotos antecedentes, por ejemplo, en El espía de James Fenimore Cooper, de 1821, ubicado en la guerra de independencia norteamericana, pero que se ha desarrollado sobre todo en el siglo XX. Lo han cultivado muchos y muy conocidos escritores como William Le Queux (Guilty Bonds, 1891), Rudyard Kipling (Kim, 1901), Erskine Childers (El enigma de las arenas, 1903), Joseph Conrad (El agente secreto, 1907), G. K. Chesterton (El hombre que fue jueves, 1908), John Buchan (Los treinta y nueve escalones, 1915), W. Somerset Maugham (Ashenden o el agente secreto, 1928), Eric Ambler (Fronteras sombrías, 1936, Epitafio para un espía, 1938), Ian Fleming (toda la serie de James Bond que se inicia en Casino Royale, 1953), Graham Greene (El revés de la trama, 1948, Nuestro hombre en La Habana, 1958, El factor humano, 1978), Alistair MacLean (Caminos secretos, 1959), Frederick Forsyth (Chacal, 1970, Odessa, 1972), Robert Ludlum (La herencia escarlata, 1971), Ken Follett (El ojo de la aguja, 1978), Tom Clancy (La caza del Octubre Rojo, 1984) o Ian McEwan (El inocente, 1990). Es este un género de absoluto dominio anglosajón. Aunque podemos encontrar algún antecedente como Las figuras de cera de Pío Baroja (1924), los autores españoles que han cultivado la novela de espías son modernos, podemos citar como ejemplos a Jorge Semprún (La segunda muerte de Ramón Mercader, 1970), Fernando Martínez Laínez (Carne de trueque, 1979), Antonio Muñoz Molina (Beltenebros, 1989), Francisco Castillo (Cazar al Capricornio, 2009), José Luis Caballero (El espía imperfecto, 2009), Fernando Rueda (La voz del pasado, 2010), Arturo Pérez-Reverte (Falcó, 2016) o Javier Marías (Berta Isla, 2017).

Sin embargo, últimamente las obras de Le Carré se vienen clasificando como novela  negra. Al menos, en España, porque no en todos los países se identifica como tal ese género. La editorial que publica a Le Carré en España, Planeta, en su web lo etiqueta como novela negra, pero su editorial en el Reino Unido, Penguin, lo hace dentro de Crime, Thrillers & Mystery, que tiene tres subcategorías: Detective & Mystery, Spy y Thriller; por su parte, la web de Penguin Random House en Estados Unidos ubica a
Le Carré en la categoría de Mistery & Suspense, subcategoría de Espionage Mysteries (tiene otras subcategorías: Cozy, Crime, Noir y Suspense & Thriller). En Francia, Editions Seuil no lo coloca en la categoría de Policier/Thriller (carece de un apartado Noir) sino en la de Littérature étrangère; en Italia la editorial Mondadori no se complica y, en lugar de en Giallo (literalmente, amarillo, que es como llaman los italianos al género policíaco, de misterio o terror), lo coloca en la sección Betsellers, mientras que en Alemania la editorial Ullstein lo coloca en Thriller (una categoría muy poco definida, sospecho que más una técnica narrativa que un auténtico género). Hemos de sentar el hecho de que la clasificación de los géneros novelísticos es siempre una operación ardua, artificiosa y poco clara. Los límites entre unos y otros géneros son, a menudo, difusos, llenos de zonas grises; el criterio de clasificación suele variar con cada clasificador y, además, la mayoría de las novelas no son de pura raza, los novelistas confeccionan sus historias sin preocuparse mucho del género que están escribiendo y mezclan rasgos de uno o de otro según su particular gusto y conveniencia.

Probablemente, la operación de clasificar a
Le Carré dentro de la novela negra responde a que está de moda, ha pasado de ser un género menospreciado a ser un género respetable y comercial al mismo tiempo. Hoy se pone la etiqueta de novela negra a muchas obras que en otros tiempos se calificarían como de aventuras, de misterio, de intriga, policíacas o de espías. Aunque podemos sospechar que hay sobre todo razones económicas y de mercadotecnia para calificar a Le Carré como autor noir, la cuestión de los límites, o de las relaciones, entre novela negra y novela de espías no resulta nada simple.

Las novelas de espías, desde su inicio, han estado estrechamente emparentadas, de un lado, con las novelas de aventuras y, de otro, con las novelas policíacas. No hay más que repasar la lista de autores que, a simple título de ejemplo, hemos citado hace un momento para comprobar que entre ellos hay algunos que son considerados como autores de novelas de aventuras, otros de novelas policíacas, otros resultan difícilmente clasificables porque han escrito de todo. A grandes rasgos, podemos decir que la novela de aventuras se caracteriza porque al lector se le tiene permanentemente en vilo e intrigado sobre qué les pasará a los protagonistas, mientras que la novela policíaca tiene al lector principalmente intrigado sobre qué es lo que ha sucedido, quién, porqué y cómo ha cometido el crimen que los protagonistas han de investigar. La primera apela más a las emociones (de ahí viene el thriller, lo que emociona, excita o hace estremecer) y la segunda al raciocinio, al placer de averiguar la verdad. Pero es obvio que cabe mezclar ambos géneros y que a menudo se mezclan o superponen. Sin ir más lejos, uno de los creadores del género policíaco, Conan Doyle, frecuentemente saca a su detective de Baker Street y lo envía a correr arriesgadas aventuras. No por casualidad la primera colección de relatos que publicó en 1892 llevaba como título Las aventuras de Sherlock Holmes. Una historia como El signo de los cuatro, que incluye la búsqueda de un tesoro, conspiraciones, persecuciones, tiene casi tanto de novela de aventuras como de novela de detectives, perfectamente podrían haberse ocupado de ella Dumas o Stevenson. Lo mismo podemos decir de El problema final, de 1893, donde el detective acaba despeñado en las cataratas de Reichenbach luchando contra el malvado profesor Moriarty. Pero también la novela policíaca se mezcla a menudo con la novela de espionaje. El propio Holmes en algunos de sus casos trabaja para el Gobierno de Su Graciosa Majestad (al que sirve, con un papel relevante pero misterioso, su hermano Mycroft) y se introduce en el mundo de los espías. En La segunda mancha, de 1904, ha de recuperar una carta de un potentado extranjero dirigida al primer ministro británico cuya publicación provocaría grandes males, incluso una guerra; en Los planos del "Bruce-Partington", de 1908, debe recobrar los planos de un submarino robados por agentes alemanes; en Su último saludo en el escenario, de 1917, desenmascara a un peligroso espía alemán. Otro detective tan famoso como Holmes, en el cual está directamente inspirado, Hércules Poirot, aunque mucho menos aventurero (llega a ganar una apuesta sobre si es capaz de resolver un caso sin despegarse de su sillón), también protagoniza similares historias de espionaje. En La aventura del piso barato, de 1923, busca los planos de instalaciones navales norteamericanas robados por agentes al servicio de Japón; en El rapto del primer ministro, del mismo año pero que se desarrolla durante la I Guerra Mundial, trabaja para el gobierno británico cuyo premier ha sido secuestrado por traidores al servicio de los alemanes. Agatha Christie se acerca al mundo de los espías también en otras novelas sin Poirot, como en Pasajero para Frankfurt, de 1970, que desarrolla una intriga internacional alrededor de una organización secreta neonazi.

Hay autores que consideran a la novela policíaca como un subgénero de la de aventuras, mientras que otros creen que son géneros distintos. En ocasiones se entiende que la novela policíaca comprende varios subgéneros entre los cuales estarían la novela enigma, de detectives o whodunit, la novela negra (más próxima al hardboiled), la novela de espías, la novela de suspense o thriller, la novela policíaca histórica o la novela policial humorística. Con frecuencia, se considera que novela negra y novela policíaca son sinónimos (sobre esto ya he escrito aquí), incluso que ambos son sinónimos de novela de misterio, y que dentro de este amplio género nos encontramos con subgéneros como la novela enigma, la de procedimiento policial, la judicial, el hardboiled, la intriga psicológica, la de espías, etc. Otros consideran que la novela de espías no es sino una variante de la novela negra. No faltan quienes contemplan como géneros independientes la novela policíaca, la novela negra, la novela de suspense y la novela de espionaje.

En cualquier caso, sí cabe señalar que hay características comunes a la novela negra, tomada en su sentido más restringido, y a la novela de espías. En ambos casos, suele predominar un tono pesimista sobre la realidad social y política. Tanto el detective como el agente secreto suelen dudar sobre dónde está el bien y dónde está el mal; a menudo el protagonista tiene que infringir la ley e incluso cometer algún crimen (recordemos que 007 tiene licencia para matar) en la confianza de estar eligiendo el mal menor; las motivaciones, los criterios morales, distan de estar claros, la sospecha de estar manipulados por quienes manejan los resortes del poder, sean políticos, militares, banqueros, es constante; la mentira y la hipocresía son moneda corriente en una sociedad asolada por la corrupción. Los altos ideales que, en teoría, defienden sus personajes a menudo encubren inconfesables intereses particulares. Con frecuencia el protagonista, sea espía o investigador, es un ser solitario, escéptico, refugiado en la ironía y el sarcasmo, que trata de mantener un comportamiento digno en medio de la mugre que le rodea. En ambos géneros afloran las cloacas del Estado, esa realidad fea, perturbadora, oculta, que nadie quiere reconocer que existe, pero que existe al margen de la ley. La justicia no siempre triunfa, rara vez sabemos en qué consiste exactamente la justicia o si es realmente posible. Las historias criminales y las historias de espionaje suelen ser útiles para la misma finalidad de crítica y denuncia social, por no decir de denuncia política.

Este estrecho parentesco de ambos géneros, o subgéneros, nos explica que Le Carré haya podido pasar con toda naturalidad de las tramas de espionaje (Llamada para el muerto, El espía que surgió del frío, Un espía perfecto, La casa Rusia) a las tramas criminales (Asesinato de calidad, El jardinero fiel, Single & Single, El infiltrado). La misma atmósfera, la misma mirada del escritor sobre la condición humana, se encuentran en unas y otras de esas novelas.

 
es doctor en Derecho y licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Funcionario del Gobierno de Navarra, vocal del Tribunal Administrativo de Navarra. Ha ejercido como abogado y como profesor asociado de Derecho Administrativo en la Universidad de Navarra y en la Universidad Pública de Navarra. Ha colaborado con la Escuela de Policía de Cataluña y colabora regularmente con la Escuela de Seguridad de Navarra. Ha sido concejal del Ayuntamiento de Pamplona, presidente de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona y miembro del Parlamento de Navarra. Colabora asiduamente en diversos medios de comunicación (principalmente, en Diario de Noticias y Solo Novela Negra) y revistas profesionales. Secretario de la Asociación Navarra de Escritores/as-Nafar Idazleen Elkartea. Obras: Novela: El asesinato de Caravinagre (2014); El crimen del sistema métrico decimal (2017). Relato: “Un asunto privado”, en 24. Relatos navarros (2016); “Una cuenta pendiente”, en Solo Novela Negra (2016); “El vino del francés”, en El alma del vino (2017); “Un móvil para un crimen”, en la III Semana Negra en la glorieta (2017). Ensayo: La Policía Foral de Navarra (1991), Navarra como problema. Nación y nacionalismo en Navarra (2001), El Tribunal Administrativo de Navarra (2004), Derecho Parlamentario de Navarra (2009), El régimen jurídico de los símbolos de Navarra (2011, VII Premio Martín de Azpilicueta), El régimen lingüístico de la Comunidad Foral de Navarra (2013). Recopilación de artículos de prensa: Sexo en sanfermines y otros mitos festivos (2007), Crisis en sanfermines y otros temas festivos (2015). Página web: http://webs.ono.com/mizubel/

Semana Negra

Del 21 al 27 de noviembre de 2020 celebramos la VII SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, el festival online de Cita en la Glorieta dedicado a la novela negra y policíaca. 

Si quieres recibir en tu correo todos los artículos, reseñas y relatos que publicaremos en esta edición, rellena el siguiente formulario, indicando en el cuerpo del mensaje "VII Semana Negra".
 


 

VII SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA. PROGRAMA.

 

Sábado 21/11/2020

➤«Novela negra de barrio», por Manu López Marañón.

Participan: Jon Arretxe, Paco Gómez Escribano, Marc Moreno y Rosa Ribas

➤«La Novela negra y el mar», sección coordinada por Mónica Miguel Franco (Festival Panamá Negro).

Participan: Daniel Alemán, Álvaro Valderas  y Osvaldo Reyes



Domingo 22/11/2020

➤«Parajes delectivos», por Osvaldo Reyes.

➤«Novela negra y cine». Para inaugurar está sección en nuestra Semana Negra en la Glorieta, el tradicional Domingo Negro de Txaro Cárdenas y su extraordinario equipo de MoonMagazine, lo dedicaremos este año a novelas negras que han sido llevadas al cine.

Participan: Almudena Natalías, Alejandro Moreno Sánchez, Salva Alemany Climent (Nathaniel Fisher) y José Carlos García

© David Verdejo

 

➤«L. A. Confidential», por Mariola Díaz-Cano Arévalo.

 

Lunes 23/11/2020

➤«La Novela Procedimental», por Julio César Cano.

➤«Al margen de la ley», por Osvaldo Reyes.

➤Reseña de «Los Caín», de Enrique Llamas, por Yolanda Rocha Moreno.

➤«Marto Pariente». Reseña de «La cordura del idiota» y entrevista con el autor por Manu López Marañón.


Martes 24/11/2020

➤«En el origen de la novela policial (V)», por Juan Mari Barasorda.

➤«Novela negrocriminalpoliciaca histórica», coordinado por Miguel Izu.

Participan: Javier Abasolo, Sergio García Rodrigo y C. A. Yuste.

➤Reseña de «1793», de Niklas Natt Och Dag, por Loli Ambit.

➤Reseña de «El cementerio de los suicidas», de Manuel Hurtado Marjalizo, por Ana G. Aranda.

➤«Anne Perry», por Alberto Pasamontes.

➤«Disecando al escritor (I)», entrevista con Osvaldo Reyes.

 

Miércoles 25/11/2020

➤«La novela enigma», sección coordinada por Susana Gómez (Susurros de Bibliotecas) y Javier Alonso García-Pozuelo.


Reseña de «Muerte en la vicaría», de Agatha Christie, por Susana Gómez.

Reseña de «El misterio del cuarto amarillo», de Gastón Leroux, por Maya Velasco.

Reseña de «12 leones», de Jesús Díaz Domínguez, por Marisa Arias.

P.D. James, por Rita Piedrafita 

➤Reseña de «El caso Collini », de Ferdinand von Schirach, por Pilar Marín Blesa.

➤«Motín en Green River», por  Mariola Díaz-Cano Arévalo.

 

Jueves 26/11/2020

➤«Se ha escrito un crimen y lo ha escrito una mujer», por  Rita Piedrafita.

«De novela de género a novela negra, ¿qué ha cambiado? Evolución de la novela negra», mesa redonda online moderada por  Rita Piedrafita.

Participan: Mar Aísa, Ines Plana y Susana Martin Gijón.

Patrocinado por el Ayuntamiento de Barbastro:

➤«Chicago», relato de  Mariola Díaz-Cano Arévalo.

➤«Relatos negros», por José Javier Navarrete.

1. Reseña de «El asesino bajo la lluvia», de Raymond Chandler
2. Reseña de «El telón», de Raymond Chandler
3. «Con Black Mask como excusa»
4. «Buscaré su sonrisa en la acera»


 
Viernes 27/11/2020

➤«Novela negra de detectives», sección coordinada por  Rafael Guerrero.

«El Detective y la Ciudad en la novela negra», por Juan Infante.

«Paula», relato de Lidia Laguna.

«Detectives de Ficción», por Kika Sureda.

➤«Detectives sobrenaturales», sección coordinada por Antonio Parra Sanz.

«Tom Z Stone, desde el otro lado», sección coordinada por Antonio Parra Sanz.

«Martin Hesselius: guardián de lo oculto», por Osvaldo Reyes 

➤«Novela negra en Latinoamérica (IV)», sección coordinada por Osvaldo Reyes.

 
Participan:  
Mónica Miguel Franco (Panamá)
Rafael Grillo (Cuba)
Daniel Quirós
(Costa Rica)
Guillermo Orsi (Argentina)
Iñigo Salvador (Ecuador)
José Salvador Ruiz (México)
Arturo Wong Sagel (Panamá)

«La cajita de rapé» en Panamá

Este febrero ponemos la guinda a estos dos magníficos años de viajes con La cajita de rapé y lo haremos en Panamá, donde estaré tres días presentando la novela, dando una conferencia sobre "Los orígenes del género negro" y reuniéndome con varios grupos de lectores de Panamá que andan a vueltas con el inspector Benítez. 

¡Mil gracias a todos los lectores que, con vuestro boca a boca, habéis hecho llegar tan lejos a Benítez!

Javier Alonso García-Pozuelo


 
Paty Mitre

"La cajita de rapé te atrapa desde el primer momento y no te permite soltarla hasta resolver el misterio que está tratando de descifrar el inspector Benítez."

Paty Briseño

"Hace ya algún tiempo que un libro no me atrapaba de la forma en que La cajita de rapé lo hizo. Es una novela deliciosa, llena de descripciones sumamente detalladas que van construyendo a cada personaje de una manera entrañable, la maraña que se va deshaciendo de principio a fin es intrigante, el manejo del suspenso funciona como un imán que te atrae de manera involuntaria obligándote a seguir leyendo. Cuento los días para tener en mis manos la segunda entrega."

Gini Matos

"¡Pedazo de novela! Sin aliento he estado de comienzo a fin. ¡Me ha encantado!"

Almudena Pérez Cruz

"El inspector Benítez es un personaje entrañable, con sus recovecos, sus miedos, sus inseguridades; entrañable me parece también la relación con sus subordinados, con sus hijas, sobrino y con la criada Gregoria. Me ha encantado como Javier Alonso enlaza las tres tramas: policial, político-social y personal. En fin, a mí me encanta la historia del XIX y he disfrutado muchísimo."

Samuel Enrique Fuentes

"Un trabajo exquisito, lleno de cultura, curiosidad e historia. Grandioso libro, me lo disfruté de principio a fin. Espero con ansias el próximo caso del inspector Benítez."

María Jesús Romero de Avila

"La cajita de rapé es puro encaje de bolillos, literatura artesanal, no puede estar mejor documentada… Y además amena, cercana y entretenida; seguro que volveremos a tener noticias del inspector Benítez y compañía. Se necesitan novelas como ésta, que enganchen desde el comienzo a los lectores."

Mercedes Marcos Rico

"Estoy esperando la siguiente entrega del inspector Benítez como agua en mayo"

Martha Laura Garza Esparza

"Sin lugar a dudas, La cajita de rapé es el inicio de una serie de historias con Benítez y Ortega como protagonistas. Javier Alonso García-Pozuelo, me has dejado con ganas de más."

Isabel Trujillanos

"La cajita de rapé es maravillosa. Ojalá Javier escriba pronto la segunda novela para seguir las andanzas del inspector Benítez."

Fernando Pérez

"El primer caso del inspector Benítez ha sido muy bueno. ¿Resolverá más casos?"

Nieves Terrats Bielsa

"Me gustó muchísimo La cajita de rapé. Una novela con una historia muy intrigante."

Ignacio Rodríguez

"Maravillosa obra policiaca con tintes históricos en el Madrid del XIX, una historia que engancha y nos lleva de la mano del inspector Benítez a descubrir un entramado de corrupción, asesinatos e intriga política. Un libro muy recomendable que nos hace retroceder en el tiempo. Esperemos que la saga continúe."

Lola Romero

"Bien documentada, bien estructurada, bien escrita... He disfrutado mucho leyendo La cajita de rapé . Me han encantado las referencias manchegas y el personaje de Benítez, aunque no tenga la cabeza en forma de huevo de Poirot."

Ana María Walter

"La cajita de rapé es una gran novela negra, con una trama absolutamente bien manejada, y un nutrido repertorio de personajes y de historias diferentes, que apuntan todas a lo mismo, entrelazándose, para lograr dilucidar de la mano del inspector Benítez y su equipo el asesinato de Lorenza Calvo en casa de los Ribalter. Una gran obra."

Claudia Patricia Rincón Bastidas

"Qué buen libro. Espero que haya segunda parte."

Pilar Sigüenza

"El inspector Benítez me llegó al alma. Espero que haya nuevas entregas."

María Belén López Sevilla

"Siguiendo las recomendaciones de Juan Antonio Rodriguez Ramirez acabo de terminar de leer La cajita de rapé y no puedo más que coincidir con él. ¡Me ha encantado!"

Carmencita Moreno

"Una maravillosa novela, disfrute todos los personajes, me mantuvo en suspenso. Siento que Benítez y yo nos hicimos compinches. Ahora queda como esa nostalgia por seguir sabiendo de su vida."

Coral Presa Latorre

"Qué historia tan maravillosa, qué personajes tan bien construidos y menudo giro da al final: no me lo esperaba para nada."

Ángeles Martín Salinas

"Me ha tenido intrigada desde la primera página. El inspector Benítez ha venido para quedarse."

Susana Pascual

"Muy buena. Muy buenas descripciones y muy amena. Disfruté mucho con La cajita de rapé."


Alicia R. García González

"La cajita de rapé me gustó muchísimo. Un libro entretenido, divertido, bien ambientado y muy bien contado. El inspector Benítez me encanta y tengo muchas ganas de conocer más casos suyos. Lo recomiendo sin duda."

Fátima Ramírez Moya

"Me ha encantado La cajita de rapé. Muy bien escrita. Me ha gustado mucho tanto la trama como los personajes y lo que más me ha llamado la atención es el vocabulario."

Carlos Ferrero Duque

"La cajita de rapé es una clásica novela de intriga donde Javier Alonso García-Pozuelo, sabiamente, nos va enredando en la madeja. Y como toda novela enigma que se precie tiene un final inesperado que deja al lector desconcertado."

Macorina Hernández

"Fantástica novela."

Teresa José Creus

"Lo mío con La cajita de rapé fue amor a primera vista. Es una novela negra e histórica con la que, quien es curiosa como yo, aprenderá mucho del Madrid del Siglo XIX. Léela, no te defraudará, te lo aseguro."

Pilar Carbonell

"La cajita de rapé retrata el Madrid de Isabel II maravillosamente bien, metiéndonos de lleno en la política la época con mucho acierto."

Marilo Villanueva Fernández

"¡Absorbente! Espero con impaciencia la próxima aventura del inspector Benítez."

Ángeles Villaverde

"Una novela excelente."

Claudia Consuegra

"Qué historia, me atrapó la trama. El inspector Benítez merece una saga."

Viviana Raffo

"Excelente novela, me ha gustado mucho. Fue un gran hallazgo que me hizo pasar un rato estupendo."

Chelo Ruiz Ortiz

"La cajita de rapé me ha encantado y el inspector Benítez me ha enamorado; estoy fascinada con él. La novela me atrapó desde el primer capítulo y no pude parar de leer."

Pilar Blanco Casado

"Una novela maravillosa."

Fernan G Rei

"¡Qué gran novela La cajita de rapé! Digna heredera de la inspiración de Galdós y de Agatha Christie en una combinación no por menos probable menos excitante. Me pareció maravillosa y la he devorado en tres días."

Miguel Aldai Trujillo

"Una interesante aventura en el Madrid de mediados del siglo XIX."

Andrea Bulacia

"Recomiendo la lectura de La cajita de rapé. Es una señora novela."
 
Gabriel Amill Millán

"Me ha gustado mucho la trama de La cajita de rapé porque mantiene muy bien hilvanado el interés del lector a través de toda la novela. El telón de fondo es la historia de Madrid, en un período de grandes transformaciones sociales y políticas. La recomiendo sin reservas, la van a disfrutar."

Juana Jaime Sevilla 

"Una novela magnífica, muy ágil y tremendamente visual. He disfrutado mucho leyéndola."

Liova Villalba Rodriguez

"Me gustó muchísimo, su descripción de Madrid y la situación política. Esperando una próxima novela."

Ángela Gascó

"Voy por la página 200 y me tiene enganchada. Dos géneros que me encantan."

Mayte JP

"La cajita de rapé me ha sorprendido muy gratamente. No solamente por lo que tiene de intriga, también por sus escenarios. Novela castiza donde las haya. Muy simpáticos sus personajes, pero me ha gustado sobre todo cómo refleja el Madrid de aquellos años (siglo XIX). El Madrid que siempre ha sido de TODOS, me gusta cómo ya por aquellos años Madrid era la ciudad de extremeños, de andaluces, etc. Lo dicho, me ha sorprendido muy gratamente. Gracias, Beatriz Vega, por habérmela recomendado."

Gema Solano

"Javier Alonso García-Pozuelo ha sabido plasmar con gran acierto esta trama policial capitaneada por el inspector Benítez durante el reinado de Isabel II. Un robo, un asesinato, la apertura de las Cortes, el barrio de la Latina, rosquillas de anís y hasta el vino rancio de Peralta... Si a mí, que soy navarra, me ha gustado mucho el libro, los madrileños tienen que estar encantados recorriendo su ciudad en el siglo XIX; las clases sociales, sus costumbres, el ambiente, las tabernas... La descripción de los personajes es tal que parece que los estés viendo..."

Sonia Jaramillo

"Muy buena combinación de historia, costumbrismo y suspense."

Carlos Francisco Echeverría

"Javier Alonso García-Pozuelo ha escrito una novela de primer orden en su género.  La trama, la ambientación, los personajes, la riqueza del lenguaje, todo encaja a la perfección en una experiencia de lectura entretenida y enriquecedora. Lo dice un lector exigente, que no ha tenido reparo en abandonar en la página 20 alguna novela de autor famoso.  La cajita de rapé me capturó desde el inicio y la leí en unos pocos días.

Ana Hernández Martínez

"Me ha encantado el inspector Benítez y la novela, aunque se van dando pistas, mantiene la intriga hasta el final. Con ganas de leer más casos protagonizados por Benítez."

Graciela Anastasi

"¡Una historia muy bien contada y ambientada!"


Xudit Caramés Fernández

"He disfrutado mucho de la historia que el autor ha creado; de la trama, de la forma, de su manera de escribir. Este Benítez merece más páginas, creo que le quedan muchas cosas por contar."

Beatriz Mesa Reche

"El inspector Benítez me encantó y la historia también y los demás personajes."

Arely Bueso

"He concluido con tristeza la lectura de La cajita de rapé. Con tristeza porque es uno de esos libros que no quieres terminar. Me siento dichosa y afortunada de haber estado ya en Madrid a través de su lectura. Felicitaciones a Javier Alonso García-Pozuelo porque sin esa forma de narrar, sería imposible transportarte a esa época; inclusive aquellos que nunca han estado en Madrid, seguro que después de leer este hermoso libro, querrán ir, lo aseguro.  Aprendí mucho y esto no hay forma de pagarlo.  Ya espero una precuela o secuela de este libro, con Benítez, personaje tan simpático, como protagonista. ¡Le leería sin dudar!."

Eloísa Moreno

"Un libro muy recomendado, muy bien escrito y ambientado. Enhorabuena al autor."

Genoveva Fernandez

"Ha conseguido que me traslade al Madrid de calles embarradas, de señores con chistera y corrillos políticos. Con un investigador con pundonor y que no se vende al poder, cosa que es difícil en TODOS los tiempos. El autor tendrá en mi una seguidora de Benítez."

Pilar Collado Barreira

"La cajita de rapé está muy bien escrita, es fácil de leer, entretiene y ofrece una buena visión de la época. La aconsejo. Espero la siguiente."

Luis Menéndez

"Me ha encantado. Esperarando nuevas aventuras del inspector Benítez."

Carlos Guzmán Sancibrián

"La cajita de rapé es una novela histórica y policíaca absorbente, ambientada en el Madrid del siglo XIX, muy distinto pero a la vez muy parecido al que hoy conocemos. Está muy bien documentada, y tanto la trama policiaca como el marco histórico son sublimes. Además se agradece mucho que el tema político tratado se exponga de manera tan sutil y amena.

La cajita de rapé es uno de esos libros que hacen que duermas poco y
te pases estaciones de metro; es de esas novelas en las que por un lado te mueres de ganas de saber el final pero por otro no quieres llegar a la última página; espero poder leer pronto una segunda novela con Benítez como protagonista, su fiel escudero Fonseca al lado, un grandísimo policía de maneras algo rudas pero al que añoras en cuanto termina la novela, y ver a Damián, ese chaval inteligente, con tan buena memoria y al que no le ha ido demasiado bien en la vida, aprendiendo de su nuevo maestro.

Creo que Javier Alonso García-Pozuelo tiene un gran futuro como novelista y al inspector Benítez, al que he cogido un grandísimo cariño, le atisbo un prometedor futuro como inspector especial de Madrid
."


María José Andrés 

"La cajita de rapé me ha gustado mucho y además aprendes cómo se hacían las cosas en es otra época; merece la pena leerla."

Gema López Varón 

"La cajita de rapé es una gran novela que nos transporta al Madrid de mediados del XIX. Yo he estado allí, oliendo la sala del crimen, viendo claramente a todos los rostros con sus dejes, formas y maneras de hablar... escondida, con miedo, en las salas de juego y cafés, notando la humedad del día o el calor sofocante, viendo las vestimentas de los personajes cual cuadros de Vermeer... Gracias al autor por escribir esta historia. Y ahora esperando más..."

Olga Pueyo Zatorre 

"Un buen contador de historias, esperamos noticias del inspector Benítez."

Almudena Natalías 

"Una novela envolvente, rápida, con personajes muy bien perfilados."

Victoria Muñoz Macho

"Excelente La cajita de rapé, interesante y amena de principio a fin. Increíble la descripción tan detallada que hace el autor tanto de las pesquisas para la resolución del caso, como de los lugares, personajes, ambientes y situación política de la época, consiguiendo un mágico equilibrio entre todos los ingredientes de su ópera prima."

José Carlos García

"Hacía mucho que no veía un debut literario con la calidad de La cajita de rapé."

Fernando García Pañeda

"¡Menuda pieza de orfebrería es esa Cajita de rapé!"

Juan Antonio Rodríguez Ramírez

"Una novela tan apasionante como deliciosa y madura, que me plantea dos dudas: ¿cómo es posible que se trate de la novela de debú de Javier Alonso García-Pozuelo? Y, sobre todo, ¿para cuándo una nueva novela protagonizada por el inspector Benítez?"

Charo Llaneza

"¡Me ha gustado mucho!"

Fátima Díez

"Un libro que merece ser recomendado; una historia redonda y un buen hacer indiscutible."

Raquel Murilllo

"Poco más se puede decir de La cajita de rapé que no se haya dicho ya. Me ha gustado muchísimo pasear por el viejo Madrid de la mano del inspector Benítez."


es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Madrid, y diplomado en Cooperación Internacional por la Universidad Complutense de Madrid. Ha ejercido durante más de una década como profesor de salud pública además de trabajar como redactor, corrector y editor de textos científicos. Actualmente compagina su cargo como profesor y editor en la escuela de formación médica AMIR con su pasión por la literatura. En febrero de 2017 publicó con Ediciones MAEVA, La cajita de rapé, una novela policíaca ambientada en el Madrid de Isabel II de la que se han escrito decenas de reseñas -que puedes leer en Cita en la Glorieta, el blog colaborativo de historia y literatura que Javier dirige y edita- y que ha sido nominada a la mejor novela negra de autor novel en el Festival Morella Negra como la Trufa. A raíz de la publicación de su primera novela, ha participado en festivales de novela negra, en ferias del libro y en diversos clubes de lectura. En febrero de 2018 se ha publicado una edición en bolsillo de La cajita de rapé, (EmBolsillo, 2018).