Entrevista a Noelia Lorenzo Pino, por Txaro Cárdenas y Almudena Natalías

ENTREVISTA A Noelia Lorenzo Pino
por Txaro Cárdenas y Almudena Natalías
En las grandes editoriales buscan mujeres que escriban novelas negras muy “blancas”
Noelia Lorenzo Pino
El género negro está viviendo un momento dorado y, dentro de la literatura que se está escribiendo en España, la novela negra vasca está concentrando a una generación de escritores que destaca con luz propia. Entre ellos nos encontramos a Noelia Lorenzo Pino.Noelia Lorenzo Pino publicó Chamusquina en 2013, novela que plantea el tema de la corrupción. Pero es con La sirena roja cuando la autora comienza la saga de dos ertzainas, Eider Chassereau y Jon Ander Macua.  La siguen La chica olvidada y Corazones negros, todas ellas editadas por Erein en la colección «Cosecha roja» que aglutina a los más importantes representantes del noir vasco.

Con Eider y Jon Ander,
Noelia Lorenzo Pino nos presenta unas novelas policiacas de corte clásico: la investigación policial es el eje de las historias. Sin embargo, la autora sabe darles un toque diferente. La vida de los dos ertzainas se entremezcla con la investigación convirtiendo así a sus personajes en personas reales. Desde luego no son los detectives encorsetados a los que estamos acostumbrados. Eider y Jon Ander tienen pesadillas, discuten con sus compañeros, cuestionan las órdenes que reciben… Se mueven por un escenario que Noelia conoce bien. Irún y Donostia se convierten en sus novelas en un protagonista más y en un marco perfecto para esconder los misterios a los que se enfrentan los ertzainas.

En todas las novelas se plantea de fondo algún tema que la sociedad tiene pendiente. En La sirena roja, además de la búsqueda contrarreloj de un asesino en serie, se plantea el tema de la violencia machista, pero tanto desde el punto de vista de la víctima como desde el del maltratador. La chica olvidada, novela en la que se investigan las desapariciones de dos chicas, plantea el sentimiento de vacío e indefensión que puede tener una familia cuya hija ha desaparecido y de la que no saben nada hace años. Cuántos casos de este tipo hay sin resolver… En Corazones negros,
Noelia habla de una de las lacras más terribles y sucias que tiene la sociedad actual: la trata de mujeres. Con su personal estilo, en esta novela también podemos ver el punto de vista de una mujer obligada a prostituirse para pagar una deuda que nunca contrajo y el de un proxeneta que se enriquece gracias a estas mujeres y que es capaz de llevar una vida tranquila con sus hijos mientras vende a sus esclavas como si fueran ganado.

La novela negra es el género que mejor puede presentar el lado oscuro de la sociedad y Noelia lo consigue con nota a través de una narración poliédrica que incorpora distintos enfoques, y de unos diálogos rápidos y expresivos en los que el narrador utiliza el lenguaje del personaje que protagoniza cada acción. El lector reconoce el idioma de la calle —su propio lenguaje—, convirtiéndose así en un observador al que no le cuesta identificar a los actores en personas reales. Este efecto se ve reforzado con la combinación de tercera y primera persona, permitiéndonos conocer la historia a través de los ojos de los investigadores, de las víctimas e incluso de los culpables. 



Noelia Lorenzo Pino nace en Irún en 1978. Se dedica al mundo de la moda hasta que en 2013 decide aparcar las tijeras y empuñar la pluma, actividad que la acompaña desde muy joven y que retoma con éxito con su primera novela, Chamusquina, publicada ese mismo año por Editorial Dauro. En la actualidad y con cuatro novelas publicadas,
Noelia es una autora consolidada y de evolución constante. Hemos hablado con ella para esta V Semana Negra en la Glorieta.

Hola, Noelia. Encantadas de charlar contigo para todos los lectores de Cita en la Glorieta. Cuéntanos, ¿cómo se pasa de la poesía y el teatro a la novela negra?
 

¡Hola a todos! Soy una persona creativa y con mucha imaginación. Cuando era pequeña cogía un boli para plasmar en hojas sueltas y cuadernos lo que me venía a la cabeza. Empecé con la poesía y los cuentos, también algún relato. Más tarde me apunté a un taller de teatro y se me ocurrió escribir un par de guiones para interpretarlos con el grupo. El caso era escribir lo que fuera. El salto llegó cuando descubrí el género negro. Yo era de esas personas que pensaba que la novela negra estaba llena de femmes fatales y detectives alcohólicos (y era una temática que no me llamaba para nada), pero un día, tras las recomendaciones de un amigo, me sumergí en varias novelas del género y descubrí que nada tenían que ver con lo que yo me había imaginado. Las leía y me decía «Tengo que escribir una así». Estaba fascinada y me quedé tan atrapada que, actualmente, casi es el único género que leo.

En tus novelas realizas una radiografía de la sociedad actual, siempre en un marco geográfico en el que te desenvuelves con soltura y que se aleja del modelo urbano recurrente en el género. ¿Gipuzkoa era un territorio apenas explorado dentro de la literatura policiaca hasta que llegaste tú? ¿Crees que el lector se involucra más en escenarios que reconoce?

Sí, la verdad es que Gipuzkoa era un territorio apenas explorado. La primera, Chamusquina, la publiqué en 2013. Mis historias están ambientadas aquí y en la época actual porque en su momento pensé que era la mejor manera de transmitir. Vivo en estas ciudades, conozco sus olores, sus gentes, sus rutinas… Me pareció lo ideal para dotar las novelas de realismo.

Sobre el tema de los lectores y los escenarios de las novelas pienso que hay de todo. Están a los que les encanta reconocer cada rincón que sale en la novela y luego están los que dicen que se les hace demasiado cotidiano. Yo soy de esas lectoras que le gusta leer novelas ambientadas aquí porque tienen ese aliciente, pero también me encanta descubrir nuevos lugares. Pueblos de la América profunda, aldeas al norte de Suecia… No tengo problema con la ubicación mientras me transmita algo del lugar.

En la última edición de la Semana Negra de Gijón, Jesús Palacios definió como Txapela Noir a las obras de género escritas por autores vascos. ¿Etiquetar vuestras obras podría encorsetarlas en términos localistas o es, en tu opinión, una apertura de horizontes para el lector de novela negra y policiaca?

Yo lo entiendo más como una manera de congregarnos por nuestra procedencia. Podemos ser «localistas» por las circunstancias, tanto sociales como climáticas, que nos han tocado vivir y que han forjado, en cierto modo, nuestra forma de entender el mundo (al igual que en otras regiones tienen sus características propias). Pero no creo que ello nos encorsete, pues somos entre nosotros suficientemente diferentes en nuestras temáticas y en el tratamiento de los personajes.

En 2015 publicas tu segunda novela, La sirena roja, en la editorial Erein y te conviertes en la primera novelista de la colección «Cosecha Roja». ¿La participación de la mujer en la novela negra y policiaca sigue considerándose la «nota femenina» en un género a priori tan masculino? ¿El noir continúa siendo un territorio poco transitado por la mujer o es que la mujer escritora de novela negra tiene menos visibilidad?

Cuando entré en Erein me hizo una ilusión tremenda. La sirena roja es la novela número 16 de la colección «Cosecha roja». Tenía por delante a un montón de grandes autores y buenas novelas, y sí, todas escritas por hombres. Fue, al mismo tiempo, satisfactorio y abrumador. Después de cinco años en este mundillo y cuatro novelas publicadas, puedo decir que siento que tenemos que publicar muchísimo más e hilar más fino para que se nos tenga en cuenta. Una vez me invitaron a una mesa redonda porque la moderadora pidió que hubiese una mujer. Fue algo así como «Ya teníamos cerrada la programación, pero nos hacía falta la figura femenina y aquí estás tú». Es complicado ser mujer y escribir novela negra. En España, los puristas del género parece que quieren que escribamos como tíos, que no se nos note que somos mujeres, y en las grandes editoriales buscan mujeres que escriban novelas negras muy «blancas»…

Compones personajes de gran verosimilitud psicológica a partir de problemas sociales que afectan a las mujeres. En las tres entregas protagonizadas por la agente de la Ertzaintza Eider Chassereau y el suboficial Jon Ander Macua, la investigación policial se centra en casos de maltrato, asesinatos de niñas y trata de blancas, transmitiendo el sufrimiento de todas esas mujeres. ¿Crees que son temas que solo las escritoras afrontan en la literatura actual? ¿Es un territorio en el que el hombre no se siente cómodo?

No, no lo creo. Es una cuestión de sensibilidades, no de sexos. Yo traté esos temas porque me preocupan y quería darles visibilidad. Sí, es verdad que casualmente las víctimas son mujeres, pero tengo una novela entre manos en la que la víctima es un chico y creo que seré capaz de transmitir su sufrimiento. Pienso que ambos sexos somos capaces de hacerlo. Escribir novela negra te permite, además de hablar de muchas otras cosas, poder poner en relieve los problemas de nuestra sociedad.
 

La saga de los ertzainas Chassereau y Macua es una combinación de novela negra, policial y thriller psicológico y de acción. Es posible que te lo hayan preguntado más de una vez, pero nos gustaría conocer tus referentes literarios, incluso cinematográficos, que seguro los tienes.Soy una adicta de la novela negra, pero como ya os he dicho empecé tarde a leerla. Me marcaron dos novelas: Romero y Julieta y Lolita. Dentro del género negro clásico me gustan Maj Sjöwall y Per Wahlöö. De los actuales, nórdicos como Jo Nesbø y Asa Larsson, así como los norteamericanos Gillian Flynn y Nic Pizzolatto o el francés Pierre Lemaitre. Dentro del panorama nacional me gusta mucho Víctor del Árbol.

Cinéfila soy un rato. De adolescente, si tenía la tarde libre, me tragaba tres películas seguidas. Me encanta el cine independiente, los clásicos del terror, los melodramas. Si hablamos de series, me decanto por las policiacas.

Llama la atención cómo planteas el procedimiento policial, sabes lo que te traes entre manos… Hay autores como Lorenzo Silva que cuentan con su propia experiencia en un cuerpo de policía, otros reconocen haber solicitado consejo profesional. ¿De dónde extrae Noelia Lorenzo sus conocimientos?

En la primera novela me tiré a la piscina sin tener ni idea. Cuando la acabé sí que pedí consejo a un amigo ertzaina para que los procedimientos fueran más verosímiles. Actualmente tengo la suerte de contar con la ayuda de un oficial de la Ertzaintza, pero soy de esas personas a las que no le gusta dar demasiado la tabarra y a veces debería preguntar más… Lo bueno es que cada información que me dan queda archivada en mi cabeza.

Tus personajes están creados desde una vocación de verosimilitud, sus vidas evolucionan a lo largo de las tres novelas. ¿Cuánto de planificación hay en su planteamiento? ¿Has sentido en algún momento que un personaje ha tirado de ti hacia un punto que no habías imaginado?

Sí, mis personajes me la suelen jugar… Suelo planificar mucho lo que voy a escribir, pero la evolución de ellos es imprevisible. Van creciendo a medida que escribo. A veces cambian tantísimo que tengo que modificar comportamientos del principio porque ya no cuadran con el carácter que han desarrollado. Es un poco como la vida misma.
 

En Corazones negros hay personajes que transmiten la indefensión de la víctima, la desesperación de quien trata de salvar su vida o morir en el intento. Retratas el sufrimiento de las víctimas dejando que ellas mismas se expresen... ¿Son ellas las verdaderas protagonistas de tus novelas?
Mi manera de escribir desnuda a cada personaje. Abro en canal a cada uno de ellos (buenos y malos) y que juzgue el lector. La mayoría tiene su momento de protagonismo. Me gusta que sea así, y que el eco de las víctimas, de los muertos, sea tan o más fuerte que los que viven en las páginas de mis novelas.

¿La sociedad actual necesita de la novela negra como testimonio de la realidad o crees que todavía hay lectores que la consideran puro entretenimiento?

No creo que testimoniar la realidad sea algo exclusivo de la novela negra. Ni que esta tenga como principal objetivo la denuncia social. Ahora mismo en el mercado hay novelas negras, o thrillers, en los que prima el entretenimiento. A mí me gusta eso de entretener al lector. Yo como lectora busco eso, sumergirme en una novela y olvidarme de mis preocupaciones. Pero he de reconocer que si en la novela se retratan los problemas de nuestra sociedad, para mí, se vuelve redonda.

En poco más de tres años has escrito tres novelas, una saga tejida con acontecimientos que influyen en el futuro profesional y familiar de sus protagonistas y en su evolución psicológica. Hay suficientes «miguitas de pan» que sugieren una continuación. ¿Volveremos a enfrentarnos a un nuevo caso de la mano de Chassereau y Macua o tienes previsto un cambio de rumbo para tu próxima novela?

Hay suficientes «miguitas de pan» y lo curioso es que mis lectores están deseando saber de ellos. No puedo negar que me siento cómoda en la piel de los agentes Chassereau y Macua. Creo que los tres nos entendemos bien. Pero también os voy a confesar que he querido experimentar un poco y, por un lado, tengo acabada una novela independiente que aún no ha visto la luz (es un domestic noir y no sé qué tal se lo tomarán mis seguidores) y, por otro lado, una colección de cuentos infantiles en euskera titulada «Ane eta Moon» que acaba de salir a la venta.

Desde aquí quiero decir a mis lectores que no se preocupen, porque ahora mismo ya estoy embarcada en un nuevo caso de Chassereau y Macua.

Háblanos un poco (lo que puedas) sobre ese domestic noir...
 
Me meto en la mente de una ciudadana de a pie que intuye que se ha cometido un crimen en su vecindario. Lo narro desde la obsesión que esto provoca en ella. El tono de la novela tiene ciertas dosis de humor (aunque algunos de los temas que se tratan son muy serios). Es una novela más corta, con pocos personajes y sin investigación policial. Aun así mi manera de escribir sigue siendo muy reconocible en ella.

Muchas gracias, Noelia, por prestarte a este interrogatorio…

Muchas gracias a vosotras. Ha sido un placer..


Txaro Cárdenas y Almudena Natalías


Esta entrevista ha sido realizada por Almudena Natalías y Txaro Cárdenas para la V SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Noviembre de 2018. Si quieres acceder al programa de la Semana Negra PINCHA AQUÍ o en la imagen.