«El amplio espectro del género negro en Latinoamérica», por Fernando López

«El amplio espectro del género negro en Latinoamérica», por Fernando López
¿Cuáles son los antecedentes del género negro? Mempo Giardinelli arriesga que es la novela del oeste norteamericano, el western, y lo asegura con el ejemplo de Cosecha roja de Dashiell Hammett que es un intenso y permanente tiroteo en un pequeño pueblo del oeste, novela en la que ese autor rompe definitivamente con la lógica del detective al estilo Auguste Dupin o Sherlock Holmes. O sea, presenta a un personaje que resuelve los casos investigando mientras reparte balazos. Eso no contradice la otra versión de que el género negro nace en las ciudades simultáneamente con la gran crisis mundial de 1929 (justamente la fecha de publicación de Cosecha roja). No es una mala idea para un buen comienzo de esta nota sobre novela negra, que no ha dejado de expandirse por todo el continente, de la que vamos a dar un breve pantallazo hasta llegar al Encuentro Córdoba Mata que se realiza en la Argentina. Por partes, como corresponde a cualquier disección que se precie de tal.

En primer lugar, la novela negra argentina sorteó su condición de género “urbano” instalado con la primera parte de una trilogía inconclusa, Huellas del crimen, publicada en 1877 y escrita por un juez penal con el seudónimo de Raúl Waleis para instalarse con tranquilidad en el campo, como sucedió con el personaje don Frutos Gómez de Velmiro Ayala Gauna (Corrientes, 1905; Rosario, 1967), quien se dio  a conocer en Los casos de Don Frutos Gómez, publicado en 1960. Don Frutos es un sagaz hombre de campo tan impregnado con la naturaleza, que sabe “naturalmente” cuándo va a llover y adónde fueron a parar las cosas robadas. Con esa misma naturalidad sabe quién es el delincuente y por qué, y con una breve investigación descubrirá el cómo. Para don Frutos no hay intriga que se resista. Podríamos arriesgar que hay varios antecedentes gauchos que sin ser novela y sin ser género negro para la Academia, constituyen antecedentes innegables de don Frutos Gómez: El matadero de Esteban Echeverría (1838/40 pero publicado en 1870), cuento en el que sobresalen las luchas entre unitarios y federales y los pobres que se pelean por un trozo de carne; Martín Fierro (1872), la historia de un gaucho pobre que huye de la justicia para no verse obligado a pelear contra los indios; y Juan Moreira (1879), inspirada en una crónica policial real protagonizada por el legendario gaucho porteño, muerto por la policía en la localidad de Lobos en 1874. Y de acá volvemos al presente, sin ahondar en los cielitos y canciones populares del siglo XIX que contaban las atrocidades que hoy tiene cualquier novela negra o policial. Uno de los últimos ejemplos de novela negra rural argentina es Pampa del infierno de Miguel Angel Molfino, premio Espartaco en la Semana Negra de Gijón (2018). Su personaje Ken Parker es un agente de la Continental que sale a recorrer América persiguiendo a Butch Cassidy, para instalarse finalmente en un rancho en los bordes de la selva chaqueña.
   
Esta introducción nos da pie para seguir (breve y arbitrariamente, ya que de otro modo sería imposible para este artículo) el rastro de la novela negra en el continente americano y descubrir la portentosa diversidad temática de sus autores, incluyendo a quienes viven y escriben en las provincias argentinas. Comenzamos por México, donde encontramos a Elmer Mendoza, Paco Ignacio Taibo II, Iris Cuevas, Carlos René Padilla, Fernanda Melchor, Iván Farías, Bernardo Fernández Brigada y Paco Haghenbeck entre muchísimos otros. Algunos, como Imanol Caneyada, Mendoza y Padilla viven en el desértico norte y otros muchos en la capital, donde todos los años se repiten los festivales y encuentros para conversar y discutir el género que se ha constituido en el más apasionante de nuestro tiempo. Pasamos por Cuba y nos encontramos con Leonardo Padura, Lorenzo Lunar y Rebecca Murga, con sus policías investigadores al son del merengue y mucho ron. De allí bajamos a Panamá, donde reina Osvaldo Reyes con sus novelas negras fantásticas y su novela negra con piratas publicada en 2019. En Colombia nos encontramos con Gustavo Forero, organizador del Encuentro Medellín Negro y autor de la novela Desaparición  (2012), cuyo tema es la desaparición forzosa de personas en el contexto de la toma del Palacio de Justicia de 1985 y el asalto final de las fuerzas armadas, con su secuela de muertos y heridos. Y con Nahum Montt, y con Emilio Restrepo.

De allí pasamos por Bolivia, donde encontramos al detective Santiago Blanco de Gonzalo Lema, tan astuto como insistente en la persecución de los delincuentes del Altiplano como en esquilmar a los ricos. Seguimos por el Perú, donde encontramos a Santiago Roncagliolo y Diego Trelles Paz, envueltos en la vorágine de Sendero Luminoso y sus consecuencias. Bajamos a Chile, donde nos sorprende la gran cantidad de autores contemporáneos como Bartolomé Leal, Ramón Díaz Eterovic, Eduardo Soto con sus novelas de brujos y las jerarquías entre ellos, José Gai (f), Juan Colil Abricott, Gabriela Aguilera Valdivia y Toño Freyre, entre muchos más. De allí a Uruguay, con el señor Milton Fornaro a la cabeza, Hugo Burel, Pedro Peña, Mercedes Rosende e Hiber Conteris.
   
Y dejamos para el final a la Argentina, con su complejo mapa que desmiente a todo aquel que insista en definir a este país confundiéndolo con Buenos Aires. Miguel Angel Molfino es chaqueño, Orlando van Bredam formoseño, Laura Rossi y Osvaldo Aguirre rosarinos, Javier Chiabrando marplatense, Pablo Yoiris neuquino, “Chiquito” Moya rionegrino, Lucio Yudicello, Esteban Llamosas, Enrique Aurora, Daniel Teobaldi, Eugenia Almeida y yo, cordobeses. Organizar el Encuentro internacional de Literatura Negra y Policial Córdoba Mata nos ha permitido conocernos, sino de otra manera, con la concentración de medios y editoriales en Buenos Aires habría sido casi imposible. Y así descubrimos a los autores que hacen parodia, tienen sus detectives, hacen historia y periodismo de género con los casos espeluznantes y la violencia institucional común a casi todos nuestros países, mujeres feministas (¿todas?), novelas negras con el trasfondo de la guerra de Malvinas, otras que hablan del genocidio por goteo que significa la fumigación de campos y pueblos con glifosato. Otro de los nuestros, nacido en Buenos Aires pero radicado en Córdoba aunque refunfuñe a menudo por eso, es Guillermo Orsi, autor de varias novelas premiadas (entre otros obtuvo el Hammett de la Semana Negra de Gijón). Y paro de contar. ¿Quién puede afirmar que conoce la literatura negra que se escribe en Argentina y los temas que se abordan (sexo y deseo, cárceles, migrantes, excluidos, zombies y vampiros, genocidios, terror, el “alter ego”,  “espectrofilia”, “pedofilia”, “gerontofilia”, violaciones, empalamientos, algunas con final abierto y otras con final cerrado, todas con el fondo de las genealogías violentas de la apropiación de la tierra por la oligarquía). La historia es una crónica negra del desapoderamiento de los pueblos originarios, el asalto del Poder Judicial, el país unitario sin remedio. Que quede claro que, Córdoba Mata mediante, escribir en provincias no nos impide conocer y compartir encuentros con autores de otros países (como los nombrados, y los que vinieron a visitarnos desde Italia, Francia y España) y con los autores que viven en Buenos Aires, entre ellos Juan Sasturain, Liliana Escliar, María Inés Krimer, Guillermo Martínez, Horacio Convertini, Gabriela Cabezón Cámara, todos extraordinarios, pero de ellos (por falta de espacio, claro) hablaremos en otra oportunidad
.


Este artículo ha sido expresamente escrito por Fernando López para la VI SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, festival virtual del género negro celebrado del 21 al 27 de noviembre de 2019 en el blog de Historia y Literatura CITA EN LA GLORIETA. Ha participado en la jornada dedicada a la Género Negro en Latinoamérica, que coordina el escritor panameño Osvaldo Reyes. Puedes acceder al programa completo de la SEMANA NEGRA pinchando AQUÍ.

Organiza el Encuentro Internacional de Literatura Negra y policial CÓRDOBA MATA (2014/18)
 

Publicó 18 libros, entre otros, la saga de novelas Philip Lecoq, detective (2012/7, 6 episodios)
 

Premios: Latinoamericano Universidad de Colima, México, a la novela El mejor enemigo (1984); Casa de las Américas, Cuba, a la novela Arde aún sobre los años (1985); 1er finalista Planeta Argentina con la novela Odisea del cangrejo (2005) y finalista en el concurso Novelas de Película del BAN! con la novela Un corazón en la planta del pie (2015).


Para saber más sobre ODISEA DEL CANGREJO pincha AQUÍ.