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«Microrrelatos escogidos» por Ana Grandal (IX)

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica y escritora.
 

CELEBRACIÓN EN FAMILIA
David Roas
La fiesta estaba saliendo tan bien que no sabía cómo decirles que no me iba a suicidar. La felicidad se podía leer en los ojos de todos mis familiares, aun cuando eran conscientes de que ese día yo debía morir. Incluso había venido el primo Braulio, como perdonándome lo mal que se lo hice pasar cuando éramos niños. Fotografías, regalos (no para mí, claro, hubiera sido estúpido), abrazos, botellas de champán abriéndose sin cesar. No recuerdo un momento semejante junto a mi familia. Ni siquiera en Navidad. Lamentaba defraudarlos, pero aquel ambiente tan relajado, ver a todos juntos pasándolo bien, me hizo cambiar de idea.
    Al principio lo había tenido claro. Todavía resuenan en mis oídos las palabras del médico: enfermedad incurable, tres meses de vida, dolores insoportables... El suicidio me evitaría la angustia de la cuenta atrás y el sufrimiento físico. Mi familia lo entendió perfectamente. La idea de la fiesta fue de mi padre. Mi madre se encargó de preparar todos los detalles de mi entierro (El ataúd es precioso, hija mía, me dijo feliz).
    No pude esperar a que acabara la fiesta para decírselo. No me parecía justo. Y como había supuesto, todos se enfadaron. Más aún, empezaron a insultarme (Siempre has sido una malcriada... Nunca acabas nada de lo que empiezas...). Y de los insultos (las muchas botellas de champán, imagino), pasaron a los golpes. El último me lo dio el primo Braulio, en cuyos ojos me pareció adivinar un leve destello de venganza.
    Mamá tenía razón: el ataúd es precioso. Y muy cómodo.


Distorsiones

CUENTO DE ARENA
Jairo Aníbal Niño
Un día la ciudad desapareció. De cara al desierto y con los pies hundidos en la arena, todos comprendieron que durante treinta largos años habían vivido en un espejismo.

La minificción en Colombia

EL EMPERADOR CARLOMAGNO
Italo Calvino
El emperador Carlomagno se enamoró, siendo ya viejo, de una muchacha alemana. Los nobles de la corte estaban muy preocupados porque el soberano, poseído de ardor amoroso y olvidado de la dignidad real, descuidaba los asuntos del Imperio. Cuando la muchacha murió repentinamente, los dignatarios respiraron aliviados, pero por poco tiempo, porque el amor de Carlomagno no había muerto con ella. El emperador, que había hecho llevar a su aposento el cadáver embalsamado, no quería separarse de él. El arzobispo Turpín, asustado de esta macabra pasión, sospechó un encantamiento y quiso examinar el cadáver. Escondido debajo de la lengua muerta, encontró un anillo con una piedra preciosa. No bien el anillo estuvo en manos de Turpín, Carlomagno se apresuró a dar sepultura al cadáver y volcó su amor en la persona del arzobispo. Para escapar de la embarazosa situación, Turpín arrojó el anillo al lago de Constanza. Carlomagno se enamoró del lago de Constanza y no quiso alejarse nunca más de sus orillas. 

Seis propuestas para el próximo milenio

TRAGEDIA
Vicente Huidobro
María Olga es una mujer encantadora. Especialmente la parte que se llama Olga.
   Se casó con un mocetón grande y fornido, un poco torpe, lleno de ideas honoríficas, reglamentadas como árboles de paseo.

  Pero la parte que ella casó era su parte que se llamaba María. Su parte Olga permanecía soltera y tomó un amante que vivía en adoración ante sus ojos.
   Ella no podía comprender que su marido se enfureciera y le reprochara infidelidad. María era fiel. ¿Qué tenía él que meterse con Olga? Ella no comprendía que él no comprendiera. María cumplía con su deber, la parte Olga adoraba a su amante.
  ¿Era ella culpable de tener un nombre doble y de las consecuencias que esto puede traer consigo?
   Así, cuando el marido cogió el revólver, ella abrió los ojos enormes, no asustados, sino llenos de asombro, por no poder comprender un gesto tan absurdo.
   Pero sucedió que el marido se equivocó y mató a María, a la parte suya, en vez de matar a la otra. Olga continuó viviendo en brazos de su amante, y creo que aún sigue feliz, muy feliz, sintiendo sólo que es un poco zurda.

Obras completas

TRAINOR EL BOTICARIO
Edgar Lee Masters
Sólo un químico puede decir, y no siempre,
lo que resultará de la mezcla
de fluidos o sólidos.
¿Y quién puede decir
cuál será la reacción recíproca del hombre y la mujer,
y qué hijos resultarán?
Ahí tenéis a Benjamin Pantier y su mujer,
buenos los dos, pero malos el uno para el otro:
oxígeno él, ella hidrógeno,
y, su hijo, un fuego devastador.
Yo, Trainor, el boticario, mezclador de sustancias químicas,
muerto cuando hacía un experimento,
viví soltero
.


Antología de Spoon River

Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación «Los orígenes de la vida» (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), «El comportamiento altruista» (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e «Inteligencia emocional infantil y juvenil» (Linda Lantieri, Santillana, 2009).

Puedes leer una selección de microrrelatos de su libro «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando en la imagen.


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TE AMO, DESTRÚYEME
«Afrodita», «Cobardía», «El hombre cebolla», «La felicidad» y «Para acordarme siempre», cinco microrrelatos incluidos en Te amo, destrúyeme, de Ana Grandal. 
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«Microrrelatos escogidos» por Ana Grandal (V)

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica y escritora.
 

VETERANOS
Nuria C. Botey
Los niños ingresados en la planta de trasplantes no sienten miedo ante los fantasmas infantiles que rondan de noche por los pasillos. En cambio, las figuras silenciosas de las enfermeras les hacen llorar amargamente.

Mosquitos en tu alcoba

SIN TÍTULO
Alfredo Álamo
Dicen que en la ciudad hay callejones ignotos tras los cuales se abren avenidas sin nombre por las que asoman edificios con ventanas huecas, jamás ocupados, construidos hace décadas, cuando el sol brillaba con fuerza y la ciudad crecía sin límites. Hoy en día esas calles solitarias dejan pasar las horas, enmascaradas en sombras, sus farolas oxidadas, jalonadas con los esqueletos de árboles que jamás crecieron.
    A veces pueden verse luces en ese o en otro edificio. Pisos atrapados en el tiempo de la felicidad, con familias sonrientes, perros juguetones, cumpleaños, papá y mamá dibujados con ceras, juguetes de madera, luces doradas, navidades; recuerdos en el abismo de los vagabundos que se negaron a abandonar sus hogares cuando los bancos precintaron barrios enteros.
   Nunca reconocerán que están muertos. Tampoco que aquellas sonrisas congeladas son sólo ladrillos mal puestos sobre cemento arenoso
.


Bestiario infame de la ciudad adormecida

AMANDA BARKER
Edgar Lee Masters
Henry me embarazó
sabiendo que no podía dar a luz
sin perder la vida.
Así fue que en mi juventud
pasé por los portales de polvo.
Viajero: en el pueblo donde viví se cree
que Henry me amó con amor de esposo,
mas proclamo desde el polvo
que por satisfacer su odio me mató
. 
Antología de Spoon River

MISS UNIVERSO
María Paz Ruíz
Era de noche en sus entrañas. La oscuridad se había regado por ellas hasta pintarlas por completo de negro.
  Su vientre empezó a amanecer con la luna dentro, de mañana se veía negro, de noche igualmente negro.
  Cuentan que alguna vez hasta cultivó estrellas, pero estaban tan dentro que no las vio.
  Así sumó miles de millones de noches juntas.
  Soñaba. ¡Qué más podía hacer si era de noche!
  Y de su sueño se originó una criatura deforme y sin tiempo que nació para abrazarla, para besarle su cuello y desnudarla para quererla.
  Contrajo un amor mental indescriptible, una viruela celestial que le hizo abrir los ojos y mostrarle un resplandor incandescente. Liberó en ella un calor gaseoso que embriagó todo lo que fue y ha sido negro alguna vez. Su útero se cocinó y se reventó en trozos que viajaron a velocidades dolorosas. Quedó extendida y conectada a todas sus partes. Ahora cada vez que su amante viene para amarla, se expande
.


Pop Porn

EL CRIMEN PERFECTO
René Avilés Fabila
El crimen perfecto —dijo a la concurrencia el escritor de novelas policiacas— es aquel donde no hay quien perseguir, donde el culpable queda sin castigo; es, desde luego, el suicidio.

Los oficios perdidos

Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación «Los orígenes de la vida» (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), «El comportamiento altruista» (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e «Inteligencia emocional infantil y juvenil» (Linda Lantieri, Santillana, 2009).

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«Microrrelatos escogidos» por Ana Grandal (II)

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FÁBULA DE UN ANIMAL INVISIBLE
Wilfredo Machado
El hecho —particular y sin importancia— de que no lo veas, no significa que no exista, o que no esté aquí, acechándote desde algún lugar de la página en blanco, preparado y ansioso de saltar sobre tu ceguera.

Libro de los animales

CHASE HENRY
Edgar Lee Masters
Fui en vida el borracho del pueblo;
al morir, el cura me negó el entierro en sagrado.
Lo cual resultó una suerte para mí.
Pues este terreno lo compraron los protestantes
y en él enterraron mi cuerpo
junto a la tumba del banquero Nicholas
y su esposa Priscilla.
Considerad, oh almas prudentes y piadosas,
cómo las contrarias corrientes de la vida
pueden honrar a muertos de vida vergonzosa
.


Antología de Spoon River

PRÍNCIPE AZUL
Luis Bernardo Pérez
La dama del décimo piso ya no piensa en el matrimonio. Sabe que a su edad lo mejor es resignarse a permanecer soltera para siempre. No obstante, todavía sueña con su príncipe azul y, en ocasiones, mientras toma su té en medio de gatos somnolientos y carpetitas bordadas, se pregunta cuál sería el aspecto de éste y por qué nunca apareció.

      Lo triste del caso es que el príncipe sí acudió a la cita. Hace veinte años se apeó del caballo frente al edificio donde ella ha vivido desde que era una niña y, al encontrar descompuesto el ascensor, intentó subir por las escaleras. Desgraciadamente, la pesada armadura y la fatiga producida por el largo viaje le impidieron llegar: en el séptimo piso se desmayó a causa del agotamiento. Allí lo encontró una mujer, quien le ayudó a quitarse el yelmo, lo cuidó, lo alimentó y se casó con él.
      
     La dama del décimo piso baja casi todas las tardes al séptimo para ver la televisión con su vecina. En ocasiones, observa de soslayo al marido de ésta (un señor calvo y mofletudo que sólo habla de fútbol) y se sorprende al sentir un ligero hormigueo recorriéndole la espalda. 

Retablo de quimeras

SIN TÍTULO
Alfredo Álamo
Los basureros de la ciudad recogen de madrugada corazones rotos y vidas frustradas. Sin embargo dejan que los sueños perdidos revoloteen un poco más. Les gusta ver cómo se inflaman en llamas con las primeras luces del alba.

Bestiario infame de la ciudad adormecida

Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación «Los orígenes de la vida» (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), «El comportamiento altruista» (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e «Inteligencia emocional infantil y juvenil» (Linda Lantieri, Santillana, 2009).

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