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«Microrrelatos escogidos» por Ana Grandal (X)

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica y escritora.
 

ARDIENTE
José de la Colina
—¿Quieres soplarme en este ojo? —me dijo ella—. Algo se me metió en él que me molesta.

Le soplé en el ojo y vi su pupila encenderse como una brasa que acechara entre cenizas.

La minificción en México

EL MELÓMANO
Eusebio Ruvalcaba
Compra discos, lee biografías de músicos, colecciona programas de mano. Por sus venas circula música. Y muchas veces ama aún más la música que los propios músicos. Pero llora en vez de tocar.

Relatos vertiginosos

PARA UN TESORO DE SABIDURÍA POPULAR
Adolfo Bioy Casares
Me dice la tucumana: “Si te pica una araña, mátala en el acto. Igual distancia recorrerán la araña desde la picadura y el veneno hacia tu corazón”. 

Guirnalda con amores


SIN TÍTULO
Alfredo Álamo
Hay cartas de amor, hay cartas de odio, las hay que cuentan secretos, existen no pocas que listan deseos, sueños, filias y parafilias. Misivas sin remitente, anónimas, de dirección equivocada, postales que llegan años tarde, paquetes con manuscritos escritos por escritores esperanzados.

A cientos esos sobres caen sobre la máquina de triturar que hay en la oficina de correos, destrozando al azar esperanzas, cambiando vidas, destruyendo destinos. Asomado al confeti del caos, el Rey de los Carteros aplaude enfervorizado. 

Bestiario infame de la ciudad adormecida

TRES: DONDE SE DEMUESTRA QUE LA TIERRA ES ESFÉRICA
Gonzalo Suárez
El hombre no tenía nariz, ni ojos, ni boca. 
Y el rostro estaba cubierto de pelo. 
Me llamaron a mí, para que investigara.
La encuesta no fue tan sencilla como posteriormente pudierais imaginar. 
Me proporcionaron el pasaje de avión, y volé hasta las antípodas. Y de allí volví al punto de partida. 
Por la otra cara del mundo. 
Era preciso actuar con cautela, puesto que en ello estribaba el éxito de la empresa. 
Sólo así pude averiguar lo que averigüé, y redacté un informe de setenta y siete páginas. 
Del cual se deducía que: aquel hombre estaba de espaldas.

La literatura

Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación «Los orígenes de la vida» (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), «El comportamiento altruista» (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e «Inteligencia emocional infantil y juvenil» (Linda Lantieri, Santillana, 2009).

Puedes leer una selección de microrrelatos de su libro «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando en la imagen.


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«Afrodita», «Cobardía», «El hombre cebolla», «La felicidad» y «Para acordarme siempre», cinco microrrelatos incluidos en Te amo, destrúyeme, de Ana Grandal. 
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«Microrrelatos escogidos» por Ana Grandal (IX)

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica y escritora.
 

CELEBRACIÓN EN FAMILIA
David Roas
La fiesta estaba saliendo tan bien que no sabía cómo decirles que no me iba a suicidar. La felicidad se podía leer en los ojos de todos mis familiares, aun cuando eran conscientes de que ese día yo debía morir. Incluso había venido el primo Braulio, como perdonándome lo mal que se lo hice pasar cuando éramos niños. Fotografías, regalos (no para mí, claro, hubiera sido estúpido), abrazos, botellas de champán abriéndose sin cesar. No recuerdo un momento semejante junto a mi familia. Ni siquiera en Navidad. Lamentaba defraudarlos, pero aquel ambiente tan relajado, ver a todos juntos pasándolo bien, me hizo cambiar de idea.
    Al principio lo había tenido claro. Todavía resuenan en mis oídos las palabras del médico: enfermedad incurable, tres meses de vida, dolores insoportables... El suicidio me evitaría la angustia de la cuenta atrás y el sufrimiento físico. Mi familia lo entendió perfectamente. La idea de la fiesta fue de mi padre. Mi madre se encargó de preparar todos los detalles de mi entierro (El ataúd es precioso, hija mía, me dijo feliz).
    No pude esperar a que acabara la fiesta para decírselo. No me parecía justo. Y como había supuesto, todos se enfadaron. Más aún, empezaron a insultarme (Siempre has sido una malcriada... Nunca acabas nada de lo que empiezas...). Y de los insultos (las muchas botellas de champán, imagino), pasaron a los golpes. El último me lo dio el primo Braulio, en cuyos ojos me pareció adivinar un leve destello de venganza.
    Mamá tenía razón: el ataúd es precioso. Y muy cómodo.


Distorsiones

CUENTO DE ARENA
Jairo Aníbal Niño
Un día la ciudad desapareció. De cara al desierto y con los pies hundidos en la arena, todos comprendieron que durante treinta largos años habían vivido en un espejismo.

La minificción en Colombia

EL EMPERADOR CARLOMAGNO
Italo Calvino
El emperador Carlomagno se enamoró, siendo ya viejo, de una muchacha alemana. Los nobles de la corte estaban muy preocupados porque el soberano, poseído de ardor amoroso y olvidado de la dignidad real, descuidaba los asuntos del Imperio. Cuando la muchacha murió repentinamente, los dignatarios respiraron aliviados, pero por poco tiempo, porque el amor de Carlomagno no había muerto con ella. El emperador, que había hecho llevar a su aposento el cadáver embalsamado, no quería separarse de él. El arzobispo Turpín, asustado de esta macabra pasión, sospechó un encantamiento y quiso examinar el cadáver. Escondido debajo de la lengua muerta, encontró un anillo con una piedra preciosa. No bien el anillo estuvo en manos de Turpín, Carlomagno se apresuró a dar sepultura al cadáver y volcó su amor en la persona del arzobispo. Para escapar de la embarazosa situación, Turpín arrojó el anillo al lago de Constanza. Carlomagno se enamoró del lago de Constanza y no quiso alejarse nunca más de sus orillas. 

Seis propuestas para el próximo milenio

TRAGEDIA
Vicente Huidobro
María Olga es una mujer encantadora. Especialmente la parte que se llama Olga.
   Se casó con un mocetón grande y fornido, un poco torpe, lleno de ideas honoríficas, reglamentadas como árboles de paseo.

  Pero la parte que ella casó era su parte que se llamaba María. Su parte Olga permanecía soltera y tomó un amante que vivía en adoración ante sus ojos.
   Ella no podía comprender que su marido se enfureciera y le reprochara infidelidad. María era fiel. ¿Qué tenía él que meterse con Olga? Ella no comprendía que él no comprendiera. María cumplía con su deber, la parte Olga adoraba a su amante.
  ¿Era ella culpable de tener un nombre doble y de las consecuencias que esto puede traer consigo?
   Así, cuando el marido cogió el revólver, ella abrió los ojos enormes, no asustados, sino llenos de asombro, por no poder comprender un gesto tan absurdo.
   Pero sucedió que el marido se equivocó y mató a María, a la parte suya, en vez de matar a la otra. Olga continuó viviendo en brazos de su amante, y creo que aún sigue feliz, muy feliz, sintiendo sólo que es un poco zurda.

Obras completas

TRAINOR EL BOTICARIO
Edgar Lee Masters
Sólo un químico puede decir, y no siempre,
lo que resultará de la mezcla
de fluidos o sólidos.
¿Y quién puede decir
cuál será la reacción recíproca del hombre y la mujer,
y qué hijos resultarán?
Ahí tenéis a Benjamin Pantier y su mujer,
buenos los dos, pero malos el uno para el otro:
oxígeno él, ella hidrógeno,
y, su hijo, un fuego devastador.
Yo, Trainor, el boticario, mezclador de sustancias químicas,
muerto cuando hacía un experimento,
viví soltero
.


Antología de Spoon River

Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación «Los orígenes de la vida» (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), «El comportamiento altruista» (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e «Inteligencia emocional infantil y juvenil» (Linda Lantieri, Santillana, 2009).

Puedes leer una selección de microrrelatos de su libro «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando en la imagen.


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«Microrrelatos escogidos» por Ana Grandal (IV)

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica y escritora.
 

AHORCADOS
Alberto García-Teresa
Se pasó media infancia ahorcando las muñecas de su hermana. Adoraba ver su cara de espanto cuando la niña entraba en su habitación y las encontraba colgando del techo. Ella le odiaba, pero él aullaba de placer, embriagado de poder.
    De adulto, ahora cada mañana él se levanta con una quemazón palpitante en el cuello.
    Puede que, lejos, alguien esté jugando nuevamente con muñecos
.


Esa dulce sonrisa que te dejan los gusanos

PROGRESO Y RETROCESO 
Julio Cortázar
Inventaron un cristal que dejaba pasar las moscas. La mosca venía, empujaba un poco con la cabeza y pop ya estaba del otro lado. Alegría enormísima de la mosca.
    Todo lo arruinó un sabio húngaro al descubrir que la mosca podía entrar pero no salir, o viceversa, a causa de no se sabe qué macana en la flexibilidad de las fibras de este cristal que era muy fibroso. En seguida inventaron el cazamoscas con un terrón de azúcar dentro, y muchas moscas morían desesperadas. Así acabó toda posible confraternidad con estos animales dignos de mejor suerte
.


Historias de cronopios y de famas

SOMBRAS 
Luis Bernardo Pérez
Maestro consumado en el arte de las sombras, Shen Tsu era capaz de formar prodigiosas siluetas utilizando sus manos como único instrumento. Le bastaba juntar las palmas y entreverar los dedos para que, sobre una pantalla de papel de arroz, se reflejara un dragón, una mariposa, un caballo con las crines agitadas por el viento o el tordo de los presagios posado sobre una rama de cerezo. Según la leyenda, realizó la mayor de sus proezas poco antes de morir, cuando se acercaba ya a los ochenta años. En aquella ocasión, ante un grupo de aristócratas y miembros de la corte, recogió las mangas de su túnica, levantó los brazos y creó una pequeña figura humana cuyo contorno proyectado en la pared reproducía, hasta en los más mínimos detalles, al propio Shen Tsu. Los espectadors vieron entonces como aquella efiguie recogía también las mangas de su traje y levantaba los brazos para crear una pequeña figura humana cuyo contorno reproducía, hasta en los más mínimos detalles, al propio Shen Tsu. 
Retablo de quimeras

TABÚ 
Enrique Anderson Imbert
El ángel de la guarda le susurra al oído:
   —¡Cuidado, Fabián!, morirás apenas pronuncies la palabra zangolotino.
   —¿Zangolotino?—pregunta azorado. Y muere.


Las pruebas del caos

VIDA DE ESCRITOR
José Ángel Sillero
La autobiografía me fue revelando que había dedicado cada minuto de mi existencia a escribir sobre mi propia vida. La crisis existencial que por entonces venía experimentando se fue acrecentando al intuir que aquellas eran las últimas líneas...

Mi vida en 100 palabras

Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación «Los orígenes de la vida» (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), «El comportamiento altruista» (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e «Inteligencia emocional infantil y juvenil» (Linda Lantieri, Santillana, 2009).

Puedes leer una selección de microrrelatos de su libro «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando en la imagen.


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«El profesor» de Jean-Paul Richter, «Locura de amor» de Isabel Cienfuegos, «Perder la cabeza» de Rodolfo Lobo Molas, «El tabaco mata» de... 
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TE AMO, DESTRÚYEME
«Afrodita», «Cobardía», «El hombre cebolla», «La felicidad» y «Para acordarme siempre», cinco microrrelatos incluidos en Te amo, destrúyeme, de Ana Grandal. 
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