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«Microrrelatos escogidos» por Ana Grandal (XIV)

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica y escritora.
 

EL RELOJ DE ARENA
Ángel Fabregat
Hubo un hombre que amaba tanto a su mujer que el día que murió hizo incinerarla y luego puso sus cenizas en un reloj de arena. Todos sus allegados le preguntaban el porqué de tal locura, a lo que él siempre respondía:

—Quiero seguir pasando las horas con ella
.


El Cielo en Ruinas

LOS CONDENADOS
J.V. Barcia Magaz
No lo entendía. No sabía por qué en todos los periódicos aparecía su rostro y la palabra «Asesino». Tampoco comprendía por qué se lo llevaban de casa. Mucho más le había sorprendido ver a su madre desmayándose, bañada en lágrimas.

¿Por qué no estarían contentos, si había hecho lo que en infinidad de ocasiones salía en la televisión y era aplaudido por todos?

¿Qué extraña diferencia existía entre su padre y él? Su padre, que por la misma causa había sido condecorado
.
Campo de estrellas

NIÑA
Luis Bernardo Pérez
Se aburría terriblemente. Arrojó su muñeca a un rincón y vagabundeó por la casa solitaria. En una de las alcobas encontró un par de elegantes zapatos de tacón alto. Metió sus pequeños pies en ellos y dio algunos pasos, teniendo cuidado de no perder el equilibrio. “Qué distinto luce todo desde aquí arriba”, pensó mientras miraba a su alrededor. Caminó con lentitud por la habitación. Entonces tuvo deseos de pintarse los labios. Fue hasta el tocador y, con mano torpe, se aplicó un poco de carmín. Al mirarse al espejo sonrió complacida. Después ya no pudo detenerse: pintó sombras alrededor de sus ojos, se maquilló, se puso un par de aretes, sacó un vestido gris perla del armario, buscó esmalte para sus uñas, eligió un anillo de compromiso, aprendió a cocinar, seleccionó muebles y un nuevo papel tapiz, contrajo matrimonio, tuvo cuatro hijos, amó intensamente, toleró infidelidades, lloró abandonos, superó desengaños, soñó con países lejanos, zurció calcetines y cultivó rosas. En cierta ocasión, al volver con su marido de una fiesta, sintió una enorme fatiga. Fue hasta su habitación y se quitó los zapatos de tacón alto. Casi al mismo tiempo, escuchó que sus padres regresaban a casa y, sin pensarlo dos veces, la niña salió a recibirlos. 

Fin de fiesta y otras celebraciones


ROSAS
Alejandra Basualto
Soñabas con rosas envueltas en papel de seda para tus aniversarios de boda, pero él jamás te las dio. Ahora te las lleva todos los domingos al panteón.

La mujer de yeso

Y AL FIN SUCEDIÓ
Juanjo Ramírez
Y al fin sucedió.

Una computadora logró escribir un libro. De principio a fin. Y en contra de lo que cabía esperar, el resultado era precioso. Redactado con una pasión que cosquilleaba las entrañas. Una novela razonablemente imperfecta, como todo lo que apetece amar.

La clase de obra que sólo puede brotar de alguien que conoce a las personas mucho mejor de lo que ellas se conocen a sí mismas.

“He aquí la demostración de que jamás ha existido el alma humana”, dictaminó un científico. Y así lo confirmaron otros dos, otros veinte, otros doscientos.

Cuando aquella sentencia llegó al conocimiento de la computadora, ésta procesó la información. Y tras un llanto de ceros y unos, se quitó la vida
.


Antología. I Concurso de Microrrelatos LdN

Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación «Los orígenes de la vida» (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), «El comportamiento altruista» (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e «Inteligencia emocional infantil y juvenil» (Linda Lantieri, Santillana, 2009).

Puedes leer una selección de microrrelatos de su libro «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando en la imagen.


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TE AMO, DESTRÚYEME
«Afrodita», «Cobardía», «El hombre cebolla», «La felicidad» y «Para acordarme siempre», cinco microrrelatos incluidos en Te amo, destrúyeme, de Ana Grandal. 
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«Microrrelatos escogidos» por Ana Grandal (XI)

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica y escritora.
 

EL ANIMAL FAVORITO
J.V. Barcia Magaz
El profesor les había preguntado qué era lo que más les gustaba del mundo. Pepo había contestado que la Fórmula-1, Gema la música, Inma bailar. Sara, sin embargo, había contestado que lo que más le gustaba del mundo eran los animales, «porque son buenos, porque se quieren mucho, porque no tienen maldad, porque se dan besos y se acarician. Mi animal favorito es la vaca. Mi padre grita y llama vaca a mi madre. Lo que más me gusta del mundo son las vacas».

Campo de estrellas

ESPERANZA
Jesús Esnaola Moraza
No sabría deciros por qué, de tantos recuerdos, justo me viene éste, de jugar a indios y vaqueros, de él haciendo de indio con mucho respeto y seriedad y muriendo abatido por mis tiros, mi dedo índice humeando, y los del primo Toni y del Babas, el compañero de pupitre. No sé por qué justo pienso en lo bien que se moría el condenado, doblándose sobre el estómago, cayendo de rodillas, retorcido, hasta quedar muerto y bien muerto sobre la hierba del parque, inmóvil hasta que nos acercábamos y lo sacudíamos de los hombros y resucitaba sonriente, borrándonos un poco la cara de susto. 

No sabría deciros, pero seguramente por el recuerdo venido, me acerco al ataúd donde descansa sereno, con las manos cruzadas un poquito por debajo del pecho y me inclino sobre él, me acerco a su oído y le digo, ya está bien de hacer el indio, y lo sacudo de los hombros, hasta que me detiene su hijo, ¿pero estás loco viejo chocho?, y después me siento a esperar, aunque creo que no quieren que me quede, para ver la cara que ponen, los demás, cuando se levante.

Los años de la lluvia

LAVADO EN CALIENTE
Manu Espada
Cuando me abandonaste tuve que aprender a hacerme la colada. Utilizaba un programa de agua caliente, y mis pantalones y jerseys encogían tanto que parecían de bebé. Un día me olvidé un billete de cincuenta euros. Después del centrifugado se convirtió en uno de cinco. El día que me dejé el móvil recogí un celular diminuto, del tamaño de un pulgar. En otra ocasión la lavadora convirtió un balón de reglamento en una canica insignificante. Decidí meter una novela. Cogí una al azar de la estantería: Parque Jurásico de Michael Crichton. Tras el programa de lavado salió el cuento del dinosaurio de Monterroso. Hoy me he metido yo dentro de la lavadora. Te escribo esta nota con el corazón encogido: Ya he superado lo nuestro. 

I Concurso de Microrrelaos LdN


MOTIVO LITERARIO
Mónica Lavín
Le escribió tantos versos, cuentos, canciones y hasta novelas que una noche, al buscar con ardor su cuerpo tibio, no encontró más que una hoja de papel entre las sábanas. 
Retazos

SIN TÍTULO
Max Aub
Lo maté en sueños y luego no pude hacer nada hasta que lo despaché de verdad. Sin remedio.
Crímenes ejemplares

Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación «Los orígenes de la vida» (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), «El comportamiento altruista» (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e «Inteligencia emocional infantil y juvenil» (Linda Lantieri, Santillana, 2009).

Puedes leer una selección de microrrelatos de su libro «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando en la imagen.


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«Microrrelatos escogidos» por Ana Grandal (VII)

La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica y escritora.
 

ARTE EN LAS MANOS
José Ángel Sillero
El alfarero se mostró sorprendido por la repentina vocación surgida entre los jóvenes varones del pueblo por aprender su técnica.
    Diariamente, acudían al taller nuevos aspirantes a trabajar el barro, no podía ocultar su alegría por el interés que sus enseñanzas suscitaban en aquellos discípulos. Sólo esperaba que algunos de ellos, los mas mañosos, no se acabaran cansando antes de aprender con precisión la técnica empleada para conseguir la simetría que caracterizaba a sus elegantes piezas.
    Su hijo había sido educado desde la infancia entre arcillas, esmaltes, lijas y esponjas, podía presumir con orgullo de conocer a fondo el noble oficio del modelado en todas sus vertientes, el vaciado, el uso del torno y su preferido, el modelado a mano.
   Los aprendices admiraban la delicadeza de sus manos moldeando cada curva con esmero, aquel envidiable arte que era tan apreciado y comentado entre las mozas más bellas de la comarca…


Microrrelatos Artesanía Comprimida ’10

CASTIGO
Luis Bernardo Pérez
El castigo impuesto a Prometeo por el vengativo Zeus todavía despierta nuestra compasión. Llenos de pena, imaginamos al hijo de Japeto y Clímene encadenado a su solitaria roca con las entrañas expuestas a la voracidad de un águila. Sin embargo, nadie parece sentir lástima por la hastiada ave, la cual desearía poder cambiar de menú aunque sea una vez por semana.

Retablo de quimeras

UN CREYENTE
George Loring Frost
Al caer la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo:
    —Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas?
    —Yo no —respondió el otro—. ¿Y usted?
    —Yo sí —dijo el primero, y desapareció
. 

Memorabilia

YO VI MATAR A AQUELLA MUJER
Ramón Gómez de la Serna
En la habitación iluminada de aquel piso vi matar a aquella mujer.
   El que la mató, le dio veinte puñaladas, que la dejaron convertida en un palillero.
     Yo grité. Vinieron los guardias.
    Mandaron abrir la puerta en nombre de la ley, y nos abrió el mismo asesino, al que señalé a los guardias diciendo:
     —Éste ha sido.
    Los guardias lo esposaron y entramos en la sala del crimen. La sala estaba vacía, sin una mancha de sangre siquiera.
    En la casa no había rastro de nada, y además no había tenido tiempo de ninguna ocultación esmerada.
    Ya me iba, cuando miré por último a la habitación del crimen, y vi que en el pavimento del espejo del armario de luna estaba la muerta, tirada como en la fotografía de todos los sucesos, enseñando las ligas de recién casada con la muerte…
    —Vean ustedes —dije a los guardias—. Vean… El asesino la ha tirado al espejo, al trasmundo
.


Caprichos

PARA EL SOL
J.V. Barcia Magaz
El Sol se ahorcó en Bosnia en mil novecientos noventa y cinco. Desde entonces, nuestro planeta se ve un poco más ensombrecido.
    El Sol tenía rostro de niña cansada de sufrir. El astro se ahorcó, y un periodista retrató la escena.
   La fotografía de aquella niña bosnia dio la vuelta a todo el mundo, y el mundo siguió dando vueltas como si tal cosa
.


Campo de estrellas

Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación «Los orígenes de la vida» (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), «El comportamiento altruista» (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e «Inteligencia emocional infantil y juvenil» (Linda Lantieri, Santillana, 2009).

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