Con motivo de la publicación de Las herramientas del microrrelato (Talentura, 2017) y de la reedición de Zoom. Ciento y pico novelas a escala (Talentura, 2017), os dejamos los enlaces a los microrrelatos que de su autor, Manu Espada, hemos publicado en CITA EN LA GLORIETA.
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Microrrelatos de Manu Espada
«Happy end (microrrelato negro)», microrrelato de Manu Espada
HAPPY END (MICRORRELATO NEGRO)
Manu Espada
Manu Espada
Cuando el marido de Maruja llega del trabajo, le quita el culebrón que está viendo en la tele y mete un DVD. Ella no soporta las películas de cine negro que su esposo le obliga a ver cada tarde, así que se pone el batín azul y sale a la calle en pantuflas, con los rulos recién colocados. Entra en el bar de abajo para tomarse un anisete. El local no tiene halógenos en el techo, como de costumbre. La iluminación es tenue, los clientes se mueven entre sombras, a media luz. Las viejas losetas del suelo han sido sustituidas por un piso de madera noble. Han cambiado el mobiliario de metacrilato por otro de los años cincuenta. La atmósfera está cubierta de una neblina densa. Huele a Malboro. Varios individuos exhalan humo a bocanadas, como si hubieran derogado la Ley antitabaco. Cuatro tipos duros vestidos con gabardinas largas y sombreros de fieltro toman tragos en la barra. Whisky solo con hielo. Un hombre misterioso susurra algo al camarero en la penumbra, y de forma disimulada, le pasa un arma. Maruja se mira en el espejo de una columna. Su batín se ha convertido en un traje de noche, ajustado, con lentejuelas rojas. El vestido llega hasta los tobillos. Unos zapatos de tacón incrementan su estatura en diez centímetros. Se ve estupenda. Sus labios carmesí hacen juego con el cabello, una media melena que hace un momento estaba ribeteada con mechas rubias. “¿What happens here?”, dice Maruja en un perfecto inglés, con una voz tan grave como la vibración de la gruesa cuerda de un violonchelo. Maruja comienza a cantar frente a un micrófono clásico modelo “Shure 55SH”. El público la aplaude con entusiasmo. Con las primeras notas que salen de su prodigiosa garganta, el marido de Maruja regresa al salón con una cerveza y se sienta de nuevo en el sofá, frente a la tele. En la última escena de la película “L. A. Confidential”, su mujer, vestida con un traje de lentejuelas rojas canta el tema Makin' Whoopee. Al finalizar la canción, Russell Crowe estrecha lascivamente a Maruja entre sus brazos. El esposo observa cómo el barman le apunta con un revólver desde el otro lado de la pantalla.
«Happy end (microrrelato negro)», ha sido publicado en la SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA con permiso de su autor, Manu Espada.
es
licenciado en Periodismo y tiene un máster en radio. Desde el año 2000
trabaja como guionista en televisión. Ha filmado y llevado a las tablas
su obra El tercer día (2007) y publicado los libros de narrativa breve El desguace (2007), Fuera de temario (2010) y Zoom. Ciento y pico novelas a escala (2011), una recopilación de microrrelatos, y Personajes secundarios
(Menoscuarto, 2015). Entre otros premios, ha obtenido el de Relatos en
Cadena, de la SER, y el Certamen de Microrrelato de la revista Eñe.
«Microrrelatos escogidos» por Ana Grandal (XI)
La siguiente selección de microrrelatos ha sido escogida para CITA EN LA GLORIETA por Ana Grandal, licenciada en Ciencias Biológicas, traductora científica y escritora.
EL ANIMAL FAVORITO
J.V. Barcia Magaz
J.V. Barcia Magaz
El profesor les había preguntado qué era lo que más les gustaba del mundo. Pepo había contestado que la Fórmula-1, Gema la música, Inma bailar. Sara, sin embargo, había contestado que lo que más le gustaba del mundo eran los animales, «porque son buenos, porque se quieren mucho, porque no tienen maldad, porque se dan besos y se acarician. Mi animal favorito es la vaca. Mi padre grita y llama vaca a mi madre. Lo que más me gusta del mundo son las vacas».
Campo de estrellas
ESPERANZA
Jesús Esnaola Moraza
Jesús Esnaola Moraza
No sabría deciros por qué, de tantos recuerdos, justo me viene éste, de jugar a indios y vaqueros, de él haciendo de indio con mucho respeto y seriedad y muriendo abatido por mis tiros, mi dedo índice humeando, y los del primo Toni y del Babas, el compañero de pupitre. No sé por qué justo pienso en lo bien que se moría el condenado, doblándose sobre el estómago, cayendo de rodillas, retorcido, hasta quedar muerto y bien muerto sobre la hierba del parque, inmóvil hasta que nos acercábamos y lo sacudíamos de los hombros y resucitaba sonriente, borrándonos un poco la cara de susto.
No sabría deciros, pero seguramente por el recuerdo venido, me acerco al ataúd donde descansa sereno, con las manos cruzadas un poquito por debajo del pecho y me inclino sobre él, me acerco a su oído y le digo, ya está bien de hacer el indio, y lo sacudo de los hombros, hasta que me detiene su hijo, ¿pero estás loco viejo chocho?, y después me siento a esperar, aunque creo que no quieren que me quede, para ver la cara que ponen, los demás, cuando se levante.
No sabría deciros, pero seguramente por el recuerdo venido, me acerco al ataúd donde descansa sereno, con las manos cruzadas un poquito por debajo del pecho y me inclino sobre él, me acerco a su oído y le digo, ya está bien de hacer el indio, y lo sacudo de los hombros, hasta que me detiene su hijo, ¿pero estás loco viejo chocho?, y después me siento a esperar, aunque creo que no quieren que me quede, para ver la cara que ponen, los demás, cuando se levante.
Los años de la lluvia
LAVADO EN CALIENTE
Manu Espada
Manu Espada
Cuando me abandonaste tuve que aprender a hacerme la colada. Utilizaba un programa de agua caliente, y mis pantalones y jerseys encogían tanto que parecían de bebé. Un día me olvidé un billete de cincuenta euros. Después del centrifugado se convirtió en uno de cinco. El día que me dejé el móvil recogí un celular diminuto, del tamaño de un pulgar. En otra ocasión la lavadora convirtió un balón de reglamento en una canica insignificante. Decidí meter una novela. Cogí una al azar de la estantería: Parque Jurásico de Michael Crichton. Tras el programa de lavado salió el cuento del dinosaurio de Monterroso. Hoy me he metido yo dentro de la lavadora. Te escribo esta nota con el corazón encogido: Ya he superado lo nuestro.
I Concurso de Microrrelaos LdN
MOTIVO LITERARIO
Mónica Lavín
Mónica Lavín
Le escribió tantos versos, cuentos, canciones y hasta novelas que una noche, al buscar con ardor su cuerpo tibio, no encontró más que una hoja de papel entre las sábanas.
Retazos
SIN TÍTULO
Max Aub
Max Aub
Lo maté en sueños y luego no pude hacer nada hasta que lo despaché de verdad. Sin remedio.
Crímenes ejemplares
Ana Grandal es licenciada en CC. Biológicas y ejerce como traductora científica freelance desde 1996. Entre otros, ha traducido los libros de divulgación «Los orígenes de la vida» (Freeman Dyson, Cambridge University Press, 1999), «El comportamiento altruista» (Elliott Sober y David Sloan Wilson, Siglo XXI, 2000) e «Inteligencia emocional infantil y juvenil» (Linda Lantieri, Santillana, 2009).
Puedes leer una selección de microrrelatos de su libro «Te amo, destrúyeme», publicado por Amargord Ediciones en 2015, pinchando en la imagen.
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«La edad de los árboles», microrrelato de Manu Espada
LA EDAD DE LOS ÁRBOLES
Manu Espada
Manu Espada
Dicen que se puede conocer la edad de un árbol contando las anillas concéntricas del tronco. El árbol que había sobre la tumba de mi padre tenía mi edad. Mi madre lo plantó cuando yo vine al mundo, justo el mismo año en el que mi padre murió en un accidente de tráfico. La visión de aquel manzano en la finca me perturbaba. Era como contemplar un árbol genealógico a la inversa, como una esquela de hojas caducas. Cuando cumplí los dieciocho años cogí el hacha y lo talé en finas láminas redondas como vinilos. Coloqué una al azar en el tocadiscos. Para mi sorpresa, el tronco tenía diecinueve anillas concéntricas. En el primer surco pude escuchar las promesas de mi padre y los llantos de mi madre. Cuando la aguja saltó al segundo surco escuché un sonido seco, como de crujir de huesos. Un leve quejido y el sonido de una azada removiendo la tierra. En el resto de anillas se escuchaba el sonido de los grillos y las plegarias de mi madre. Dicen que se puede conocer la edad de un árbol contando las anillas concéntricas del tronco, aunque para poder verlas, hay que cortarlo.
«La edad de los árboles» -reproducido con permiso de su autor- está incluido en Personajes secundarios, libro de microrrelatos de Manu Espada, publicado por la editorial Menoscuarto.
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«Agujero de gusano (La bala)», microrrelato de Manu Espada
AGUJERO DE GUSANO (LA BALA)
Manu Espada
Manu Espada
La bala sale del cuerpo de JFK el 22 de noviembre de 1963, golpea contra la carretera de Dallas por la que circulaba su limusina Lincoln Continental y, con las matanzas de Vietnam de fondo, sale disparada hacia 1914, donde penetra en el uniforme del archiduque Francisco Fernando, provocando la Primera Guerra Mundial. El proyectil rebota en un edificio de Sarajevo y se dirige hacia el 17 de julio de 1918 para agujerear la cabeza del zar Nicolás II, desencadenando los episodios más sangrientos de la revolución rusa. Al golpear contra el paredón del sótano, el plomo gira hacia el Viernes Santo del 14 de abril de 1865 y perfora la cabeza de Abraham Lincoln, incitando la venganza yanqui en tierras confederadas. Al rebotar contra una esquina del teatro Ford de Washington, va hasta el 11 de septiembre de 1973, y Salvador Allende cae fulminado en La Casa de la Moneda de Santiago de Chile, dando inicio a las matanzas de militantes de izquierda. Cuando la bala cruza el Atlántico a velocidad de crucero acaba en el 4 de noviembre de 1995, causando la muerte de Isaac Rabín y poniendo fin al proceso de paz en Palestina. La bala rebota contra el muro de las lamentaciones y viaja hasta las 17:17 horas del 30 de enero de 1948, acabando con la vida de Mahatma Gandhi en Nueva Delhi. Una vez asesinado el líder de la no violencia, la bala mágica retorna a la mano de un siniestro desconocido con sombrero y gabardina burdeos y la introduce en el rifle modelo Mannlicher-Carcano calibre 6.5 mm. de Lee Harvey Oswald, que, apostado en lo alto de un edificio de Dallas, está a punto de provocar una hecatombe mundial en cadena.
«Agujero de gusano (La bala)» -reproducido con permiso de su autor- está incluido en Personajes secundarios, libro de microrrelatos de Manu Espada, publicado por la editorial Menoscuarto.
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