MEDICINA PARA ESCRITORES
por Osvaldo Reyes
por Osvaldo Reyes
➤ Lección 1: La bala asesina
➤ Lección 2: Sangre
➤ Lección 3: De abortos y golpes
➤ Lección 4: El dulce veneno del asesinato
➤ Lección 5: El conocimiento es poder
➤ Lección 6: Todo está conectado
➤ Lección 7: No te recuerdo
➤ Lección 8: Conversaciones con la muerte
➤ Lección 9: La huella perdida
➤ Lección 10: El peso del agua
➤ Lección 2: Sangre
➤ Lección 3: De abortos y golpes
➤ Lección 4: El dulce veneno del asesinato
➤ Lección 5: El conocimiento es poder
➤ Lección 6: Todo está conectado
➤ Lección 7: No te recuerdo
➤ Lección 8: Conversaciones con la muerte
➤ Lección 9: La huella perdida
➤ Lección 10: El peso del agua
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| La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp (Rembrandt) |
Lección 9: La huella perdida
por Osvaldo Reyes
por Osvaldo Reyes
Un
argumento que me he encontrado en alguna de mis lecturas es el del
hombre acusado de un crimen que no cometió. Nada nuevo, si no fuera
porque sus huellas dactilares aparecen en el arma homicida. El
acusado asegura nunca haber puesto pie en la casa de la víctima, un
arquitecto que era modelo de rectitud. Es llevado a juicio y, en una
maniobra bien planeada, el fiscal muestra el video de una cámara de
seguridad donde se ve al hombre entrando en la propiedad, en su mano
claramente visible el cuchillo que se usó para asesinar al arquitecto.
Como es de esperar, el jurado lo declara culpable. El hombre escapa en el traslado a la prisión y el resto del libro es él tratando de demostrar su inocencia.
Asumamos que la huella dactilar en el arma homicida sí parece corresponder a nuestro fugitivo. ¿Cuáles son las probabilidades de que algo así ocurra y aun así nuestro hombre sea inocente? Solo hay dos opciones y una es más factible que la otra.
La primera es que dos personas, por puro azar, tengan las mismas huellas dactilares. Para entender que tan poco probable es esa posibilidad, debo explicarles como se forman esas pequeñas rugosidades en sus pulpejos.
Una vez aparecen los dedos (sexta semana posconcepción u ocho semanas posmenstruación) empieza el proceso. Cada movimiento de los dedos en el líquido amniótico, cada vez que tocan una superficie o el simple movimiento de los fluidos a su alrededor va haciendo aparecer en la piel esos intricados patrones de valles y crestas que conocemos como huellas dactilares. La posibilidad, por ende, de dos huellas idénticas debería ser ínfima. No hay una forma segura de verificar el dato, pero un geógrafo y antropólogo inglés llamado Francis Galton estableció que esta posibilidad es de 1 en 64 mil millones. Antes de que lo desacrediten, deben saber que Galton, primo de Charles Darwin, llevó el sistema de clasificación de las huellas dactilares al nivel de ciencia, estableciendo los patrones que se deben identificar y dándole una base sólida que permitió su uso en tribunales. Si tiene la razón o no, es de poca importancia. El punto es que es una alternativa muy remota.
La segunda posibilidad, usada con mayor frecuencia en la literatura y en el cine, es la de los gemelos idénticos. Nuestro fugitivo descubre que tiene un hermano gemelo, criado en el anonimato toda su vida, quien ahora busca vengarse. Eso los llevara a un conflicto final en algún paraje digno de la revelación (una montaña nevada sería una probabilidad más que aceptable).
Si piensan que la hipótesis de Galton es poco creíble, esta es aún peor. A pesar de formar parte del imaginario popular, los gemelos idénticos no tienen las mismas huellas dactilares. El motivo radica en la forma como se forman, que no depende del ADN, sino de fuerzas físicas fuera del control de los genes. Si queremos poner las cosas en perspectiva, la posibilidad de que dos gemelos idénticos (lo que llamamos gemelos monocigóticos, con una frecuencia de 1 en 333) tuvieran las mismas huellas dactilares (usando la hipótesis de Galton como base) es de 2,13 x 1013.
Así que, si planean usar ese argumento en su próxima novela, recuerden las profundas aguas de inverosimilitud que están navegando. Si deciden surcarlas, aténganse a las consecuencias.
Como es de esperar, el jurado lo declara culpable. El hombre escapa en el traslado a la prisión y el resto del libro es él tratando de demostrar su inocencia.
Asumamos que la huella dactilar en el arma homicida sí parece corresponder a nuestro fugitivo. ¿Cuáles son las probabilidades de que algo así ocurra y aun así nuestro hombre sea inocente? Solo hay dos opciones y una es más factible que la otra.
La primera es que dos personas, por puro azar, tengan las mismas huellas dactilares. Para entender que tan poco probable es esa posibilidad, debo explicarles como se forman esas pequeñas rugosidades en sus pulpejos.
Una vez aparecen los dedos (sexta semana posconcepción u ocho semanas posmenstruación) empieza el proceso. Cada movimiento de los dedos en el líquido amniótico, cada vez que tocan una superficie o el simple movimiento de los fluidos a su alrededor va haciendo aparecer en la piel esos intricados patrones de valles y crestas que conocemos como huellas dactilares. La posibilidad, por ende, de dos huellas idénticas debería ser ínfima. No hay una forma segura de verificar el dato, pero un geógrafo y antropólogo inglés llamado Francis Galton estableció que esta posibilidad es de 1 en 64 mil millones. Antes de que lo desacrediten, deben saber que Galton, primo de Charles Darwin, llevó el sistema de clasificación de las huellas dactilares al nivel de ciencia, estableciendo los patrones que se deben identificar y dándole una base sólida que permitió su uso en tribunales. Si tiene la razón o no, es de poca importancia. El punto es que es una alternativa muy remota.
La segunda posibilidad, usada con mayor frecuencia en la literatura y en el cine, es la de los gemelos idénticos. Nuestro fugitivo descubre que tiene un hermano gemelo, criado en el anonimato toda su vida, quien ahora busca vengarse. Eso los llevara a un conflicto final en algún paraje digno de la revelación (una montaña nevada sería una probabilidad más que aceptable).
Si piensan que la hipótesis de Galton es poco creíble, esta es aún peor. A pesar de formar parte del imaginario popular, los gemelos idénticos no tienen las mismas huellas dactilares. El motivo radica en la forma como se forman, que no depende del ADN, sino de fuerzas físicas fuera del control de los genes. Si queremos poner las cosas en perspectiva, la posibilidad de que dos gemelos idénticos (lo que llamamos gemelos monocigóticos, con una frecuencia de 1 en 333) tuvieran las mismas huellas dactilares (usando la hipótesis de Galton como base) es de 2,13 x 1013.
Así que, si planean usar ese argumento en su próxima novela, recuerden las profundas aguas de inverosimilitud que están navegando. Si deciden surcarlas, aténganse a las consecuencias.
Osvaldo Reyes participará en nuestra VII Semana Negra en la Glorieta. Puedes consultar el programa pinchando AQUÍ.
Osvaldo Reyes (Panamá, 1971)
estudió medicina en la Universidad de Panamá y luego se especializó en Ginecología y Obstetricia en la Maternidad María Cantera de Remón. Actualmente labora como médico especialista en la Maternidad del Hospital Santo Tomás, donde también ejerce funciones como Coordinador de Investigaciones. Es profesor de la Cátedra de Obstetricia de la Universidad de Panamá y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
Ferviente lector y escritor del género negro, con ocho libros (El Efecto Maquiavelo, En los umbrales del Hades, Pena de muerte, La estaca en la cruz, Sacrificio, El canto de las gaviotas, El cactus de madera y Asesinato en Portobelo) y dos colecciones de cuentos (13 gotas de sangre y 13 candidatos para un homicidio) publicados a la fecha. Sus relatos forman partes de diferentes antologías (Escrito en el agua, Pólvora y sangre, Círculo de Lovecraft # 9) y es ganador del Primer Premio de Narrativa Corta (2017) del Panama Horror Film Fest. Osvaldo Reyes coordina la jornada dedicada al género negro en Latinoamérica de nuestra Semana Negra en la Glorieta.
Ferviente lector y escritor del género negro, con ocho libros (El Efecto Maquiavelo, En los umbrales del Hades, Pena de muerte, La estaca en la cruz, Sacrificio, El canto de las gaviotas, El cactus de madera y Asesinato en Portobelo) y dos colecciones de cuentos (13 gotas de sangre y 13 candidatos para un homicidio) publicados a la fecha. Sus relatos forman partes de diferentes antologías (Escrito en el agua, Pólvora y sangre, Círculo de Lovecraft # 9) y es ganador del Primer Premio de Narrativa Corta (2017) del Panama Horror Film Fest. Osvaldo Reyes coordina la jornada dedicada al género negro en Latinoamérica de nuestra Semana Negra en la Glorieta.



