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Reseñas de «Alcohol de 99º» de Manu López Marañón

1. Moonmagazine. Marisa Arias

"En el estilo narrativo de Manu López Marañón se aprecia una gran influencia del formato guión cinematográfico, sin duda. Y el diálogo está muy presente, con frases cortas y rápidas... Todo ello consigue que la historia sea dinámica y visual... puedo asegurar que Alcohol de 99º no deja indiferente y enfoca donde tiene que enfocar."
 

2. Abrir un libro. Cristina García Ferry

" La acción y el argumento de Alcohol de 99º nos trasladará el lado oscuro de los sueños imposibles, aquellos que surgen con la fantasía por huir de un entorno social, de un barrio, de una infancia ardua. Son sueños de unos adolescentes con un futuro ya marcado aunque ellos, Artur y Asís, sólo verán oportunidades en los tiempos nuevos, tiempos salvajes de los años 80 donde no hay que pararse sino avanzar hacia lugares de incierto universo."
 

3Revista Prótesis. David G. Panadero

"Innovadora por su clasicismo —a la manera de, pongamos por caso, las películas de Clint Eastwood—, la novela de debut de Manu López Marañón es un acercamiento intenso y concienzudo a unos espacios y momentos mil y una veces evocados. La Transición en nuestras ciudades es un entorno con infinitas posibilidades en el terreno de ficción."
 

4. Solo Novela Negra. Marisa Arias & Almudena Natalías

"En conversaciones con López Marañón, él nos ha hablado de la influencia que sobre Alcohol de 99º ha tenido Prótesis, de Andreu Martín. En esta novela de 1980 su protagonista, el Dientes, planea su venganza sobre el ex policía que le destrozó a culatazos la dentadura. Es venganza de tintes obsesivos cocinada a fuego lento en años de presidio, que en su metódica preparación roza la locura, pero en la que no existe móvil sexual. Venganza pura de una víctima hacia su torturador, es la que..."
 

5. Calibre.38 Ricardo Bosque

"Novela muy recomendable en la que la esperanza es lo primero que se pierde y que viene a demostrar aquello que cantaba el bueno de Rubén Blades a finales de los setenta y que popularizó en España la Orquesta Platería con su versión de 1979: si naciste pa' martillo, del cielo te caen los clavos."
 

6. Nadie es inocente. Jose Javier Abasolo

"Arturo Basabe y Asís Romerales son dos traficantes de droga que huyen de un acreedor a quien no pueden pagar. Detrás dejan un pasado de robos, reformatorios y cárceles. Los acompaña Fredi, un timador a quien conocieron en prisión y que convence a sus amigos para ir tras los pasos de su novia, Dora, que lo espera en Barcelona. Durante este viaje se toparán con...."
 


7. II Semana Negra en la Glorieta. Alberto Pasamontes

"Usa López Marañón una prosa preciosista, de cuidados detalles, que en principio podría no parecer acorde con la historia que nos cuenta, y que, sin embargo, se convierte en un modo elegante de hacerlo, ofreciendo un interesante contrapunto a unos hechos que bucean en lo más profundo de la delincuencia y el más absoluto desprecio por todo lo que no sea el yo, y quizás ese colega con el que llevas dando palos a gasolineras media vida. Las descripciones, los ambientes, están recreados con la dosis precisa de depresión, de oscuridad, de decadencia; los diálogos, magníficos, reproducen a la perfección el lenguaje y modo de hablar de los ambientes en los que transcurre la novela, ayudando al lector a volver a aquellos años convulsos para sumergirse en la historia."
 




nació en Bilbao en 1966 y es diplomado en Relaciones Laborales y máster en Prevención (especialidad Seguridad e Higiene en el Trabajo). Residió un año en Buenos Aires tras ser becado por el Gobierno Vasco para llevar a cabo un trabajo sobre la legislación laboral argentina. En la actualidad se dedica en exclusiva a escribir guiones cinematográficos y a la literatura. En 2015 ha editado con Ediciones Oblicuas su primera novela, “Alcohol de 99º”. Recientemente ha terminado “Prosas para eunucos”, un libro de relatos en busca de editorial. Además de para Cita en la Glorieta, también reseña para las revistas Calibre. 38 y Moon Magazine.


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Javier Alonso García-Pozuelo

Marto Pariente

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Marto Pariente
por Manu López Marañón
Con su segunda novela, «La cordura del idiota», Marto Pariente (Madrid, 1980) está consiguiendo un importante reconocimiento. Reseñadores con buen ojo como Josevi Blender (Moon Magazine) y Antonio Parra (Solo Novela Negra) o de la trabajada intuición de una Teresa Suárez (Calibre 38) o Almudena Natalías (Salamandra Negra) se han encargado ya de ponerla por las nubes. Al elogio crítico añadimos cómo «La cordura del idiota» ha ganado dos prestigiosos premios: el pasado marzo el Novelpol 2020, y apenas hace un mes el IV Premio Cartagena Negra. El director de esta VII Semana Negra de Cita en la GlorietaJavier Alonso García-Pozuelo– pronto pensó que la obra de Pariente debía tener su hueco en el programa. Por eso volvemos a reseñarla y, lo que resulta menos trillado, entrevistamos a este joven autor con vocación de celebridad.

El recientemente...
La cordura del idiota
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nació en Bilbao en 1966 y es diplomado en Relaciones Laborales y máster en Prevención (especialidad Seguridad e Higiene en el Trabajo). Residió un año en Buenos Aires tras ser becado por el Gobierno Vasco para llevar a cabo un trabajo sobre la legislación laboral argentina. En la actualidad se dedica en exclusiva a escribir guiones cinematográficos y a la literatura. En 2015 ha editado con Ediciones Oblicuas su primera novela, “Alcohol de 99º”. Recientemente ha terminado “Prosas para eunucos”, un libro de relatos en busca de editorialManu López Marañón también reseña para la revista especializada en novela negra y policíaca Solo Novela Negra y es coordinador del festival de novela negra Semana Negra en la Glorieta.

 

Novela negra de barrio
por Manu López Marañón
Descárgate la monografía pinchando AQUÍ o en la portada.
Manu López Marañón
 
 

Reseña de «Alcohol de 99º» de Manu López Marañón

RESEÑA DE «ALCOHOL DE 99º», DE MANU LÓPEZ MARAÑÓN, por Alberto Pasamontes
El postfranquismo fue una época dura. Para todos en general, pero especialmente para la juventud de la época. La profunda crisis económica que sufrió España en la década de los setenta, dejó como resultado, entre otras cosas, una importante recesión industrial, el cierre de numerosas fábricas, maquinaria y métodos de trabajo obsoletos en las que seguían con la producción, y un sector industrial deficitario. Como consecuencia, el paro y la inflación iniciaron un ascenso que parecía imparable cebándose de manera especial sobre las clases más desfavorecidas, pintando un futuro más que negro para la población joven de familias proletarias que se hacinaban en pisos colmena de las grandes ciudades, que sin ninguna otra alternativa de ocio o trabajo acababa cayendo en la droga, y por ende en la prostitución y delincuencia que esta acarreaba. En este escenario, la llegada de la heroína apenas un lustro antes como medio de escapar de una realidad insufrible acabó por convertirse en una epidemia de la que resultaba casi imposible escapar.

¿Qué por qué suelto esta clase de historia? Pues para que aquellos (más jóvenes que el que suscribe) que no la conocieron se hagan idea del contexto en el que nos vamos a mover, porque es en esta época, finales de los setenta y ochenta, donde sitúa Manu López Marañón su novela Alcohol de 99º, un afilado retrato de la sociedad bilbaína y barcelonesa (aunque extensible a toda España) de la mano de Asís y Artur, dos jóvenes de los que hablábamos un párrafo más arriba. Es cierto que, mediados los años ochenta, se produjo una regeneración económica (más propiciada por los fondos europeos que, a modo de maná, llegaron al país como resultado de su integración en la Unión Europea, que por los aciertos del gobierno de Felipe González), pero esa recuperación, lamentablemente, no llegó a tiempo para los que, como los protagonistas de esta estupenda novela, ya llevaban años instalados de forma definitiva en la marginalidad.

Usa López Marañón una prosa preciosista, de cuidados detalles, que en principio podría no parecer acorde con la historia que nos cuenta, y que, sin embargo, se convierte en un modo elegante de hacerlo, ofreciendo un interesante contrapunto a unos hechos que bucean en lo más profundo de la delincuencia y el más absoluto desprecio por todo lo que no sea el yo, y quizás ese colega con el que llevas dando palos a gasolineras media vida. Las descripciones, los ambientes, están recreados con la dosis precisa de depresión, de oscuridad, de decadencia; los diálogos, magníficos, reproducen a la perfección el lenguaje y modo de hablar de los ambientes en los que transcurre la novela, ayudando al lector a volver a aquellos años convulsos para sumergirse en la historia.

Los hechos que se narran se prolongan durante una década, por lo que no se trata de una novela centrada, como suele suceder en la novela negra, en contarnos en detalle el atraco a un banco o en el esclarecimiento de un asesinato (aunque de ambos hay en las casi quinientas páginas de Alcohol de 99º); no se trata de eso, decía, sino de una novela coral, casi podría decirse de una saga o biografía, de los dos personajes principales y de los secundarios (bien definidos, con vida propia) que les acompañan a lo largo del tiempo, dando forma a una historia triste que, por desgracia, se convirtió en la de tantos y tantos jóvenes de la época. Las propias necesidades de una historia de este tipo hacen que, en ocasiones, el ritmo se vuelva algo lento para lo que estamos acostumbrados si hablamos estrictamente de novela negra. No es un defecto, en absoluto, sino la estructura y evolución lógicas que una historia del tipo de la que nos cuenta López Marañón necesita para ser contada con la brillantez con la que esta lo ha sido
.


© Alberto Pasamontes, marzo 2017.


La reseña de «Alcohol de 99º» ha sido expresamente escrita por Alberto Pasamontes para el blog de Historia y Literatura CITA EN LA GLORIETA. Agradecemos a todo aquel que quiera reproducir este texto en la Red que cite su fuente original.


Alberto Pasamontes (Madrid, 1970) estudió Filología Inglesa y desde 2009 mantiene una constante actividad literaria, con la que ha obtenido el primer premio en la IV edición del concurso de Relato Corto de Ediciones Beta y un accésit en la XIV de los Premios Artísticos y Literarios del Ministerio de Defensa. Algunos de sus cuentos han aparecido en revistas y antologías. Su primera novela, «Entre la lluvia», adscrita al género negro en el que se mueve con gran comodidad, apareció en 2014. Con «La muerte invisible», una fascinante trama policial a la sombra de la tragedia nuclear de Chernobil, ha obtenido por unanimidad el XVIII Premio Francisco García Pavón de Narrativa en 2015.

Presentación de «Habitación 226» en Camarma de Esteruelas

PRESENTACIÓN DE «HABITACIÓN 226», DE PEDRO DÍAZ CHAVERO, EN CAMARMA DE ESTERUELAS
por Equipo de Redacción de Cita en la Glorieta
El viernes 14 de junio Lettere presentó en el Café Galos de Camarma de Esteruelas (Madrid) la novela de Pedro Díaz Chavero «Habitación 226». De maestro de ceremonias ejerció Guillermo Polanco, director de la Asociación Cultural de Camarma. Desde Bilbao vino Manu López Marañón –reseñador de Cita en la Glorieta– que, en febrero de este año, publicó en nuestra revista una crítica de «Habitación 226» que satisfizo a la editorial. Entre el nutrido público que asistió estaba Ignacio Rodríguez, editor de Lettere. Cita en la Glorieta estuvo en Camarma para esta presentación. Damos así inicio a una serie de reportajes con autores bien conocidos y estimados por la revista.

EL AUTOR

Tras una ajustada introducción a los miembros de la mesa, Guillermo Polanco cedió la palabra a Manu López Marañón quien –para aquellos que aún no conocen a Pedro Díaz Chavero– los introdujo en la arrolladora personalidad del autor. Destacó, como no podía ser de otra manera, el paso de Díaz Chavero por la Secretaría de Acción Institucional de la UGT, su perfil concienzudo en aquellas negociaciones para la reforma de las pensiones que llevó él en persona. Recordó López Marañón sus actuales trabajos para el Ministerio de Asuntos Exteriores y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, y cómo es también fundador –y presidente honorífico– de la Asociación para la Difusión del Español y la Cultura Hispánica.

Antes de centrarse en el argumento de la novela, nuestro reseñador no quiso dejar de citar una inolvidable frase del autor (aparece en la solapa de la portada de «Habitación 226»): «He sobrevivido al franquismo, a la democracia y a la posverdad. Ya solo leo y escribo».



Pedro Díaz Chavero, Manu López Marañón y Guillermo Polanco

SINOPSIS DE HABITACIÓN 226

El Pozo del Huevo es el barrio de chabolas de Vallecas donde nace Toñín. En los primeros capítulos de «Habitación 226» abundan episodios de supervivencia, de lucha por la vida al modo de los de «La forja de un rebelde», de Arturo Barea. La primera galería de secundarios creada por Pedro (el padre ausente, la madre prostituta, el tío Simón, el tío Juan, Tomatito) forma un ajustado elenco que da cuerpo a esa corte de la miseria, siempre entre la pillería y el esperpento. Toñín, como el chico de «La mirada inocente» pierde también pronto la inocencia. –En la mejor novela de Simenon también hay un chaval sensible cuya madre recibe a sus amantes en un pisito del arrabal parisino–. Las duras circunstancias en las que se ve envuelto Toñín lo arrastran prematuramente a la edad adulta, una edad cínica y encallecida en su caso, que marca el desarrollo de «Habitación 226». Mientras al chico de la novela de Simenon lo salvaba la calle, el mercado de abastos y la pintura, a nuestro Toñín del infierno vallecano lo libra un pueblo de Extremadura y la literatura.

En efecto, bajo los cielos extremeños, en compañía de su amigo Sandalio o en el amor por Lucita, Toñín renace. Pero como reverso, el imprevisto horror: las violaciones infantiles que azotan el pueblo. Un cura pederasta y el hijo del rico comparten gusto por tales desmanes. Y aquí «Habitación 226» entra sin duda en los terrenos de la ficción porque ambos violadores son ejecutados a través de sangrientas venganzas en unas páginas truculentas que poco tienen que envidiar al Camilo José Cela de «La familia de Pascual Duarte». El apoyo de un profesor del colegio –que cree que Toñín tiene madera de universitario–, oxigena tanta desdicha y abre al futuro una puerta de esperanza.

OPINIÓN DEL RESEÑADOR

Dijo Kafka: «Si el libro que leemos no nos despierta como un puñetazo en el cráneo, ¿para qué leerlo?». El acierto de una novela como «Habitación 226» se basa en que lo que se cuenta está atado al autor, en destilar eso que se llama «verdad literaria»; en que el autor ha sabido colocarse a la altura de sus propios personajes, incluso de los que puedan parecernos más abyectos. Una novela es una maquinaria que funciona en conjunto y no admite que se desmiembren las piezas. Pedro consigue darnos esa potente impresión convirtiendo a su memoria en una rebelde desazón. «Habitación 226» no es una guarida en la que el autor se agazapa temeroso ni, mucho menos, la complacencia de una legitimidad: a la memoria de Pedro la azota una desagradable intemperie de la que solo se sale luchando duro en la vida.

Llegado este momento, Manu López Marañón dejó paso al autor, Pedro Díaz Chavero, que leyó unas páginas sobre lo que para él, como autor es «Habitación 226».

EL AUTOR NOS HABLA SOBRE SU OBRA

«Habitación 226» es el relato de las aventuras de un niño de alrededor de 14 años en un mundo mísero, sórdido, cruel… La España de los 60. El niño se enfrenta a hechos horribles con la mirada inocente pero con la actitud de un héroe, de un líder que imparte, de manera inconsciente, justicia, provocando en el lector la aceptación y a veces el requerimiento de respuestas a estos hechos cuanto menos controvertidos.

Es una novela escrita consecuentemente, repleta de dilemas morales, de trampas, que no deja a nadie indiferente y que según algunos lectores provoca un torrente de emociones, un mar de sentimientos, curiosamente muy diferentes en cada uno de ellos, dejando al desnudo sus principios morales, sus prejuicios, sus miedos y sus convicciones. He recibido desde las más fervorosas felicitaciones hasta amenazas, desde «este libro ha cambiado mi vida» hasta «este es el primer libro que me planteo no tener en mi biblioteca».

«Habitación 226» no es, por tanto, un libro de entretenimiento, no es un relato para gustar: es una novela, parafraseando a Kafka, que muerde.

Atiborrados de historia novelada, de novela barata, de novela negra y cine barato, con este relato he pretendido, además de curar mis heridas como escribo en el mismo, abrir las tuyas, las del lector, ignorante de lo que pasó u olvidadizo con aquellos hechos.

En palabras de Paul Auster, «la escritura es una actividad para seres heridos, por eso los escritores crean otra realidad». No es mi caso, en «Habitación 226» no he creado ninguna realidad, he contado una verdad incontrovertible, unos hechos verídicos con escasas concesiones, las justas, a la ficción, a la imaginación. Tengo que confesar que lo escribí para mis hijos, para enseñarles a aceptar la vida sin dejar de luchar y para que los principios que la rijan sean la amistad, el espíritu de supervivencia, el compromiso, la ambición y la lucha por la justicia.

Me queda deciros que no tuve alternativa para elegir el tiempo en el que transcurre la acción, ni el recurso literario para contarla. Solo la autobiografía relatada por un niño podía tener la fuerza necesaria, el impacto suficiente, para provocar al lector, para herir su comodidad, su olvido. El franquismo, esa etapa oscura, mísera, es el lienzo sobre el que he pintado un mundo que aún no ha desaparecido, un mundo del que todo se sabe y nada se habla.

He querido, para terminar, escribir mis propias experiencias, sin temor a ser criticado, sin el crisol de la experiencia y sin ningún deseo de ser halagado o compadecido. Por eso he elegido el yo como protagonista, el niño valiente, ambicioso, como relator de un mundo cruel, inmisericorde. He intentado también dejar constancia de quienes realmente han curtido mi carácter, despedazado mi timidez y abierto mi mente para sobrevivir sin miedo ni prejuicios en este mundo cruel en el que ni el Estado del bienestar ni las redes sociales, por mucho que influyan, podrán borrar nuestros sentimientos, nuestras esperanzas. Me refiero a Kafka,
Cela, Dostoievski, Salinger, Delibes, Sábato y otros, de los que encontraréis notas casi imperceptibles en este relato al que yo prefiero llamar testimonio. Como he dicho anteriormente, fue escrito para mis hijos; no se sale de un mundo así sin grandes convicciones morales, las mismas que he inculcado a mis hijos y que me han permitido llegar hasta aquí casi intacto. Y para explicar la génesis de esta gran construcción moral que ha sido mi vida tenía dos alternativas: o contar que dos voces, una del cielo y otra del infierno, me habían susurrado la novela, o escribir mis recuerdos, como he hecho en «Habitación 226».

Pedro Díaz Chavero y Manu López Marañón



ENTREVISTA A PEDRO DÍAZ CHAVERO
por Manu López Marañón
Terminada la lectura de este sobrecogedor testimonio del autor sobre su novela, retomó la palabra Manu López Marañón, reseñador de Cita en la Glorieta, quien sometió a un minucioso «tercer grado» a Pedro Díaz Chavero:

1. Realidad y ficción en «Habitación 226».

Los límites entre novela, biografía e historia, sus radicales diferencias y sus puntos de encuentro, resultan siempre arduos de fijar. «Habitación 226» es muy especial en esto por tratarse de un libro que resulta imposible de entender dejando al margen los avatares que determinan su nacimiento.

Pedro, querríamos que nos lo confirmaras: ¿hasta qué punto «Habitación 226» bebe de tu biografía, de tus propias experiencias personales?

Para mí cualquier cosa de ficción que escriba un autor bebe de su propia autobiografía. En mayor o menor medida, pero siempre detrás de la escritura está su propia vida, sus experiencias personales. En esta novela cuento mi dura infancia y apenas he cambiado cosas como los nombres y algún lugar.


En tu novela tu alter ego Toñín interviene en dos venganzas que terminan en crímenes. Obviamente, aquí entramos en el terreno de la ficción…

¿En qué otros pasajes significativos de «Habitación 226» tuviste que echar mano de tu imaginación de novelista?

Lógicamente no he matado a nadie, pero sí debo confesarte que todo, absolutamente todo, lo que está escrito en mi novela parte de hechos reales, y, si no, de comentarios escuchados a personas muy diversas y en distintas épocas. Con esa suma he configurado las historias de mi libro: adonde no llega mi memoria ha llegado mi curiosidad y el esfuerzo por enterarme de cómo sucedieron las cosas durante el franquismo, esa etapa oscura y mísera, como acabo de leer.

2. Estilo de «Habitación 226».

Muchos de los más jóvenes novelistas, los nuevos contadores de historias, han perdido el interés por la tradición literaria, desprecian el pasado de su lengua, y su deseo de contar parece proceder más de la ortografía y sintaxis del cine o de los videoclips de la televisión. Tú estilo, basado en la precisión de unas frases cortas como hachazos y de una pureza que a mí me ha recordado, en no pocos momentos, a «El extranjero» de Camus llama hoy, muy favorablemente, la atención de cualquier lector.

Dinos, ¿cómo llegas a este estilo? ¿Te brota del alma espontáneamente o es fruto de innumerables correcciones y depuraciones? ¿O habría que decir que nace como una feliz combinación de espontaneidad y trabajo?

He leído poco a Camus y de él me interesa más su forma de plasmar el nihilismo que el estilo propiamente dicho. Cada escritor tiene su estilo, no sé, es como su forma de respirar, ¿no te parece? Lo que yo puedo decirte es que no me gusta nada la prosa abigarrada y retórica: me resulta insufrible y a la segunda página cierro el libro. El autor tiene que tomarse en serio a su lector y darle la información de manera precisa y contundente, no marearlo con filigranas. Todos los escritores que me gustan, luego hablamos de ello, narran sus historias con un estilo directo que yo he tratado de seguir en «Habitación 226»

3. Construcción del personaje Toñín.

En la novela moderna no hay héroes porque el héroe sólo existe hacia fuera y los personajes de la novela moderna sólo actúan hacia dentro, son torbellinos de su propio malestar, de sus insatisfacciones. Toñín como buen adolescente que es, actúa y no para de intervenir en importantes asuntos y podemos considerarlo un héroe novelesco «a la antigua usanza». Pero si nos resulta un personaje absolutamente moderno e inolvidable es cuando lo hallamos frente a temores e interrogantes profundos, cuando debe actuar «hacia dentro»: ahí aparece su necesidad de salir adelante con las únicas armas de su saber, los recuerdos y su aún escasa experiencia.

Me gustaría que nos contaras cómo procediste a la construcción de Toñín, este personaje imborrable a través de cuyos ojos leemos «Habitación 226».

Toñín es alguien muy ligado a mí, mi alter ego, como dice el Embajador Ricardo Peidró Conde en su estupendo prólogo. Para construirlo, como he dicho antes en la lectura, lo hago a través de la mirada inocente de un niño que tiene ya hechuras de héroe a la hora de impartir justicia. En efecto sus decisiones, llenas de dilemas morales y de confusión, le nacen desde muy dentro. Ello es algo que he debido conseguir plasmar porque «Habitación 226» y su protagonista no deja a ningún lector indiferente provocando en ellos sentimientos muy diferentes y desnudando también sus convicciones, sus miedos. Siempre se ha dicho que el gran acierto de una buena novela son sus personajes. Yo creo haberlo logrado con Toñín.

4. Genealogía de «Habitación 226».

Voy a citar otras dos novelas que me vinieron a la mente cuando leí y reseñé, hace ya unos meses, «Habitación 226» y, también, una película reciente.

«El primer hombre», novela póstuma de Albert Camus, cuenta el regreso del escritor a su país natal, Argelia, donde evoca sus recuerdos de infancia: la vida en una familia pobre, con su madre viuda y su tío, y el profesor de escuela que le enseña a leer. «El viento de la luna» de Antonio Muñoz Molina viene narrada por un adolescente andaluz que sueña con avances tecnológicos en una casa que carece de agua corriente. La España desarrollista vista bajo la perspectiva de un chaval que admira a la NASA mientras recoge la aceituna en cortijos casi medievales. En «Dolor y gloria», última película de Almodóvar, se cuenta una niñez muy pobre abrigada por una madre que sobresale en inteligencia natural y en sus esfuerzos para que la pobreza salpique a su familia lo menos posible en esa cueva donde viven, un habitáculo excavado en tierra con respiraderos.

Dinos, Pedro, si consideras que «Habitación 226» puede emparentarse con alguna de las obras citadas. Es curioso que los tres chavales de las obras citadas tengan todos 14 años, como tu Toñín.
No he visto la película de Almodóvar pero sí he tenido lectores que me han dicho que cuenta una infancia muy pobre y que les ha recordado a mi novela. No sé igual me ha copiado (ríe). Es curioso que digas que todos los niños de esas novelas y el de la película tienen alrededor de 14 años. Considero que esa es una edad muy especial en la vida de un hombre, cuando se está en ese paso de la infancia a la juventud es cuando tienen lugar los sucesos que más marcan la vida. Desde luego, lo que le sucede a Toñín en «Habitación 226» es absoluta y totalmente determinante en su vida. Ahora estoy escribiendo la segunda parte y en ella Toñín, que ya es un joven, toma la determinación de emigrar a los Estados Unidos, concretamente a la Costa Oeste. Veremos qué le sucede allí, pero sin duda lo que le ha acontecido durante «Habitación 226» lo va a llevar consigo siempre arrastras, como una mochila.


5. El amor por la Literatura.

Gracias a la literatura Toñín, en su querer salir del túnel que ha sido su infancia, encuentra algo de claridad. Ricardo Piglia dejó dicho que «la lectura literaria ha sustituido a la enseñanza religiosa en la construcción de una ética personal». En el penúltimo capítulo («Justicia y venganza») de «Habitación 226» Toñín da los títulos de nueve libros para él fundamentales. Son: «Las noches blancas», «Memorias del subsuelo», «Crimen y castigo», «Rojo y negro» (siglo XIX). «Carta al padre», «El árbol de la ciencia», «El lobo estepario», «La familia de Pascual Duarte» y «El guardián entre el centeno» (siglo XX). Con tres títulos a su favor, queda claro que Dostoyevski es el escritor favorito de Toñín.

Querríamos saber: en el caso de poderse llevar sólo un título a una isla desierta, ¿cuál de los nueve libros elegiría Pedro Chavero?

Hoy igual cambiaría «El lobo estepario» por «Los Miserables» y metería también algo de Miguel Delibes. Pero no tengo la menor duda: a una isla desierta me llevaría a
Dostoyevski.

Presentación de Habitación 226 en Camarma de Esteruelas
-14 de junio de 2019-

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