SHERLOCK HOLMES Y PABLO SARASATE, por Miguel Izu
Es sobradamente conocido para los lectores de Sherlock Holmes que en una de sus aventuras, La liga de los pelirrojos (The Red-Headed League, publicada en The Strand Magazine en 1891 y luego incluida en la recopilación Las aventuras de Sherlock Holmes de 1892), el detective, en compañía de su inseparable doctor Watson, acude a un concierto del famoso violinista español Pablo Sarasate (Pamplona, 1844-Biarritz, 1908) en el St. James Hall de Londres. El mismo Holmes tocaba el violín y de él escribe Watson
que “era mi amigo un músico entusiasta que no se limitaba a su gran
destreza de ejecutante, sino que escribía composiciones de verdadero
mérito”. Sin duda, la escena tiene su origen en la admiración del
creador del personaje de Holmes, sir Arthur Conan Doyle
(Edimburgo, 1859-Crowborough, 1930), por el músico navarro. Sarasate
actuó muchas veces en St. James Hall (una sala de conciertos que
funcionó entre Piccadilly y Regent Street de 1858 a 1905), y en varias
ocasiones durante el año 1890 en el que se desarrolla el relato (que
contiene una contradicción, en un pasaje se dice que los hechos ocurren
en octubre y en otro que en junio). Probablemente el propio escritor,
tan melómano como su personaje, acudiría a escucharle. Era tal la fama
de Sarasate en la época que Conan Doyle no se molesta en explicar a los lectores quién es.
La trama del relato se inicia cuando Jabez Wilson, un prestamista pelirrojo, acude a Sherlock Holmes para pedirle que resuelva el misterio de la súbita desaparición de la «Liga de los pelirrojos», para la cual había trabajado durante dos meses a media jornada y percibiendo cuatro libras semanales en una oficina solitaria en la que se limitaba a copiar la Enciclopedia Británica. Una mañana, al llegar al trabajo, se encuentra con que el local está cerrado y hay un cartel anunciando la disolución de la liga. No encuentra a nadie que le dé ninguna explicación. El detective londinense no tarda en averiguar que tras esta disolución se encuentra John Clay, uno de los delincuentes más inteligentes y peligrosos de Inglaterra.
En el curso de sus averiguaciones, Holmes comunica a Watson que esa tarde toca Sarasate en St. James Hall y le pregunta si sus enfermos podrán prescindir de él durante algunas horas, a lo que el doctor asiente ya que no tiene nada que hacer. Holmes añade: “Me he fijado en que el programa incluye mucha música alemana, que resulta más de mi gusto que la italiana y la francesa. Es música introspectiva, y yo quiero hacer un examen de conciencia”. De camino al teatro hacen alguna gestión relacionada con la investigación sobre la Liga de los pelirrojos y luego, en torno al concierto, Watson dice del detective que “permaneció toda la tarde sentado en su butaca sumido en la felicidad más completa; de cuando en cuando marcaba gentilmente con el dedo el compás de la música, mientras que su rostro de dulce sonrisa y sus ojos ensoñadores se parecían tan poco a los de Holmes el sabueso, a los de Holmes el perseguidor implacable, agudo, ágil, de criminales, como es posible concebir”.
La relación entre el ficticio personaje de Sherlock Holmes y el real de Pablo Sarasate no acaba con ese relato, en realidad no hace sino iniciarse. Conan Doyle no volvió a mencionar al músico navarro en sus obras, pero son varios los escritores que han retomado la figura del detective y lo han vuelto a vincular con el famoso violinista pamplonés. Como es sabido, los 56 relatos y cuatro novelas que escribió el autor escocés sobre Sherlock Holmes han sido continuados por un sinfín de escritores (empezando por su hijo, Adrian Conan Doyle), de modo que el corpus holmesiano, en sentido amplio, hoy abarca una enorme cantidad de obras publicadas en diversas lenguas en las cuales las escritas por sir Arthur, el Canon holmesiano stricto sensu, constituyen una parte minoritaria. En internet puede consultarse una recopilación de casi diez mil pastiches, copias o parodias, casi todas en inglés, de las aventuras de Sherlock Holmes. Sin perjuicio de que puedan haberse publicado algunas más, repasaremos a continuación las que hemos hallado en las que está presente Sarasate.
1.- El escritor, periodista y crítico musical norteamericano Rolfe Boswell (Pensilvania, 1904-Boston, 1968) que, en otro trabajo (“Quick, Watson, the Fiddle”), mantenía que Holmes no tocaba el violín sino la viola, publica un relato corto titulado “Sarasate, Sherlock and Shaw” en enero de 1952 en The Baker Street Journal, revista editada en Nueva York por la sociedad holmesiana The Baker Street Irregulars. Contempla a Holmes y Watson camino del St. James Hall, donde van a escuchar a Sarasate, haciendo una parada en un restaurante vegetariano para comer algo antes del concierto. Un irlandés pelirrojo, airado socialista (“the color of my beard and facial fungus is the color of my politics”), se siente insultado al escuchar un comentario de Holmes sobre los problemas que les dan los pelirrojos y, a su vez, arremete contra los ingleses. Aclarando la confusión, Holmes afirma que es más francoamericano que inglés, y Watson explica que es primo de Oliver Wendell Holmes (se cree que Conan Doyle tomó el apellido de su personaje de este famoso médico y poeta norteamericano, padre del no menos famoso juez Oliver Wendell Holmes Jr.) y que su abuela materna era hermana del pintor francés Vernet (lo cuenta el propio Holmes en El intérprete griego, el relato donde se presenta a su hermano Mycroft). Boswell insinúa que el irlandés es George Bernard Shaw, que acude al concierto como crítico musical y precisa, citando las memorias de Sarasate publicadas en Pamplona por Julio Altadill, que la escena se desarrolla en junio de 1890. No puede ser a principios de octubre ya que, por aquellas fechas, Sarasate estaba actuando en Barcelona. Finaliza Boswell sugiriendo la tesis de que unos meses después Shaw estuvo presente en el duelo de Holmes y Moriarty en las cataratas de Reichenbach y que empujó al detective, al que odiaba, y que realmente murió allí. Posteriormente, Shaw suplanta a Watson y sigue publicando falsas aventuras de Holmes, que ya no toca el violín ni va a escuchar a Sarasate (nada del gusto de Shaw), sino que acude en ocasiones a la ópera.
2.- El escritor Santiago Rodríguez Santerbás (Burgos, 1937), es autor de un relato titulado “La aventura del quinteto inacabado”, incluido en Tres pastiches victorianos (1981), lleno de referencias holmesianas y notas a pie de página. Presenta a Sherlock Holmes en 1894, está de paso en París y, además de aprovechar el viaje para contemplar en Versalles las pinturas de su tío abuelo, Horace Vernet, asiste a un concierto de Sarasate en la Sala Pleyel. Durante la función la joven pianista que le acompaña se desploma sobre el piano y muere, parece que asesinada —en la realidad, Berthe Marx (París, 1859-Biarritz, 1925), la pianista que le acompañó durante muchos años y esposa del agente del violinista, Otto Goldschmidt, falleció de muerte natural—. El concierto se suspende y el inspector Dubuque, de la Prefectura, pide la ayuda de Holmes. Este examina el escenario e interroga a todos los músicos del quinteto que actuaba aquella noche, Sarasate se muestra complacido de conocerle ya que ha leído sus aventuras, pero creía que no era una persona real. Holmes sospecha de los músicos y los cita a todos en el teatro al día siguiente, prometiéndoles que tocará el violín, en particular, el Quinteto en fa menor de César Franck que interpretaban cuando la pianista fue asesinada. Reunidos todos, Holmes les indica que toquen con él, que se ocupa de la parte del segundo violín. Durante la interpretación, la pianista suplente recibe en la cara el impacto de un pequeño dardo, lanzado por el detective. Holmes explica que fue el segundo violinista el que mató a la pianista por celos, ya que había rechazado sus propuestas matrimoniales y se temía que aceptara las de Sarasate, con un dardo envenenado lanzado al cuello utilizando una cuerda del violín como arco, y escondiéndolo después. Holmes ha comprobado con la partitura que solo el segundo violín tuvo oportunidad de disparar el dardo, sin dejar de tocar la pieza, aprovechando un pizzicato. El culpable confiesa y es detenido. Sarasate queda muy agradecido; Holmes cuenta a Watson que le regaló un Stradivarius y, además, le ha enviado entradas para su concierto en el St. James Hall en el que interpretará el quinteto inacabado, y le ha invitado a cenar después.
3.- Anthony Burgess (Manchester, 1917-Londres, 1993), el escritor inglés célebre por La naranja mecánica, es autor de “Murder to Music”, relato incluido en la recopilación The Devil's Mode (1989), no traducida al castellano, y que se toma muchas licencias con la realidad. Narra un caso de Sherlock Holmes que coincide con una visita a Londres del joven rey de España, Alfonso XIII (dado que se menciona a la reina regente, María Cristina de Habsburgo, los hechos debieran tener lugar antes de mayo de 1902 en que el rey asumió plenamente la corona al cumplir 16 años, aunque en la realidad su primer viaje oficial al Reino Unido fue en 1905, y en él conoció a su futura esposa, Victoria Eugenia de Battenberg) y con un concierto de Sarasate en St. James Hall al que acude el detective con Watson, quien confiesa no compartir el mismo entusiasmo por el violinista y se duerme durante la actuación. El concierto se celebra un 7 de julio, no se indica el año, en cualquier caso una fecha imposible porque Sarasate siempre acudía a principios de julio a Pamplona para asistir a los sanfermines. Durante el concierto, el pianista español que le acompaña recibe un disparo y muere sobre el escenario (parece que ser acompañante literario de Sarasate conlleva un gran riesgo de asesinato). Holmes, que habla con Sarasate en correctísimo castellano, se hace cargo de las primeras diligencias de la investigación. El guardia que custodiaba la puerta trasera que conducía al escenario también aparece muerto por arma de fuego, mientras que otros guardias habían sido retirados a causa de un falso mensaje anunciando la llegada inminente del príncipe de Gales a la puerta principal. Holmes sospecha que el mensaje, aunque en correcto inglés, ha sido escrito por un español e identifica en el pianista asesinado un tatuaje que indica que pertenecía a un grupo separatista, republicano y ácrata catalán, aunque una carta recibida de su padre indica que podría haber desertado recientemente. Un español armado que huye de la policía muere al caer del tejado de un hotel y es identificado como el presunto asesino, miembro de una probable conspiración para atentar contra el rey de España. Holmes y Watson asisten dos días más tarde en el Savoy Theatre a una opereta de Gilbert & Sullivan en honor de Alfonso XIII en la cual se han adoptado extraordinarias medidas de seguridad. Sarasate también está entre los asistentes; el acto discurre con toda normalidad. Al día siguiente, un casual comentario de Watson sobre las últimas notas que tocó el pianista español asesinado pone en alerta a Holmes, que las interpreta como un mensaje, y logra advertir a Alfonso XIII y su séquito para que abandonen el tren que los va a llevar hacia Dover justo a tiempo de salvarse de un atentado con explosivos. Holmes afirma que Sarasate es catalán, nacido en Barcelona, y lo presenta como un fervoroso militante republicano opuesto a Alfonso XIII (no se le conocen al auténtico Pablo Sarasate ideas políticas determinadas, aunque tocó ante tantos soberanos y recibió tantas condecoraciones de ellos que es más que dudoso que fuera antimonárquico) que ha colocado los explosivos en el tren ocultos dentro del estuche de su violín y, seguidamente, ha huido. Holmes revela a Watson que no tiene intención de colaborar en su persecución, los principios morales ceden ante el superior valor del arte (Burgess, hijo de dos músicos, fue también músico antes de dedicarse a escribir).
4.- Hay algunas obras con Holmes como protagonista que se limitan a mencionar la afición del detective por el violinista navarro, sin darle a este ningún papel, pero de forma similar a lo que sucede en La liga de los pelirrojos, en The Star of India: A Novel of Sherlock Holmes (1998), de la escritora norteamericana Carole Buggé (Nuremberg, 1953), el músico sirve como excusa para lanzar la trama. La acción se desarrolla en octubre de 1894. Watson invita a un aburrido Holmes, que no tiene ningún caso entre manos, a asistir en el Royal Albert Hall a un concierto donde actúa Sarasate (en la realidad, en esa fecha Sarasate no estaba en Londres sino en Suiza). Se sientan detrás de una atractiva mujer que usa un penetrante perfume que irrita la nariz de Watson y que desaparece durante el descanso dejando olvidados sus guantes. Holmes, intrigado porque el asiento junto a la mujer estuvo vacío durante el concierto y sospechando que se había citado allí con alguien que no acudió, visita a un perfumista que identifica el aroma de la mujer como procedente de la India. La misteriosa joven, al día siguiente, acude a Baker Street para recuperar sus guantes, advertida en el teatro de que estaban en poder de Holmes. Se inicia así una aventura donde reaparecerá el supuestamente fallecido profesor Moriarty.
5.- En la novela corta en gallego O violín de Sarasate. Un caso de Sherlock Holmes (2002), de Alberto Fortes (Pontevedra, 1964), la acción se sitúa en septiembre de 1886 y en Pontevedra. Holmes es invitado por la Sociedad Recreo de Artesanos a dar una conferencia. Acepta y viaja en compañía de Watson porque tendrá oportunidad de asistir a un concierto de Sarasate, que pasó parte de su infancia en Pontevedra. La charla resulta un poco accidentada porque durante ella llega la noticia de una frustrada sublevación militar en Madrid y de la orden de detención de todos los republicanos, con lo cual parte del público sale huyendo. Las cosas se calman y unos días más tarde Holmes y Watson asisten al concierto en el Teatro del Liceo, al detective le llama la atención que Sarasate no toca sus dos Stradivarius, como suele, sino solamente uno. A la salida han sido citados mediante una misteriosa nota que resulta enviada por Otto Goldschmidt, agente del violinista. Holmes adivina que ha desaparecido uno de los Stradivarius. Efectivamente, ha sido sustraído de la habitación de Sarasate esa mañana, confirma el alemán. Acuden al hotel Madrid para examinar la habitación. Sarasate les recibe afirmando que cuando va a Londres siempre compra el Strand Magazine para leer las aventuras de Sherlock Holmes. En la habitación hay una serie de indicios, una nota con referencias masónicas y un anillo con la fecha de proclamación de la I República, que indicarían una motivación política y que Holmes descarta por haber sido colocados para despistar. Desecha el móvil económico, no se llevaron el otro Stradivarius y otros objetos valiosos. Tras interrogar a Sarasate sobre sus violines y su repertorio, concluye que el móvil fue musical, se trataba de impedir al violinista que tocara la Sonata a Kreuze con su violín favorito y demostrar, como rumorean algunos envidiosos, que sus supuestas facultades se debían solo a tener un buen instrumento. También deduce que el violín no ha salido del hotel, que ha sido escondido. Vigila la habitación, una vez que Sarasate se ha ido, y pone algunas trampas al ladrón, pero no logra atraparle. En cambio, consigue encontrar el violín escondido bajo el suelo. Holmes dice a Watson que es mejor no revelar el nombre del ladrón durante mucho tiempo para evitar un escándalo. El doctor sospecha que puede ser una mujer, y que al acudir a su concierto en el St. James Hall de octubre de 1890 Holmes quiere hablar con Sarasate del asunto con toda reserva.
6.- Que sepamos, la última entrega, por ahora, de esta serie, y perdón por la autocita, es un relato breve titulado “Conan Doyle y los sanfermines”, incluido en la recopilación Sexo en sanfermines y otros mitos festivos (2007) de Miguel Izu (Pamplona, 1960). Holmes acude desde Biarritz, junto a un grupo de aristócratas invitados por Sarasate, a conocer las fiestas de Pamplona. En realidad, está investigando dónde se oculta una carta comprometedora que ha sido robada. A Holmes no le gustan los sanfermines, en particular las corridas de toros. No se indica la fecha, ha de ser posterior a la historia de O violín de Sarasate que aparece mencionada y podría ser hacia 1889 o 1890 ya que se hace referencia al reciente matrimonio de Watson y a su consulta en Paddington aludidos en El oficinista del corredor de bolsa.
Finalmente, una nota sobre cómo se entrelaza la ficción con la realidad. Sarasate debió de visitar en más de una ocasión Baker Street, aunque no el ficticio y mítico número 221B donde vivía Sherlock Holmes, sino el número 55 donde se hallaba el famoso estudio de fotografía Elliott & Fry, fundado en 1863, que retrató a todas las celebridades de la época, incluyendo al violinista varias veces.
BIBLIOGRAFÍA
—ROLFE BOSWELL, “Sarasate, Sherlock and Shaw”, Baker Street Journal 2, número 1, enero de 1952, pp. 22-29.
—CAROLE BUGGÉ, The Star of India: a novel of Sherlock Holmes, St. Martin's Press, Nueva York,1998.
—ANTHONY BURGESS, «Murder to Music», incluido en The Devil's Mode, Hutchinson, Londres, 1989.
—ARTHUR CONAN DOYLE, La liga de los pelirrojos, traducción de Juan Manuel Ibeas, Anaya, Madrid, 2013.
—ÀNGEL LLUÍS FERRANDO MORALES, «Sarasate plays at St. James Hall: crónica musical en Sherlock Holmes», dentro de La (re)invención del género negro, Àlex Martín Escribà y Javier Sánchez Zapatero (eds.), Aldavira editora, Santiago de Compostela, 2014, pp. 351-358.
—ALBERTO FORTES, O violín de Sarasate. Un caso de Sherlock Holmes, Edicions do Cumio, Vigo, 2002. BGN 59-2/45
—MIGUEL IZU, «Conan Doyle y los sanfermines», incluido en Sexo en sanfermines y otros mitos festivos, Sahats, Pamplona, 2007.
—SANTIAGO RODRÍGUEZ SANTERBÁS, «La aventura del quinteto inacabado», incluido en Tres pastiches victorianos, Hiperión, Madrid, 1981. BGN 913/66.
La trama del relato se inicia cuando Jabez Wilson, un prestamista pelirrojo, acude a Sherlock Holmes para pedirle que resuelva el misterio de la súbita desaparición de la «Liga de los pelirrojos», para la cual había trabajado durante dos meses a media jornada y percibiendo cuatro libras semanales en una oficina solitaria en la que se limitaba a copiar la Enciclopedia Británica. Una mañana, al llegar al trabajo, se encuentra con que el local está cerrado y hay un cartel anunciando la disolución de la liga. No encuentra a nadie que le dé ninguna explicación. El detective londinense no tarda en averiguar que tras esta disolución se encuentra John Clay, uno de los delincuentes más inteligentes y peligrosos de Inglaterra.
En el curso de sus averiguaciones, Holmes comunica a Watson que esa tarde toca Sarasate en St. James Hall y le pregunta si sus enfermos podrán prescindir de él durante algunas horas, a lo que el doctor asiente ya que no tiene nada que hacer. Holmes añade: “Me he fijado en que el programa incluye mucha música alemana, que resulta más de mi gusto que la italiana y la francesa. Es música introspectiva, y yo quiero hacer un examen de conciencia”. De camino al teatro hacen alguna gestión relacionada con la investigación sobre la Liga de los pelirrojos y luego, en torno al concierto, Watson dice del detective que “permaneció toda la tarde sentado en su butaca sumido en la felicidad más completa; de cuando en cuando marcaba gentilmente con el dedo el compás de la música, mientras que su rostro de dulce sonrisa y sus ojos ensoñadores se parecían tan poco a los de Holmes el sabueso, a los de Holmes el perseguidor implacable, agudo, ágil, de criminales, como es posible concebir”.
La relación entre el ficticio personaje de Sherlock Holmes y el real de Pablo Sarasate no acaba con ese relato, en realidad no hace sino iniciarse. Conan Doyle no volvió a mencionar al músico navarro en sus obras, pero son varios los escritores que han retomado la figura del detective y lo han vuelto a vincular con el famoso violinista pamplonés. Como es sabido, los 56 relatos y cuatro novelas que escribió el autor escocés sobre Sherlock Holmes han sido continuados por un sinfín de escritores (empezando por su hijo, Adrian Conan Doyle), de modo que el corpus holmesiano, en sentido amplio, hoy abarca una enorme cantidad de obras publicadas en diversas lenguas en las cuales las escritas por sir Arthur, el Canon holmesiano stricto sensu, constituyen una parte minoritaria. En internet puede consultarse una recopilación de casi diez mil pastiches, copias o parodias, casi todas en inglés, de las aventuras de Sherlock Holmes. Sin perjuicio de que puedan haberse publicado algunas más, repasaremos a continuación las que hemos hallado en las que está presente Sarasate.
1.- El escritor, periodista y crítico musical norteamericano Rolfe Boswell (Pensilvania, 1904-Boston, 1968) que, en otro trabajo (“Quick, Watson, the Fiddle”), mantenía que Holmes no tocaba el violín sino la viola, publica un relato corto titulado “Sarasate, Sherlock and Shaw” en enero de 1952 en The Baker Street Journal, revista editada en Nueva York por la sociedad holmesiana The Baker Street Irregulars. Contempla a Holmes y Watson camino del St. James Hall, donde van a escuchar a Sarasate, haciendo una parada en un restaurante vegetariano para comer algo antes del concierto. Un irlandés pelirrojo, airado socialista (“the color of my beard and facial fungus is the color of my politics”), se siente insultado al escuchar un comentario de Holmes sobre los problemas que les dan los pelirrojos y, a su vez, arremete contra los ingleses. Aclarando la confusión, Holmes afirma que es más francoamericano que inglés, y Watson explica que es primo de Oliver Wendell Holmes (se cree que Conan Doyle tomó el apellido de su personaje de este famoso médico y poeta norteamericano, padre del no menos famoso juez Oliver Wendell Holmes Jr.) y que su abuela materna era hermana del pintor francés Vernet (lo cuenta el propio Holmes en El intérprete griego, el relato donde se presenta a su hermano Mycroft). Boswell insinúa que el irlandés es George Bernard Shaw, que acude al concierto como crítico musical y precisa, citando las memorias de Sarasate publicadas en Pamplona por Julio Altadill, que la escena se desarrolla en junio de 1890. No puede ser a principios de octubre ya que, por aquellas fechas, Sarasate estaba actuando en Barcelona. Finaliza Boswell sugiriendo la tesis de que unos meses después Shaw estuvo presente en el duelo de Holmes y Moriarty en las cataratas de Reichenbach y que empujó al detective, al que odiaba, y que realmente murió allí. Posteriormente, Shaw suplanta a Watson y sigue publicando falsas aventuras de Holmes, que ya no toca el violín ni va a escuchar a Sarasate (nada del gusto de Shaw), sino que acude en ocasiones a la ópera.
2.- El escritor Santiago Rodríguez Santerbás (Burgos, 1937), es autor de un relato titulado “La aventura del quinteto inacabado”, incluido en Tres pastiches victorianos (1981), lleno de referencias holmesianas y notas a pie de página. Presenta a Sherlock Holmes en 1894, está de paso en París y, además de aprovechar el viaje para contemplar en Versalles las pinturas de su tío abuelo, Horace Vernet, asiste a un concierto de Sarasate en la Sala Pleyel. Durante la función la joven pianista que le acompaña se desploma sobre el piano y muere, parece que asesinada —en la realidad, Berthe Marx (París, 1859-Biarritz, 1925), la pianista que le acompañó durante muchos años y esposa del agente del violinista, Otto Goldschmidt, falleció de muerte natural—. El concierto se suspende y el inspector Dubuque, de la Prefectura, pide la ayuda de Holmes. Este examina el escenario e interroga a todos los músicos del quinteto que actuaba aquella noche, Sarasate se muestra complacido de conocerle ya que ha leído sus aventuras, pero creía que no era una persona real. Holmes sospecha de los músicos y los cita a todos en el teatro al día siguiente, prometiéndoles que tocará el violín, en particular, el Quinteto en fa menor de César Franck que interpretaban cuando la pianista fue asesinada. Reunidos todos, Holmes les indica que toquen con él, que se ocupa de la parte del segundo violín. Durante la interpretación, la pianista suplente recibe en la cara el impacto de un pequeño dardo, lanzado por el detective. Holmes explica que fue el segundo violinista el que mató a la pianista por celos, ya que había rechazado sus propuestas matrimoniales y se temía que aceptara las de Sarasate, con un dardo envenenado lanzado al cuello utilizando una cuerda del violín como arco, y escondiéndolo después. Holmes ha comprobado con la partitura que solo el segundo violín tuvo oportunidad de disparar el dardo, sin dejar de tocar la pieza, aprovechando un pizzicato. El culpable confiesa y es detenido. Sarasate queda muy agradecido; Holmes cuenta a Watson que le regaló un Stradivarius y, además, le ha enviado entradas para su concierto en el St. James Hall en el que interpretará el quinteto inacabado, y le ha invitado a cenar después.
3.- Anthony Burgess (Manchester, 1917-Londres, 1993), el escritor inglés célebre por La naranja mecánica, es autor de “Murder to Music”, relato incluido en la recopilación The Devil's Mode (1989), no traducida al castellano, y que se toma muchas licencias con la realidad. Narra un caso de Sherlock Holmes que coincide con una visita a Londres del joven rey de España, Alfonso XIII (dado que se menciona a la reina regente, María Cristina de Habsburgo, los hechos debieran tener lugar antes de mayo de 1902 en que el rey asumió plenamente la corona al cumplir 16 años, aunque en la realidad su primer viaje oficial al Reino Unido fue en 1905, y en él conoció a su futura esposa, Victoria Eugenia de Battenberg) y con un concierto de Sarasate en St. James Hall al que acude el detective con Watson, quien confiesa no compartir el mismo entusiasmo por el violinista y se duerme durante la actuación. El concierto se celebra un 7 de julio, no se indica el año, en cualquier caso una fecha imposible porque Sarasate siempre acudía a principios de julio a Pamplona para asistir a los sanfermines. Durante el concierto, el pianista español que le acompaña recibe un disparo y muere sobre el escenario (parece que ser acompañante literario de Sarasate conlleva un gran riesgo de asesinato). Holmes, que habla con Sarasate en correctísimo castellano, se hace cargo de las primeras diligencias de la investigación. El guardia que custodiaba la puerta trasera que conducía al escenario también aparece muerto por arma de fuego, mientras que otros guardias habían sido retirados a causa de un falso mensaje anunciando la llegada inminente del príncipe de Gales a la puerta principal. Holmes sospecha que el mensaje, aunque en correcto inglés, ha sido escrito por un español e identifica en el pianista asesinado un tatuaje que indica que pertenecía a un grupo separatista, republicano y ácrata catalán, aunque una carta recibida de su padre indica que podría haber desertado recientemente. Un español armado que huye de la policía muere al caer del tejado de un hotel y es identificado como el presunto asesino, miembro de una probable conspiración para atentar contra el rey de España. Holmes y Watson asisten dos días más tarde en el Savoy Theatre a una opereta de Gilbert & Sullivan en honor de Alfonso XIII en la cual se han adoptado extraordinarias medidas de seguridad. Sarasate también está entre los asistentes; el acto discurre con toda normalidad. Al día siguiente, un casual comentario de Watson sobre las últimas notas que tocó el pianista español asesinado pone en alerta a Holmes, que las interpreta como un mensaje, y logra advertir a Alfonso XIII y su séquito para que abandonen el tren que los va a llevar hacia Dover justo a tiempo de salvarse de un atentado con explosivos. Holmes afirma que Sarasate es catalán, nacido en Barcelona, y lo presenta como un fervoroso militante republicano opuesto a Alfonso XIII (no se le conocen al auténtico Pablo Sarasate ideas políticas determinadas, aunque tocó ante tantos soberanos y recibió tantas condecoraciones de ellos que es más que dudoso que fuera antimonárquico) que ha colocado los explosivos en el tren ocultos dentro del estuche de su violín y, seguidamente, ha huido. Holmes revela a Watson que no tiene intención de colaborar en su persecución, los principios morales ceden ante el superior valor del arte (Burgess, hijo de dos músicos, fue también músico antes de dedicarse a escribir).
4.- Hay algunas obras con Holmes como protagonista que se limitan a mencionar la afición del detective por el violinista navarro, sin darle a este ningún papel, pero de forma similar a lo que sucede en La liga de los pelirrojos, en The Star of India: A Novel of Sherlock Holmes (1998), de la escritora norteamericana Carole Buggé (Nuremberg, 1953), el músico sirve como excusa para lanzar la trama. La acción se desarrolla en octubre de 1894. Watson invita a un aburrido Holmes, que no tiene ningún caso entre manos, a asistir en el Royal Albert Hall a un concierto donde actúa Sarasate (en la realidad, en esa fecha Sarasate no estaba en Londres sino en Suiza). Se sientan detrás de una atractiva mujer que usa un penetrante perfume que irrita la nariz de Watson y que desaparece durante el descanso dejando olvidados sus guantes. Holmes, intrigado porque el asiento junto a la mujer estuvo vacío durante el concierto y sospechando que se había citado allí con alguien que no acudió, visita a un perfumista que identifica el aroma de la mujer como procedente de la India. La misteriosa joven, al día siguiente, acude a Baker Street para recuperar sus guantes, advertida en el teatro de que estaban en poder de Holmes. Se inicia así una aventura donde reaparecerá el supuestamente fallecido profesor Moriarty.
5.- En la novela corta en gallego O violín de Sarasate. Un caso de Sherlock Holmes (2002), de Alberto Fortes (Pontevedra, 1964), la acción se sitúa en septiembre de 1886 y en Pontevedra. Holmes es invitado por la Sociedad Recreo de Artesanos a dar una conferencia. Acepta y viaja en compañía de Watson porque tendrá oportunidad de asistir a un concierto de Sarasate, que pasó parte de su infancia en Pontevedra. La charla resulta un poco accidentada porque durante ella llega la noticia de una frustrada sublevación militar en Madrid y de la orden de detención de todos los republicanos, con lo cual parte del público sale huyendo. Las cosas se calman y unos días más tarde Holmes y Watson asisten al concierto en el Teatro del Liceo, al detective le llama la atención que Sarasate no toca sus dos Stradivarius, como suele, sino solamente uno. A la salida han sido citados mediante una misteriosa nota que resulta enviada por Otto Goldschmidt, agente del violinista. Holmes adivina que ha desaparecido uno de los Stradivarius. Efectivamente, ha sido sustraído de la habitación de Sarasate esa mañana, confirma el alemán. Acuden al hotel Madrid para examinar la habitación. Sarasate les recibe afirmando que cuando va a Londres siempre compra el Strand Magazine para leer las aventuras de Sherlock Holmes. En la habitación hay una serie de indicios, una nota con referencias masónicas y un anillo con la fecha de proclamación de la I República, que indicarían una motivación política y que Holmes descarta por haber sido colocados para despistar. Desecha el móvil económico, no se llevaron el otro Stradivarius y otros objetos valiosos. Tras interrogar a Sarasate sobre sus violines y su repertorio, concluye que el móvil fue musical, se trataba de impedir al violinista que tocara la Sonata a Kreuze con su violín favorito y demostrar, como rumorean algunos envidiosos, que sus supuestas facultades se debían solo a tener un buen instrumento. También deduce que el violín no ha salido del hotel, que ha sido escondido. Vigila la habitación, una vez que Sarasate se ha ido, y pone algunas trampas al ladrón, pero no logra atraparle. En cambio, consigue encontrar el violín escondido bajo el suelo. Holmes dice a Watson que es mejor no revelar el nombre del ladrón durante mucho tiempo para evitar un escándalo. El doctor sospecha que puede ser una mujer, y que al acudir a su concierto en el St. James Hall de octubre de 1890 Holmes quiere hablar con Sarasate del asunto con toda reserva.
6.- Que sepamos, la última entrega, por ahora, de esta serie, y perdón por la autocita, es un relato breve titulado “Conan Doyle y los sanfermines”, incluido en la recopilación Sexo en sanfermines y otros mitos festivos (2007) de Miguel Izu (Pamplona, 1960). Holmes acude desde Biarritz, junto a un grupo de aristócratas invitados por Sarasate, a conocer las fiestas de Pamplona. En realidad, está investigando dónde se oculta una carta comprometedora que ha sido robada. A Holmes no le gustan los sanfermines, en particular las corridas de toros. No se indica la fecha, ha de ser posterior a la historia de O violín de Sarasate que aparece mencionada y podría ser hacia 1889 o 1890 ya que se hace referencia al reciente matrimonio de Watson y a su consulta en Paddington aludidos en El oficinista del corredor de bolsa.
Finalmente, una nota sobre cómo se entrelaza la ficción con la realidad. Sarasate debió de visitar en más de una ocasión Baker Street, aunque no el ficticio y mítico número 221B donde vivía Sherlock Holmes, sino el número 55 donde se hallaba el famoso estudio de fotografía Elliott & Fry, fundado en 1863, que retrató a todas las celebridades de la época, incluyendo al violinista varias veces.
BIBLIOGRAFÍA
—ROLFE BOSWELL, “Sarasate, Sherlock and Shaw”, Baker Street Journal 2, número 1, enero de 1952, pp. 22-29.
—CAROLE BUGGÉ, The Star of India: a novel of Sherlock Holmes, St. Martin's Press, Nueva York,1998.
—ANTHONY BURGESS, «Murder to Music», incluido en The Devil's Mode, Hutchinson, Londres, 1989.
—ARTHUR CONAN DOYLE, La liga de los pelirrojos, traducción de Juan Manuel Ibeas, Anaya, Madrid, 2013.
—ÀNGEL LLUÍS FERRANDO MORALES, «Sarasate plays at St. James Hall: crónica musical en Sherlock Holmes», dentro de La (re)invención del género negro, Àlex Martín Escribà y Javier Sánchez Zapatero (eds.), Aldavira editora, Santiago de Compostela, 2014, pp. 351-358.
—ALBERTO FORTES, O violín de Sarasate. Un caso de Sherlock Holmes, Edicions do Cumio, Vigo, 2002. BGN 59-2/45
—MIGUEL IZU, «Conan Doyle y los sanfermines», incluido en Sexo en sanfermines y otros mitos festivos, Sahats, Pamplona, 2007.
—SANTIAGO RODRÍGUEZ SANTERBÁS, «La aventura del quinteto inacabado», incluido en Tres pastiches victorianos, Hiperión, Madrid, 1981. BGN 913/66.
es doctor en Derecho y licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Funcionario del Gobierno de Navarra, vocal del Tribunal Administrativo de Navarra. Ha ejercido como abogado y como profesor asociado de Derecho Administrativo en la Universidad de Navarra y en la Universidad Pública de Navarra. Ha colaborado con la Escuela de Policía de Cataluña y colabora regularmente con la Escuela de Seguridad de Navarra. Ha sido concejal del Ayuntamiento de Pamplona, presidente de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona y miembro del Parlamento de Navarra. Colabora asiduamente en diversos medios de comunicación (principalmente, en Diario de Noticias y Solo Novela Negra) y revistas profesionales. Secretario de la Asociación Navarra de Escritores/as-Nafar Idazleen Elkartea. Obras: Novela: El asesinato de Caravinagre (2014); El crimen del sistema métrico decimal (2017). Relato: “Un asunto privado”, en 24. Relatos navarros (2016); “Una cuenta pendiente”, en Solo Novela Negra (2016); “El vino del francés”, en El alma del vino (2017); “Un móvil para un crimen”, en la III Semana Negra en la glorieta (2017). Ensayo: La Policía Foral de Navarra (1991), Navarra como problema. Nación y nacionalismo en Navarra (2001), El Tribunal Administrativo de Navarra (2004), Derecho Parlamentario de Navarra (2009), El régimen jurídico de los símbolos de Navarra (2011, VII Premio Martín de Azpilicueta), El régimen lingüístico de la Comunidad Foral de Navarra (2013). Recopilación de artículos de prensa: Sexo en sanfermines y otros mitos festivos (2007), Crisis en sanfermines y otros temas festivos (2015). Página web: https://mizu38.wixsite.com/miguelizu
















