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«El detective y la ciudad en la novela negra», por Juan Infante


«El detective y la ciudad en la novela negra»,  
por Juan Infante
El detective y la ciudad siempre han estado íntimamente ligados en la novela policiaca, de intriga, negra y criminal.

Así como cuando hablamos de un autor de género negro, lo relacionamos de la misma con su protagonista, detective o policía, que suele ser bien conocido, cuando nos referimos a estos y sobre todo al detective privado, salta de inmediato su ciudad.

Philip Marlow y Los Ángeles, Sam Spade y San Francisco, o Sherlock Holmes y Londres; detectives y ciudades están íntimamente relacionados. A todos ellos resulta muy difícil desligarlos de sus calles, de su paisaje urbano y de su ambiente, de tal forma que difícilmente imaginaríamos a Marlow en Harlem o Chicago.

Ello refuerza la importancia que tiene en la novela negra, la ciudad. En una trama de novela negra, la ciudad se incorpora a la misma y se refleja en las vicisitudes por las que atraviesan sus protagonistas. En la ciudad, el detective plasma su personalidad y te acompaña por unos lugares bien elegidos incorporándose a su propio paisaje.

Cuando Pepe Carvalho recorre las calles de su ciudad, la Barcelona de siempre se nos aparece sin necesidad de nombrarla y toda la historia en la que participa no podría desarrollarse al margen de la Ciudad Condal.

Hay un debate siempre inconcluso, sobre con quién empezó el género policiaco. La doctrina se divide entre Edgar Allan Poe y Wilki Collins. Ambos comenzaron en la misma época, hacia mediados del siglo XIX, pero fue Poe el creador del detective moderno con Auguste Dupin. Collins con su sargento Cuff de Scotland Yard en La Piedra Lunar (1868) creó la primera novela protagonizada por un policía.

Con Los Crímenes de la calle Morgue (1841) Poe sentó las bases del género policiaco, creando la novela de enigma, en la que el crimen es descubierto gracias a la perspicacia del investigador. Así tenemos en éste primer relato policial, al primer detective privado: Auguste Dupin.

Empezamos a ligar directamente al protagonista detective, Dupin, con la ciudad de Paris, en
Los Crímenes de la calle Morgue (1841), El misterio de Marie Roget (1842) y La Carta Robada (1844). Con Poe y Dupin se sientan las bases para la creación de nuevos detectives privados como Sherlock Holmes y Hércules Poirot.

La primera aparición de Holmes con su ayudante el Doctor Watson se produce en la novela corta, Estudio en Escarlata (1887) de Arthur Conan Doyle y es en Londres, el Londres victoriano donde este investigador privado empieza a desarrollar todas sus capacidades para resolver los crímenes de los casos que le encargan. La ciudad de Londres quedará por siempre unida a Sherlock Holmes.

Hércules Poirot, el detective creado por Agatha Christie, hace su aparición en 1920, en la novela El misterioso asunto de Styles. Aunque es belga, vive en Inglaterra y desarrolla su actividad investigadora en la aristocrática Inglaterra rural. Su paisaje le identifica, como a otros la ciudad.

Si damos un salto por el atlántico y nos acercamos a la costa oeste americana, allí situamos varios de los detectives más famosos de la novela negra y policiaca.
                     
En San Francisco nos encontramos con Sam Spade, detective privado creado por Dashiell Hammett, quien a pesar de su celebridad solo protagonizó una novela, El halcón maltés (1929) y tres relatos.

En el corazón de San Francisco todavía se mantiene el bar-restaurante Johns Grill, donde Dasiell Hammett escribió El halcón maltés. Allí podemos seguir comiendo: chuletas, patatas fritas y rodajas de tomate, con un trago de vodka Bloody Brigmid tal como hacía Sam Spade o encontrar al fantasma del socio de éste Nicas Archer.

En Los Ángeles, Raymond Chandler creó al mítico Philip Marlow, recordado también por sus películas, con Bogart, Lauren Bacall y Audrey Hepburn.

Por Sunset Bulevard, Hollywood, el Valle de San Fernando…por sus calles, en sus mansiones y hoteles, Marlow investiga y resuelve sus casos. Hoy conocemos mucho mejor Los Ángeles quienes hemos leído a Chandler.

También en la misma ciudad, desarrolla su actividad de detective Lew Archer creado por Ross MacDonald. Con oficina en Sunset Bulevard (Hollywood) nos ayuda a conocer mucho mejor Los Ángeles. Archer como Marlow son dos figuras implicadas en la ciudad de los Ángeles y recordarlos es ver la ciudad y recorrerla con ellos.

Easy Rawlins de Walter Mosley viene en los noventa a patear Los Ángeles, particularmente sus suburbios. Era el prototipo de hombre recto, honesto en una lucha sin cuartel contra el crimen y el racismo.

En la costa Este, Dennis Lehane crea Patrick Kenzie y Angela Gennaro, dos detectives de Boston. Allí transcurren sus novelas y en los bajos fondos de donde proviene la pareja de detectives, ejercen su actividad investigadora y nos permiten conocer mejor una de las ciudades más antiguas de Estados Unidos.

Charly Parker, Bird, detective creado por John Connolly, es un hombre atormentado y violento, y también desarrolla sus andanzas por Boston.

Myron Bolitar de Harlen Coben, agente deportivo, ejerce como investigador privado también en la Costa Este.

En Nueva York tenemos al investigador Philo Vance, que aparece por primera vez en la novela de S.S. Van Dine: El misterioso caso Benson (1926).

En la misma ciudad de los rascacielos, unos años más tarde, en 1947 apareció el detective privado Mike Hammer, en Yo, el jurado, de Mickey Spillane. La novela se llevó al cine y también tuvo una exitosa serie de televisión con Mike Hammer de protagonista.

Volviendo a Europa, no nos podemos olvidar de Bernie Gunther, primero policía y luego detective privado en la época del ascenso nazi en Alemania. Gunther creado por Philip Kerr está íntimamente ligado a Berlín, siendo detective del mítico hotel Adlon en la capital alemana. Sus actuaciones en medio del poder nazi son memorables. Con él llegamos a conocer muy bien aquella ciudad. Sus aventuras transcurren en sus calles, en lugares muy conocidos y donde el reflejo de la ciudadanía y del establishment nazi son de un grandísimo valor literario e histórico. Leyendo a Kerr y siguiendo a Bernie Gunther se llega a conocer muy bien Berlín.

En España nuestros detectives privados han sido muy especiales. No hay tradición en su trabajo profesional, pero nuestros autores clásicos de novela negra los han incorporado a sus relatos y nos han creado investigadores originales, con un atractivo personal importante.
                                                                                                                     
Pepe Carvalho, de origen gallego, es Barcelona; la Barcelona de siempre, que nos sigue llenando de nostalgia y aventuras. De la mano de Manuel Vázquez Montalbán apareció por primera vez en Yo maté a Kennedy (1972), tras haber trabajado para la CIA durante varios años. Después protagonizó 22 novelas más.

Con Andreu Martin y Jaume Ribera, nos encontramos investigando sus casos en una Barcelona más actual, a Flánagan, un detective adolescente, que aparece por primera vez en Alfagann es Flanagan (1996).

Y ya en Madrid, con otro de los grandes de la novela negra española, Juan Madrid, nos encontramos con Toni Romano, expolicía y exboxeador, quién resolvió su primer caso en Un beso de amigo (1980).

Y vamos a terminar en Bilbao con dos detectives estupendos, con solera y personalidad. Mikel Goikoetxea, alias Goiko, creado por Javier Abasolo, ex ertzaina, desarrolla su actividad investigadora en Bilbao, donde nos deleita con su personalidad exagerada. Aparece por primera vez en la novela Pájaro sin alas (2010).

Touré, creado por Jon Arretxe, se asienta en el barrio de San Francisco, en Bilbao la Vieja, su pequeña África. Allí Touré, un africano en situación irregular, con su personalidad tan versátil y su sentido del humor, resuelve sus casos, formando parte de su paisaje. Aparece por primera vez en la novela 19 Cámaras (2012).

Hemos presentado una serie de detectives privados relevantes de la novela policiaca, negra y criminal, creados por grandes escritores del género. Podíamos hacer la interminable, pero se trata de apuntar la relevancia de la ciudad con el detective y el autor.

Tradicionalmente, siempre han existido ciudades con fuerza y personalidad, muy ligadas al género negro: Los Ángeles, San Francisco, Nueva York, Boston… Londres, Paris, Barcelona…pero también es relativo, porque el género negro se ha desarrollado, ha roto fronteras y hoy nos encontramos con buenas novelas ligadas a ciudades de todo el mundo. El lector seguro que tiene en la cabeza muchos ejemplos.

No hemos tratado al policía detective, figura elegida por muchos autores de novela negra; en este caso la relación, unida a la del detective privado sería apabullante.

Al final lo importante es que la ciudad se identifique con el investigador-protagonista y que su presencia en su paisaje, en sus calles, en su relación con los vecinos hagan la trama y la novela más atractiva.

Les propongo un juego. Cuando estén en una ciudad recuerden a un detective o policía detective protagonista en esa ciudad. Seguro que lo consiguen; entonces ya verán como disfrutan mucho más de la ciudad.

Bilbao. Agosto 2020
Juan Infante, abogado y escritor.

NOTA DEL AUTOR
Me he permitido ilustrarme para realizar este artículo, además de mis lecturas en el excelente libro Los héroes de la novela policiaca de Sergi Echaburu Soler, editado en 2006 por Grafein Ediciones y por los artículos y trabajos sobre el origen de la novela negra y sobre detectives de Juan María Barasorda, publicados por la editorial d´Epoca, las Revistas Calibre 38, MoonMagazine y la Semana Negra en la Glorieta.

Esté artículo ha sido escrito por Juan Infante para la sección DETECTIVES DE FICCIÓN, coordinada por el escritor y detective madrileño Rafael Guerrero.

 
Puedes acceder al programa de la SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, festival virtual del género negro celebrado del 21 al 27 de noviembre en el blog de Historia y Literatura CITA EN LA GLORIETA, pinchando AQUÍ.


Juan Infante (Bilbao)
Es escritor y ejerce de abogado en su ciudad natal.
Ha sido promotor y partícipe de múltiples iniciativas literarias y culturales. Fue presidente de la Sociedad Cívica y Cultural El Sitio.   
Colabora habitualmente con la revista lúdico-cultural Moon Magazine.

Tiene publicadas siete novelas de género negro-criminal: Werther en Beirut (Editorial Burguete), Asesinato en Santurce (Editorial Hiria) El crimen de Cienfuegos (Hiria), Quince Millones (Hiria),  La Baldosa Negra (Hiria), Atrapado (Editorial Erein) y El precio del silencio (Erein). Es autor también de cuatro relatos: El sargento Puchades, Me chifla Nicolás, Literatura y Ficción y El misterio del testamento ológrafo. Atrapado fue nominada para el Premio Euskadi de literatura 2018
.


es Detective Privado y Criminólogo por la Universidad Complutense de Madrid, Director de Seguridad por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Máster en Servicios de Inteligencia por el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado de Madrid. Miembro de World Association of Detectives de Estados Unidos, a la Asociación Profesional de Detectives Privados de España, ASIS International, Asociación Nacional de Criminalistas y Expertos en ciencias forenses y es socio colaborador de la International Police Association. Es autor de Un guerrero entre halcones, Diario de un detective privado (Editorial Círculo Rojo, 2010), Muero y Vuelvo (Editorial Círculo Rojo, 2013),  Ultimátum (Editorial Círculo Rojo, 2015) y Yo, detective (Editorial Círculo Rojo, 2018) .


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Toni Romano y Juan Madrid, por José Francisco Sevilla Rigo

Juan Madrid, pionero de la novela negra en España y creador del mítico detective Toni Romano
por José Francisco Sevilla Rigo
"Ella hizo un gesto de desagrado. Me pareció un altivo gesto de desagrado como cuando una criada te sale respondona.
-No me gusta su manera de hablar.
-Entonces déjeme tranquilo, señora Schultz. Busque otro que hable mejor.
-Es usted un hombre insoportable.
-No le diré que no, pero no tiene por qué soportarme.
-Su marido ha desaparecido -terció Alfredo-. Y tú lo puedes encontrar, Toni.
-Creo que usted es un poco grosero, señor Romano, pero me han hablado muy bien de usted. Estoy aquí por eso.
-No crea que soy grosero. Solo a veces un poco campechano. Hábleme del asunto que la ha traído. No perdamos más tiempo".


Es solo uno de los chisposos diálogos del primer libro de Juan Madrid (Málaga, 1947) dedicado al exboxeador, expolicía y detective privado sin licencia, Antonio Carpintero, alías Toni Romano. «Un beso de amigo» (1980) es el inicio de una saga negra negrísima en una España sin tradición en este estilo muy cercano a los clásicos Hammett, Chandler, Thompson o Macdonald.
"-Bueno, verás... había veces que no distinguía entre ladrones de bolsos y ladrones sentados en despachos con secretarias y cargos sindicales. Cosas que había que callarse y otras que no. Ciertas actuaciones a muchachos y muchachas cuya actividad más delictiva consistía en soñar con un mundo mejor. Y quienes mandaban aplicar los correctivos eran casi siempre gente tan corrupta y manchada de sobornos que daba asco. Hay más razones, pero te aburrirías, Luis. Pero lo peor no es eso; lo peor es saber por qué me metí en la policía cuando el delegado de deportes me lo ofreció. Me figuro que pensé que era un trabajo fácil y que podría llevar pistola y fumar rubio, vestir bien y, sobre todo, no dejarme machacar en el ring por nada o por casi nada. Cosas que tú ya sabes".
«Un beso de amigo» no es la mejor de la serie de ocho novelas de Toni Romano, aunque es la primera por lo es de lectura obligada. Además, contiene una escena de violencia antológica, junto con otra descacharrante en un bar, repleta de humor y palos, protagonizada por el amigo de Toni, el exboxeador Yumbo, siempre sin un duro y ataviado con un gorro de la Legión.

La segunda de la saga es «Las apariencias no engañan» (1982), de la que no recuerdo la historia, pero de la tercera sí: «Regalo de la casa» (1986) es una de las mejores, más trabajada y de un elevado poder literario.

Lo que más atrae de Toni Romano es que se trata de un perdedor que no se casa con nadie. Una persona que vive siguiendo sus propios valores y leyes, y que sobrevive a base de sus puños y un sexto sentido especial. Podría ser un vivales o un rebelde, pero jamás será un perro.

Sobre el autor


Juan Madrid (Málaga, 1947) es periodista y escritor. En octubre de 2019 recibió el prestigioso Premio Pepe Carvalho por su compromiso literario, político y ético. Veterano de Cambio 16, está considerado como uno de los padres de la novela negra en español, junto con Andreu Martín y Francisco González Ledesma.

Madrid es el creador del inolvidable detective Toni Romano y del inigualable inspector Flores, protagonista de 'Brigada central'. También es el autor de la magnífica 'Días contados' que inspiró la no menos famosa película de Imanol Uribe.

Ejerce de profesor de escritura y guionista en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños en Cuba..


Puedes acceder al programa de la SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, festival virtual del género negro celebrado del 21 al 27 de noviembre en el blog de Historia y Literatura CITA EN LA GLORIETA, pinchando AQUÍ.

 
José Francisco Sevilla Rigo (Colònia Sant Jordi, 1972)
Soy periodista. Desde que siendo muy joven leí los libros de Enid Blyton y la serie Los tres investigadores, presentada por Alfred Hitchcock, me enganché a la novela policíaca y de espías. Las primeras novelas que me impactaron fueron El espía que surgió del frío, de John le Carré, y Cosecha roja, de Dashiell Hammet. Trabajo en Canal 33, Televisión de Madrid, y en los periódicos Guía de Aluche y DLeganés. También soy corresponsal en Madrid del periódico Última Hora de Baleares. Escribo reseñas sobre el género negro en novelamasquenegra.blogspot.com.es y sobre series de TV y películas en mejoresseriespeliculas.blogspot.com.es.

Reseña de “Adiós, princesa”, de Juan Madrid

RESEÑA de «ADIÓS, PRINCESA» (Ediciones B, 2008) de JUAN MADRID, por
Rafael Guerrero
Juan Madrid se parece mucho al escritor de culto norteamericano Henry Miller. Y no solo en el estilo literario que manejan sin florituras, brusco, directo, a veces sórdido y las más tierno sin ternura aparente; sí, pero que también se dan un aire en el aspecto físico, en la pose, en las gafas, en las facciones esculpidas de sus rostros jodidos, cabreados, asumidos a regañadientes de los que sacan buen partido los fotógrafos de las editoriales para las contraportadas de sus obras. Dos tíos serios, de una pieza, uno de Málaga y el otro del Imperio, que se regodean en lo chusco por si hubiera belleza, un poco de belleza allí.

Como el personaje de Antonio Carpintero, alias Toni Romano en recuerdo al gran púgil italoyanqui Rocky Marciano, me tengo por un buen fisonomista (me tengo por tantas cosas que alguna será verdad) y por eso me atrevo a decir que el autor de ‘Adiós, princesa’ y el de ‘Trópico de Cáncer’ intercambian sus caretas, miserias y puñetazos, aunque ellos no lo sepan. Ya vendrá otro articulista a refutar esto.

El tal Carpintero-Romano, tan ficticio que te lo puedes encontrar en cualquier esquina del Foro interpretando a su creador, es un exboxeador (Juan lo fue como aficionado), expolicía de noche, excobrador de impagos, detective sin licencia a sueldo de un abogado chungo como todo abogado que se precie, portero de discoteca, que le ha lanzado a la fama y a la mierda —ambos destinos a su pesar, aunque no se queje demasiado de ello— en una saga de novelas policiacas, reciente padre ausente de un muchacho crecido y problemático al que sacará las castañas del fuego por que los genes son los genes y la conciencia aún peor, rojeras trasnochado por vocación, coherencia y dejadez, sospechoso en cualquier asunto que huela a podrido en el mismo centro del Madrid más hondo, presunto buen tipo, un duro de confianza, seguramente junto a su pistola, sus heridas y su hartazgo.

Es, además, uno de los antihéroes más sólido de la narrativa española de género, un claro ejemplo de que envejecer en esta profesión desgasta más que envejecer en la vida. El individualismo en el que se curtió ya no juega a su favor; ante las bandas criminales organizadas y encorbatadas el ímpetu de lobo solitario se torna en poco más que gimoteo de perro apaleado. Con la honradez en los bolsillos apenas logra sobrevivir, no es competitivo, no se forra, no consume, no sirve al sistema y el sistema le pega donde más duele. Aunque todavía le quedan muelas sanas, ojo.

Así que, este perdedor orgulloso secretamente de serlo pulula por el libro porque su discurrir se lo escribe otro. Él preferiría ejercer de exprotagonista pues a estas alturas de la derrota no se tiene por nadie ni quiere ser nadie y por eso es tan de verdad en todo lo que hace y dice y rompe y calla y perdona. A sí mismo no, no se perdona, pero ha aprendido a sobrellevarse de tasta en tasca, de caso en caso, de princesa en cadáver.

Con estos mimbres deshechos, “¿Qué pasaría si una joven promesa del periodismo conociera a un príncipe y soñara con ser princesa? ¿Y si esa joven tuviera un pasado turbio? ¿Y si fuera asesinada? Cuando la presentadora de telediario Lidia Ripoll aparece muerta, Antonio Carpintero se ve obligado a hacerse todas esas preguntas. Su amigo el escritor Juan Delforo ha sido acusado del crimen. El diario de la periodista lo incrimina en el caso y la investigación policial señala a Carpintero como posible cómplice. Desde la cárcel, Delforo buscará la ayuda de Toni. Pero el escritor no es quien Toni ha creído durante todos estos años. De hecho, nada ni nadie es lo que parece y Toni Romano tendrá que descubrir quién está detrás de las redes de poder y de influencia”. Hete aquí el meollo de ‘Adiós, princesa’. Buena les espera a Toni y al lector, doy fe.

Y claro, a mí también me gustaría parecerme a Henry Miller (en París o en el Big Sur), aunque bastante más a mi compadre Juan Madrid, en Malasaña, en Esparteros, en sus relatos, en su compromiso con la novela negra, con lo negro en realidad. Con la realidad al fin y al cabo, porque para Toni, Antonio y Juan la memoria es una invención, como el futuro. De ahí que sus últimas apariciones suenen a leyenda del que desea marcharse y desea quedarse.


Esta reseña ha sido escrita por Rafael Guerrero para la II SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Mayo de 2017. Agradecemos a quien quiera reproducirla, total o parcialmente, que cite su fuente original.


es Detective Privado y Criminólogo por la Universidad Complutense de Madrid, Director de Seguridad por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Máster en Servicios de Inteligencia por el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado de Madrid. Miembro de World Association of Detectives de Estados Unidos, a la Asociación Profesional de Detectives Privados de España, ASIS International, Asociación Nacional de Criminalistas y Expertos en ciencias forenses y es socio colaborador de la International Police Association. Es autor de Un guerrero entre halcones, Diario de un detective privado (Editorial Círculo Rojo, 2010), Muero y Vuelvo (Editorial Círculo Rojo, 2013) y Ultimátum (Editorial Círculo Rojo, 2015).