MEDICINA PARA ESCRITORES
por Osvaldo Reyes
por Osvaldo Reyes
➤ Lección 1: La bala asesina
➤ Lección 2: Sangre
➤ Lección 3: De abortos y golpes
➤ Lección 4: El dulce veneno del asesinato
➤ Lección 5: El conocimiento es poder
➤ Lección 6: Todo está conectado
➤ Lección 7: No te recuerdo
➤ Lección 8: Conversaciones con la muerte
➤ Lección 9: La huella perdida
➤ Lección 10: El peso del agua
➤ Lección 2: Sangre
➤ Lección 3: De abortos y golpes
➤ Lección 4: El dulce veneno del asesinato
➤ Lección 5: El conocimiento es poder
➤ Lección 6: Todo está conectado
➤ Lección 7: No te recuerdo
➤ Lección 8: Conversaciones con la muerte
➤ Lección 9: La huella perdida
➤ Lección 10: El peso del agua
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| La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp (Rembrandt) |
Lección 10: El peso del agua
por Osvaldo Reyes
por Osvaldo Reyes
Es
hora de usar un poco la imaginación. Una viejecita camina alrededor de
una piscina. Se aproxima al borde y se queda viendo la superficie del
agua. De repente, cae en el interior. La vemos agitando los brazos,
desesperada. Después de algunos agonizantes segundos, hace un último
esfuerzo, tan solo para hundirse en un salpicar de gotas. Unos diez
minutos después, la enfermera encargada de cuidarla, quien se demoró más
de lo necesario recibiendo un pedido de comida china, aparece en la
escena. La paciente bajo su cargo, quien sufría de Alzheimer, no está en
su silla. Se acerca a la piscina y la ve flotando boca abajo en el
agua. Su delgado camisón cubriéndola como un manto a su alrededor. Ella
se tira al agua y saca el cuerpo. La escena termina con la enfermera
pidiendo ayuda.
¿Leyeron los errores? Sí, hay dos errores en esa descripción, por más posible que pueda sonar el párrafo.
Para empezar, y es algo muy frecuente en las películas, cuando una persona se ahoga, no lo hace agitando los brazos. Al caer en el agua es una reacción esperada, pero a medida que el cansancio se sobrepone, sus movimientos irán disminuyendo. Es una forma del organismo de conservar energía y de llevar oxígeno al cerebro. Cuando sus músculos no puedan más, se hundirá sin hacer el menor esfuerzo. De lejos, una persona ahogándose parece como si estuviera flotando con absoluta tranquilidad. De repente, su cabeza desaparecerá bajo las aguas y no saldrá más. Esto se conoce como “Respuesta instintiva de ahogamiento” y no es lo que leímos en la historia. La escena descrita, con la viejita agitando los brazos antes de hundirse, no es real.
El otro error fue más visual. El cuerpo flotando en el agua diez minutos después de ahogarse. Es otra visión frecuente en películas, pero no es real. El cuerpo humano, así sea el de una anciana con Alzheimer, pesa más que el agua. Al llenarse sus pulmones de agua, se hundirá como una piedra y permanecerá en el fondo de la piscina, hasta que empiece el proceso de descomposición. A medida que el cuerpo se llene de gas, irá ascendiendo hasta quedar a flote. El tiempo es muy variable y depende de hasta de lo que comió antes de caerse en el agua. Para fines del ejemplo, el error fue poner el cuerpo flotando en el agua. La enfermera debió encontrar el cuerpo en el fondo de la alberca, no flotando.
Ahora, si la escena a escribir es la de un hombre explorando un lago y topándose con un cadáver en descomposición, debe encontrarlo flotando. Si estaba buceando, solo tendría sentido encontrarlo bajo las aguas si el cuerpo estuviera atado a una piedra. Como enseñanza final, aun así, no es garantía de que el cuerpo no salga a la superficie tarde o temprano. El cuerpo se descompondrá, como es de esperar, y al liberarse de sus ataduras al separarse, por ejemplo, el brazo del tronco, el cuerpo saldrá a flote.
El agua es traicionera. Esconde muy bien sus secretos, pero no se queda con ellos toda la vida.
¿Leyeron los errores? Sí, hay dos errores en esa descripción, por más posible que pueda sonar el párrafo.
Para empezar, y es algo muy frecuente en las películas, cuando una persona se ahoga, no lo hace agitando los brazos. Al caer en el agua es una reacción esperada, pero a medida que el cansancio se sobrepone, sus movimientos irán disminuyendo. Es una forma del organismo de conservar energía y de llevar oxígeno al cerebro. Cuando sus músculos no puedan más, se hundirá sin hacer el menor esfuerzo. De lejos, una persona ahogándose parece como si estuviera flotando con absoluta tranquilidad. De repente, su cabeza desaparecerá bajo las aguas y no saldrá más. Esto se conoce como “Respuesta instintiva de ahogamiento” y no es lo que leímos en la historia. La escena descrita, con la viejita agitando los brazos antes de hundirse, no es real.
El otro error fue más visual. El cuerpo flotando en el agua diez minutos después de ahogarse. Es otra visión frecuente en películas, pero no es real. El cuerpo humano, así sea el de una anciana con Alzheimer, pesa más que el agua. Al llenarse sus pulmones de agua, se hundirá como una piedra y permanecerá en el fondo de la piscina, hasta que empiece el proceso de descomposición. A medida que el cuerpo se llene de gas, irá ascendiendo hasta quedar a flote. El tiempo es muy variable y depende de hasta de lo que comió antes de caerse en el agua. Para fines del ejemplo, el error fue poner el cuerpo flotando en el agua. La enfermera debió encontrar el cuerpo en el fondo de la alberca, no flotando.
Ahora, si la escena a escribir es la de un hombre explorando un lago y topándose con un cadáver en descomposición, debe encontrarlo flotando. Si estaba buceando, solo tendría sentido encontrarlo bajo las aguas si el cuerpo estuviera atado a una piedra. Como enseñanza final, aun así, no es garantía de que el cuerpo no salga a la superficie tarde o temprano. El cuerpo se descompondrá, como es de esperar, y al liberarse de sus ataduras al separarse, por ejemplo, el brazo del tronco, el cuerpo saldrá a flote.
El agua es traicionera. Esconde muy bien sus secretos, pero no se queda con ellos toda la vida.
Osvaldo Reyes participará en nuestra VII Semana Negra en la Glorieta. Puedes consultar el programa pinchando AQUÍ.
Osvaldo Reyes (Panamá, 1971)
estudió medicina en la Universidad de Panamá y luego se especializó en Ginecología y Obstetricia en la Maternidad María Cantera de Remón. Actualmente labora como médico especialista en la Maternidad del Hospital Santo Tomás, donde también ejerce funciones como Coordinador de Investigaciones. Es profesor de la Cátedra de Obstetricia de la Universidad de Panamá y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
Ferviente lector y escritor del género negro, con ocho libros (El Efecto Maquiavelo, En los umbrales del Hades, Pena de muerte, La estaca en la cruz, Sacrificio, El canto de las gaviotas, El cactus de madera y Asesinato en Portobelo) y dos colecciones de cuentos (13 gotas de sangre y 13 candidatos para un homicidio) publicados a la fecha. Sus relatos forman partes de diferentes antologías (Escrito en el agua, Pólvora y sangre, Círculo de Lovecraft # 9) y es ganador del Primer Premio de Narrativa Corta (2017) del Panama Horror Film Fest. Osvaldo Reyes coordina la jornada dedicada al género negro en Latinoamérica de nuestra Semana Negra en la Glorieta.
Ferviente lector y escritor del género negro, con ocho libros (El Efecto Maquiavelo, En los umbrales del Hades, Pena de muerte, La estaca en la cruz, Sacrificio, El canto de las gaviotas, El cactus de madera y Asesinato en Portobelo) y dos colecciones de cuentos (13 gotas de sangre y 13 candidatos para un homicidio) publicados a la fecha. Sus relatos forman partes de diferentes antologías (Escrito en el agua, Pólvora y sangre, Círculo de Lovecraft # 9) y es ganador del Primer Premio de Narrativa Corta (2017) del Panama Horror Film Fest. Osvaldo Reyes coordina la jornada dedicada al género negro en Latinoamérica de nuestra Semana Negra en la Glorieta.



