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El Congreso Obrero de 1865 en Barcelona, por Eduardo Montagut

–Aún necesitamos recabar más información, pero sospechamos que podía tener escondido en su cuarto a alguien.
–¿Y en qué sustentan esa sospecha?
–En su habitación se oía con frecuencia hablar quedo a dos personas, aunque luego nunca se ha visto salir de ella a nadie que no fuese Vilanova. Además varios vecinos nos han dicho que últimamente se le veía bajar a descargar el orinal a las letrinas que hay en el patio con mucha frecuencia y a horas poco habituales.
–De acuerdo, había alguien escondido en su cuarto. Tal vez uno de los cómplices del robo.
–Pensamos que podía tratarse de alguien perseguido por motivos políticos, concretamente alguno de los cabecillas que consiguieron escapar de Andalucía tras los sucesos de Loja. Por las fechas en que comenzaron a oírse las voces, varios prófugos de la revuelta entraron en Madrid. Que Vilanova simpatiza con su doctrina parece más que probable. Por sus lecturas, porque frecuenta lugares donde se suelen reunir miembros del partido democrático y porque en la misma vecindad dicen que en cuanto tiene ocasión se pone a perorar sobre las sociedades de socorros mutuos, la unión de los obreros y cosas por el estilo.
–Pueden darse los dos extremos, inspector, que tuviese escondido a algún agitador socialista y que entre ambos hayan organizado un golpe para financiar su secta. Si mañana a primera hora no está de vuelta, registraremos su cuarto a ver qué se encuentra.
La cajita de rapé (Maeva, 2017)
Javier Alonso García-Pozuelo
Os ofrecemos un nuevo artículo de historia escrito por Eduardo Montagut. Puedes acceder a todos los artículos del profesor Montagut publicados, con su permiso, en CITA EN LA GLORIETA, pinchando AQUÍ.
 

El Congreso Obrero de 1865 en Barcelona
Eduardo Montagut
El Congreso Obrero de Barcelona fue el primero de los que se organizaron en España, aunque solamente reuniría a sociedades obreras catalanas. Los congresos obreros en el siglo XIX son un aspecto fundamental de la historia del movimiento obrero español, donde se reunían representantes de sociedades, secciones, sindicatos y federaciones de trabajadores, y donde se discutía de ideología, estrategias sindicales y/o políticas y de aspectos organizativos, por lo que queda demostrada su importancia en lo que referimos.

Al parecer, el origen de estos Congresos estaría en la Junta Central de Directores de la Clase obrera, que se celebró en enero de 1855, en plena explosión del Bienio Progresista, con representantes de hasta treinta sociedades obreras, que acordaron dotarse de una organización y hasta eligieron una dirección para intervenir en los conflictos laborales ante la autoridad. Pero el fin del Bienio Progresista supuso un frenazo para las organizaciones obreras, que tuvieron que funcionar en la clandestinidad. En todo caso, en 1862 se fundaría el Ateneo Catalán de la Clase Obrera, vinculado en sus inicios con el progresismo catalán. En 1864 se avanzó con el permiso de la máxima autoridad militar en Cataluña para que pudieran funcionar con relativa facilidad las sociedades obreras. Fue la puerta a la creación de El Obrero en septiembre de ese año, periódico fundamental del movimiento obrero en Cataluña, y de La Asociación.



Trabajadoras de fábrica textil catalana
(siglo XIX)

El Obrero estaba dirigido por Antonio Gusart i Vida. Su objetivo era defender los intereses del proletariado y luchar para conseguir el reconocimiento pleno del derecho de asociación en un sentido doble: para crear sociedades de resistencia, es decir, sindicatos, pero también sociedades de producción y consumo, es decir, para cooperativas.
El Obrero nacía en el seno del universo socialista del Partido Demócrata, en esta fase en la que todavía no había una clara conciencia separada o propia de la emancipación obrera, al vincularse con los sectores más a la izquierda o progresistas del universo demócrata y republicano.

La importancia de
El Obrero en esta historia del Congreso de 1865 reside en que su convocatoria surgió en el seno de sus páginas, con el fin de coordinar las sociedades obreras.
 

El Congreso se celebró en diciembre, y reunió representantes de 22 sociedades obreras catalanas con unos trescientos delegados, una cifra muy interesante en estos inicios. El Congreso reclamó el derecho de asociación y reivindicó el cooperativismo. En el Congreso tuvo un destacado protagonismo Gusart. La exposición al gobierno o manifiesto se publicaría en El Obrero el 7 de enero de 1866.
Eduardo Montagut (Madrid, 1965)
es Doctor en Historia por la UAM y profesor de Secundaria en un Instituto de Alcalá de Henares en la especialidad de Geografía e Historia. Socio de las ilustradas Reales Sociedades de Amigos del País de Madrid y Bascongada, pertenece también a la ARMH, y mantiene un constante compromiso por la memoria histórica. Pertenece al Grupo de Memoria Histórica del PSOE y tiene la responsabilidad de Educación, Cultura y Memoria Histórica en la Ejecutiva de la Agrupación Socialista de Chamartín (PSOE-M). Colabora diariamente en diversos medios digitales con artículos de Historia y Política. Tiene publicados un libro sobre los árboles y la Ilustración, y diversos artículos sobre la enseñanza de la agricultura en los siglos XVIII y XIX, así como, sobre Historia social.

Extremadura, Cataluña, Vallecas y el 1º de Mayo

EXTREMADURA, CATALUÑA, VALLECAS Y EL 1º DE MAYO
Javier Alonso García-Pozuelo
Ayer se clausuró la Feria del Libro de Vallecas en la que he tenido el honor de participar por partida doble: el 22 de abril en la caseta de la librería La Verde y el 29 en la de La Esquina del Zorro.
 

Ha sido una experiencia inolvidable (¡he llegado a firmar un ejemplar de «El Principito» de Antoine de Saint-Exupéry!), de la que en otro momento escribiré algo, pero si comienzo esta entrada del 1º de Mayo hablando de ella es por un motivo: este año la Feria del Libro de Vallecas le ha dedicado especial atención a Cataluña y en la novela que yo he estado firmando, aunque ambientada en el Madrid de 1861, Cataluña y los catalanes son muy importantes. Intentaré explicaros, lo más resumido que pueda, los motivos personales y, sobre todo, los históricos, por los que Cataluña tiene un peso tan importante en «La cajita de rapé» y he decidido hablar de ella en una fecha tan significativa como el 1º de Mayo.

Mi padre nació en Ibahernando, un pequeño pueblo cacereño cercano a Trujillo y en los años 60 se vino a vivir al vallecano Cerro del Tío Pío, con parte de su familia. 

 
Casas bajas de Vallecas
- José González -

Otros Alonsos, tíos y primos de mi padre, emigraron a Cataluña, concretamente a Gerona, al igual que lo hizo la familia de Javier Cercas en 1966, cuando el escritor cacereño tenía cuatro años. Precisamente allí, en la costa gerundense, en casa de mi familia emigrada a Cataluña, pasé una de las vacaciones más maravillosas de mi infancia. Disfrutamos tanto de aquel agosto que hasta el eterno viaje de vuelta en el Simca 1200 lo recordamos a menudo como uno de los momentos más felices de aquellos años 80. Después he vuelto muchas veces a Cataluña –unas por trabajo, siendo profesor de oposiciones al MIR, la mayoría por placer–, pero creo que el que uno de los personajes principales de «La cajita de rapé» sea gerundés se debe al recuerdo que guardo de aquellas vacaciones.

Pero la presencia de
Cataluña en «La cajita de rapé» no se limita a que el señor Ribalter –el almacenista de vinos en cuya casa se comete el crimen con el que arranca la novela– proceda de Sant Feliu de Guíxols. Desde el momento en que decidí ambientar la novela en el año 1861 supe que, aunque la acción transcurriera en Madrid, habría catalanes en ella. Cataluña tendría mucha importancia en ese Madrid de Isabel II y el general O’Donnell.  Os explico por qué.

En una de las últimas reseñas dedicadas a «La cajita de rapé», Loli Ambit dice de ella que es una novela histórica y policíaca con un alto contenido político. Y en una novela ambientada en el reinado de Isabel II con un alto contenido político no podía faltar Cataluña, porque es en su reinado en el que tiene lugar el nacimiento del movimiento obrero, del asociacionismo y del distanciamiento de la clase obrera de los dos partidos liberales con mayor presencia en las Cortes (el Moderado y el Progresista) y todo ello comenzó o tuvo especial eco en
Cataluña.
 

En Cataluña, con motivo de la conflictividad entre obreros del textil algodonero y los patronos, se fundó en 1840 el primer sindicato —en la época se llamaba sociedad de resistencia— de la historia de España, la Asociación de Tejedores de Barcelona. Es en Cataluña donde se crean las primeras sociedades de socorros mutuos, que propiciaron el movimiento asociativo entre obreros. De Cataluña procedía la exposición elevada al Gobierno el 11 de mayo de 1855 reclamando mejoras de las condiciones laborales. Y en Cataluña tuvo lugar la primera huelga general de España en Julio de 1855.

Precisamente en la actitud tomada por el gobierno progresista de Espartero ante las reivindicaciones obreras está en buena parte el origen del giro que el proletariado hizo hacia el Partido Democrático y el Republicano en aquellas fechas. 

 
Baldomero Espartero
- José Casado del Alisal -
(1872)

Uno de esos simpatizantes del Partido Democrático, Nicolás Vilanova, un joven estudiante que procede de Barcelona, juega un papel crucial en «La cajita de rapé» y, en él pensaba, cuando en la primera entrevista que me hicieron tras publicar la novela (casualmente fue para una emisora catalana, Ràdio Silenci) mencioné un hecho que, desde mi punto de vista tiene mucha importancia, al menos simbólica, para el movimiento obrero español. Me refiero a un texto publicado en «El Eco de la Clase Obrera» el 26 de Agosto de 1855, después de que el gobierno progresista de Espartero hubiese dejado patente que no estaba dispuesto a satisfacer las demandas de los trabajadores de la industria textil catalana.

Se trata de la «MANIFESTACIÓN FRATERNAL que la clase obrera de Madrid dirige a la de Cataluña en particular y a la de toda España en general», la cual contiene algunos fragmentos que me gustaría rescatar:

[…] no vacilamos en tenderos la mano como amigos, como individuos de una misma clase, como hermanos […] ¡Obreros catalanes y españoles todos! Ya se acabaron aquellos tiempos de barbarie en que el feudalismo sembraba el odio entre dos feudos, entre dos ciudades, entre dos pueblos. […] todos somos hermanos, vuestra causa es la nuestra. De los intereses vuestros como de los nuestros depende la suerte y el porvenir de todos. Los pueblos son todos solidarios: lo es la Humanidad entera.

Desde que Violant Muñoz  me entrevistó el 16 de marzo en su magnífico programa Calaix de llibres (Ràdio Silenci) pensé en que el 1º de Mayo de este año publicaría parte de ese manifiesto solidario de los obreros madrileños con los catalanes.

Al enterarme de que este año la
Feria del Libro de Vallecas se hermanaba con Cataluña, pensé que la “confluencia”, como diría mi buen amigo Sergio Rodríguez, era total. Este 1º de Mayo, como la tercera de las citas que encabezan «La cajita de rapé» tendría acento catalán.


***

Javier Alonso en Monterrey, México
Fotografía: Víctor Eduardo Hernández
es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Madrid, y diplomado en Cooperación Internacional por la Universidad Complutense de Madrid. Ha ejercido durante más de una década como profesor de salud pública además de trabajar como redactor, corrector y editor de textos científicos. Actualmente reside en Santo Domingo donde compagina su pasión por la literatura con su cargo como director académico para Latinoamérica en la escuela internacional AMIR. En los  últimos años ha impartido varios seminarios de Creación Literaria, Nacimiento de la Novela Policíaca, Historia del Siglo XIX y Lectura Crítica tanto en España como en diversos países de Latinoamérica. En febrero de 2017 publicó con Ediciones MAEVA, La cajita de rapé, una novela policíaca ambientada en el Madrid de Isabel II de la que se han escrito decenas de reseñas -que puedes leer en Cita en la Glorieta, el blog colaborativo de historia y literatura que Javier dirige y edita- y que ha sido nominada a la mejor novela negra de autor novel en el Festival Morella Negra como la Trufa. A raíz de la publicación de su primera novela, ha participado en festivales de novela negra, en ferias del libro y en diversos clubes de lectura. Ha formado parte del jurado de diversos certámenes literarios, entre ellos el I Premio Tristán Solarte a la mejor novela negra publicada en el año 2018 en Panamá. En febrero de 2018 se publicó una edición en bolsillo de La cajita de rapé, (EmBolsillo, 2018) y actualmente se distribuye, además de en España, en varios países de Latinoamérica (Ecuador, Colombia, México, Panamá...). El 2021 saldrá a la venta su segunda novela, también protagonizada por el madrileño inspector Benítez.