Mostrando las entradas para la consulta Conan Doyle ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Conan Doyle ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

Reseña de «Pena de muerte», de Osvaldo Reyes

Reseña de «Pena de muerte», de Osvaldo Reyes  
Maya Velasco
«Pena de muerte»  de Osvaldo Reyes es un thriller impactante. Mientras se está discutiendo en Panamá la implantación de la pena de muerte, el diputado Marcos Conte recibe una amenaza, si no devuelve el dinero público gastado ilícitamente en su beneficio, morirá.

Los encargados de la investigación policial son la detective Marialexis Graco y su compañero Anderson. Graco es una mujer dura, inflexible que esconde una tragedia en su vida personal. Utilizando a menudo el recurso de anticipar en varias ocasiones que algo sucedió con su marido, Francisco, creando una tensión que solo se resolverá muy al final de la historia.

Por otro lado, Javier Prado, periodista, será quien reciba la información del asesino, El Verdugo, antes de cada sentencia.

Como es habitual en la novela negra,
«Pena de muerte» trata en realidad de denunciar una situación acomodada en la sociedad panameña. El trasfondo de crítica social está servido en bandeja: la corrupción política imperante en el país. Los políticos utilizan fondos públicos para crear negocios que les traen pingues beneficios. Cuando reciben la amenaza de muerte, se ríen con desprecio porque ellos se creen más poderosos que nadie:
“Fue un simple negocio como cientos de otros que había conducido en su vida. El que fuera con fondos públicos no lo hacía más o menos ilegal”
Además, Conte practica la táctica de “pan por votos”, ofrece bolsas con comida a gente cuyo principal problema es saber qué va a comer ese día.

Paralelamente, la ley de la pena de muerte se discute a nivel político y en todos los medios periodísticos y públicos, todos dan su opinión. Pero no nos engañemos, el título no solo alude a esta ley, alude también a la pena de muerte que el Verdugo ha decidido para un grupo de políticos corruptos, vistiéndose del salvador de los valores morales del pueblo. Se alude a El conde de Montecristo como paradigma del inocente que prepara meticulosamente una venganza para sus enemigos.

Además, se nos cuenta la historia de un niño, desde sus recuerdos de la niñez en forma de memorias, que nos irán desgranando la historia de El Verdugo. Así que la historia, nos la cuenta Reyes a través de varios personajes, en forma de memorias, dejándonos hacernos nuestra propia idea según el punto de vista de cada uno de ellos.

Lo más curioso es que Graco, a menudo tiene los mismos sentimientos que el Verdugo, odia de igual manera a estos políticos, le cuesta investigar los casos, porque en el fondo cree que merecen esta sentencia:
“Y no es que tenga muchas ganas de esforzarme – pensó Graco, arrepintiéndose casi en el acto. Estaba comenzando a creer que este caso no era el indicado para ella. Las víctimas le eran indiferentes. Eso la hacía sentirse terrible, pero no podía evitarlo”
«Pena de muerte» es un libro muy ameno, muy rápido, se lee sin sentir que pasa el tiempo. Tiene acción, intriga y diálogos muy rápidos. No hay apenas descripciones de lugares, que en muchos casos solo detendrían las prisas que el lector tiene por avanzar. El paisaje no tiene importancia, el paisaje son las pobres gentes que se mueren de hambre mientras los políticos se benefician de sus impuestos.

Más allá del puro thriller, de la sucesión de asesinatos y de la investigación policial, Pena de muerte es una valiente denuncia de un fenómeno endémico en Latinamérica: la impunidad. La corrupción parece ser un mal imperante en nuestra sociedad de hoy en día. ¿Es legítimo tomar la venganza como un reto personal, fuera de la ley? Tenéis que leer el libro para averiguarlo.




Maya Velasco
Nací en Madrid (1962) y crecí rodeada de libros. Estudié Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid. Al terminar la carrera, impartí clases de literatura española a través de una ONG realizando dos de mis sueños que son compaginar mi pasión por la literatura con la enseñanza, compartiendo lo que esta me aportaba con ellos. En este periodo también organizaba obras de teatro en las que actuaban sus alumnos. Actualmente trabajo en un Despacho de Abogados de Madrid y escribo reseñas literarias para el blog colaborativo de Historia y Literatura  Cita en la Glorieta.

 ***

Reseña de «El misterio del cuarto amarillo», de Gaston Leroux  
Maya Velasco
«El misterio del cuarto amarillo» de Gaston Leroux es uno de los clásicos de referencia en la novela negra europea. Continúa la corriente comenzada por Edgar Allan Poe (Auguste Dupin), Arthur Conan Doyle (Sherlock Holmes) o Émile Gaboriau (inspector Lecoq). Si bien Leroux, ridiculiza sus métodos y personajes en esta novela.

En el castillo de Glandier, alguien intenta...
 

El misterio del cuarto amarillo
 
Si quieres recibir en tu correo todas reseñas de MAYA VELASCO que publiquemos, rellena el siguiente formulario, indicando en el cuerpo del mensaje "MAYA".
 


«El detective y la ciudad en la novela negra», por Juan Infante


«El detective y la ciudad en la novela negra»,  
por Juan Infante
El detective y la ciudad siempre han estado íntimamente ligados en la novela policiaca, de intriga, negra y criminal.

Así como cuando hablamos de un autor de género negro, lo relacionamos de la misma con su protagonista, detective o policía, que suele ser bien conocido, cuando nos referimos a estos y sobre todo al detective privado, salta de inmediato su ciudad.

Philip Marlow y Los Ángeles, Sam Spade y San Francisco, o Sherlock Holmes y Londres; detectives y ciudades están íntimamente relacionados. A todos ellos resulta muy difícil desligarlos de sus calles, de su paisaje urbano y de su ambiente, de tal forma que difícilmente imaginaríamos a Marlow en Harlem o Chicago.

Ello refuerza la importancia que tiene en la novela negra, la ciudad. En una trama de novela negra, la ciudad se incorpora a la misma y se refleja en las vicisitudes por las que atraviesan sus protagonistas. En la ciudad, el detective plasma su personalidad y te acompaña por unos lugares bien elegidos incorporándose a su propio paisaje.

Cuando Pepe Carvalho recorre las calles de su ciudad, la Barcelona de siempre se nos aparece sin necesidad de nombrarla y toda la historia en la que participa no podría desarrollarse al margen de la Ciudad Condal.

Hay un debate siempre inconcluso, sobre con quién empezó el género policiaco. La doctrina se divide entre Edgar Allan Poe y Wilki Collins. Ambos comenzaron en la misma época, hacia mediados del siglo XIX, pero fue Poe el creador del detective moderno con Auguste Dupin. Collins con su sargento Cuff de Scotland Yard en La Piedra Lunar (1868) creó la primera novela protagonizada por un policía.

Con Los Crímenes de la calle Morgue (1841) Poe sentó las bases del género policiaco, creando la novela de enigma, en la que el crimen es descubierto gracias a la perspicacia del investigador. Así tenemos en éste primer relato policial, al primer detective privado: Auguste Dupin.

Empezamos a ligar directamente al protagonista detective, Dupin, con la ciudad de Paris, en
Los Crímenes de la calle Morgue (1841), El misterio de Marie Roget (1842) y La Carta Robada (1844). Con Poe y Dupin se sientan las bases para la creación de nuevos detectives privados como Sherlock Holmes y Hércules Poirot.

La primera aparición de Holmes con su ayudante el Doctor Watson se produce en la novela corta, Estudio en Escarlata (1887) de Arthur Conan Doyle y es en Londres, el Londres victoriano donde este investigador privado empieza a desarrollar todas sus capacidades para resolver los crímenes de los casos que le encargan. La ciudad de Londres quedará por siempre unida a Sherlock Holmes.

Hércules Poirot, el detective creado por Agatha Christie, hace su aparición en 1920, en la novela El misterioso asunto de Styles. Aunque es belga, vive en Inglaterra y desarrolla su actividad investigadora en la aristocrática Inglaterra rural. Su paisaje le identifica, como a otros la ciudad.

Si damos un salto por el atlántico y nos acercamos a la costa oeste americana, allí situamos varios de los detectives más famosos de la novela negra y policiaca.
                     
En San Francisco nos encontramos con Sam Spade, detective privado creado por Dashiell Hammett, quien a pesar de su celebridad solo protagonizó una novela, El halcón maltés (1929) y tres relatos.

En el corazón de San Francisco todavía se mantiene el bar-restaurante Johns Grill, donde Dasiell Hammett escribió El halcón maltés. Allí podemos seguir comiendo: chuletas, patatas fritas y rodajas de tomate, con un trago de vodka Bloody Brigmid tal como hacía Sam Spade o encontrar al fantasma del socio de éste Nicas Archer.

En Los Ángeles, Raymond Chandler creó al mítico Philip Marlow, recordado también por sus películas, con Bogart, Lauren Bacall y Audrey Hepburn.

Por Sunset Bulevard, Hollywood, el Valle de San Fernando…por sus calles, en sus mansiones y hoteles, Marlow investiga y resuelve sus casos. Hoy conocemos mucho mejor Los Ángeles quienes hemos leído a Chandler.

También en la misma ciudad, desarrolla su actividad de detective Lew Archer creado por Ross MacDonald. Con oficina en Sunset Bulevard (Hollywood) nos ayuda a conocer mucho mejor Los Ángeles. Archer como Marlow son dos figuras implicadas en la ciudad de los Ángeles y recordarlos es ver la ciudad y recorrerla con ellos.

Easy Rawlins de Walter Mosley viene en los noventa a patear Los Ángeles, particularmente sus suburbios. Era el prototipo de hombre recto, honesto en una lucha sin cuartel contra el crimen y el racismo.

En la costa Este, Dennis Lehane crea Patrick Kenzie y Angela Gennaro, dos detectives de Boston. Allí transcurren sus novelas y en los bajos fondos de donde proviene la pareja de detectives, ejercen su actividad investigadora y nos permiten conocer mejor una de las ciudades más antiguas de Estados Unidos.

Charly Parker, Bird, detective creado por John Connolly, es un hombre atormentado y violento, y también desarrolla sus andanzas por Boston.

Myron Bolitar de Harlen Coben, agente deportivo, ejerce como investigador privado también en la Costa Este.

En Nueva York tenemos al investigador Philo Vance, que aparece por primera vez en la novela de S.S. Van Dine: El misterioso caso Benson (1926).

En la misma ciudad de los rascacielos, unos años más tarde, en 1947 apareció el detective privado Mike Hammer, en Yo, el jurado, de Mickey Spillane. La novela se llevó al cine y también tuvo una exitosa serie de televisión con Mike Hammer de protagonista.

Volviendo a Europa, no nos podemos olvidar de Bernie Gunther, primero policía y luego detective privado en la época del ascenso nazi en Alemania. Gunther creado por Philip Kerr está íntimamente ligado a Berlín, siendo detective del mítico hotel Adlon en la capital alemana. Sus actuaciones en medio del poder nazi son memorables. Con él llegamos a conocer muy bien aquella ciudad. Sus aventuras transcurren en sus calles, en lugares muy conocidos y donde el reflejo de la ciudadanía y del establishment nazi son de un grandísimo valor literario e histórico. Leyendo a Kerr y siguiendo a Bernie Gunther se llega a conocer muy bien Berlín.

En España nuestros detectives privados han sido muy especiales. No hay tradición en su trabajo profesional, pero nuestros autores clásicos de novela negra los han incorporado a sus relatos y nos han creado investigadores originales, con un atractivo personal importante.
                                                                                                                     
Pepe Carvalho, de origen gallego, es Barcelona; la Barcelona de siempre, que nos sigue llenando de nostalgia y aventuras. De la mano de Manuel Vázquez Montalbán apareció por primera vez en Yo maté a Kennedy (1972), tras haber trabajado para la CIA durante varios años. Después protagonizó 22 novelas más.

Con Andreu Martin y Jaume Ribera, nos encontramos investigando sus casos en una Barcelona más actual, a Flánagan, un detective adolescente, que aparece por primera vez en Alfagann es Flanagan (1996).

Y ya en Madrid, con otro de los grandes de la novela negra española, Juan Madrid, nos encontramos con Toni Romano, expolicía y exboxeador, quién resolvió su primer caso en Un beso de amigo (1980).

Y vamos a terminar en Bilbao con dos detectives estupendos, con solera y personalidad. Mikel Goikoetxea, alias Goiko, creado por Javier Abasolo, ex ertzaina, desarrolla su actividad investigadora en Bilbao, donde nos deleita con su personalidad exagerada. Aparece por primera vez en la novela Pájaro sin alas (2010).

Touré, creado por Jon Arretxe, se asienta en el barrio de San Francisco, en Bilbao la Vieja, su pequeña África. Allí Touré, un africano en situación irregular, con su personalidad tan versátil y su sentido del humor, resuelve sus casos, formando parte de su paisaje. Aparece por primera vez en la novela 19 Cámaras (2012).

Hemos presentado una serie de detectives privados relevantes de la novela policiaca, negra y criminal, creados por grandes escritores del género. Podíamos hacer la interminable, pero se trata de apuntar la relevancia de la ciudad con el detective y el autor.

Tradicionalmente, siempre han existido ciudades con fuerza y personalidad, muy ligadas al género negro: Los Ángeles, San Francisco, Nueva York, Boston… Londres, Paris, Barcelona…pero también es relativo, porque el género negro se ha desarrollado, ha roto fronteras y hoy nos encontramos con buenas novelas ligadas a ciudades de todo el mundo. El lector seguro que tiene en la cabeza muchos ejemplos.

No hemos tratado al policía detective, figura elegida por muchos autores de novela negra; en este caso la relación, unida a la del detective privado sería apabullante.

Al final lo importante es que la ciudad se identifique con el investigador-protagonista y que su presencia en su paisaje, en sus calles, en su relación con los vecinos hagan la trama y la novela más atractiva.

Les propongo un juego. Cuando estén en una ciudad recuerden a un detective o policía detective protagonista en esa ciudad. Seguro que lo consiguen; entonces ya verán como disfrutan mucho más de la ciudad.

Bilbao. Agosto 2020
Juan Infante, abogado y escritor.

NOTA DEL AUTOR
Me he permitido ilustrarme para realizar este artículo, además de mis lecturas en el excelente libro Los héroes de la novela policiaca de Sergi Echaburu Soler, editado en 2006 por Grafein Ediciones y por los artículos y trabajos sobre el origen de la novela negra y sobre detectives de Juan María Barasorda, publicados por la editorial d´Epoca, las Revistas Calibre 38, MoonMagazine y la Semana Negra en la Glorieta.

Esté artículo ha sido escrito por Juan Infante para la sección DETECTIVES DE FICCIÓN, coordinada por el escritor y detective madrileño Rafael Guerrero.

 
Puedes acceder al programa de la SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, festival virtual del género negro celebrado del 21 al 27 de noviembre en el blog de Historia y Literatura CITA EN LA GLORIETA, pinchando AQUÍ.


Juan Infante (Bilbao)
Es escritor y ejerce de abogado en su ciudad natal.
Ha sido promotor y partícipe de múltiples iniciativas literarias y culturales. Fue presidente de la Sociedad Cívica y Cultural El Sitio.   
Colabora habitualmente con la revista lúdico-cultural Moon Magazine.

Tiene publicadas siete novelas de género negro-criminal: Werther en Beirut (Editorial Burguete), Asesinato en Santurce (Editorial Hiria) El crimen de Cienfuegos (Hiria), Quince Millones (Hiria),  La Baldosa Negra (Hiria), Atrapado (Editorial Erein) y El precio del silencio (Erein). Es autor también de cuatro relatos: El sargento Puchades, Me chifla Nicolás, Literatura y Ficción y El misterio del testamento ológrafo. Atrapado fue nominada para el Premio Euskadi de literatura 2018
.


es Detective Privado y Criminólogo por la Universidad Complutense de Madrid, Director de Seguridad por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Máster en Servicios de Inteligencia por el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado de Madrid. Miembro de World Association of Detectives de Estados Unidos, a la Asociación Profesional de Detectives Privados de España, ASIS International, Asociación Nacional de Criminalistas y Expertos en ciencias forenses y es socio colaborador de la International Police Association. Es autor de Un guerrero entre halcones, Diario de un detective privado (Editorial Círculo Rojo, 2010), Muero y Vuelvo (Editorial Círculo Rojo, 2013),  Ultimátum (Editorial Círculo Rojo, 2015) y Yo, detective (Editorial Círculo Rojo, 2018) .


ENTRADA RELACIONADA:
 
 
Sigue la SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, en nuestras RRSS y déjanos tus comentarios.
 

 
Puedes consultar el resto del programa de la VII SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, pinchando AQUÍ.
 

«Detectives de ficción», por Kika Sureda


«Detectives de ficción»,  por Kika Sureda
Los detectives que aparecen en las novelas y series de televisión han sido durante mucho tiempo un elemento básico del género negro. Los detectives de ficción se dividen en tres grandes grupos: aficionados, investigadores privados y policía profesional. Las categorías se superponen: muchos aficionados son abogados, periodistas o tienen otras conexiones comerciales que los ponen en contacto regular con el crimen. En la Edad de Oro entre las dos guerras mundiales, los detectives aficionados eran el personaje más común; hoy son más profesionales. Originalmente, tendían a ser memorables por sus excentricidades; ahora el énfasis está en la caracterización en profundidad. Detectives de diferentes tipos  operan en una amplia variedad de lugares y períodos.

Los policías de la vida real inspiraron a los primeros detectives importantes, pero no fue hasta que Sherlock Holmes hizo su debut en Estudio en escarlata (1887) que el investigador privado profesional hizo su aparición.

Holmes, como Dupin de Poe, era una máquina de razonamiento suprema y Conan Doyle lo dotó de características que, aunque a veces extrañas, trascendían la artimaña y aseguraban su clasificación como el más famoso de todos los personajes de ficción. Se le presenta como un extraño, depresivo antisocial, dado a los silencios de mal humor y a tomar cocaína cuando no está tocando el violín o disparando a la pared de su casera. Con el paso de los años, la representación se suavizó y el hábito de las drogas de Holmes se explicó como una reacción contra la monotonía y la soledad. Durante todo el tiempo siguió siendo un genio entre los detectives, atento a la importancia de las mangas, la sugerencia de las uñas de los pulgares o los grandes problemas que pueden surgir de un cordón de botas. Eclipsó a Lestrade y a otros policías una y otra vez, mientras que el Dr. Watson demostró ser un amigo valiente y devoto (aunque no acrítico), así como un complemento ideal.

Los imitadores de Conan Doyle copiaron obedientemente la pareja de detective y compañero narrador admirador, sin capturar la esencia única de la relación Holmes-Watson. Los primeros casos de Hércules Poirot lo vieron asociado con el capitán Arthur Hastings hasta que Agatha Christie retiró a Hastings a Argentina; reapareció en el último libro de la serie, Telón (1975). Como Holmes, el belga Poirot era un forastero, indiferente al sentimentalismo al investigar un crimen y, sobre todo, capaz de pensar lo impensable, reconociendo en uno de sus casos más célebres que el asesinato podría haber sido cometido no solo por uno o dos de los sospechosos, sino por todos ellos. Tales toques atrevidos ayudaron a cimentar su legendaria reputación, solo superada por Holmes.
 
Anteriormente, el personaje del detective apenas se había desarrollado con algunas excepciones en gran parte insatisfactorias, en un intento de convertirse en esa rareza de la Edad de Oro, en un personaje tridimensional.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la novela de procedimiento policial fue desarrollada por escritores con experiencia personal en el trabajo policial rutinario. El personaje de detective privado siempre ha gozado de más popularidad entre los escritores estadounidenses, siendo llevado más tarde a otros países.

Curiosamente, el detective aficionado ha seguido floreciendo. En la década de 1950, el «sentido olfativo» fue una ayuda para el trabajo de detective antes de concentrarse en una variedad de detectives de la policía. Los personajes con vínculos profesionales, aunque a veces bastante tenues, con la investigación de asesinatos han seguido proliferando: abogados con gusto por el crimen o periodistas detectives.

Las historias históricas de detectives se escribieron antes de la década de 1970, pero solo después de que se creara el policía victoriano, fue cuando de reconoció plenamente el potencial del pasado para la ficción criminal. Una ventaja de los misterios de la historia es que los autores no están encadenados por las complicaciones y el tedio intermitente de la rutina policial moderna y las técnicas de investigación. Otra es que, especialmente en los días previos a la investigación de las fuerzas policiales profesionales, el detective aficionado puede operar de manera más plausible que en la actualidad. Casi todos los períodos históricos han visto una gran cantidad de investigación ficticia, con frecuencia por personajes creados, ya sea con su propio nombre o con un seudónimo, pero hay una marea interminable de detectives de la policía.

Inevitablemente, los lectores se cansarán de los detectives con personalidades extraídas de fórmulas o clichés, como el solitario inconformista con un problema con la bebida que sigue investigando incluso cuando su antipático jefe lo saca del caso. En la década de 1990, la novela de suspense psicológico ganó popularidad. Sin embargo, los atractivos de las series tanto para lectores como para escritores siguen siendo fuertes y los novelistas policiales y detectivescos sin duda continuarán evocando nuevos e intrigantes «solucionadores de misterios». El detective es y será un personaje con un atractivo duradero.

Esté artículo ha sido escrito por Kika Sureda para la sección DETECTIVES DE FICCIÓN, coordinada por el escritor y detective madrileño Rafael Guerrero.



Sigue la SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, en nuestras RRSS y déjanos tus comentarios.
 

 
Puedes consultar el resto del programa de la VII SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, pinchando AQUÍ.
 
***

es Detective Privado y Criminólogo por la Universidad Complutense de Madrid, Director de Seguridad por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Máster en Servicios de Inteligencia por el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado de Madrid. Miembro de World Association of Detectives de Estados Unidos, a la Asociación Profesional de Detectives Privados de España, ASIS International, Asociación Nacional de Criminalistas y Expertos en ciencias forenses y es socio colaborador de la International Police Association. Es autor de Un guerrero entre halcones, Diario de un detective privado (Editorial Círculo Rojo, 2010), Muero y Vuelvo (Editorial Círculo Rojo, 2013),  Ultimátum (Editorial Círculo Rojo, 2015) y Yo, detective (Editorial Círculo Rojo, 2018) .

Reseña de «El misterio del cuarto amarillo», de Gaston Leroux

Reseña de «El misterio del cuarto amarillo», de Gaston Leroux  
Maya Velasco
«El misterio del cuarto amarillo» de Gaston Leroux es uno de los clásicos de referencia en la novela negra europea. Continúa la corriente comenzada por Edgar Allan Poe (Auguste Dupin), Arthur Conan Doyle (Sherlock Holmes) o Émile Gaboriau (inspector Lecoq). Si bien Leroux, ridiculiza sus métodos y personajes en esta novela.

En el castillo de Glandier, alguien intenta matar a Mathilde Stangerson, hija de un famoso científico, en una habitación totalmente cerrada desde dentro, el cuarto amarillo. Allí acuden para aclarar el misterio el detective Larsan y el joven reportero Joseph Routabille acompañado de su amigo Sinclair.

Una de las peculiaridades de «El misterio del cuarto amarillo» es que las narraciones de habitación cerrada suelen ser relatos cortos, pero en esta ocasión Leroux logra crear toda una red de acontecimientos que lo hacen relativamente largo. El estilo es claro y en parte nos recuerda a la nóvela gótica, ya que la acción transcurre en un castillo, el ambiente es oscuro, lleno de recodos en el jardín y elementos que, en principio, parecen sobrenaturales.

La narración corre a cuenta del abogado Sinclair que utiliza además de la observación directa de los hechos, periódicos, relatos de algunos de los personajes, ofreciéndonos así distintos puntos de vista sobre el suceso.

Pero además de ser un referente en los misterios de la habitación cerrada, es también ejemplo de la novela enigma. El relato se desarrolla dentro de un espacio cerrado en el que se produjo el suceso, los personajes, descubren el misterio acudiendo a la deducción. En estas novelas hay siempre elementos que parecen fantásticos y luego pueden explicarse de forma racional. Este elemento sobrenatural produce un efecto desasosegante al lector, ya que el patrón sería una trama basada en la razón:
”¡Evidentemente, no!¡Si no podía estar, es que no estaba!¡Señor Presidente, hay que apoyarse siempre en el lado bueno de la razón!”
Otro de los factores que mantiene en vilo al lector, es por qué algunos de los personajes, en especial Mathilde, no acceden a decir la verdad de lo que saben, ya que ella sabe perfectamente quién es el asesino. Entonces sobreviene un segundo ataque.

El protagonista, Rouletabille, es un personaje algo ridículo, siempre rojo y con la cabeza como una bola. Sin embargo, tiene una lógica brillante, observa las pistas físicas, pero basa todo su trabajo en la reflexión. Parte de este personaje refleja el trabajo del propio Leroux como periodista de investigación, realzando el trabajo periodístico en contraposición al de la policía.

Rouletabille planea toda una serie de estratagemas para atrapar al culpable. Una de las escenas mas conseguidas en aquella en la que habiendo personas vigilando una galería, el asesino desaparece entre sus manos.

El famoso inspector Frédéric Larsan, uno de los mejores detectives de Francia, será en encargado oficial de la investigación.

Robert Darzac, prometido de Mathilde, a pesar de ser acusado del intento de asesinato, guarda celosamente los secretos de la víctima.

Hay toda una serie de personajes secundarios que participan en alguna medida en el caso, los criados Bernier, el tío Jacques, el guardabosques,… En general los personajes se pintan con leves pinceladas. Más bien nos dejan conocerlos a través de sus actos. Son antitéticos (policía-investigación privada, sospechosos-no sospechosos) y no varían a lo largo de la historia.

El final se produce en un juicio en el que R aparecerá por sorpresa y desvelará la verdadera identidad del culpable entre ovaciones del público. Es esta una historia absolutamente desconcertante y muy bien construida. El cuarto amarillo está totalmente cerrado, no hay pasajes ni aberturas. Dentro está todo revuelto, hay una pistola y un hueso de cordero que se utilizó para atacar a Mathilde, una boina. El culpable parece esfumarse fantasmagóricamente a la vista de todos los presentes. Pero todo tiene que responder a una lógica.

Merece la pena recrearse en esta creación de la corriente europea de la novela negra, dejarse llevar por la acción, asustarse y hasta reírse
:
“Durante meses el mundo entero buscó la solución a aquel oscuro problema, el más oscuro, a mi parecer, que jamás se haya propuesto a la perspicacia de nuestra policía y planteado a la conciencia de nuestros jueces”

El misterio del cuarto amarillo


Maya Velasco
Nací en Madrid (1962) y crecí rodeada de libros. Estudié Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid. Al terminar la carrera, impartí clases de literatura española a través de una ONG realizando dos de mis sueños que son compaginar mi pasión por la literatura con la enseñanza, compartiendo lo que esta me aportaba con ellos. En este periodo también organizaba obras de teatro en las que actuaban sus alumnos. Actualmente trabajo en un Despacho de Abogados de Madrid y escribo reseñas literarias para el blog colaborativo de Historia y Literatura  Cita en la Glorieta.

 ***

El primer traductor de Edgar Allan Poe al castellano 
El primer relato de Edgar Allan Poe traducido al castellano fue «A Tale of the Ragged Mountains».  Apareció, a comienzos de 1853, con el título de «Una aventura en las montañas Rocheusesen» en la publicación parisina El Correo de Ultramar.   
El primer cuento del bostoniano publicado en el ámbito hispánico es «
Three Sundays in a Week». Se incluyó en el periódico madrileño El Museo Universal a principios de 1857 con el título de «La semana de los tres domingos», sin mencionar al traductor y con los nombres de los personajes cambiados.
 
Sin embargo, la primera obra de
Edgar Allan Poe publicada en castellano no fue
..
.
 
 
Semana Negra en la Glorieta
 
Si quieres recibir en tu correo todos nuestros artículos, reseñas y relatos relacionados con EDGAR ALLAN POE, rellena el siguiente formulario, indicando en el cuerpo del mensaje "POE".