Mostrando las entradas para la consulta Chandler ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Chandler ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

José Salvador Ruíz

La mente humana es un laberinto insondable que solo puede recorrer su dueño. Cuando se trata de la mente de un escritor, no solo nos toparemos con pasadizos interminables, giros inesperados y callejones sin salida, sino con trampas mortales que serían la delicia del Rey Minos. Por fortuna, el escritor es Dédalo y, con su ayuda, trataremos de recorrer su obra, explorando los secretos que ocultan sus muros. Todos los meses un nuevo escritor nos brindará un atisbo al interior de su mente, de su proceso creativo y de cómo una idea se convierte en un libro.

Pasen, pero están advertidos. Lo hacen bajo su propio riesgo.

 

Osvaldo Reyes

 

«Disecando la mente del escritor» (III). Entrevista con JOSÉ SALVADOR RUIZ por Osvaldo Reyes
José Salvador Ruiz Méndez. Biografía:

Escritor transfronterizo y doctor en literatura mexicana por la Universidad de California, San Diego.  Profesor de literatura hispanoamericana en el Colegio del Valle Imperial. Es autor de los libros de ensayos Pájaros de cuentos. El cuento criminal bajacaliforniano y sus autores intelectuales [1982-2015] (2016) y Muertos en el tintero. La narrativa policiaca de Gabriel Trujillo Muñoz (2017). Es también co-compilador de Fuegos Cruzados. Ensayos sobre narrativa policiaca de fronteras (2018). Es autor de los libros de cuento Hotel Kennedy, Crímenes sueltos, Ni deis lugar al diablo y Lawless Border Towns así como de las novelas Nepantla P.I. y Hotel Chinesca. Es co-antólogo, junto con Iván Farías, de las antologías negras Nada podría salir mal y Máscara vs revólver. Y junto a Gabriel Trujillo Muñoz publicó Expedientes abiertos. Cuentos policiacos de la frontera México-Estados Unidos y Baja noir: Confesiones escritas. Ha recibido el Premio Nacional de Cuento Rafael Ramírez Heredia, el Premio Estatal de Literatura de Baja California en de cuento y ensayo y el Premio Regional de Cuento Ciudad de La Paz.

Bienvenido José y gracias por participar. Empecemos con algo sencillo.

Al leer tu impresionante biografía se puede evidenciar que compartes un amor por la literatura negra, pero también por la academia. ¿Qué tienes en mente al impartir tus clases? ¿Qué quieres que tus estudiantes descubran?


No puedo decir que mi infancia transcurrió en un hogar lleno de libros, porque no fue así. Mis lecturas consistían en pasquines de toda índole, me gustaba leer, pero no tenía acceso a “libros serios”. Ahora que soy maestro en la misma región fronteriza donde crecí, tengo eso en mente al preparar mis clases. Mi interés primordial es desarrollar el hábito y el gusto por la lectura en mis estudiantes. Creo que, desafortunadamente, prevalece la idea de que leer es aburrido y ese es el primer obstáculo que hay que vencer en la actitud de los estudiantes. Mi primer acercamiento a la literatura formal fue como estudiante de preparatoria (bachillerato), recuerdo el impacto que causó en mí la lectura de una novela y la discusión que tuvimos en clase. Después, ya en la universidad, el ir descubriendo autores y obras de distintos género y países, me fascinó. Recuerdo con nostalgia ese afán por seguir descubriendo nuevas lecturas que me abrieran un panorama intelectual y emocional nunca experimentado. Eso quiero que vivan mis estudiantes, que se den cuenta que en la lectura pueden descubrir otros mundos, pueden crecer como seres humanos y, por qué no, cuestionar sus propias certezas, poner a prueba sus prejuicios.

Varios de tus libros se enfocan en un escenario muy específico: los pueblos fronterizos. ¿Alguna razón para elegirlos?

Nací, crecí y vivo en una ciudad fronteriza. Más que una ciudad es una región binacional que vio la luz en los albores del siglo XX. Mexicali, la ciudad donde nací del lado mexicano, y el Valle Imperial, una región agrícola del lado estadounidense, crecieron de la mano en un desierto hostil una vez que lograron domar al río Colorado. La agricultura y el vicio hicieron que esta región creciera durante los primeros treinta años del siglo XX. Primero fue la agricultura la que tuvo un gran impacto en la región. Luego, en 1908 los pueblos estadunidenses prohibieron el consumo y la venta de licor, por lo que no tardaron en crear cantinas, prostíbulos, casinos y fumaderos de opio, entre otros negocios furtivos en Mexicali. Esto, además de la agricultura, le permitió a Mexicali crecer económicamente. Luego, cuando la prohibición ocurrió a nivel nacional con la Ley Volstead en 1920, hubo un crecimiento aún más importante del sector turístico que vendía placeres para los prófugos de la temperancia del lado mexicano. Aquí hubo jornaleros de China, India y Japón que convivían con mexicanos y norteamericanos. Es una región con un escenario digno de novela negra y con una historia que se presta para el género.
   Me gusta contar desde lo que conozco, lo que respiro, disfruto y padezco. Esta realidad fronteriza alimenta mi ficción y a su vez, mi ficción transforma la realidad de esta región. Quiero narrar historias desde aquí, compartir esta vida fronteriza desde el lente criminal porque la frontera es un lugar de paso, pero también de fuga, de inicio, de oportunidades..

¿Cuál es tu opinión actual de lo que algunos críticos han llamado “Narcoliteratura”?

El término narcoliteratura es problemático, pero si vemos más allá del término y nos enfocamos en la producción literaria de temática narco podemos rescatar obras que valen mucho la pena. No tengo ningún prejuicio en contra de ese tipo de literatura, como en todos los géneros, lo que nos debe importar es la distinción entre buena o mala literatura. Se nos olvida que el inicio del hardboiled no se dio en las páginas de revistas de la alta cultura. El hardboiled nació también en un periodo violento y fue duramente criticado por su lenguaje soez, su descripción gráfica, entre otras cosas. Fueron autores como Hammett y Chandler los que dieron un giro al policial duro dotándolo de un lenguaje literario que fuera más allá de la acción y las balas. Algo parecido ocurre en la literatura de temática narco, surge también en un periodo convulso que no parece tener fin y vemos escritores como Élmer Mendoza que justo combina tramas policiacas con temáticas del narco.

¿Consideras que hay alguna diferencia entre el México que conoces y el que es plasmado en decenas de libros por autores tanto nacionales como extranjeros?

Sí, hay diferencias en la mayoría de los casos, y es natural. No es lo mismo crear una historia ubicada en un país que conoces solo por vacacionar o por lo que lees en los medios de comunicación, que crear historias del lugar donde vives y padeces día con día. Sin embargo, la perspectiva de un extranjero dentro de su creación literaria es tan valiosa como la de un residente del país cuando se hace con respeto a la gente y al país mismo. Si a esto agregamos que la historia crea personajes y atmósferas verosímiles pues estamos ante una obra de ficción y no hay que perder eso de vista.

¿Qué consejo le darías a un escritor extranjero que quiera ambientar su novela en México? ¿Qué error no debe cometer?

Investigar para poder crear escenarios y personajes creíbles. Creo que ahora es mucho más fácil con el acceso que tenemos a video, imágenes y todo tipo de información del internet. El error que no debe cometer es justamente crear personajes acartonados usando estereotipos y escenarios poco creíbles.

En tu proceso creativo, a la hora de querer contar una historia, ¿prefieres las novelas o el cuento? ¿Por qué?

Hasta el momento he escrito tres novelas, dos de ellas publicadas y la otra en proceso de revisión. Pero a pesar de que me gusta escribir novelas, se me da más el cuento. Sin embargo, mis cuentos tienden a ser un poco largos ya me gusta crear atmósferas que sean como personajes mismos. Disfruto visualizar los escenarios, los espacios donde mis personajes se desenvuelven y describirlos lo más fidedigno posible para que el lector pueda sentirse en esos espacios.

Se dice que los escritores son mañosos. ¿Tienes algún ritual al momento de escribir? ¿O al terminar?

No tengo rituales. Solo me despierto a las cinco de la mañana y me espera una taza de café para escribir. Al terminar un cuento o una novela me tomo una especie de descanso. Veo alguna serie o una película antes de pasar a otra historia de las que me esperan en archivos de apuntes.

En tus obras hay criminales como Manuel El Bull Mendoza o El Turco Valenzuela (Lawless Borders Towns) y hay detectives como Brígido Kalimán Nepantla (Neplanta P.I.). ¿Con cuál prefieres trabajar?

Me gusta trabajar con ambos tipos de personajes, criminales y detectives. El caso de Nepantla fue algo muy divertido, fue mi primera novela y la disfruté bastante. Pero en ese entonces no sabía que me dedicaría con seriedad a la literatura. Casi siempre la primera idea que se me viene al pensar en una novela o en un cuento es en crear un detective, sea este policía o detective privado. Pero tengo cuentos protagonizados por sicarios y, como en el caso del Bull o el Turco Valenzuela, por asaltantes de bancos. Disfruto mucho crear escribir dentro de lo que sería el policiaco, es decir, que haya investigación y resolución, aunque no siempre justicia. De ahí que mis dos novelas publicadas sean protagonizadas por detectives, por un lado tengo a Nepantla, el detective privado amateur y, por otro lado, a Armando Yee Ramírez, el policía ministerial chino/mexicano. Asimismo, he creado a otros personajes policías como Carmelo “el Bacanora” Armendáriz o Dominico “el Kótex” Aqueberro, un ex policía septuagenario obligado a jubilarse que se dedica tanto a investigaciones complicadas como a asuntos ilegales. También tengo otro detective privado que situó en el Mexicali de los años cincuenta, Pantaleón “el Bógart” Barbosa. Así como tengo hombres y mujeres que representan la ley también he creado personajes que están del otro lado como Pablo Macabeo, el Redentor, quien es un sicario que cree seguir los mandatos de Dios y hace su trabajo sucio quitando asesinos y narcos de en medio.

Todos los escritores tienen alguien que los ha inspirado. ¿Cuál es tu escritor favorito? ¿Cuál de sus libros hubieras adorado ver escenificado en México?

Carlos Fuentes fue quien me inspiró a querer ser escritor, pero, si bien escribió una novela de espionaje, no era escritor de policiaco. No tengo un escritor favorito como tal, pero me gustan mucho Dennis Lehane y Volker Kutscher, por mencionar dos estilos distintos. Me hubiera gustado ver escenificada una novela como Babylon Berlín en México.

¿Escribes con un plan de trabajo o eres liberal a la hora de contar tus historias? ¿Cuántas horas al día dedicas al oficio?

Soy más liberal a la hora de contar mis historias. Si bien, en algunos casos, hago ciertos esquemas que intento seguir, a la hora de escribir rara vez los cumplo y termino dejando que la trama me lleve hasta donde tenga que llegar. Le dedico por lo menos dos horas diarias, me encantaría poder dedicarle más tiempo, pero por cuestiones familiares o de trabajo me es imposible. Sin embargo, cuando la carga laboral no es pesada puedo dedicarle más tiempo a la escritura. Claro, no todo es escribir, gran parte del tiempo también lo dedico a la investigación para el cuento o la novela.

Gracias por dedicarnos tu valioso tiempo para responder estas preguntas. Te dejo el espacio para que le dediques algunas palabras de despedida a los lectores que han llegado a esta entrevista gracias a Cita en la Glorieta.

Amigos de Cita en la Glorieta, ha sido un placer responder a estas preguntas. Los invito a continuar disfrutando de esta excelente página y les envío un afectuoso saludo desde la frontera México-Estados Unidos
.

La sección de Novela negra en América Latina de la  SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA está coordinada por el escritor panameño Osvaldo Reyes y patrocinada por el FESTIVAL PANAMÁ NEGRO y OCÉANO MÉXICO.

 

Pinche en la imagen para descargar el artículo con el que José Salvador Ruiz participó en la VII Semana Negra en la Glorieta.




Osvaldo Reyes (Panamá, 1971)
estudió medicina en la Universidad de Panamá y luego se especializó en Ginecología y Obstetricia en la Maternidad María Cantera de Remón. Actualmente labora como médico especialista en la Maternidad del Hospital Santo Tomás, donde también ejerce funciones como Coordinador de Investigaciones. Es profesor de la Cátedra de Obstetricia de la Universidad de Panamá y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
 

Ferviente lector y escritor del género negro, con nueve libros (El Efecto Maquiavelo, En los umbrales del Hades, Pena de muerte, La estaca en la cruz, Sacrificio, El canto de las gaviotas, El cactus de madera, Asesinato en Portobelo y El experimento Maquiavelo) y dos colecciones de cuentos (13 gotas de sangre y 13 candidatos para un homicidio) publicados a la fecha. Sus relatos forman partes de diferentes antologías (Escrito en el agua, Pólvora y sangre, Círculo de Lovecraft, Revista Mordedor). Es ganador del Primer Premio de Narrativa Corta (2017) del Panama Horror Film Fest y del concurso de microrrelatos Tierra Trivium (España, 2019). Osvaldo Reyes coordina la jornada dedicada al género negro en Latinoamérica de nuestra Semana Negra en la Glorieta



 


 



«El detective y la ciudad en la novela negra», por Juan Infante


«El detective y la ciudad en la novela negra»,  
por Juan Infante
El detective y la ciudad siempre han estado íntimamente ligados en la novela policiaca, de intriga, negra y criminal.

Así como cuando hablamos de un autor de género negro, lo relacionamos de la misma con su protagonista, detective o policía, que suele ser bien conocido, cuando nos referimos a estos y sobre todo al detective privado, salta de inmediato su ciudad.

Philip Marlow y Los Ángeles, Sam Spade y San Francisco, o Sherlock Holmes y Londres; detectives y ciudades están íntimamente relacionados. A todos ellos resulta muy difícil desligarlos de sus calles, de su paisaje urbano y de su ambiente, de tal forma que difícilmente imaginaríamos a Marlow en Harlem o Chicago.

Ello refuerza la importancia que tiene en la novela negra, la ciudad. En una trama de novela negra, la ciudad se incorpora a la misma y se refleja en las vicisitudes por las que atraviesan sus protagonistas. En la ciudad, el detective plasma su personalidad y te acompaña por unos lugares bien elegidos incorporándose a su propio paisaje.

Cuando Pepe Carvalho recorre las calles de su ciudad, la Barcelona de siempre se nos aparece sin necesidad de nombrarla y toda la historia en la que participa no podría desarrollarse al margen de la Ciudad Condal.

Hay un debate siempre inconcluso, sobre con quién empezó el género policiaco. La doctrina se divide entre Edgar Allan Poe y Wilki Collins. Ambos comenzaron en la misma época, hacia mediados del siglo XIX, pero fue Poe el creador del detective moderno con Auguste Dupin. Collins con su sargento Cuff de Scotland Yard en La Piedra Lunar (1868) creó la primera novela protagonizada por un policía.

Con Los Crímenes de la calle Morgue (1841) Poe sentó las bases del género policiaco, creando la novela de enigma, en la que el crimen es descubierto gracias a la perspicacia del investigador. Así tenemos en éste primer relato policial, al primer detective privado: Auguste Dupin.

Empezamos a ligar directamente al protagonista detective, Dupin, con la ciudad de Paris, en
Los Crímenes de la calle Morgue (1841), El misterio de Marie Roget (1842) y La Carta Robada (1844). Con Poe y Dupin se sientan las bases para la creación de nuevos detectives privados como Sherlock Holmes y Hércules Poirot.

La primera aparición de Holmes con su ayudante el Doctor Watson se produce en la novela corta, Estudio en Escarlata (1887) de Arthur Conan Doyle y es en Londres, el Londres victoriano donde este investigador privado empieza a desarrollar todas sus capacidades para resolver los crímenes de los casos que le encargan. La ciudad de Londres quedará por siempre unida a Sherlock Holmes.

Hércules Poirot, el detective creado por Agatha Christie, hace su aparición en 1920, en la novela El misterioso asunto de Styles. Aunque es belga, vive en Inglaterra y desarrolla su actividad investigadora en la aristocrática Inglaterra rural. Su paisaje le identifica, como a otros la ciudad.

Si damos un salto por el atlántico y nos acercamos a la costa oeste americana, allí situamos varios de los detectives más famosos de la novela negra y policiaca.
                     
En San Francisco nos encontramos con Sam Spade, detective privado creado por Dashiell Hammett, quien a pesar de su celebridad solo protagonizó una novela, El halcón maltés (1929) y tres relatos.

En el corazón de San Francisco todavía se mantiene el bar-restaurante Johns Grill, donde Dasiell Hammett escribió El halcón maltés. Allí podemos seguir comiendo: chuletas, patatas fritas y rodajas de tomate, con un trago de vodka Bloody Brigmid tal como hacía Sam Spade o encontrar al fantasma del socio de éste Nicas Archer.

En Los Ángeles, Raymond Chandler creó al mítico Philip Marlow, recordado también por sus películas, con Bogart, Lauren Bacall y Audrey Hepburn.

Por Sunset Bulevard, Hollywood, el Valle de San Fernando…por sus calles, en sus mansiones y hoteles, Marlow investiga y resuelve sus casos. Hoy conocemos mucho mejor Los Ángeles quienes hemos leído a Chandler.

También en la misma ciudad, desarrolla su actividad de detective Lew Archer creado por Ross MacDonald. Con oficina en Sunset Bulevard (Hollywood) nos ayuda a conocer mucho mejor Los Ángeles. Archer como Marlow son dos figuras implicadas en la ciudad de los Ángeles y recordarlos es ver la ciudad y recorrerla con ellos.

Easy Rawlins de Walter Mosley viene en los noventa a patear Los Ángeles, particularmente sus suburbios. Era el prototipo de hombre recto, honesto en una lucha sin cuartel contra el crimen y el racismo.

En la costa Este, Dennis Lehane crea Patrick Kenzie y Angela Gennaro, dos detectives de Boston. Allí transcurren sus novelas y en los bajos fondos de donde proviene la pareja de detectives, ejercen su actividad investigadora y nos permiten conocer mejor una de las ciudades más antiguas de Estados Unidos.

Charly Parker, Bird, detective creado por John Connolly, es un hombre atormentado y violento, y también desarrolla sus andanzas por Boston.

Myron Bolitar de Harlen Coben, agente deportivo, ejerce como investigador privado también en la Costa Este.

En Nueva York tenemos al investigador Philo Vance, que aparece por primera vez en la novela de S.S. Van Dine: El misterioso caso Benson (1926).

En la misma ciudad de los rascacielos, unos años más tarde, en 1947 apareció el detective privado Mike Hammer, en Yo, el jurado, de Mickey Spillane. La novela se llevó al cine y también tuvo una exitosa serie de televisión con Mike Hammer de protagonista.

Volviendo a Europa, no nos podemos olvidar de Bernie Gunther, primero policía y luego detective privado en la época del ascenso nazi en Alemania. Gunther creado por Philip Kerr está íntimamente ligado a Berlín, siendo detective del mítico hotel Adlon en la capital alemana. Sus actuaciones en medio del poder nazi son memorables. Con él llegamos a conocer muy bien aquella ciudad. Sus aventuras transcurren en sus calles, en lugares muy conocidos y donde el reflejo de la ciudadanía y del establishment nazi son de un grandísimo valor literario e histórico. Leyendo a Kerr y siguiendo a Bernie Gunther se llega a conocer muy bien Berlín.

En España nuestros detectives privados han sido muy especiales. No hay tradición en su trabajo profesional, pero nuestros autores clásicos de novela negra los han incorporado a sus relatos y nos han creado investigadores originales, con un atractivo personal importante.
                                                                                                                     
Pepe Carvalho, de origen gallego, es Barcelona; la Barcelona de siempre, que nos sigue llenando de nostalgia y aventuras. De la mano de Manuel Vázquez Montalbán apareció por primera vez en Yo maté a Kennedy (1972), tras haber trabajado para la CIA durante varios años. Después protagonizó 22 novelas más.

Con Andreu Martin y Jaume Ribera, nos encontramos investigando sus casos en una Barcelona más actual, a Flánagan, un detective adolescente, que aparece por primera vez en Alfagann es Flanagan (1996).

Y ya en Madrid, con otro de los grandes de la novela negra española, Juan Madrid, nos encontramos con Toni Romano, expolicía y exboxeador, quién resolvió su primer caso en Un beso de amigo (1980).

Y vamos a terminar en Bilbao con dos detectives estupendos, con solera y personalidad. Mikel Goikoetxea, alias Goiko, creado por Javier Abasolo, ex ertzaina, desarrolla su actividad investigadora en Bilbao, donde nos deleita con su personalidad exagerada. Aparece por primera vez en la novela Pájaro sin alas (2010).

Touré, creado por Jon Arretxe, se asienta en el barrio de San Francisco, en Bilbao la Vieja, su pequeña África. Allí Touré, un africano en situación irregular, con su personalidad tan versátil y su sentido del humor, resuelve sus casos, formando parte de su paisaje. Aparece por primera vez en la novela 19 Cámaras (2012).

Hemos presentado una serie de detectives privados relevantes de la novela policiaca, negra y criminal, creados por grandes escritores del género. Podíamos hacer la interminable, pero se trata de apuntar la relevancia de la ciudad con el detective y el autor.

Tradicionalmente, siempre han existido ciudades con fuerza y personalidad, muy ligadas al género negro: Los Ángeles, San Francisco, Nueva York, Boston… Londres, Paris, Barcelona…pero también es relativo, porque el género negro se ha desarrollado, ha roto fronteras y hoy nos encontramos con buenas novelas ligadas a ciudades de todo el mundo. El lector seguro que tiene en la cabeza muchos ejemplos.

No hemos tratado al policía detective, figura elegida por muchos autores de novela negra; en este caso la relación, unida a la del detective privado sería apabullante.

Al final lo importante es que la ciudad se identifique con el investigador-protagonista y que su presencia en su paisaje, en sus calles, en su relación con los vecinos hagan la trama y la novela más atractiva.

Les propongo un juego. Cuando estén en una ciudad recuerden a un detective o policía detective protagonista en esa ciudad. Seguro que lo consiguen; entonces ya verán como disfrutan mucho más de la ciudad.

Bilbao. Agosto 2020
Juan Infante, abogado y escritor.

NOTA DEL AUTOR
Me he permitido ilustrarme para realizar este artículo, además de mis lecturas en el excelente libro Los héroes de la novela policiaca de Sergi Echaburu Soler, editado en 2006 por Grafein Ediciones y por los artículos y trabajos sobre el origen de la novela negra y sobre detectives de Juan María Barasorda, publicados por la editorial d´Epoca, las Revistas Calibre 38, MoonMagazine y la Semana Negra en la Glorieta.

Esté artículo ha sido escrito por Juan Infante para la sección DETECTIVES DE FICCIÓN, coordinada por el escritor y detective madrileño Rafael Guerrero.

 
Puedes acceder al programa de la SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, festival virtual del género negro celebrado del 21 al 27 de noviembre en el blog de Historia y Literatura CITA EN LA GLORIETA, pinchando AQUÍ.


Juan Infante (Bilbao)
Es escritor y ejerce de abogado en su ciudad natal.
Ha sido promotor y partícipe de múltiples iniciativas literarias y culturales. Fue presidente de la Sociedad Cívica y Cultural El Sitio.   
Colabora habitualmente con la revista lúdico-cultural Moon Magazine.

Tiene publicadas siete novelas de género negro-criminal: Werther en Beirut (Editorial Burguete), Asesinato en Santurce (Editorial Hiria) El crimen de Cienfuegos (Hiria), Quince Millones (Hiria),  La Baldosa Negra (Hiria), Atrapado (Editorial Erein) y El precio del silencio (Erein). Es autor también de cuatro relatos: El sargento Puchades, Me chifla Nicolás, Literatura y Ficción y El misterio del testamento ológrafo. Atrapado fue nominada para el Premio Euskadi de literatura 2018
.


es Detective Privado y Criminólogo por la Universidad Complutense de Madrid, Director de Seguridad por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Máster en Servicios de Inteligencia por el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado de Madrid. Miembro de World Association of Detectives de Estados Unidos, a la Asociación Profesional de Detectives Privados de España, ASIS International, Asociación Nacional de Criminalistas y Expertos en ciencias forenses y es socio colaborador de la International Police Association. Es autor de Un guerrero entre halcones, Diario de un detective privado (Editorial Círculo Rojo, 2010), Muero y Vuelvo (Editorial Círculo Rojo, 2013),  Ultimátum (Editorial Círculo Rojo, 2015) y Yo, detective (Editorial Círculo Rojo, 2018) .


ENTRADA RELACIONADA:
 
 
Sigue la SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, en nuestras RRSS y déjanos tus comentarios.
 

 
Puedes consultar el resto del programa de la VII SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, pinchando AQUÍ.
 

José Javier Navarrete

Colaboraciones en la Semana Negra en la Glorieta
de José Javier Navarrete
➤Reseña de «El asesino bajo la lluvia», de Raymond Chandler
➤Reseña de «El telón», de Raymond Chandler
➤«Con Black Mask como excusa» (VER MÁS ABAJO)
➤Reseña de «El sueño eterno», de Raymond Chandler
➤«Buscaré su sonrisa en la acera», relato.

 
Puedes consultar el programa de la Semana Negra en la Glorieta pinchando AQUÍ.

José Javier Navarrete (Madrid, 1964)
Soy licenciado en ciencias físicas y trabajo en un Organismo Público de Investigación. Otro trabajo es el que me da el blog de novela negra josejaviernavarrete.com, del que soy el administrador. En él publico entradas que en su mayor parte son reseñas literarias, sobre todo negrocriminales, y entrevistas a autores de este género. También soy un proyecto de escritor que ha participado en varios talleres literarios y concursos de relatos cortos. Uno de ellos ha sido publicado en Vindicta: III Antología Negrocriminal Cruce de Caminos. En la actualidad estoy inmerso en la escritura de una antología de cuentos y de una novela policíaca.

Reseña de «El telón», de Raymond Chandler

Reseña de «El telón», de Raymond Chandler
por José Javier Navarrete
FICHA TÉCNICA
Título: El telón
Título original: The curtain
Autor: Raymond Chandler
Nº de páginas: 55
Editorial: Debolsillo
Fecha publicación: septiembre de 2013
Traductor: Juan Manuel Ibeas Delgado.



EL AUTOR
Raymond Thornton Chandler (Chicago, 23 de julio de 1888 – La Jolla, California, 26 de marzo de 1959). Educado en Inglaterra realizó todo tipo de actividades antes de dedicarse a la literatura. Participó como voluntario en la Primera Guerra Mundial. Trabajó como empleado de banca, periodista y también fue escalando peldaños en una petrolera de Los Angeles, hasta que en medio de la Gran Depresión se vio en la calle por sus problemas de alcoholismo, su recalcitrante absentismo y sus continuos líos de faldas con las secretarias. Se perdió un vicepresidente de una petrolera y se ganó un magnífico escritor de novela negra.

Comenzó publicando en revistas de ficción criminal, las famosas revistas pulp de aquella época, fundamentalmente en Black Mask y Dime Detective Magazine. En 1939 escribió su primera novela: El sueño eterno, después vendrían otras siete y su incursión en el cine como guionista. Murió en 1959, solo, deprimido por la muerte de su mujer y con el alcohol como remedio para su tristeza.
A vueltas con el estilo

El telón fue publicado en el número de septiembre de 1936 de la revista Black Mask. Para entonces, Chandler ya era un colaborador prolífico de la revista, aunque no lo suficiente. Se dio cuenta de que con su edad no era capaz de escribir las palabras necesarias para sobrevivir como escritor. A pesar de que llegó un momento en el que ya no cobraba el mínimo de un centavo por palabra, sus ingresos eran ridículos comparados con las cifras que manejó durante su época de ejecutivo en el negocio petrolero. Lo tenía todo en contra, pero gracias al apoyo de su esposa Cissy y a su propio esfuerzo,
Chandler llegó a ser el escritor que hoy admiramos.

Esos años de penurias en los que cultivó el formato del relato, le sirvieron para que su estilo evolucionase hasta el nivel que exhibió en sus novelas. Bien es cierto que el estilo que
Chandler utilizó en los relatos de las revistas pulp estuvo condicionado por las líneas editoriales que daban prioridad a la acción y al divertimento. Sus historias tenían que ser violentas, pero era lo exigido para poder publicar. En algún momento trató de escapar de la fórmula, pero enseguida lo devolvieron al redil.

Chandler llegó a explicar: «Hace mucho tiempo, cuando escribía para los pulps, introduje en un relato una línea como ésta: “Salió del coche y caminó por la soleada acera hasta que la sombra del toldo de la entrada cayó sobre su rostro como el tacto del agua fría”. La suprimieron cuando publicaron el relato. Sus lectores no apreciaban estas cosas, sólo les interesaba la acción.
"Me propuse probar que estaban equivocados. Mi teoría era que los lectores sólo se imaginaban que les interesaba únicamente la acción; que en realidad, aunque no lo sabían, la acción les preocupaba muy poco. Lo que les gustaba, igual que a mí, era la creación de emociones a través de la descripción y el diálogo. Las cosas que recordaban, lo que les obsesionaba, no era, por ejemplo, que un hombre fuera asesinado, sino que en el momento de su muerte estuviera tratando de alcanzar un clip de la reluciente superficie de una mesa, y el clip se alejaba de él cada vez más, de modo que en su rostro había una expresión tensa y sus labios se abrían en una especie de mueca atormentada, y lo último en que se le ocurría pensar era en la muerte. Ni siquiera oía a la muerte llamar a la puerta. Aquel maldito clip seguía escapándosele de los dedos." (La vida de Raymond Chandler, Frank MacShane).

Aunque el estilo no fuese el deseado, el formato de relato largo o novela corta, utilizado en sus publicaciones de Black Mask, lo acercaban mucho más a la estructura de las novelas que luego escribiría que aquellos relatos cortos que había publicado durante su estancia en Inglaterra.

El mejor estilo de estos dos relatos que reseño surge en las descripciones y en el diálogo.

¡Benditos diálogos!

Siempre digo que me encanta la maestría que
Chandler demuestra con los símiles, pero en esta ocasión no vengo a hablarte de esto, hoy tocan sus diálogos. 
Los que tratamos de escribir sabemos lo difícil que resulta conseguir unos buenos diálogos. Hacerlos realistas, que huelan a calle, pero guardando cierta distancia. Chandler se consideraba un buen escritor de diálogos, no puedo estar más de acuerdo, y eso que tenía un hándicap. Aunque nació en los EE.UU., recibió su educación en Inglaterra, así que él mismo decía que cuando comenzó a escribir tuvo que aprender el inglés americano. Sus diálogos son puro estilo americano, no así el resto de su prosa que tiene un estilo más británico. A diferencia de otros escritores americanos, el uso del lenguaje vulgar que Chandler utilizaba en los diálogos no fluía de manera natural, su utilización la tenía que hacer de forma deliberada. Tal vez por ese motivo lograba que sus diálogos sonasen auténticos, pero con la distancia suficiente para que no fuesen una copia de los utilizados en la calle.

En El telón, como en cualquiera de sus historias, se pueden extraer ejemplos que dejan patente esa maestría a la que me refiero:
—¿Cómo se encuentra? —También su voz era suave y encantadora.
—Fenomenal —dije—. Solo que alguien ha construido una gasolinera en mi mandíbula.
—¿Qué esperaba, señor Carmady? ¿Orquídeas?
—Conque sabe mi nombre.
—Ha dormido mucho. Tuvieron tiempo de sobra para registrarle los bolsillos. Le han hecho de todo menos embalsamarle.
—Seguro que sí —dije.
En esta ocasión, nuestro protagonista, el detective privado Carmady, está hablando con una mujer después de que ha sido capturado. El diálogo continúa:
—Espero que no le hagan daño —dijo en tono distante, retrocediendo—. Detesto los asesinatos.
—¿Y es usted la mujer de Joe Mesarvey? Qué vergüenza. Deme un poco más de zumo.
Me dio un poco más. La sangre empezó a circular por mi cuerpo.
—Creo que me gusta usted —dijo—. Aunque tiene la cara que parece un parachoques.
—Aproveche la ocasión —dije—. No durará mucho con tan buen aspecto.
Esto es solo un ejemplo, pero los relatos de Chandler son una auténtica clase práctica de lo que deben ser los diálogos. Son rápidos, agudos y repletos de un humor sarcástico que siempre te arranca una sonrisa. Las intervenciones de sus detectives están plagadas de frases inesperadas que desorientan a su interlocutor y, de paso, al lector. En su mayoría son frescos, naturales e ingeniosos. La chispa de que los dota es muy difícil de conseguir.

En algún taller literario, hablando de los diálogos, se recomendaba ver películas clásicas (blanco y negro) con el único objetivo de mejorar este aspecto de la escritura. Muchos de los diálogos de Chandler me recuerdan esas películas, no en vano, algunas de sus novelas fueron llevadas a la gran pantalla y él colaboró como guionista (experto en diálogos) en algunas producciones de Hollywood.

Como lo prometido es deuda, me dejo de películas y acometo la segunda parte de la canibalización que
Chandler efectuó durante la escritura de El sueño eterno.

Los apetitos de El sueño eterno

Aunque espero que hayas leído la reseña de El asesino bajo la lluvia, para aquellos que puedan haberse despistado, recordaré que Raymond Chandler utilizó varios de sus relatos para construir algunas de sus novelas, lo que el autor denominaba canibalización. En el caso de El sueño eterno, de primer plato se sirvió El asesino bajo la lluvia y de segundo El telón. Sobre el primer relato ya hablé, ahora toca hacerlo del segundo.

El telón no solo fue canibalizado por El sueño eterno, la primera novela de Chandler, sino que también sirvió para inspirar el comienzo de El largo adiós. Supongo que como esta parte aún no había sido utilizada, nuestro amigo Ray decidió usarla para un comienzo apoteósico de esa otra magnífica novela que es El largo adiós.

Como en la reseña anterior, te contaré parte de la trama del relato y aprovecharé para hacer las pertinentes referencias de canibalización.
La historia comienza con algunos apuntes sobre Larry Batzel, Terry Lennox en El largo adiós. Un fracasado actor de cine que durante la Prohibición había trabajado como contrabandista de licor con una banda bastante dura. No sé si después, cuando Chandler escribió El simple arte de matar, hacía referencia a Larry cuando decía «que un astro cinematográfico puede ser el jefe de una pandilla». El caso es que este viejo conocido de Carmady, el detective privado protagonista del relato (Philip Marlowe en El sueño eterno), introduce la figura de Dudley O’Mara.

En torno a la desaparición de este individuo girará toda la trama de El telón, así como también lo hace gran parte de la de El sueño eterno, con la diferencia de que en la novela el desaparecido se llama Rusty Regan. Larry Batzel aporta cierta información que servirá para que Carmady se ponga en contacto con el general Dade Winslow (el general Sternwood en la novela), el suegro de Dude O’Mara.
«Lo único vivo en su rostro eran los ojos. Ojos negros, hundidos, brillantes, intocables. El resto de la cara era una plomiza máscara de muerte: sienes hundidas, nariz afilada, orejas con los lóbulos vueltos hacia fuera, una boca que era una fina ranura blanca. El cráneo conservaba unos cuantos mechones dispersos de pelo blanco».
Así es como describe Carmady al general, un casi muerto que al menos demuestra cierta cortesía dentro de aquel invernadero de orquídeas en las que el detective está a punto de desvanecerse víctima del calor y el penetrante aroma de las plantas:
—Brandy —dijo el general—. ¿Cómo le gusta el brandy, caballero?   
—De todas las maneras —dije yo.
El general Winslow contrata a Carmady para dar con su yerno, con el cual tenía una estupenda relación, ya que le parece extraño que haya desaparecido sin despedirse de él.

Por deseo del general, Carmady habla con la señora O’Mara (Vivian en la novela). La hija del general le pone al día de su relación con su marido antes de que este desapareciera, pero de poco más. Antes de dejar los terrenos de la mansión Winslow conoce a Dade, el hijo de la señora O’Mara, un niño de unos diez años bastante peculiar. El chico no tiene equivalencia en la novela, aunque en algunos aspectos juegue el papel de Carmen Sternwood, la hija pequeña del general en El sueño eterno.

Siguiendo la pista sobre la que lo ha puesto Larry Batzel, Carmady se ve envuelto en una serie de asuntos que se saldan con sus correspondientes tiroteos, en los que el detective privado demuestra ser un tirador avezado en las circunstancias más inverosímiles.

Para acabar con el tema de la canibalización, decir que las tramas de ambos relatos se entrelazan, así como sus personajes, formando un conjunto muy superior en calidad al de las dos unidades de las que parte. Por este motivo te vuelvo a recomendar que leas primero El sueño eterno y luego estos dos relatos que he reseñado.

Bajó el telón

El telón al que hace referencia el título no es el de un espectáculo, sino el de la vida de las personas, que también puede ser espectacular, tal como lo es la obra de Chandler.

Aunque llegó algo tarde al movimiento hard-boiled, supo darle nuevos aires y sacarlo de los carriles por los que discurría. Admiraba a Hammett: «Y él demostró que el relato de detectives puede ser una forma de literatura importante. Puede que El halcón maltés sea o no una obra genial, pero un autor que es capaz de esa novela no es, en principio, incapaz de nada. En cuanto a que un relato detectivesco puede ser tan bueno como ése, sólo los pedantes negarán que podría ser mejor aún».

Pero tenía el convencimiento de que se podía llegar más allá de lo que lo había hecho quien fue su referente, que este género literario tan denostado por algunos podía elevarse a cotas nunca antes alcanzadas. Chandler defendió que el género era LITERATURA con mayúsculas, tanto con el ejemplo de su obra de ficción como con la defensa explícita de la de no ficción.

Estos dos relatos que he reseñado no son el mejor ejemplo para lo que he hablado en el párrafo anterior, pero como dijo Joseph Shaw, el editor de Black Mask: «vino a nosotros ya maduro; sus primeros relatos no dejaban ya nada que desear. Nunca existió la menor duda sobre el éxito final de Ray».
Si quieres disfrutar de ese Chandler de altos vuelos tendrás que leer sus novelas.

Puedes consultar el programa de la Semana Negra en la Glorieta pinchando AQUÍ.

Puedes consultar el programa de la Semana Negra en la Glorieta pinchando AQUÍ.

Colaboraciones en la Semana Negra en la Glorieta
de José Javier Navarrete
➤Reseña de «El asesino bajo la lluvia», de Raymond Chandler
➤Reseña de «El telón», de Raymond Chandler
➤«Con Black Mask como excusa
»
➤Reseña de «El sueño eterno», de Raymond Chandler
➤«Buscaré su sonrisa en la acera», relato.

***

José Javier Navarrete (Madrid, 1964)
Soy licenciado en ciencias físicas y trabajo en un Organismo Público de Investigación. Otro trabajo es el que me da el blog de novela negra josejaviernavarrete.com, del que soy el administrador. En él publico entradas que en su mayor parte son reseñas literarias, sobre todo negrocriminales, y entrevistas a autores de este género. También soy un proyecto de escritor que ha participado en varios talleres literarios y concursos de relatos cortos. Uno de ellos ha sido publicado en Vindicta: III Antología Negrocriminal Cruce de Caminos. En la actualidad estoy inmerso en la escritura de una antología de cuentos y de una novela policíaca.