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Reseña de «El alienista» de Caleb Carr, por Jeremías Poebe

«EL ALIENISTA» DE CALEB CARR
Jeremías Poebe
Nueva York, una ciudad turbulenta, donde abunda la miseria y el poder se solaza, sopa nutricia en la que el desviado es la norma y el crimen, si no acosa al pudiente, pasa desapercibido. Finales del siglo XIX, las ciencias psiquiátrica y criminológica en mantillas y un protagonista, Laszlo Kreizler, doctor y psicólogo de insólito método, que acaba involucrado en la resolución de unos asesinatos que diríanse el goce de una única mente perturbada.

Ante la precariedad de los medios técnicos para proceder con una investigación, sin apenas datos científicos ni pruebas de campo, Laszlo decide dar salida práctica a novedosas teorías sobre la mente y el comportamiento, al aplicarlas al ámbito de la investigación; por afinidad y por necesidad, lo fía todo al perfil psicólogico del delincuente.

Con la ayuda de un periodista, John Schuyler Moore, antiguo compañero de clase; Sara Howard, una policía no muy bien avenida con sus compañeros masculinos de comisaría; y Stevie Taggart, un jovenzuelo descarriado, que el doctor ha redimido de un destino anudado a la fatalidad, Laszlo se adentra por igual en recovecos olvidados de la ciudad y rincones por descubrir del comportamiento y la mente humanas.
 


Caleb Carr, recrea ante el lector el Nueva York del cambio de siglo, los hábitos de sus habitantes, las ideas y los conflictos del momento, la arquitectura y el diseño urbano, a través de unos personajes humanos, cargados de pasado, conflictos, miedos y aspiraciones. 

La trama nos mantiene asidos al lomo del libro, el suspense no decae ni se antoja tramposo. Estamos ante una gran novela negra, una historia tan bien planteada como ejecutada.

EL ALIENISTA
Autor: Caleb Carr (Nueva York, 1955)
Título original: The Alienist (1994)
Año de publicación en castellano: 2000


Sinopsis:
Nueva York, 1896. John Schuyler Moore, reportero de sucesos de The New York Times, recibe una convocatoria en plena madrugada. Su antiguo compañero de Harvard, el famoso psicólogo (o alienista) Laszlo Kreizler, le pide que se presente en el puente de Williamsburg, donde se ha producido un crimen horrible. El director de la policía encargará a Kreizler y al propio Moore que dirijan la investigación: una jugada muy atrevida, pues un alienista es considerado poco menos que un hechizero. El problema para ambos investigadores, es que no saben nada del criminal. Para llegar a él tendrán que trazar un perfil psicológico basándose en su capacidad de penetración mental....

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La cajita de rapé y el reinado de Isabel II

Esta entrada forma parte de un artículo que lleva por título "Isabel II, Sant Joan d'Alacant y la República Dominicana" y que trata sobre el período histórico en el que está ambientada «La cajita de rapé»(años finales del reinado de Isabel II). 

He dividido el artículo en 6 apartados. Puedes acceder al resto de entradas pinchando AQUÍ.

Saludos, Javier Alonso García-Pozuelo


DE DÓNDE VENIMOS
Javier Alonso García-Pozuelo
Es difícil precisar el momento exacto en que una novela comienza a crecer en la mente de un escritor. Yo, al menos, sería incapaz de decir cuándo empezó a cobrar vida en mi imaginación la historia que narro en La cajita de rapé. Lo que sí tengo claro es cuándo se despertó en mí el gran interés que siento por el periodo histórico en el que está ambientada. Fue en el otoño de 1992. Cursaba yo 3º de Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid, había elegido el Hospital de la Princesa para hacer las rotaciones clínicas del resto de carrera (donde hacía mis pinitos de escritor en Feedback, la revista de la facultad de Medicina), y vivía durante buena parte de los meses lectivos con Alfonsa y Pepe, mis abuelos maternos, en Fontarrón, una colonia del distrito madrileño de Puente de Vallecas que en los últimos años ha ganado fama por sus maravillosas vistas, por haber sido escenario de algunas películas y porque en él reside el líder del único partido que ha sido capaz de hacer tambalear la hegemonía del PSOE en la izquierda.

Pues bien, en aquel otoño visité La Solana, el municipio manchego del que procede mi familia materna, y allí mi querido tío Tomás (hermano de mi abuela Alfonsa) me contó innumerables historias acontecidas en el pueblo durante la II República y la Guerra Civil. Historias desgarradoras, de vidas truncadas, que no olvidaré jamás y que, en cierto modo, explican por qué mi primera novela es una novela histórica con un alto contenido político. El protagonista de una de esas historias fue mi bisabuelo, un herrero más o menos acomodado que, sin haber metido nunca el hocico en políticas, lo perdió todo en aquellos años. Lo perdió todo por culpa de la política. Las historias que me contó mi tío Tomás no son muy distintas a las que muchos de nuestros mayores han vivido, pero oírselas contar a alguien tan querido, sin el menor atisbo de rencor, fue una experiencia impagable. A través del relato de mi tío Tomás comprendí lo bárbaros que podían ser mis compatriotas. La crueldad con que habían actuado ambos bandos. Lo infames que podíamos llegar a ser los españoles cuando estaba en juego el pan de nuestros hijos. O la defensa de una idea que solo Dios sabe quién nos metió en la cabeza.

De vuelta a Madrid, tomé la decisión de no conformarme con lo que ya sabía sobre la Guerra Civil. Decidí escarbar un poco en el pasado, en la historia de mi país, en las páginas que me explicasen cómo habíamos podido llegar a perder la cabeza del modo que lo hicimos. Cogí un tratado de historia de España que había en casa y me remonté de manera intuitiva a donde yo creía que habían empezado las disputas entre las dos formas irreconciliables de concebir España: a la Guerra de la Independencia. Devoré toda la historia de España comprendida entre 1808 y 1939 y, con una ensalada de nombres, batallas y pronunciamientos bajo las meninges, regresé a mis libros y apuntes de Medicina. Llegó el último examen de diciembre y después de las obligadas cervezas y calamares en la Plaza Mayor, me di cuenta de que caminaba como un autómata en dirección a los puestos de libros de la Cuesta de Moyano. No había vuelta atrás: había comenzado mi obsesión por comprender la historia de mi país.

A aquel lejano otoño de 1992 se remonta mi afición a acumular libros y más libros de historia del siglo XIX español, sobre todo los relacionados con los cruciales años del reinado de Isabel II (1833-1868). Precisamente en su reinado está ambientada La cajita de rapé, mi primera novela y el primer caso protagonizado por el inspector José María Benítez Galcedo. 


Me atraía poderosamente la biografía de La de los Tristes Destinos, no puedo negarlo. Sin embargo, no fue la tormentosa vida de Isabel II lo que me llevó a ambientar mi novela en su reinado sino la situación económica y política que vivió España a mediados del siglo XIX. Os lo contaré en la siguiente entrada.


Isabel II (1860)
- José Vallejo y Galeazo -
(Litografía de J. Donon)

El reinado de Isabel II (1833-1868)

Esta entrada forma parte de un artículo que lleva por título "Isabel II, Sant Joan d'Alacant y la República Dominicana" y que trata sobre el período histórico en el que está ambientada «La cajita de rapé»(años finales del reinado de Isabel II). 

He dividido el artículo en 6 apartados. Puedes acceder al resto de entradas pinchando AQUÍ.

Saludos, Javier Alonso García-Pozuelo


UN REINADO CONVULSO
Javier Alonso García-Pozuelo
Es indudable que la figura de  Isabel II es de por sí un poderoso imán para todo escritor que ande buscando un periodo histórico en el que ambientar una novela. Desde su nacimiento (fruto del cuarto matrimonio de Fernando VII con su sobrina María Cristina de Borbón-Dos Sicilias) y la precipitada derogación de la Ley Sálica para permitir que sucediera a su padre frente a las pretensiones de su tío el infante don Carlos (origen de la Primera Guerra Carlista), hasta el grito de «¡Viva mi suegra!» que lanzó su yerno, el conde de Girgenti, en la batalla de Alcolea, poco antes de que la Reina hubiera de tomar el camino del exilio tras la Revolución de 1868, su biografía está jalonada de un sinfín de episodios dignos de los más imaginativos folletines decimonónicos.
 

Con apenas diez años de edad (en octubre de 1840), su madre renuncia a la regencia y se exilia en Francia, dejando a la reina y a la infanta Luisa Fernanda (las huérfanas ilustres, como las tituló la prensa) bajo la tutela de la condesa de Espoz y Mina y Agustín Argüelles.

Un año después (en el otoño de 1841) la reina-niña y su hermana vivieron aterrorizadas el asalto al Palacio Real por un grupo de oficiales acaudillados por el general Diego de León. Esta acción formaba parte de un pronunciamiento contra el regente, el general Espartero, que había sido fraguado desde el exilio por María Cristina, su marido y destacados miembros del Partido Moderado. Por si la experiencia (disparos incluidos, uno de los cuales impactó en el cabecero de la cama donde descansaba la infanta Luisa Fernanda) no fuese suficientemente traumática, una vez sofocado el levantamiento, la joven reina se vio sometida a todo tipo de presiones para que indultase a los conspiradores apresados.

A una edad tan precoz como los trece años Isabel II fue proclamada mayor de edad y su debut como monarca dio lugar a un escándalo político del que se habló durante meses, no sólo en España, sino en toda Europa. La inexperta reina se estrenó firmando, entre otros documentos, un decreto de disolución de las Cortes. Lo hizo sin coacción de ningún tipo e, incluso, hay testigos que aseguran la cordialidad con la que despidió a Salustiano de Olózaga, presidente del recién constituido Gobierno. Pero en cuanto los líderes del Partido Moderado tuvieron conocimiento de lo que la reina había hecho, la obligaron a que declarara que Olózaga la había forzado a firmar el decreto y, ante la posibilidad de ser acusado de alta traición, el político progresista hubo de dimitir.

Poco después, en febrero de 1844, su madre regresa del exilio, se instala en el Palacio de las Rejas y comienza a maquinar para que se reconozca oficialmente su matrimonio. A finales de 1833, pocos meses después de quedarse viuda, María Cristina había contraído matrimonio con un sargento de su Guardia de Corps, Agustín Fernando Muñoz y Sánchez. Aquel matrimonio morganático la inhabilitaba para ser regente en nombre de su hija, por lo cual hubo de ser celebrado en secreto. Fue su unión con Fernando Muñoz un secreto a voces que el Gobierno, en mitad de una guerra civil contra los partidarios del infante don Carlos, no tuvo más remedio que permitir. A su regreso a España parecía llegado el momento de que su matrimonio fuese reconocido oficialmente. Pero para hacerlo resultaba imprescindible otorgar un título de nobleza al marido. De modo que, como tantas otras veces en su vida, la joven reina es manipulada para que estampe su real firma, en este caso en el decreto de concesión del título de duque de Riánsares al segundo marido de su madre. Sólo faltaba la autorización de la Santa Sede, la cual como había expresado el Patriarca de Indias dependía únicamente de que el Gobierno garantizase la suspensión inmediata de la venta de bienes del clero. Así se hizo. En agosto. Unos meses antes de que el 12 de octubre de 1844 se regularizara el polémico enlace.

Súmensele a los episodios mencionados, tres intentos de regicidio (del atentado cometido por el cura Merino, la reina se salvó por las ballenas del corsé), tres revoluciones (la de 1848, revolución europea cuyos ecos fueron atajados con dureza por el general Narváez; la de 1854, que volvió a mandar al exilio a la Reina Madre y dio comienzo al Bienio Progresista, y la de 1868, que puso fin momentáneamente a la Dinastía Borbón), y tres mortíferas epidemias de cólera, y se comprenderá qué atractivos, desde el punto de vista de la narrativa, resultan los años de su reinado.

¡Y todavía no hemos escrito ni media palabra de su vida privada! Lo haremos en la siguiente entrada.


El corsé que llevaba Isabel II
el día que el cura Merino atentó contra su vida.
- Museo del Romanticismo -
(obra invitada, cedida temporalmente por
el Museo Arqueológico Nacional)

Isabel II, Sant Joan d'Alacant y la República Dominicana

El temor a la potencia deslegitimadora de Isabel II llega hasta la actualidad. En 2004, cuando se cumplió el centenario de su muerte en París, la distancia que deseó mantener la Casa Real respecto a una posible conmemoración fue manifiesta. Como también fue manifiesto el deseo de los monárquicos de evitar que la gran exposición que se organizó entonces se centrara demasiado en la figura de la reina, por lo que se optó por una revisión general del reinado, que dejaba a Isabel II en la penumbra. A diferencia de lo ocurrido en otras magnas exposiciones organizadas por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones —las dedicadas, por ejemplo, a Antonio Cánovas o a Práxedes Mateo Sagasta—, ningún miembro de la familia real aceptó presidir la inauguración. Esa misma tarde los Reyes inauguraban en un lugar muy próximo una muestra expositiva de mucha menor relevancia y cercanía.
Isabel II. Una biografía (1830-1904)
Ediciones Taurus, 2010, pág 16
Isabel Burdiel

El 28 de febrero de 2017 ha salido a la venta «La cajita de rapé», una novela a la que he dedicado buena parte de los últimos siete años de mi vida.

Me gustaría compartir con los lectores de Cita en la Glorieta algunas de las motivaciones que me han llevado a obsesionarme con el período histórico en el que está ambientada (años finales del reinado de Isabel II) y que he reunido en un artículo que lleva por título "Isabel II, Sant Joan d'Alacant y la República Dominicana".

 
Isabel II (1860)
- José Vallejo y Galeazo -
(Litografía de J. Donon)
 
Si con la lectura de este artículo (lo he dividido en 6 entradas) despierto en alguno de vosotros el interés por bucear en la historia de un siglo tan crucial como el XIX (sin cuyo conocimiento difícilmente se puede comprender nuestra historia más reciente), el objetivo estará logrado.  

Si a alguno os pica la curiosidad por saber qué importancia tiene esa cajita de rapé del título en la trama de la novela y os acercáis a una librería para ver qué tal pinta tiene el libro, miel sobre hojuelas.

Saludos, Javier Alonso García-Pozuelo


ISABEL II, SANT JOAN D'ALACANT Y LA REPÚBLICA DOMINICANA
Javier Alonso García-Pozuelo
1. UN REINADO CONVULSO ---> Leer entrada
2. «CON PAQUITO, NO, POR FAVOR.» ---> Leer entrada 
3. LA REINA SE DESQUITA ---> Leer entrada 
4. DE DÓNDE VENIMOS ---> Leer entrada
5. ECONOMÍA Y POLÍTICA ---> Leer entrada
6. ¿Y POR QUÉ 1861? ---> Leer entrada

Presentación de LA CAJITA DE RAPÉ en Madrid - 10 de marzo

Es para mí una alegría informaros de que el próximo viernes 10 de marzo presentaré en Madrid La cajita de rapé, una novela policíaca ambientada en el Madrid de Isabel II a la que he dedicado buena parte de los últimos siete años.


Será a las 19:00 en la Librería Lé (Paseo de la Castellana, 154)  y tengo la suerte de que me acompañarán en el acto dos grandes escritores, que además son colaboradores habituales de este blog.

María Lara Martínez es una de las historiadoras más prestigiosas  y premiadas de este país, además de exitosa escritora de novela histórica. Por si eso no fuera ya suficiente motivo para sentirme inmensamente honrado de que presente mi novela, además María es de Guadalajara, provincia manchega que tanta importancia tiene en La cajita de rapé.


Rafael Guerrero es criminólogo, detective privado (dirige la agencia de detectives privados World Inv) y escritor. Reputado novelista del género negro, su presencia en un día tan importante es un lujo para cualquier escritor y mucho más para uno que presenta su primera novela.


Ojalá puedas asistir al acto y tengamos ocasión de hablar un poco sobre esa misteriosa cajita de rapé que fue decisiva en el caso más importante de la carrera del inspector Benítez, el conocido en la prensa de la época como el caso de las Alcarreñas.

Un fuerte abrazo, 
Javier Alonso García-Pozuelo



PRESENTACIÓN de La cajita de rapé en MADRID 

Librería Lé. Paseo de la Castellana, 154.

Viernes, 10 de marzo. 19.00 h.



Con María Lara Martínez y
Rafael Guerrero.

***

Reseña de «Un mundo peor» de Claudio Cerdán, por José Andrés Espelt

MIGAS CON PAN. RESEÑA DE «UN MUNDO PEOR», DE CLAUDIO CERDÁN
José Andrés Espelt
Quien siga buscando un mundo mejor, en las líneas de este libro no lo va encontrar.

El narrador describe las calles, peligrosas. Son una pura tragedia. Utiliza un personaje abatido, hundido y defenestrado por la vida. Un riesgo de mucho calibre.

El vacío representa el eje principal de la novela. Te lo recuerda durante todas las páginas, en un bucle terminal.

Si has seguido la trayectoria del murciano, y más en concreto la trilogía de Alicante, verás en este trabajo el esplendor máximo de su obra.

Claudio es así de K., hace que los padres nos pongamos alerta.

Ahora cuando mi hija sale a pasear al perro, la sigo con la mirada con una "pistola" en mis manos, mirando desde la ventana.

Una obra de inocencia destruida, de pesadillas.

¡Qué atrevida es la ignorancia!

Claudio estés en el lugar dónde te encuentres, te seguiré
.


«UN MUNDO PEOR» DE CLAUDIO CERDÁN
Sinopsis
Roberto Cusac, expolicía reciclado a detective, alcoholizado y solitario, vive obsesionado por un caso que destrozó su carrera, su matrimonio y su alma: la desaparición de su hijo de 6 años, Jaime, al que nunca encontró. Ha repasado mil veces las pistas y siempre le llevan a ninguna parte. Cuando le encargan que busque a una chica desaparecida, sus heridas parecen reabrirse, pero un halo de esperanza y la sensación difusa de que el destino le brinda una segunda oportunidad avivan de nuevo su instinto para jugar una última partida a doble o nada… 

Con ese lenguaje directo que acaricia la soledad de sus protagonistas y desnuda sus almas, Claudio Cerdán nos ofrece una historia reflexiva sobre el abandono y la pérdida, una novela policiaca que ahonda sin miedo en el dolor y la imposibilidad del olvido.

Esta reseña ha sido compartida por José Andrés Espelt para la SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Noviembre de 2016. Fue originalmente publicada en el blog CRUCE DE CABLES.

nació un 3 de julio junto al Paseo de Gracia de Barcelona. Colaborador de varios sellos editoriales en género negro, policíaco y criminal. Miembro numerado de Ficómic, BCNegra, Semana Negra de Gijón, La Bòbila, librería Negra y criminal… Autodidacta por naturaleza, pertenece a las asociaciones Novelpol y Brigada 21. Culpable declarado del blog Cruce de Cables.