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Fragmentos de «Amantes y destructores. Una historia del anarquismo» de Gustavo Forero

Prólogo de «Amantes y destructores. Una historia del anarquismo» (Berlín, Ilíada: 2019)
de Gustavo Forero
En agosto de 1907 se realizan dos grandes eventos en Holanda: el I Congreso Anarquista en Ámsterdam y la II Conferencia de Paz en La Haya. El primero tenía como propósito reunir a los rebeldes de todo el mundo con el fin de emprender una revolución social, en tanto la segunda buscaba establecer las pautas estratégicas de la “paz armada” en beneficio de las potencias imperiales. A pesar de la inminencia evidente de una guerra, ninguno de estos encuentros planteó políticas internacionales de prevención de la catástrofe que finalmente se desató el 28 de julio de 1914 con el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria. Dos colombianos de disímiles orígenes coincidieron entonces en los Países Bajos: Vicente Lizcano (también conocido como Biófilo Panclasta), rebelde trashumante, presuntamente judío, que viajaba desde Buenos Aires en representación de la Federación Obrera Regional Argentina al Congreso Anarquista, y Santiago Pérez Triana, diplomático y hábil comerciante de armas (además de hijo del expresidente Santiago Pérez Manosalva) que hacía parte de la delegación oficial de Colombia en la Conferencia de Paz. Una carta del gobierno holandés enviada al Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia que anuncia la detención en este país de uno de sus representantes por participar en un atentado dinamitero amenaza dar al traste con la diplomacia internacional y provoca un incidente político que sirve de pretexto para comprender la infamia de la realidad occidental.

Retrato de Biófilo Panclasta
- 1940 -

Fragmentos «Amantes y destructores. Una historia del anarquismo» (Berlín, Ilíada: 2019)
de Gustavo Forero
A pesar de estos ciento ocho años de diferencia, soy pesimista, Panclasta. Creo que la situación de Colombia en 1907 es semejante a la que se vive hoy en 2015, como la situación general del planeta. Hace más de cien años usted salió huyendo por primera vez de Colombia. Hoy somos muchos los que intentamos huir del crimen y la impunidad… a un mundo plagado de lo mismo: escándalos, mentiras y corrupción.

Colombia, América Latina, Europa. Centro y periferia; amigos y enemigos; Felipe VI en Madrid, Guillermo Alejandro y la argentina Máxima (hija del ministro de la dictadura) en Ámsterdam, Nicolás Maduro en Venezuela, Cristina Kichner en Buenos Aires y Juan Manuel Santos Calderón en Bogotá, nombres que, no sé porqué, me suenan a lo mismo de su época, Panclasta: Alfonso XIII, el que había acabado de perder América en Madrid y quería mantenerse vigente metiéndose en todo; Guillermina, la ricachona del petróleo venezolano en Ámsterdam; los generales Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez Chacón en medio de guerras intestinas en Venezuela; José Figueroa Alcorta, miembro de las sociedades secretas en Argentina, con amantes a su izquierda y masones a su derecha, y Rafael Reyes Prieto, un general corrupto en el poder en Colombia, para muchos un dictador. ¿Ha cambiado algo?

«Amantes y destructores»
Gustavo Forero
(Berlín, Ilíada: 2019)

Colombia es un tren sin carrilera, una devastación sin nombre, un error. Un vientre fértil golpeado por sus padres, una dulce ruina. Se ve desde la distancia como un barco a la deriva, como una isla seca en medio del apocalipsis. Tiene el norte en el centro y botas en la cabeza. Se mueve como un monstruo de otra época, sin ojos y hacia atrás. Se estaciona en el olvido y se rebela a morir. Una noche oscura es su vida, impenetrable para los demás; se debate tiernamente entre estertores y agonías para dejarle lo mejor a los yanquis y troyanos.
«Amantes y destructores»
Gustavo Forero
(Berlín, Ilíada: 2019)

En Les Halles, el mercado está en plena efervescencia. Muy de mañana han llegado los proveedores de carne y verduras, y a la altura de las diez llegan los artesanos con sus escobas, canastos, estropajos y otras lindezas. “El vientre de París”, piensa Panclasta cuando ve cómo los vendedores de hortalizas atienden a los compradores: las dependientas de restaurantes, las empleadas domésticas de las casas burguesas, las madres de familia humildes que intentan obtener una rebaja, los campesinos que vienen a proveerse de verduras que no producen. Incluso mendigos, maleantes, los necesitados van de un lado para otro tratando de ganarse un rezago de los alimentos que se exhiben, un tomate tirado por ahí, un mendrugo de pan, un poco de queso. Casi todo puede comerse si se pica en pedacitos. Al lado de los toldillos de comestibles, productores rurales de utensilios de hierro o cobre intentan agregar su mercancía a la cesta de los variados compradores. Al parecer, les resulta difícil porque una olla, una sartén o cubiertos de palo no son necesidades diarias. No como el pan que ofrecen en sus canastos dos jovencitos que más bien parecen monigotes sucios. Una mujer, con una cofia amarilla, muy vistosa, trata de ganarse su sitio frente al vendedor de alcachofas. Insiste en obtener un mejor precio y Panclasta se queda mirándola. El amarillo no es un color común en este espacio. Ella ni se inmuta, claro. Tampoco el hombre que le vende, ni el niño que lo acompaña. Este tiene unos ocho años y se queda observando la conversación entre los adultos. Es muy moreno y Panclasta piensa que es árabe, pero podría ser un colombiano cualquiera, de Pamplona o Barranquilla.

«Amantes y destructores»
Gustavo Forero
(Berlín, Ilíada: 2019)

Somos el segundo país más feliz de la tierra, refunfuño: los desaparecidos, los desplazados, los falsos positivos, el Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía Nacional de Colombia, ESMAD, las bases militares norteamericanas, el Cuerpo Élite de Objetivos de Alto Valor en Medellín, por mencionar solo algunos motivos de ignominia, no menguan esta felicidad. La felicidad de la ignorancia.
«Amantes y destructores»
Gustavo Forero
(Berlín, Ilíada: 2019)

Y justamente en Siberia, enseñando español en Turujansk, Panclasta oye hablar de una gran bola de fuego que explotó en el aire y cayó a la tierra el pasado mes de junio de 1908. Según dicen, una gran masa naranja y luego rojiza cayó a pocos kilómetros de donde él está. Nadie ha podido acercarse al lugar, pero decenas de conjeturas se cuecen al respecto. Algunos aseguran que tembló la tierra tras el incidente; otros hablan de un rayo de la muerte, un cometa o un meteorito venido de quién sabe dónde. Panclasta no deja de pensar que pudo ser una gran bomba que dio inicio, sin que él lo supiese, a la guerra. Su angustia le hace especular que el fin puede llegar mientras él se congela en un lugar remoto de Siberia. Más que nunca, se dice, necesita salir de esta estepa para lograr su objetivo personal, detener esta guerra.
«Amantes y destructores»
Gustavo Forero
(Berlín, Ilíada: 2019)



Puedes leer el artículo escrito por Gustavo Forero para la VI SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, pinchando AQUÍ.
 
Fotografía: David Estrada
Escritor, abogado y profesor titular de la Universidad de Antioquia (Colombia). Premio a la Investigación de Mayor Impacto de la Alcaldía de Medellín (2016) y Premio a la Investigación de la Universidad de Antioquia (2014). Doctor Cum Laude por la Universidad de Salamanca y magíster de la Universidad de la Sorbona (París IV). Entre sus libros se cuentan: El mito del mestizaje en la novela histórica de Germán Espinosa (2006), la edición anotada de Xicotencatl (2012), La anomia en la novela de crímenes en Colombia (2012), La novela de crímenes en América Latina (2017) y las novelas Desaparición (2012) y Amantes y destructores (2019). Edita los libros del proyecto Medellín Negro y es director del Congreso Internacional de Literatura Medellín Negro y del proyecto “La anomia en la novela de crímenes” actualmente dedicado al género en España.


«Una historia del anarquismo»

AMAZON: "Amantes y destructores" es una novela que, como atmósfera dramática, toma lo histórico y, como foco de su mensaje humanístico, las experiencias de vida de figuras significativas que marcaron la historia universal en torno a uno de sus más controvertidos fenómenos: el anarquismo. La trama recrea la hipótesis de un supuesto plan antimonárquico del anarquista colombiano Biófilo Panclasta (1879- 1943): la eliminación de los reyes de Europa para establecer los valores republicanos. Novela asombrosamente seductora por su curiosa mixtura de aventuras políticas, pasiones encendidas, decisiones peligrosas, veladas intrigas, y contrapunteos entre el pasado (con Biófilo Panclasta y sus luchas) y el presente (una voz, un escritor, que sigue las huellas europeas de Panclasta). Realidad y ficción entrecruzadas en una obra que muestra que la acartonada historia, los viejos archivos y las anécdotas del pasado suelen ser un material invalorable para escribir una excelente novela.
“Novela curiosa esta, que juega de modo magistral con el contrapunteo entre la Gran Historia y los sueños más simples del ser humano que teje, con sus luchas íntimas y públicas, su propio capítulo en esa historia”. Amir Valle

La visión catatónica de «Periférica Blvd.» de Adolfo Cárdenas Franco, por Gustavo Forero

LA VISIÓN CATATÓNICA DE «PERIFÉRICA BLVD.», DE ADOLFO CÁRDENAS FRANCO, por Gustavo Foreno
La novela de crímenes boliviana de los últimos años constituye una de las propuestas más originales de la novela hispanoamericana contemporánea. Juan de Recacoechea Sáenz (1935), autor de American Visa (1994); Gonzalo Lema Vargas (1959), de Que te vaya como mereces (2017); Edmundo Paz Soldán (1967), de Iris (2014); y Wilmer Urrelo (1975), de Hablar con los perros (2011), son ejemplos de esta interesante expresión literaria.

Periférica Blvd. (La Paz: 3600, 2013), de Adolfo Cárdenas Franco (La Paz, 1950), es otra muestra de ella. Parodiando las pautas tradicionales del género, la novela ofrece una visión fragmentaria pero vehemente de la corrupción de las fuerzas policiales en la Bolivia contemporánea. Relata la correría de dos oficiales de policía de la ciudad, el teniente R. Villalobos y el gendarme Severo Fernández, que buscan al presunto responsable de la muerte de El Rey, gurú del grafiti callejero, a quien se iba a homenajear en la noche de marras pero sorpresivamente resulta asesinado. Con unidad de acción, tiempo y espacio aristotélicas, la novela da cuenta de la investigación adelantada por el homicidio del grafitero en una noche, en medio de la vía periférica de la ciudad. La Paz nocturna es descrita entonces a partir de su historia –“ese espacio mítico entre las montañas del oeste” (122)— pero sobre todo a través de esta vía marginal donde confluyen personajes de la más disímil condición.

El título de la novela responde perfectamente a ese propósito puesto que con la metáfora de una vía periférica se ofrece el panorama social de sus habitantes. El subtítulo Ópera Rock-ocó precisa el propósito paródico del texto aproximándolo a otros formatos culturales y sobre todo a la música, representada tanto con géneros clásicos como la opera pero también populares como las zambas, las baladas pop (“silénecio en la nochieeeee, ya todo está en calama…” (161) o melodías de rock jocosamente castellanizadas –“Ay can si de pen livin in your ass/ An ay nou jau jar yu tray…” (192). Sobre este fondo melódico van reuniéndose las múltiples expresiones lingüísticas de los personajes que van de un español estándar a la mezcla casi incomprensible del español y el aimara (“Y asé la Semón vive con el uija saltenera” (146). Todo aunado a las numerosas ilustraciones, que son grafitis urbanos de la más original naturaleza (“Jaque mate al rey” (13), señala el inicial). En esta parodia del sistema se debe subrayar el carácter transgresor del humor que sirve para desvelar tal anomia.

En tal contexto, los agentes Villalobos y Fernández inician la frenética persecución del único testigo del crimen de El Rey pero no con la pretensión de hacer justicia sino de evitar asumir la responsabilidad en los hechos. Como en las novelas propias del género (que he estudiado ampliamente en La novela de crímenes en América Latina: un espacio de anomia social (Bogotá: Siglo del Hombre Editores, 2017)), en Periférica Blvd. la sanción brilla por su ausencia, mucho más cuando quienes son los encargados de imponerla lo hacen arbitrariamente. En un mundo de anomia social, nada más evidente que la descripción de una realidad donde la autoridad misma hace parte del problema.

El personaje de Severo es en este espacio la parodia misma del detective justo y racional de la novela clásica. Su condición de mestizo, con conocimiento del español y raíces indígenas (“si de aymara solo sé contar hasta el diez y decir cuatro o cinco huevadas: jutam, acaru, ani, siñani, china jampatita…” (244)), ilustra la crítica radical a la institución policial: “La Academia Nacional de Policías brinda grandes oportunidades dinero fácil tráfico de influencias de armas de narcóticos autos casas de todo” (227), explica en un momento dado el teniente Villalobos y ambos agentes dan cuenta de esto. Su acción constituye la tergiversación completa de la justicia estatal y se inscribe dentro del gran campo de la anomia social, es decir, de la ausencia de ley o la falta de aplicación de las leyes al acomodo de quien quiera.

Dentro de tal dinámica, El Rey y la policía conforman una tensión muy interesante en el texto puesto que constituyen los antípodas entre los que se inscriben los demás personajes para construir las múltiples visiones de mundo y la ilegalidad. El Rey, un joven marginal; los policías, representantes de un sistema que muestra su carácter absurdo; cantidad de jóvenes, que son perseguidos irremisiblemente por la autoridad; travestis, con un pasado icónico; mujeres prostitutas, que cuentan su dolorosa historia; y, en general, marginales de todo tipo.

Verónica Ormachea Gutiérrez (2013), manifiesta que Cárdenas es un escritor vanguardista y llega a compararlo con Joyce, sobre todo por la polifonía textual; mientras que Ana Rebeca Prada (2004) y Sabrina Charaf (2014) destacan elementos de cultura popular en la obra que permiten percibir la diversidad cultural en La Paz. No obstante, lo más importante, para mí, es el carácter profundamente político de la Periférica Blvd., su perspectiva transgresora e intensamente contestataria a instituciones como el Estado, la Justicia y la Policía. Algunos elementos pueden servir de ilustración inicial de este propósito: la arbitraria persecución de los agentes se dirige formalmente contra los “terrucos” porque esto es lo que el sistema ha legitimado y encubre los verdaderos objetivos de la Policía: “El Rey, responsable absoluto de todo este motín. Solicitud apoyo unidad antisubversiva, clave 202” (19), escribe el teniente Villalobos en su cuaderno de notas. Por su parte, los presuntos “terroristas” son quienes deben sufrir la persecución y, en un momento dado, la tortura o la eliminación física, que resultan “sanciones” comprensibles en ese mundo extremo de anomia total. “Supuestas presencia de traficantes, viciosos, proxenetas, invertidos, terroristas, meretrices, pushers, palomillos y chulos” (15), agrega el mismo agente en sus notas de investigación. Entonces, la percepción de Severo de que “El sistema nos sumerge en un estado catatónico” (25) corresponde así a esta perspectiva delirante donde la realidad se ha desdibujado para satisfacer los intereses de una Policía cruel y corrupta.

Sorprende que, al final, en una nota la novela se dedique a la memoria del Tte. R. Villalobos y el Gdme. Severo Fernández A. 12 de febrero 2003. QEPD. ¿Vivió realmente esta pareja anómica de la novela de crímenes boliviana? ¿La novela es un homenaje a esta clase de policía, arbitraria y cruel?


Esta reseña ha sido escrita por Gustavo Forero para la IV SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA, celebrada del 21 al 27 de Mayo de 2018. Agradecemos a quien quiera reproducirla, total o parcialmente, que cite su fuente original. Si quieres acceder al programa de la Semana Negra PINCHA AQUÍ o en la imagen.

 
Gustavo Forero
Fotografía: David Estrada
Escritor y profesor titular de la Universidad de Antioquia-Colombia. Abogado y Literato. Obtuvo el Premio a la Investigación de mayor impacto de la Alcaldía de Medellín (2016) por su trabajo en torno a la novela de crímenes en América Latina y el Premio a la Investigación de la Universidad de Antioquia (2014) por la fase dedicada a Colombia. Doctor Cum Laude en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca y Magíster en Études Romanes de la Universidad de la Sorbona (París IV). Entre sus libros se encuentran El mito del mestizaje en la novela histórica de Germán Espinosa (2006), Magia de las Indias (2007), la edición anotada de Xicotencatl, primera novela histórica de América Latina, de autor anónimo (2012), La anomia en la novela de crímenes en Colombia (2012), La novela de crímenes en América Latina. Un espacio de anomia social (2017) y la novela Desaparición (2012). Ha coordinado y editado los libros derivados del proyecto académico Medellín Negro, al igual que los de la serie Medellín Negro de relatos y novelas del género. Es director del Congreso Internacional de Literatura Medellín Negro  y  del proyecto de investigación “La anomia en la novela de crímenes”.




Novela negra latinoamericana

La sección de Novela negra en América Latina de la  SEMANA NEGRA EN LA GLORIETA está coordinada por el escritor panameño Osvaldo Reyes y patrocinada por el FESTIVAL PANAMÁ NEGRO y el GRUPO OCÉANO.
 

 
Mujeres lectoras Laguna

VII Semana Negra en la Glorieta
Viernes 27/11/2020


Novela negra y policiaca en Latinoamérica
 
Jornada dedicada al género negro en América Latina, coordinada por el escritor panameño Osvaldo Reyes.

«El género negro en Panamá», por Mónica Miguel Franco ---> LEER

«Cuba y novela negra a la hora que mataron a Lola», por Rafael Grillo ---> LEER

«¿Somos lo que dicen que somos?», por Guillermo Orsi ---> LEER

➤«Literatura negra en Costa Rica», por Daniel Quirós ---> LEER

«Un misterio-con-clave: la clave de toda novela de misterio», por Iñigo Salvador  ---> LEER

➤«Acuérdate de Aka-pulco», por José Salvador Ruiz ---> LEER

«Los senderos espejos de la Dramaturgia panameña», por Arturo Wong Sagel  ---> LEER





VI Semana Negra en la Glorieta
Miércoles 27/11/2019


Novela negra y policiaca en Latinoamérica
 
Jornada dedicada al género negro en América Latina, coordinada por el escritor panameño Osvaldo Reyes.

«Una puñalada real y el nacimiento de la literatura de la literatura policial latinoamericana», por Gabriel Marcelo Wainstein ---> LEER

«La primera novela policiaca en México», por Atzin Nieto ---> LEER

«El amplio espectro del género negro en Latinoamérica», por Fernando López ---> LEER

➤«El Policial, dentro de la morgue», por Gastón Intelisano ---> LEER

«Femicrímenes palimpsésticos impunes», por Osvaldo Di Paolo Harrison  ---> LEER

«El anarquismo en la novela de crímenes del siglo XXI en España», por Gustavo Foreno ---> LEER

V Semana Negra en la Glorieta
Domingo 25/11/2018

Novela negra y policiaca en Latinoamérica (II)
 
Reseña de «Loveland», de Luis Alfonso Salazar Berrío, por Gustavo Forero ---> LEER

Entrevista a Emilio Alberto Restrepo, por Oscar Jairo González Hernández ---> LEER

Reseña de «Margarita entre los cerdos», de Pedro Badrán, por Manu López Marañón ---> LEER

«El fiscal Rosado no es intruso en el bajo mundo», por por Emilio Alberto Restrepo ---> LEER

«Los antihéroes de la literatura negra centroamericana», por Osvaldo Reyes ---> LEER

Reseña de «Indómito», de Vladimir Hernández, por José Francisco Sevilla Rigo ---> LEER

«Los casos de Marina», de Verónica Villa Agudelo, por Lillyana Uribe Trujillo ---> LEER

IV Semana Negra en la Glorieta
Domingo 22/5/2018

Novela negra y policiaca en Latinoamérica (II)

La visión catatónica de «Periférica Blvd.» de Adolfo Cárdenas Franco,  por Gustavo Forero ---> LEER

Reseña de «El detective y la ciudad». El espacio urbano en las novelas de detectives de Paco Ignacio Taibo II y Leonardo Padura Fuentes, por Emilio Alberto Restrepo ---> LEER

«Joaquín Tornado, un detective muy criollo», de Emilio Alberto Restrepo, por Henry Amariles Mejía ---> LEER

Reseña de «Perder es cuestión de método», de Santiago Gamboa, por Manu López Marañon ---> LEER


Osvaldo Reyes (Panamá, 1971)
estudió medicina en la Universidad de Panamá y luego se especializó en Ginecología y Obstetricia en la Maternidad María Cantera de Remón. Actualmente labora como médico especialista en la Maternidad del Hospital Santo Tomás, donde también ejerce funciones como Coordinador de Investigaciones. Es profesor de la Cátedra de Obstetricia de la Universidad de Panamá y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
 

Ferviente lector y escritor del género negro, con nueve libros (El Efecto Maquiavelo, En los umbrales del Hades, Pena de muerte, La estaca en la cruz, Sacrificio, El canto de las gaviotas, El cactus de madera, Asesinato en Portobelo y El experimento Maquiavelo) y dos colecciones de cuentos (13 gotas de sangre y 13 candidatos para un homicidio) publicados a la fecha. Sus relatos forman partes de diferentes antologías (Escrito en el agua, Pólvora y sangre, Círculo de Lovecraft, Revista Mordedor). Es ganador del Primer Premio de Narrativa Corta (2017) del Panama Horror Film Fest y del concurso de microrrelatos Tierra Trivium (España, 2019). Osvaldo Reyes coordina la jornada dedicada al género negro en Latinoamérica de nuestra Semana Negra en la Glorieta